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Abr

La Guerra de las Dos Rosas

Publicado por Hilda el 2 de Abril de 2007 a las 06:42 am

Fue una guerra intestina desarrollada en Inglaterra con motivo de la sucesión al trono, que se desarrolló entre los años 1455 y 1485, luego de que los ingleses fueran expulsados de Francia.

También se la ha caracterizado como una guerra entre primos.

Los descendientes de Eduardo III, formaron parte de la dinastía de los Plantagenet, de la cual surgieron dos casas reales: la de Lancaster, cuyo símbolo era una rosa roja, y la de York, cuyo emblema era una flor del mismo tipo, pero blanca. Ambas Casas Casa de Yorkse enfrentaron en este conflicto, cuyo nombre “Guerra de las Dos Rosas” fue adoptado más tarde, en alusión a las rosas que identificaban a ambos contendientes.

Casa de LancasterA la muerte de Eduardo III, le sucedió su segundo hijo, que asumió a la edad de 10 años, con el nombre de Ricardo II (1377). Por su corta edad, fueron sus regentes, su madre, Juana, y su tío, Juan de Gante.

En 1381, ya declarado mayor, dedicó su mandato a la concentración del poder en una férrea monarquía absolutista, luchando contra el poder de los señores feudales. Su tío, Juan de Gante fue uno de sus principales adversarios, y fallecido en 1399, su herencia fue incautada por Ricardo II, privando de ella a su legítimo sucesor, el hijo de Juan de Gante, llamado Enrique.

Tras haber tenido que exiliarse en Francia, por orden de su primo, el rey Ricardo II, Enrique regresó a Inglaterra. Obligó a abdicar al rey, quien poco tiempo después falleció, supuestamente asesinado por el nuevo rey, proclamado por el Parlamento: su primo, ya convertido en Enrique IV.

La sucesión de Enrique IV, correspondió a su deceso, a su hijo, Enrique V, en el año 1413. Durante su mandato sucedió la Guerra de los Cien años contra Francia. Los territorios franceses conquistados por Inglaterra estuvieron bajo el mando del Duque de Bedford.

Su sucesor, Enrique VI (1422), era hijo único de Enrique V y de Catalina de Francia. Siendo sucesor a la edad de ocho meses, debió ser asistido por un Consejo que a su vez dependía de la autorización parlamentaria. Ese Consejo gobernó con ineptitud, perdiéndose las conquistas que había obtenido Enrique V, siendo la derrota definitiva inglesa en 1450, con la pérdida de Normandía.

Este mal gobierno, rodeado de una Corte poderosa, conformada por nobles ansiosos de poder, y en crisis por las deudas emergentes de la frustrada guerra contra Francia, tuvo su punto culminante, con la manifestación en el rey de trastornos psiquiátricos, lo que estimuló a la Casa de York, descendientes de la línea de Ricardo II, a tener pretensiones de poder.

En 1453, el Duque de York, Ricardo Plantagent, fue nombrado para encabezar el Consejo que asistiría al rey, que pasaba una aguda crisis en su enfermedad. El duque de York, trató de apoderarse del trono, pero dos años más tarde, Enrique IV, fue considerado nuevamente apto para el ejercicio del poder, y Ricardo debió retirarse de la Corte por mandato de la esposa del monarca, Margarita de Anjou, quien comenzó a cobrar poder, ante la poca capacidad de mando de su marido.

Varios miembros de la nobleza, unieron sus fuerzas a la de Margarita para oponerse a Ricardo, quien aduciendo como motivo que los consejeros eran nocivos para el reino, quería obtener el poder, comenzando así una guerra civil cuya primera acción bélica fue la Batalla de San Albano, el 22 de mayo de 1455. En esta batalla la Casa de York, con el liderazgo de Ricardo, se impuso frente a la de Lancaster.

Se sucedió un período de reconciliación, que fue aprovechada por Ricardo para ser nombrado Lord Protector del monarca, que nuevamente había sido víctima de su enfermedad mental.

En 1456, la Corte se instaló en Coventry, ya que en Londres el rey no gozaba del apoyo popular, donde sí crecía el de los York.
En 1459, se reanudaron los conflictos entre ambas Casas, con la Batalla De Blore Heath, donde triunfó la casa de York, aunque la situación se revirtió en la Batalla del puente de Ludfor, donde los Lancaster, obligaron a Eduardo de York, a escapar hacia Calais, ciudad a cuyo mando se colocó a Somerset como gobernador, pero donde los York mantuvieron supremacía, constituyendo ese lugar en centro de operaciones para hostigar la costa de Inglaterra.

El 10 de julio de 1460, nuevamente se enfrentaron ambos bandos en la batalla de Northampton, que terminó con el triunfo de los York, y la captura del monarca Enrique VI, que fue llevado cautivo hacia Londres.

La Casa de York, reclamó la Corona para Ricardo, pero el Parlamento se limitó a remover a los miembros del consejo de Regencia, manteniendo el trono para Enrique.

Ante la insistencia de Ricardo, quien presentó pruebas de su legítima descendencia de Lionel de Amberes, tercer hijo varón de Eduardo III, se firmó en 1460, el Acta de Acuerdo, por el que se reconocía derechos sucesorios a los York, en desmedro del príncipe Eduardo, lo que desató la furia de los Lancaster, que el 30 de diciembre de 1460, arrasaron el ejército de los York, en la Batalla de Wakefield, que terminó con la vida de Ricardo.

Por el Acta de Acuerdo, muerto Ricardo de York, a quien se le concedían derechos al trono, estos pasaran a su hijo mayor, Eduardo, ahora Duque de York.

La reina Margarita logró el apoyo de Escocia, a cambio del casamiento de Eduardo con la hija de la reina de Escocia y la cesión de la ciudad de Berwick.

El 22 de febrero de 1461, otra vez San Albano fue escenario de una batalla, pero esta vez los perdedores fueron los York, quienes liberaron al cautivo Enrique VI.

En Londres, se negó la entrada a los Lancaster, y se aclamó el arribo de las tropas de los York, donde Eduardo, por aclamación popular fue coronado por el Parlamento.

Sin embargo la batalla crucial aún no había sido librada, y fue la de Towton, que dejó un saldo de más de 20.000 muertos, y consagró el triunfo definitivo de los York, sobre los Lancaster.
El rey Jacobo III de Escocia brindó refugio a Enrique y Margarita, intentando invadir Carlisle con resultado negativo.

En junio de 1461, se produjo la asunción oficial de Eduardo IV, como rey de Inglaterra, librando batallas para recuperar los dominios que aún estaban bajo el poder de los Lancaster. En 1465 Enrique fue hecho prisionero alojándolo en la Torre de Londres.

Firmó con Francia en 1474 el Tratado de Picquigny, que otorgó al pueblo cierta tranquilidad, pero gobernó con demasiado autoritarismo.

Eduardo IV, perdió pronto su popularidad. El pueblo comenzó a sentirse sometido por las alzas impositivas y el desconocimiento de sus derechos. Además, su propio entorno, estaba contrariado por el casamiento de Eduardo con Isabel Woodville, que dejaba de lado el plan de unirlo con la dinastía francesa.

Jorge, el hermano del rey, organizó un ejército que se enfrentó a las tropas reales en la batalla de Edgecote Moor, encarcelando a Eduardo IV, quien pudo liberarse con la ayuda del duque de Gloucester.

Los enemigos del rey, entre los que se destacaba Warwick, fueron expulsados y se retiraron a Francia, donde también se hallaba Margarita de Anjou. Estos grupos exiliados a pesar de haber combatido hasta el momento en bandos opuestos, decidieron aliarse para unir fuerzas a fin de atacar Inglaterra, lo que aconteció en 1470. El Príncipe Eduardo, hijo de Margarita se casó con Ana Neville, hija de Warwick.

Enrique VI fue restaurado en el trono, pero fue asesinado el 14 de mayo de 1471, siendo ocupado el trono nuevamente por Eduardo IV.

En 1483, falleció Eduardo IV. Su sucesor, Eduardo V, por su corta edad (12 años) debió quedar bajo la regencia de su tío, Ricardo, Duque de Gloucester, quien encerró al niño junto a su hermano, (ambos niños fueron probablemente asesinados) reclamando para sí el trono de Inglaterra, alegando que habían nacido de una unión ilegítima entre Eduardo e Isabel Woodville.
El Parlamento accedió a la petición y Ricardo tomó el trono como Ricardo IIII, perteneciente a la Casa de York.

En el bando de los Lancaster, Enrique Tudor, descendiente de Eduardo III por línea materna, intentó recobrar el poder para la Casa de la Rosa Roja, y lo logró el 22 de agosto de 1485, luego de vencer a Ricardo III en la Batalla de Bosworth.

Rosa TudorEs este el momento en que se avecina el fin del conflicto, ya el nuevo rey, Enrique VII, contrajo enlace con Isabel de York, hija de Eduardo IV, reuniéndose por fin las dos casas en pugna, surgiendo el nuevo emblema como síntesis de las dos rosas: La Rosa Tudor.

Esta guerra dio término al feudalismo inglés, quedando la aristocracia sumida en la ruina, para iniciarse el período renacentista. Los nobles perdieron poder y tierras, frente a una monarquía autoritaria, que concentró bajo su dominio autoridad y territorios.

31
Mar

La Guerra Santa y el Fundamentalismo Islámico

Publicado por Hilda el 31 de Marzo de 2007 a las 04:58 pm

Parece imposible que las religiones resulten excusas para iniciar acciones bélicas, pero la historia, desde la Edad Media (y aún antes) hasta la actualidad, ha dado muestras de que esto ha sido, y sigue siendo posible.

Las CruzadasYa las Cruzadas, ocurridas en el período comprendido entre los Siglos XI y XIII, por los cristianos contra los musulmanes, para obtener Tierra Santa, son un claro ejemplo, de este tipo de conflictos, que enfrenta a personas que profesan una fe diferente, y que se sienten amenazados o avasallados entre sí.

San Agustín, considerado uno de los Padres de la Iglesia, que vivió entre el 354 y el 430, fue uno de los primeros que defendió el concepto de lucha en sentido belicoso, para lograr que los paganos acepten la verdad revelada, con sus ideas de caridad y amor al prójimo, que ofrece el cristianismo. Esta idea, puede hallarse en su obra “La ciudad de Dios contra los Paganos”, y aunque fluye en ella una evidente contradicción entre amor y guerra, sus dichos se basaron en citas bíblicas. En el Evangelio de Lucas (Lucas 14,23), encontró el apoyo a su prédica, al interpretar que la frase que indica al hombre recorrer los caminos en busca de almas, para llenar la casa de Dios, incluso en forma obligada, permitiría el empleo de toda clase de medios.

Los musulmanes también usaron este concepto basándose en su libro sagrado, El Corán, que en realidad acepta la Guerra Santa con fines de protección y defensa, no para atacar a otros pueblos con credos diferentes. Incluso el Corán afirma expresamente que Dios no favorece a los que agreden, sino que les retira su amor, y promete una vida ultraterrena gloriosa a quienes luchen en pos del Islam, pero sostenemos que esto debe entenderse como lucha defensiva, aunque el Corán divide a la comunidad mundial entre los que habitan la casa del Islam y los que pertenecen a la casa de la guerra, siendo el fin último, lograr que todos integren la primera.

Guerra SantaEn la actualidad ha resurgido el término, para referirse al fundamentalismo islámico, que ha tomado connotaciones políticas, además de religiosas.

Las sociedades islámicas han mantenido una rigurosa observancia de modos de vida diferentes al mundo occidental, que se nota con ejemplo claro en la vida que llevan sus mujeres, sometidas y recluidas al ámbito estrictamente doméstico.

En Irán, el ayatollah Jomeini, en el año 1979, derrocó al Shá, Mohammad Reza Pahlevi, que había intentado un proceso de democratización, pero favoreciendo sólo a un sector de la población. El ayatollah, gobernó por una década, y al asumir el poder de la nueva República, implantó la ley islámica, apartándose de la política de acercamiento hacia occidente, que había iniciado su predecesor.

En 1978, antes de su asunción, expresó en un mensaje, claros y reveladores conceptos del alcance de la expresión: Fundamentalismo Islámico. En dicho comunicado expresó que quien mueve la historia es el mártir, y no el héroe. Distinguió en el Islam dos tipos de guerras. La Yihad, o Guerra santa, que se refiere a la conquista de territorios, y es impuesta por el Islam, como una obligación. La otra batalla es la defensiva.

La primera de estas luchas impone a todos los adultos musulmanes poner sus vidas al servicio de la causa islámica, para que los preceptos religiosos del Corán, se difundan por el mundo y lo conquisten. Sólo pueden exceptuarse aquellos que por razón de enfermedad o invalidez se encuentren imposibilitados. Aquellos que osaren no servir a la causa islámica serán condenados a las llamas del infierno.

Los fundamentalistas islámicos sostienen, y así se expresa en el comunicado del líder chiíta, Jomeini, que matar a los infieles, que siembran en el mundo la corrupción, les permitirá tener un castigo más aliviado del recibirían en el más allá, si muriesen de otro modo, continuando sus actividades. A esas muertes las denomina “operación quirúrgica”, y según él, son ordenadas por su Dios, Allah.

En 1980, Irak declaró la guerra a Irán, estando el primer país gobernado por el Partido Baaz, de Saddam Hussein, de tipo laico, nacionalista y socialista. Las causas fueron de índole territorial y el temor de Irak de que Irán difunda su fundamentalismo religioso por todo el mundo árabe. El Partido Baaz fue prohibido tras la invasión estadounidense a Irak, en el año 2003.

En 1989, la muerte de Jomeini, entregó el mando a Alí Akbar Hashemi Rafsanyani, quien realizó durante su gobierno una política de acercamiento hacia occidente, pero fue derrotado en el 2005, por el conservador Mahmud Ahmadineyad, quien integra actualmente uno de los países del llamado “Eje del mal” para el mundo occidental.

Puede encontrarse la razón de ser de la supervivencia actual del fundamentalismo islámico, en sus sociedades, aún aferradas a estrictos conceptos religiosos, que los ha llevado a su radicalización, poniéndolos en el centro de sus preocupaciones, y viendo como enemigas a las progresistas y capitalistas sociedades occidentales, que arrasan con valores tradicionales, relegando la importancia de la sujeción estricta a los mandatos divinos. Los fundamentalismos, no sólo el islámico, sino de cualquier religión, tratan de ver sus creencias como las únicas verdaderas, desestimando a las demás de forma irreversible, y aferrándose de modo inexorable a un pasado que les brindaba preceptos estáticos e inmutables, frente a un presente y un futuros inciertos, que los aleja cada día de su vínculo seguro y confiable con el Creador.

Osama Bin LadenLos terrorismos que actúan a nivel internacional, son caratulados como fundamentalistas, siendo la organización más temible, la red Al Qaida, creada a fines de 1980 por Osama Bin Laden, que estremeció al mundo por sus atentados en su mayoría suicidas contra sus máximos enemigos: Estados Unidos e Israel. El más conocido de ellos por su repercusión, fue atentar contra un símbolo del capitalismo, como las Torres Gemelas, en Estados Unidos. Los miembros de esta organización no vacilan en entregar sus propias vidas para lograr sus criminales cometidos, que para ellos, son un mandato divino, obteniendo como recompensa la promesa de una vida decorosa en el paraíso.

29
Mar

El Ludismo

Publicado por Hilda el 29 de Marzo de 2007 a las 07:10 pm

La Revolucion IndustrialLa aparición de las fábricas, en el siglo XVIII, como consecuencia de la Revolución Industrial, cambió la vida de los trabajadores que se convirtieron en rehenes de esas máquinas, que los obligaban a permanecer interminables jornadas de labor, en lugares insalubres por una paga miserable, y habitando en barrios sucios y contaminados.

Buscaron, a partir de la segunda década del siglo XIX, un culpable para sus desgracias y hallaron dos responsables: los patrones y las máquinas. Los que encontraron en la nueva tecnología aplicada a la producción la causa de sus males, se llamaron ludistas, por basarse en la ideología del inglés Nedd Ludd, de dudosa existencia real, quien sería el precursor de esta ideología de defensa obrera, dirigida a la destrucción de las máquinas, cuando, según la leyenda popular, en 1779, se deshizo de un telar mecánico que representaba para él, la fuente de sus desgracias.

Amparados por la oscuridad nocturna, y ocultos tras máscaras, los obreros comprendieron que sólo luchando unidos, podrían conseguir ser tenidos en cuenta como seres humanos, y no como simples operarios generadores de ganancias, para los patrones capitalistas. Estos debieron soportar pérdidas que ascendieron aproximadamente a 100.000 libras, en Inglaterra.

El enigmático Capitán Ludd, era quien firmaba las proclamas y petitorios hacia el gobierno para lograr reivindicaciones laborales, en una época en que la expresión “Derechos laborales”, era aún utópica.

El progreso y la rapidez que significaba el trabajo industrial, representaba para los humildes asalariados, una marcha también veloz, hacia su propia destrucción, moral y material.

Los gremios de artesanos de la Edad Media habían permitido a los trabajadores, a través de una rigurosa reglamentación, organizar sus trabajos evitando la competencia y estableciendo jornadas de labor iguales y equilibradas, en ambiente familiares.

El movimiento ludista nació en Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial, pero pronto se extendió por toda Europa, como los sucesos de Cataluña o la destrucción de los telares de Arcoy, en España, ocurrido en 1820.

En Nottingham, ciudad del Reino Unido, una manifestación obrera, iniciada el 12 de abril de 1811, fue violentamente reprimida, y más de cincuenta máquinas, pertenecientes a William Cartwright, destinadas al tejido de medias, fueron destruidas por los trabajadores como represalia a la brutal acción contra su reclamo de trabajo, y de hacerlo en dignas condiciones. En Lancashire, Yorkshire, Leicester, Cheshire, y Derby se vivieron situaciones similares. Más de diez mil soldados ingleses, al mando de Thomas Maitland, fueron destinados a impedir la rebelión obrera.

En 1813, dieciocho miembros del ludismo fueron ejecutados en la horca por el gobierno, acusados de ser peligrosos para el estado, por aplicación de una ley promulgada por el Parlamento, a la que solo se opuso Lord Byron. Dicha norma legal había establecido pena de muerte para los que destruyeran las fábricas, o elementos de trabajo contenidas en ellas.

El 16 de agosto de 1819, las fuerzas obreras celebraron un mitín en el campo de San Pedro. Las fuerzas de caballería pusieron fin a la vida de once personas y cuatrocientas resultaron heridas, pero lograron un éxito: derogar la ley que impedía las coaliciones obreras.

Por ese entonces, surgieron los movimientos sindicales (Trade Unions) y los Partidos Socialdemócratas, que redujeron hasta casi hacer desaparecer el ludismo, que en realidad, no atacaba las causas reales del problema. La lucha estaría dirigida a partir de entonces, contra los dueños de las fábricas.

En 1836 se fundó la Asociación Obrera de Londres, que inició una lucha llamada cartismo, realizando peticiones al gobierno que fueron rechazadas.

Actualmente se ha puesto en boga el término ludista, designando a quienes se oponen al gran crecimiento tecnológico, acusado de deshumanizar a la población, contaminar el ambiente y alejarnos de la vida natural.

28
Mar

La Guerra de Corea

Publicado por Hilda el 28 de Marzo de 2007 a las 08:33 am

Mapa de CoreaEsta guerra se desarrolló en la época de la denominada Guerra Fría, dentro del marco de los enfrentamientos sostenidos por la Unión Soviética comunista y Estados Unidos de ideología capitalista.

Se inició el 25 de junio de 1950, extendiéndose por un período de tres años, ya que se le puso término el 27 de julio de 1953.

En ella se enfrentaron dos visiones del mundo circunscriptas en un mismo territorio, al este del continente asiático: la Corea del Norte, apoyada bélicamente por China, donde el comunismo había triunfado tras la revolución, y la Unión soviética, también de ideología comunista y la Corea del Sur, capitalista, respaldada por Estados Unidos y los países bajo su influencia.

Debemos recordar que al término de la Segunda Guerra Mundial, Japón tras rendirse luego de soportar dos bombardeos atómicos, perdió entre sus territorios, a Corea, que constituía una de sus colonias, a manos de los aliados, que se comprometieron a mantenerla como país integrado, a pesar de haber quedado bajo la influencias de las grandes potencias.

Al norte del paralelo 38, quedó Corea bajo la influencia soviética, mientras los estadounidenses ejercían su poder al sur de dicho límite, ambos en forma encubierta ya que habían prometido que sería un estado independiente.

La Unión soviética puso al frente del gobierno del territorio a su cargo, a Kim II Sung, líder del Partido Comunista, mientras que en Corea del sur fue electo Syngman Rhee.

En 1950, en un comunicado de prensa, Estados Unidos cometió la imprudencia de declarar que el territorio de Corea no se incluía entre sus intereses en el Pacífico, lo que incitó a los comunistas a invadir Corea del sur, cuyo dominio les sería fácil lograr sin la ayuda estadounidense, y así obtener la unión de Corea en un solo estado comunista.

Guerra de CoreaEl 25 de junio de 1950, los coreanos del norte realizaron un ataque sorpresivo, que replegaron a los coreanos del sur hacia Pusan, donde establecieron una zona de resistencia conocida como Perímetro Pusan, obteniendo ayuda de la ONU, lograda por no estar presente el representante soviético, quien se hallaba ausente como protesta porque la ONU, había rechazado la incorporación de China Popular.

El presidente Truman de Estados Unidos ordenó, sin intervención del Congreso, la intervención de la Fuerza aérea norteamericana en el conflicto y su séptima Flota fue destinada a proteger Taiwán.

Japón, Canadá, Reino Unido, Colombia, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica, Turquía, Grecia, Tailandia, Holanda, Etiopía, Las Filipinas, Bégica y Luxemburgo, unieron sus fuerzas a las norteamericanas, creando el Grupo de Operaciones Especiales Smith, cuyo mando fue confiado al General Douglas MacArthur, quien había sostenido que era en Asia, donde los comunistas concentrarían sus fuerzas de dominio, para iniciar desde allí la conquista ideológica del mundo.

Al oeste de la península de Corea se halla la ciudad de Inchon, y hacia allí se dirigieron las fuerzas de la ONU, donde, tras resultar victoriosos tomaron rumbo hacia Seúl, ciudad adyacente a Inchon, donde obtuvieron su posesión.

Luego de lograr la vuelta de los norcoreanos al norte del paralelo 38, las tropas al mando de Estados Unidos pretendieron seguir avanzando hacia el norte, pero los Chinos consideraron que el traspaso del límite establecido por el río Yalu, que establece la frontera entre Jilin y Liaoning (provincias chinas) y Corea del norte, significaba una amenaza para su país, y pidió la ayuda soviética.

Los chinos al mando del general Peng Dehuai, lograron, a partir del 19 de octubre de 1950, que las tropas de la ONU retornaran al sur del paralelo 38.

El 4 de enero de 1951, los comunistas lograron un aplastante triunfo contra los capitalistas en la Batalla de la Reserva de Chosin, logrando tomar Seúl, lo que implicó el relevo de su cargo, a MacArthur, quien había propuesto el empleo de la bomba atómica contra China. En su reemplazo fue designado, el General Matthew Ridgway.

El año 1953, se iniciaría con nuevos rumbos en materia de política internacional. En el primer mes del año, la presidencia de Estados Unidos fue ocupada por el republicano Dwight Eisenhower y en el mes de marzo, ocurrido el fallecimiento de Stalin la jefatura de la Unión soviética fue ocupada por Gheorghi MalenKov, lo que propició los inicios de tratativas de paz.

El 27 de julio de 1953, en Panmunjom, situada a 8 kms. de Kaesong, se firmó un armisticio donde se estableció el cese de las hostilidades, que dejó un saldo de más de un millón de muertos y una economía coreana completamente arruinada, restableciendo el límite del paralelo 38, donde se constituyó una zona desmilitarizada.

27
Mar

La Conjuración de Catilina

Publicado por Hilda el 27 de Marzo de 2007 a las 05:52 pm

La Conjuracion de CatilinaSu nombre era Lucio Sergio Catilina y vivió aproximadamente entre los años 108 a.C. y 62 a.C.

Perteneciente a una familia patricia, y bisnieto de Marco Sergio Silo, heroico combatiente de la Segunda Guerra Púnica, su familia había perdido luego su prestigio social y económico.

Para describirlo tomaremos en cuenta las expresiones de Cayo Crispo Salustio, escritor predecesor de Tácito, que vivió en esa convulsionada “Época de Cicerón” y de cuyos relatos conocemos gran parte de lo acontecido en esos días, aunque de modo demasiado subjetivo. Es un historiador que escribe con enseñanzas morales, criticando a muchos personajes por sus costumbres y carácter, cuando él mismo, estuvo inmerso, cosa que él reconoce, en esa Roma despojada de virtudes.

Así, aparece Catilina como una persona sumamente inteligente, hábil y de ambiciones desmedidas. Fuerte en su cuerpo y en su personalidad, calculador y frío.

Catilina se destacó por su meritoria carrera militar, desempeñándose en las fuerzas del cónsul Cneo Pompeyo Estrabón y participando en las guerras civiles (-84 a -81)que enfrentaron a Mario y a Sila, combatiendo en las filas de este último.

Junto a Sila realizó una ascendente carrera política, desempeñándose en el cargo de cuestor durante su mandato dictatorial, donde fue acusado por Plutarco de haber cometido crímenes aberrantes contra sus adversarios políticos.

Sus ideas eran en defensa de la plebe empobrecida y endeudada, a la que ofrecía reparaciones económicas, como la condonación de deudas. Según Salustio, su entorno estaba conformado por adúlteros, homicidas, sacrílegos, y todo tipo de miserables.

Desde su juventud, estuvo involucrado en actos contrarios a las buenas costumbres y al pudor, como el cometido contra una sacerdotisa de Vesta, probablemente cuñada de Cicerón. Se lo acusó además del asesinato de su propio hijastro, para casarse con Aurelia Orestila.

Fue designado pretor, en el año 68 a.C y luego propretor de África, lugar del que regresó en el año 66 a.C., siendo acusado ante el senado por desempeño abusivo de su mandato.

Habiéndosele impedido acceder al consulado en el año 65 a. C., se cree que Catilina organizó una conspiración, durante el consulado de Lucio César y Cayo Figulo, urdida tal vez por Craso, hombre rico y poderoso, quien ansiaba proclamarse dictador, seguida de otra posterior, que fracasaron, para asesinar a los candidatos electos el mismo día de su asunción, tomando ellos sus lugares como cónsules.

Cuando en al año 63 a.C., logró Catilina presentarse a las elecciones acompañado de Cayo Antonio Híbrida, fue vencido por Cicerón y Antonio.

Tal vez bajo la protección de César, presidente del tribunal, pudo salir exculpado de las acusaciones que recayeron sobre él por los delitos de homicidio cometidos durante la guerra civil en que luchó junto a Sila.

Enarbolando la bandera de defensa de las clases populares, reunió entre sus adeptos a todos los opositores políticos de Pompeyo y del senado romano.

Cayo Manlio, logró aportar más hombres a la causa, luego de la conspiración de Etruria, lugar que sería elegido como escenario para sus luchas revolucionarias, para luego dirigirse a Roma.

La parte más ambiciosa del plan consistía en el asesinato de Cicerón hecho que acontecería el 7 de noviembre de año 63 a.C. Sin embargo Cicerón fue alertado por Fulvia una mujer de la nobleza, amante de Quinto Curio, partícipe de la conspiración, quien tenía una vida escandalosa, y por ese motivo había sido echado del Senado por los censores. Había contado a Fulvia sobre los planes contra Cicerón. La mujer delató lo que iba a acontecer, y Cicerón logró salvarse.

Cicerón acusó a Catilina ante el Senado, y el acusado tras una reacción violenta, huyó de Roma hacia Etruria para reunirse con Manlio.

En los siguientes comicios fueron elegidos cónsules Marco Tulio y Cayo Antonio, mientras Catilina seguía urdiendo planes contra Roma.

Atrajo también a su causa a Sempronia, la hermosa, lujuriosa y culta esposa de Junio Bruto, quien se había desempeñado como cónsul. Sempronia murió en Módena asesinada por Marco Antonio.
Una conspiración en Roma fue desbaratada, hallándose cartas que incriminaron a cinco rebeldes, que fueron ejecutados, a petición de Catón.

Catilina y Manlio fueron declarados por decreto, enemigos de la República, quedando privados de sus derechos civiles y sometidos al derecho de guerra.

En Pistoria, las tropas de Catilina se enfrentaron a las de Antonio, quien por hallarse enfermo de gota, entregó el mando del ejército a Marco Petreyo. en lo que sería para Catalina, su último combate. Primero fueron muertos sus camaradas, Manlio y el Fiesolano y luego él mismo, quien en un acto más de coraje, que de real posibilidad de victoria, se enfrentó casi en forma suicida con los pocos hombres que quedaban a las tropas leales a la República romana.

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