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David Ben Gurion, político israelí

Publicado por Joaquín

David Ben Gurion forma parte de la estirpe de políticos y activistas israelíes que desempeñaron un papel fundamental en la creación del Estado de Israel, la mayoría de ellos provenientes de la diáspora exterior. Llegó a ser Primer Ministro y le correspondió la tarea de anunciar oficialmente el nacimiento del nuevo país.

Ben Gurion nació en Polonia en 1886, aunque en esa época su localidad natal de Plonks se encontraba dentro de Rusia. Desde muy joven fue educado en el sionismo, fortalecido por el ambiente antisemita, con continuos progomos, que corría en la época en esa parte de Europa.

David Ben Gurion

Ya en su juventud demostró su madera de líder al fundar en su ciudad el movimiento “Ezra”. Este movimiento judío propugnaba la emigración a Palestina. Poco después, con solo 18 años, marchó a vivir a Varsovia, donde de nuevo fundó otra asociación, de ideología socialista.

Por fin, con 20 años, se decide a dar el gran paso de emigrar a lo que consideraba la tierra de los judíos. Corría el año 1906, cuando se produjo un importante movimiento migratorio por parte de los hebreos hacia Palestina que fue conocido como “Segunda Aliyá”.

Palestina se encontraba entonces bajo el gobierno otomano y Ben Gurion continuó con su trabajo político, a la vez que comenzaba a trabajar la tierra. Esto formaba parte del ideario sionista de la época, con un contenido más bien socializante basado en el trabajo agrícola en explotaciones comunitarias.

Fue entonces cuando se afilió al germen de lo que sería posteriormente el Partido Laborista de Israel, que defendía la creación de un Estado hebreo. Igualmente su lucha se radicalizó, siendo uno de los fundadores de uno de los grupos armados que se desarrollarían en la zona en los siguientes años, el “Hashomer”.

Ben Gurion marchó en 1912 a Constantinopla a aprender turco. La razón de este viaje se encuentra en la revolución protagonizada por los Jóvenes Turcos. Sus aires de cambio y su promesa de aperturismo político frente al anquilosamiento del Sultán, provocó que el joven líder político los viera como una oportunidad para su proyecto. Incluso trató de llegar a Parlamento otomano, con el fin de conseguir que se permitiera desde allí la libre emigración de los judíos. Sin embargo, el estallido de la Gran Guerra abortó todos sus intentos y fue expulsado del país. Así, Ben Gurion debe exiliarse a Estados Unidos.

Sus tres años en EE.UU, hasta 1918, no significaron un alejamiento de su causa. De hecho, volvió a erigirse como uno de los líderes de los sionistas allí. Igualmente, tras el la Declaración Balfour que apoyaba la creación de Israel, promovió (y participó) la llamada “Legión Judía”, que luchó junto con los británicos en la guerra.

Así, consiguió regresar a Palestina junto a las tropas inglesas. Allí redobló su actividad política con la creación de la “Histadrut”, una confederación sindical. Llegó a ser su secretario general, convirtiendo la organización en un importante referente económico. De hecho, la Histadrut fue ampliando sus actividades, convirtiendo en dueña de fabricas e incluso de un banco. Hay quien apunta que la estructura económica creada sirvió como columna vertebral del futuro Estado de Israel durante bastantes años.

En 1933 da otro paso para dotar de herramientas a los suyos para la lucha política: la creación del Partido Laborista como tal, al promover la fusión de los diversos grupos que existían y que compartían la misma ideología, sionista y socialista.
Dos años después se convierte en presidente de la Agencia Judía, una especie de gobierno a la sombra dentro del mandato británico que gobernaba Palestina.

Hay que destacar que, dentro de lo que fue el liderazgo judío, Ben Gurion mostró una visión bastante tolerante con sus vecinos-rivales árabes. De hecho, en el periodo bastante convulso que se vivió entre 1936 y 1939, siempre propugnó la moderación en la lucha contra los árabes, chocando con nuevas organizaciones armadas como el Irgún y con dirigentes como Golda Meir. Ben Gurion aceptaba incluso que el nuevo Estado no fuera demasiado grande, tan solo un 20% de lo que se consideraba la Israel bíblica.

Su postura, no obstante, se endureció a partir del 39. Pero, más que contra los árabes, su radicalización se orientó en contra de los británicos. El endurecimiento de los requisitos para que los hebreos emigraran, así como que compraran nuevas tierras, provocó que endureciera su postura. Hay que hacer la salvedad de que, durante la Segunda Guerra Mundial, olvidó sus diferencias con los colonizadores y apoyó y colaboró en su lucha contra los nazis.

Tras la guerra, volvió a su oposición frontal a los ingleses, organizando redes de inmigración, así como consiguiendo armas provenientes de países amigos.

Por fin y tras la declaración correspondiente de la ONU, en 1948 nace el Estado de Israel. Como ya señalamos, fue al propio Ben Gurion al que le correspondió leer la declaración que lo establecía. EL nacimiento, como sabemos, no fue pacífico. Poco después estalla la primera guerra árabe-israelí, al ser atacado el nuevo estado por una coalición de países árabes que no aceptaron la partición.

Ben Gurion, unificó entonces a todas las milicias armadas existentes, creando el Ejercito de Israel. Para ello tuvo que enfrentarse con alguno de los líderes de estos grupos, como Menahem Beguin. De hecho, llegó a mandar hundir a un buque con Beguin a bordo, ya que este se negaba a que su milicia se englobara en el Ejercito. Ben Gurion sabía que la existencia de milicias armadas independientes solo podría traer la desunión y la lucha interna por el poder.

Aunque ya actuaba como Primer Ministro, no en vano seguía siendo el líder de la Junta Judía, no fue hasta 1949 (aún en guerra) cuando se celebran las primeras elecciones. Como era de esperar las gana, asumiendo también el ministerio de Defensa.

Al terminar la guerra con victoria israelí, Ben Gurion emprende la labor de crear el nuevo Estado. Consciente de la desproporción demográfica existente (no en vano, el número de judíos que allí vivían antes de las emigraciones, y aún después, era muy reducido, sobre todo al compararlo con los árabes) promovió la emigración de cualquier judío de todo el mundo.

Un paso, simbólico (y económico), importante fue el acuerdo firmado con Alemania en 1952. Ben Gurion fue criticado por las indemnizaciones conseguidas mediante este acuerdo. El motivo: que tan solo hacían referencia a los bienes confiscados, pero no a las víctimas del Holocausto.

Fue uno de sus último actos públicos como político. En 1953 dimite de todos sus puestos y marcha al sur de Israel, al desierto de Néguev. Allí cumple uno de sus sueños: trabajas y vivir en un Kibutz junto con su esposa. Sin embargo, muchos criticaban que continuara ejerciendo su influencia en el gobierno.

Pero el gusanillo de la política pudo más que el de su deseo de tranquilidad. Tan solo un año después retornaba a Jerusalén y recobraba el puesto de Ministro de Defensa. Fue solo por unos meses, ya que apenas de vuelta a la política, se presenta de nuevo a las elecciones y vuelve a ser elegido Primer Ministro.
Aparte de la Campaña del Sinaí y de su acercamiento a las potencias europeas, Francia e Inglaterra, este segundo periodo vino marcado por las luchas internas en el partido. Esto y ciertas decisiones bastante impopulares (desde siempre tuvo fama de ser bastante despótico al manejar las organizaciones que lideraba), provocaron que su popularidad bajara bastante. Por fin, en 1963, deja el cargo, a los 77 años.

No sería este su último movimiento. Incapaz de apartarse del todo de la vida pública, protagonizó sonoras disputas con miembros de su partido, hasta el punto de abandonarlo y crear otro nuevo, “La Lista de Trabajadores de Israel”, junto a otros dos nombres que forman parte de la leyenda de este Estado, Shimon Peres y Moshe Dayán. Sin embargo, las elecciones a las que se presentó no ofrecieron el resultado que esperaba, tan solo diez escaños y los miembros del nuevo partido volvieron con los laboristas. Todos…menos él, que prefirió la soledad como único parlamentario del partido.

Y, de nuevo, volvería a intentarlo con otro Partido, el Institucional. El nuevo fracaso, 4 escaños, ya lo convencieron de volver a Néguev y dedicarse a escribir y a actuar como conciencia nacional. Tras la Guerra de los Seis Días volvió a dar muestra de su pragmatismo, pidiendo a su país que devolviera todos los territorios ocupados a cambio de la paz.

Ben Gurion murió en 1973, sin poder llegar a ver esa paz.

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