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El Reparto de África

Publicado por Hilda

El reparto de ÁfricaAFRICA ANTES DEL REPARTO DEL MUNDO

Portugal, durante los siglos XV y XVI para lograr dominar el comercio del Océano Índico, se apropió de las ciudades ubicadas sobre la costa este de África, como Mombasa (en Kenia) y Kilwa (costa oriental), fundando factorías comerciales. Se inició en este período un nutrido tráfico de esclavos por parte de los europeos, que se sumó al efectuado por los árabes. Pero en el siglo XVII los ingleses y holandeses se apoderaron de gran parte de las conquistas portuguesas.

El imperio turco, ubicado sobre el mediterráneo comenzó a decaer. Túnez y Argelia, dominadas por los turcos lograron obtener cierta autonomía cuando los “pachás”, representantes del sultán de Turquía debieron entregar algunos poderes a los beyu y dey locales.

Durante el siglo XVIII, África, tuvo poca presencia blanca, que se circunscribía a la zona del litoral. El 90 % del territorio africano era gobernado por poderes locales. Penetrar al interior del continente era difícil, por la malaria y la fiebre amarilla. En el oeste de África, los europeos realizaban un importante tráfico de esclavos, en el este, lo hacían los árabes. En el norte, se hallaban principados árabes y bereberes (nativos) que pronto iniciaron comercio con los países europeos. En el sur, se fundaron colonias de holandeses, con gran cantidad de población blanca. Los holandeses arribaron a Sudáfrica hacia el año 1652, y un siglo más tarde lograron a pesar de los riesgos, penetrar al interior del continente. Los europeos consiguieron adentrarse al corazón africano, ayudados por las nuevas técnicas armamenticias y científicas (la quinina, que pudo paliar las muertes ocasionadas por el paludismo). Fueron explorados el Sahara y Sudán. Burton y Speke hallaron los Grandes Lagos, Livingstone realizó una recorrida por el sur africano y Stanley atravesó el continente.

Como vemos, el dominio de los territorios africanos por los europeos, se basó hasta el siglo XIX en conseguir mercados, producto de su industrialización, pero hacia fines de ese siglo, los territorios de Asia y África fueron objeto de la expansión territorial de las grandes potencias.. El auge de los nacionalismos, que impulsó la unificación alemana e italiana, también impulsó esa política. Ese sentimiento hizo que las potencias europeas, como Alemania, con la política de Bismarck, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Bélgica, Italia y España, saciaran su ambición imperialista, y de consecución de nuevos mercados para sus productos industriales, sumadas a Japón y Estados Unidos. Para ello, emprendieran una conquista militar sobre grandes extensiones del planeta.

El continente americano no entró en el reparto del mundo, ya que esta zona fue subordinada a través de medidas económicas y diplomáticas. La doctrina del presidente Monroe, elaborada en 1823, también desalentó a los europeos de conquistar los territorios americanos.

En África, al igual que en Nueva Zelanda y en la India, la apropiación territorial por parte de los europeos fue violentamente resistida, sobre todo, por los zulúes, que lograron dar bastante trabajo a los británicos.

Napoleón tuvo la idea de tomar Egipto, para impedir a los ingleses su desplazamiento hacia la India, pero tuvo que desistir de su propósito, al sufrir la derrota en la batalla de Aboukir o del Nilo (1798). Pero durante el reinado de Luis Felipe, Francia logró conquistar Argelia.

En 1869, se inauguró el Canal de Suez, en territorio egipcio, donde se divisó aun con mayor claridad la importancia de las tierras africanas en la política mundial. Se trata de un canal artificial, que une el mar Rojo con el Mediterráneo. La acciones egipcias ascendían al 44 %, el resto estaba en manos francesas. En 1875, Inglaterra compró las acciones que Egipto se vio obligada a vender por problemas en su deuda externa. En 1878, Egipto, debió entregar su control financiero a Inglaterra y Francia, cuando se vio imposibilitado de abonar los intereses de las acciones de esos países. En 1882, los británicos pusieron tropas para su custodia, y no tardaron en ocuparlo.

EL CONGRESO DE BERLÍN Y EL REPARTO DE ÁFRICA

Durante 1884 y 1885, se realizó el Congreso de Berlín que supuso la adjudicación de África, para reglamentar las posesiones de los distintos estados europeos, basándose en el principio de la ocupación efectiva de los territorios, y erradicar el tráfico esclavista. Este hecho es el que se conoce como El Reparto de África. Sin embargo, las disputas entre los estados interesados, no pudieron ser remediadas por dicho Congreso, y se extendieron hasta la Primera Guerra Mundial, como su inevitable consecuencia. El reparto de África fue entonces, una de las causas de este primer conflicto bélico mundial.

La zona ubicada entre Egipto y Sudáfrica y algunas zonas en el golfo de Guinea, le correspondieron al Reino Unido. El territorio del norte africano, Madagascar y una porción del África ecuatorial, le fue asignada a Francia. Angola, Mozambique, Guinea y algunas islas, fueron entregadas a Portugal, mientras Alemania se apropió de Togo, Camerún y Tanganica. A Bélgica le fue entregado el Congo Belga. Italia ocupó Libia, y Somalía. España fue derrotada al intentar apoderarse de Etiopía, correspondiéndole el occidente del Sahara y enclaves en Guinea. Túnez, Marruecos y Egipto fueron las zonas que no pudieron resolver sus conflictos.

Sólo Etiopía y Liberia conservaron su independencia. Esta última era una colonia de afro-americanos liberados, que el 26 de julio de 1847, declararon su independencia. Su población nunca se consideró africana sino americana.

INCIDENTES Y ACUERDOS LUEGO DEL REPARTO

En 1898 sucedió el Incidente de Fachoda, entre el Reino Unido y Francia, cuando cada uno de esos estados decidió intercomunicar por vías férreas sus colonias africanas, surgiendo la disputa por la pertenencia de la ciudad de Fachoda (Sudán) que estaba situada en el límite entre ambas posesiones. Los británicos lograron imponerse por su número.

El 8 de abril de 1904, se firmó entre Francia y el reino Unido, el Entente Cordiale, para evitar conflictos por motivos de la expansión territorial. Entre los años 1905 y 1906, estalló la primera crisis marroquí, entre Francia y Alemania. Francia ejercía su influencia en Marruecos, reafirmada luego del Entente Cordiale, a cambio de que Francia reconociera al Reino Unido su dominio sobre Egipto. Sin embargo, cuando el Kaiser Guillermo II de Alemania visitó Tanger (Marruecos) el 31 de marzo de 1905, impulsó la independencia marroquí. Esto generó en un conflicto, que fue resuelto temporalmente por la Conferencia de Algeciras, donde Francia conservó su influencia sobre Marruecos, con pequeños cambios adaptativos, pero el problema resurgió con mayor intensidad en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

MODO DE GOBIERNO DE LOS EUROPEOS EN ÁFRICA

Con la penetración europea el contexto económico, social y político de África, cambia. Surge una estructura urbana, y las empresas foráneas se apropian de la explotación agrícola y minera local. Se crean carreteras, vías férreas y puertos.

Los británicos establecieron un gobierno indirecto en casi todos sus dominios africanos, reforzando el gobierno local, a cargo de los jefes de las tribus, con una protección de tipo paternalista por parte de los oficiales británicos. Así para gobernar Nigeria debieron disponer de pocos funcionarios. Si bien esto sucedió en la mayor parte de los casos, en otros, como en Sudáfrica, antigua colonia holandesa, muy rica en diamantes y oro, que pasó a manos británicas a comienzos del siglo XIX, no sin resistencia por parte de los ex colonos holandeses (boers), y en Rodesia, la idea fue crear directamente naciones blancas, despojando de poder a los jefes locales. Fue en estos lugares donde la política oficial del gobierno, fue la del apartheid, o separación de razas.

Los franceses asignaron bastante cantidad de funcionarios a la administración de sus colonias, estableciendo sus propias formas de organización.

Los portugueses obtuvieron materias primas de estas colonias, que eran consideradas como provincias portuguesas.

El Congo belga, actualmente Zaire, hasta lograr su independencia en 1960, debió soportar una explotación desmedida, sobre todo durante el gobierno del rey Leopoldo II.