2
Nov

La conquista de Perú

Publicado por Hilda el 2 de Noviembre de 2006 a las 09:36 am

La conquista de PerúLa expedición, de 180 hombres, partió desde Panamá, donde los españoles habían hallado, en la costa del Pacífico sur, piezas de oro. Al mando de Francisco Pizarro, un hombre analfabeto y sin escrúpulos, de 49 años, quien se asoció con Diego de Almagro, quien se encargaría del abastecimiento militar y el cura Hernando de Luque, que colaboraría en el financiamiento.

Luego de dos intentos fallidos, llegaron a Cajamarca, ubicada al norte del imperio, en noviembre de 1532, en busca de nuevas riquezas. Allí, dos hermanos, Atahualpa y Huascar se disputaban el poder del imperio inca. Aprovechando esta situación los conquistadores avanzaron sobre el territorio e hicieron prisionero a Atahualpa, quien luego ordenó la muerte de su hermano que dominaba el sur del imperio.

Las condiciones que se establecieron para la liberación del inca, fueron la entrega de oro, consistente en llenar, hasta la altura de la mitad, una sala de 22 pies de largo y diecisiete de ancho; hecho que se cumplió y su promesa de convertirse al catolicismo.

Esta fue la cláusula más difícil de cumplir, ya que Atahualpa, no creyó que el libro que le mostraban, al que llamaban Biblia, contuviera la palabra divina, como se le aseguraba. Para comprobarlo, llevó a su oído el texto sagrado, expresando con ironía que no se escuchaba opinión alguna, tras lo cual, lo arrojó al piso. Este hecho determinó, o fue la excusa, para que se considerase justo darle muerte, ante semejante afrenta religiosa, lo que sucedió en enero de 1533, fecha en que los españoles entraron en Cuzco. Atahualpa fue condenado a morir quemado y el 26 de Julio de 1533 antes de ser ejecutado, Atahualpa aceptó ser bautizado, cambiándosele la pena de la hoguera por la de estrangulamiento. Su sucesor, fue el inca Manco Cápac, nombrado por Pizarro.

La conquista de Perú fue larga y difícil, contando los españoles con el apoyo de los huancas, etnia sometida y enemiga de los incas.

El nombre de Inca, como se conoce a este grupo aborigen, se refiere a la casta superior, que ejercía el gobierno en forma despótica, sin consultar a los súbditos. Por eso, no hubo resistencia de la población general a la dominación europea, una vez que la jerarquía incaica fue asesinada o dominada.

La nueva colonia estableció su capital en Lima, la Ciudad de los Reyes, en reemplazo de Cuzco, que era la capital del imperio incaico, pero que a los españoles les resultaba muy insegura, por su ubicación aislada. Lima permitía la comunicación con otras posesiones españolas, ya que se hallaba en la costa del Pacífico.

Los españoles, en posesión del actual territorio de Perú, con enormes riquezas en oro y plata, disputaron el mando, en encarnizadas luchas, donde Pizarro perdió la vida.

En 1534, el rey Carlos I, firmó capitulaciones, asignando parte del territorio a cada conquistador.

En 1544, se creó el Virreinato del Perú.

Luego de cuarenta años de dominación, Manco Cápac, luego de comprobar las verdaderas intenciones de los invasores, huyó con su gente, tras el asesinato de Túpac Amaru, en 1571, quien fue ejecutado por no confiar el virrey Toledo, en que el inca, que gobernaba Vilcabamba, lugar que se resistía a abandonar, no se rebelara contra los conquistadores.

Manco Cápac, buscó refugio en las sierras, construyendo fortalezas, que guardarían para las generaciones futuras, los restos de una cultura muy avanzada, dentro de las desarrolladas en América. La máxima expresión de esta reconstrucción de identidad, fue Machu Picchu.

31
Oct

La conquista de México

Publicado por Hilda el 31 de Octubre de 2006 a las 02:48 pm

Conquista de MéxicoLos primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas, estableciendo su centro de operaciones, primero en La Española y luego en Cuba, desde donde partió Hernán Cortés, un funcionario del gobierno español, con estudios universitarios, en febrero de 1519, con 11 naves y 600 hombres, a realizar la conquista del continente, impulsado por las ansias de hallar las riquezas de las que habían tomado conocimiento a través de los relatos de los aborígenes antillanos, pero sin autorización del gobernador de Cuba, Diego de Velásquez.

El avance hacia la capital azteca, fue facilitado por numerosas tribus, primero los totonacas y, luego la de los tlaxcaltecas, que veían en los extranjeros la posibilidad de liberarse de los fuertes tributos que imponían los aztecas a los pueblos sometidos, y especialmente por una mujer, que le fuera entregada a Cortés como esclava, llamada La Malinche quien aportó datos sobre la situación de las tribus y sirvió de guía e intérprete.

En el camino, luego de fundar Veracruz, recibieron obsequios enviados por el emperador Moctezuma, jefe de los aztecas, con el objetivo de detenerlos en su avance, pero estas magníficas ofrendas estimularon aún más a los españoles, que llegaron a Tenochtitlán, rodeados de un halo divino, ya que los nativos interpretaron su llegada como un envío del dios supremo, Quetzalcoátl, rindiéndoles honores.

Lejos de retribuir el gesto pacífico, los conquistadores tomaron a Moctezuma prisionero. La actitud de los invasores provocó la ira de este pueblo guerrero, que liderados por Cuauhtémoc, los sitiaron, amenazando a los invasores con sus rudimentarias armas: piedras, arcos y flechas.

Mientras tanto, desde Cuba, una expedición a cargo de Pánfilo Narváez, pretendía hacer regresar a Cortés a Cuba, ya que nunca se le otorgó permiso para dirigirse a México, pero éste salió a su encuentro y lo derrotó, acrecentando sus tropas con las que estaban al mando de Narváez.

Durante la ausencia de Cortés, fue Pedro de Alvarado, a quién los aztecas apoderaron Tonatiuh, “el sol”, por su rubia cabellera, el que se puso al mando de la ciudad, intentando despojar a los aborígenes de sus ricas pertenencias, aprovechando que estaban reunidos en la celebración religiosa de Tóxcatl. Ante la resistencia de los oprimidos, se produjo la matanza del Templo Mayor.

Cortés, obligó a Moctezuma, para calmar la situación, a presentarse ante su pueblo para pedirles que abandonen el ataque, pero el jefe azteca es asesinado por sus propios hombres enardecidos, que disparan sin discriminación. Ante la dramática situación el osado español, emprendió la huida, que se realizó de manera sangrienta, ocasionando la muerte de gran cantidad de españoles, en un episodio, que la historia conserva, con el nombre de “la noche triste”, acaecido el 13 de agosto de 1520.

Cortés y algunos de sus hombres huyeron a Veracruz, donde el jefe quemó sus naves, para impedir la huída de sus hombres e hizo construir bergantines, pieza a pieza que usó para el asedio final de la ciudad. Una vez que se reorganizaron, y con el apoyo de los tlaxcaltecas lograron regresar y vencer definitivamente a los aztecas, quienes habían sufrido una epidemia de viruela, traída por los propios conquistadores, que mató a muchos aztecas, incluido el sucesor de Moctezuma, llamado Cuitláhuac. El último emperador de este pueblo originario fue Cuauhtémoc.

Los españoles, tras una sangrienta lucha, donde fueron asesinados, aproximadamente 40.000 aztecas, se convirtieron en dueños absolutos de un territorio rico y próspero.

El lugar, ahora bajo el domino español, en ese momento bajo el reinado de Carlos I, fue denominado Nueva España, y Cortés nombrado gobernador y capitán general de la nueva colonia, recibiendo además tierras y riquezas.

30
Oct

La expansión ultramarina europea

Publicado por Hilda el 30 de Octubre de 2006 a las 06:18 am

La expansión ultramarina europeaEl siglo XV, trajo consigo una verdadera revolución, entendida como cambio, del mundo conocido. Un nuevo escenario, el continente americano, se presentaba por primera vez, ante los europeos, que por obra de la casualidad, de su espíritu aventurero y de las condiciones que hicieron posible su incursión marítima, fue por ellos hallado. Por ese motivo, podemos hablar también de expansión ultramarina, ya que Europa, al encontrar este nuevo continente, lo anexó a sus dominios, acrecentando sus territorios más allá de los mares.

Decimos hallado, y no descubierto, pues las tierras americanas no estaban deshabitadas, sino que poblaciones aborígenes, con distintos grados de civilización, las habían ocupado en forma originaria, ya hacía aproximadamente 12.000 años, de Norte a Sur.

Las nuevas ideas surgidas con el Humanismo habían colocado al hombre en el centro de las preocupaciones, y con el avance del conocimiento que había surgido, a partir de entonces, nacieron nuevos instrumentos de navegación, como la brújula, que señalando el norte permitía una orientación más precisa, al igual que el astrolabio (representaba el universo, y determinaba la posición y el movimiento de los astros) o las cartas de viaje y tratados de navegación como el de Marco Polo il Millione, que hablaban de las regiones de Cipango y Cathay, y naves sofisticadas para la época, las carabelas, que los impulsó a probarlas en el peligroso Océano.

Los navíos abiertos, de épocas anteriores se transformaron en grandes embarcaciones, provistas de velas cuadradas o rectangulares, de cuero o de lona, sostenidas por mástiles, que las impulsaban en forma veloz.

La financiación y seguridad de las campañas estuvo a cargo de las compañías comerciales, con la colaboración de la banca, que permitió la obtención de créditos y la aparición de seguros marítimos que permitían reducir el riesgo de esta gran inversión, que tenía posibilidades de terminar en fracaso.

No debemos creer que las personas que llegaron a América, eran intelectuales humanistas deseosos de comprender y aprender la extensión real de la superficie terrestre y nuevas culturas, sino que eran hombres prácticos y aventureros, que aprovecharon los avances científicos que esa corriente ideológica había producido, para hallar nuevas rutas que los condujeran por otros caminos más seguros a tierras que ya conocían.

La idea era hallar una comunicación más directa y menos riesgosa con África, primero, y luego con Asia, específicamente, con la India (las islas indonésicas, China y Japón) de dónde obtenían las especias, fundamentales para su vida cotidiana, sobre todo el clavo, que se hallaba en las Malucas y en las islas situadas al este del archipiélago malayo, ya que les permitían la conservación de alimentos, en una época que no existía la refrigeración. En Europa sólo se contaba con sal común y azafrán.

Para obtener esos productos se utilizaban hasta ese momento, las rutas terrestres, pero eran muy lentas, y los turcos, que se habían apoderado de Constantinopla, ciudad que unía comercialmente a Occidente con Oriente, comenzaron a revender los productos, que antes los occidentales compraban directamente, impidiéndoles seguir avanzando, para ganar con lo producido de la reventa, ya que se los revendían mucho más caros.

Los primeros estados en iniciar los viajes de exploración fueron España y Portugal, ya que contaban con una amplia tradición marítima, por su posición privilegiada, con salida al Océano Atlántico y estaban políticamente más estables al haber culminado la reconquista de sus territorios, que habían estado en manos de los árabes.

En la costa sur de ambos países, los comerciantes italianos, habían establecido factorías (establecimientos destinados al comercio) lo que les permitió obtener dinero para financiar las campañas.

Los portugueses habían hallado una ruta marítima que los conectaba con las Indias, como llamaban genéricamente a las zonas asiáticas, por donde comerciaban oro, esclavos y especias.

Las primeras exploraciones portuguesas se efectuaron en el año 1415 en Celuta, al norte de África, en 1425, en las islas Madeira y en 1427, en las islas Azores.

En 1488, navegaron bordeando la costa africana, llegando al cabo de Buena Esperanza, en el sur del continente, en 1488. En 1498, Vasco da Gama, completó la hazaña de viajar desde Lisboa (Portugal) a Calicut (India). Estos viajes fueron impulsados directamente por la corona portuguesa, cuyo rey Enrique el Navegante, costeó los gastos, con el aporte de la burguesía.

Ese fue el motivo por el cual, ese país rechazó la propuesta de Colón de hallar una ruta hacia las Indias, navegando hacia occidente, ya que ellos contaban ya con la ruta por África y esta campaña por lo tanto, les pareció incierta y costosa. Recién cuando los árabes dominaron el comercio del Océano Índico, se lanzaron a la conquista de los territorios americanos, que sólo hasta el momento habían explorado.

España fue la que aceptó la propuesta de Colón, pues ellos no poseían ninguna ruta hacia las especias. Por ese motivo, firmaron con él, las Capitulaciones de Santa Fe, donde se establecían sus derechos y deberes. Entre los primeros le otorgaban el título de Don, Almirante, Virrey y Capitán General de las tierras que encontrase, adjudicándole la décima parte de las ganancias del comercio y la octava parte de los beneficios, y entre los segundos, debía aportar en concepto de gastos lo mismo que se le ofrecía como ganancias y beneficios.

El 12 de octubre de 1492, Colón llegó a una isla que sus pobladores llamaban Guanahaní, ubicada en la zona de las Bahamas. El asombro del navegante fue inmenso, ya que esperaba encontrar opulencias y personas magníficamente vestidas, y sólo halló personas jóvenes desnudas, de gruesos cabellos y desprovistos de armamentos. Él creyó haber llegado a las Indias, por eso los españoles, llamaron a estos territorios, una vez conocida la realidad de que era un nuevo continente, Indias Occidentales. El nombre de América se debe a Américo Vespucio, quien dio cuenta del error de Colón, cuando comprobó que se trataba de un nuevo territorio, hasta entonces desconocido, en el año 1503, dejándolo así establecido en su obra Mundus Novis.

Colón realizó cuatro viajes a América, creyendo dirigirse a Asia. En el primero halló la actual isla de Cuba, a la que llamó Juana y el territorio que hoy conocemos como Haití, al que denominó La Española. Allí se organizó la primera extracción de oro, la conquista de las islas adyacentes y luego, el continente cercano. En el resto de los viajes, encontró Puerto rico, Jamaica, las costas del norte de América del sur y América Central.

De regreso a España, Colón fue recibido con honores, aunque esto no duró mucho. Padeció las penurias de la cárcel, y aunque luego fue liberado, y nuevamente reconocido, murió en 1506, sumido en la miseria.

En el período comprendido entre 1492 y 1520 no obtuvieron demasiadas riquezas en oro y especias. El oro era de aluvión, o sea, algunas pepitas que los ríos traían de algún yacimiento. Fue en 1520, cuando Hernán Cortés se dirigió, desde la actual Cuba hacia el continente, para realizar la conquista de la actual México, donde las riquezas eran cuantiosas. Luego se realizó la conquista de Perú y la del Río de la Plata.

Los españoles utilizaron a los aborígenes como mano de obra barata, eficiente y servil, provocando la desaparición de muchos de ellos, a causa de enfermedades transmitidas por los europeos, los trabajos forzados y la matanza de aquellos que se resistían tanto al trabajo, como a reconocer la religión cristiana, o la autoridad de la corona española.

Esta distribuyó la población indígena entre los españoles que habían participado en la conquista y la encomendó a su cuidado. Debían evangelizarlos y proporcionarles un sustento adecuado a cambio de trabajo. Sólo se cumplió el segundo aspecto ya que a través del sistema de encomiendas, los españoles encomenderos obligaban a realizar trabajos forzados a los aborígenes en la actividad agraria, ganadera y minera.

También utilizaron la mita, sistema ya empleado por los incas, aborígenes del actual territorio de Perú, como trabajo rotativo en las minas. Los españoles eliminaron el sistema de rotación para someter a los mitayos a interminables jornadas sin descanso, requiriéndoseles la extracción de 20 kg. diarios de mineral, lo que terminó diezmando la población autóctona.

Mientras tanto, en 1519, un caballero portugués, Hernando de Magallanes iniciaría un viaje trascendente que culminaría Juan Sebastián Elcano en 1522, y que fue perpetuado en la historia como la primera vuelta al mundo, con el objetivo de localizar la isla de las especias, navegando hacia occidente, a la orden de Carlos V, rey de España y Austria.

Como Portugal se había lanzado también a la conquista del nuevo mundo, fue necesario determinar a quiénes corresponderían los nuevos territorios. Esto fue decidido por el Papa, a través de una bula, medio por el cual expresaba sus decisiones, ante consultas de este tipo, y confirmada por el Tratado de Alcacovas en el año 1480, que perjudicaba a Portugal. Establecía que este país se apropiaría de las islas Madeiras, Azores, Cabo verde y la costa africana, al sur de las islas Canarias. Por la bula Intercaetera, emanada del papa Alejandro VI, de 1493, se le otorgaban a España los territorios hallados por Colón.

Ante el reclamo de Portugal, se firmó sin mediación papal, en el año 1494, el Tratado de Tordesillas, que establecía que las tierras ubicadas al este de una línea imaginaria, trazada de polo a polo, a 370 leguas de las islas de Cabo Verde, serían para Portugal, reservándose para España las ubicadas al oeste de esa línea.

Para el trabajo, los portugueses utilizaron esclavos africanos, ya que no encontraron población indígena sedentaria.

No hallaron en su territorio riquezas mineras, se dedicaron a la explotación de palo brasil, del cual se obtenía un producto apto para el teñido, para lo cual los talaron en forma indiscriminada. Se dedicaron entonces, agotado el primer recurso, al cultivo de la caña de azúcar, actividad que ya practicaban en las islas Azores y Madeira, y que comenzaron a desarrollar en Brasil.

Los holandeses emprendieron la conquista con motivos netamente comerciales, buscando nuevos mercados para sus productos. Con este fin las expediciones, a cargo de compañías comerciales, invadieron el noreste de Brasil, colonia portuguesa, ocuparon Barbados en las Antillas y las Guayanas, en el noreste de América del Sur.

El mismo propósito comercial fue el que impulsó a los franceses, quienes tomaron Haití (Antillas), Québec (Canadá) y Luisiana (Estados unidos).

La colonización inglesa estuvo también a cargo de compañías comerciales, a partir del año 1606, como la de Plymouth y la de Londres, pero fue impulsada además por otros motivos. Los religiosos, consistieron en la persecución hacia los puritanos que llegaron a ese nuevo continente para hallar un lugar donde manifestar libremente sus creencias. Económicamente, Inglaterra carecía de tierras para todos, ya que se concentraban en manos de unos pocos latifundistas (dueños de grandes extensiones de tierra), y muchos emigraron al Nuevo Mundo para encontrar tierras aptas para el cultivo.

El nuevo territorio, llamado por la corona inglesa, Nueva Inglaterra, se ubicó en la costa este del actual territorio estadounidense, salvo la península de Florida, en manos de los españoles.

En los primeros tiempos, utilizaron para el trabajo a las mismas familias europeas, ya que no contaban con población indígena estable. No hallaron yacimientos de metales preciosos y se dedicaron a la agricultura y a la ganadería.

Los ingleses establecieron 13 colonias en el siglo XVII: Massachussets, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut, New Cork, New Jersey, Pennsylvania, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y Georgia. En el siglo XVIII, se incorporaron a los dominios coloniales ingleses, algunas islas del Caribe, como Jamaica y Barbados.

El crecimiento económico y mercantil europeo, y la destrucción de la cultura aborigen, fueron las consecuencias más importantes de la conquista. Nuevos productos se incorporaron a los mercados europeos, como el maíz, la papa, el cacao y el tabaco.

Algunas de las nuevas tierras eran ricas en oro y plata, lo que estimuló la codicia de los conquistadores que realizaron un apoderamiento indiscriminado de los nuevos tesoros minerales y agrícolas, produciendo su agotamiento. La rivalidad de las naciones por la posesión de las tierras, originó frecuentes luchas, ya que el comercio no se realizó en base a la colaboración recíproca mundial, sino a sistemas monopolistas y egoístas, que pretendían el crecimiento económico de algunos estados aún en detrimento de otros.

Es tan importante este acontecimiento, el del “descubrimiento” de América, que algunos historiadores lo consideran como el inicio de la Edad Moderna, en lugar de la caída del Imperio romano de Oriente, fecha que otros toman como punto de partida.

El inicio de la producción de manufacturas, a partir de las materias primas halladas en el nuevo continente, sentó las bases de la futura revolución industrial, y por lo tanto los cimientos del sistema capitalista.

28
Oct

El Imperio Azteca

Publicado por Hilda el 28 de Octubre de 2006 a las 03:56 pm

El Imperio AztecaPertenecientes al grupo náhuatl, eran originarios de Aztlán, cuyo significado es “tierra de garzas”, lugar del que emigraron hacia el Sur, en el año 1168, junto a otras seis tribus de la misma raza, en cuyo itinerario debieron combatir con otros pueblos, lo que fortaleció su espíritu guerrero, hasta que se asentaron en un islote del lago Texcoco, fundando su capital, Tenochtitlán, que significa “lugar de la luna”, en el año 1325.

La ciudad de Tenochtitlán, tenía varias plazas y mercados, donde se comerciaban telas, joyas, plomo, cobre, estaño, ladrillos, etcétera.

Habiendo sido sometidos por los tepanecas, lograron vencerlos luego de un siglo de hostigamiento, bajo el reinado de Itzcoatl, asumiendo ellos, el rol de pueblo conquistador de otros vecinos, a quienes obligaron a pagar tributo.

El estado azteca surgió de la confederación de tres reinos ubicados en el valle de México o Teotihuacán: Tenochtitlán, Texoco y Tlacopán.

En su jerárquica organización social, podían distinguirse dos grupos: Los pipiltin, compuesto por sus jefes y funcionarios civiles y militares, y los miembros de la clase sacerdotal y los macehualtin, constituida por el resto de la población dedicada a las tareas agrícolas, artesanales o comerciales.

El primer sector era privilegiado, ya que no pagaban impuestos, eran propietarios de tierras, y accedían a la cultura de la época, a través de centros de enseñanza superior.

El segundo grupo eran los que sostenían la economía a través del pago de tributos, a cambio de las tierras que se les concedían para trabajar, sin adquirir su propiedad, y de servicios personales en la construcción de puentes, templos y caminos.

Conocieron la esclavitud, cuya fuente la constituían los cautivos de guerra y los deudores que no cumplían con su obligación de pago. Esta situación se mantenía mientras la deuda no fuera cancelada. En ambos casos, los amos podían disponer de sus esclavos, aún haciéndolos objeto de sacrificios religiosos.

El imperio se dividía en veinte grupos, de acuerdo a su origen cultural, llamados calpulli, dirigidos por un jefe, un sacerdote, un tesorero, un consejo de ancianos y un pintor de libros, encargado de preservar la historia de su pueblo, en sus grabados.

Sus manifestaciones artísticas más importantes se expresaron en la poesía, la música y la danza. En sus poemas, reflejaron la honda angustia que embargaba su concepción del mundo, ya que concebían a la vida como un espejismo, más allá del cual, existía un paraíso (Tlalocan) y un infierno (Mictlán).

Consideraban que la Tierra estaba atravesando por su quinta etapa (Quinto Sol) la más grave, luego de cuatro destrucciones.

La máxima autoridad política, que surgía por elección de un consejo supremo formado por nobles y representantes de los calpulli, era el hueytlatoani, seleccionado entre los parientes próximos del monarca fallecido, con funciones judiciales, políticas y religiosas, quien nombraba al funcionario destinado a recaudar impuestos de los pueblos vencidos, llamado tlatoque, y al teteucin, que cobraba los impuestos en los calpulli.

Había también cuatro jefes militares designados por el consejo supremo, que dirigían los ejércitos, constituidos por soldados profesionales.

Era una sociedad agrícola, que usó técnicas desarrolladas de cultivo, como la roza, que consistía en talar los árboles de una zona selvática, para luego quemarlos y poder cultivar en ese espacio, utilizando las cenizas, producto de la quema, como abono.

En las zonas montañosas, al igual que los incas utilizaron el sistema de terrazas, consistente en construir angostos peldaños abonados en las laderas de las montañas, con el fin de retener la humedad.

En las zonas lacustres, utilizaron las chinampas, balsas flotantes que rellenaban con tierra fértil, atadas al fondo de los lagos con plantas, o asidas a las ramas de los árboles. Así lograban lugares con humedad constante, donde poder sembrar.

Su economía no era de subsistencia, ya que su producción agrícola originaba excedentes que les permitieron desarrollar una importante actividad comercial, a cargo de los pochtecas, dentro y fuera del imperio, utilizando el trueque como medio de pago.

Fueron además muy hábiles en la talla y pulido de piedras, en el trabajo con metales, en el curtido de pieles, y excelentes ceramistas y escultores.

Adoraban a varios dioses, ya que eran politeístas, aunque el más importante era Quetzalcoatl, dios de los vientos, que significa “serpiente emplumada”, y que algún día, según sus creencias, volvería, ya que se había ido hacía ya mucho tiempo, a través del mar, luego de ofrendarles el maíz. Entre los restantes, podemos nombrar a Tonatium, que simbolizaba al Sol, Metzli, a la Luna y Tláloc, a lluvia.

26
Oct

El Imperio Inca

Publicado por Hilda el 26 de Octubre de 2006 a las 02:47 pm

El Imperio IncaLos incas fueron un pueblo conquistador, que lograron ocupar una extensión territorial sumamente importante, ubicada desde las sierras del sur de la actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del Océano Pacífico hasta el este del valle del río Amazonas, constituyendo así un poderoso imperio, aproximadamente en el año 1430, al que llamaron Tahuantisuyo, cuyo significado es “las cuatro partes del mundo”, pues estaba dividido en cuatro regiones, gobernadas por los apos (Chichansuyo, Cotisuyo, Antisuyo y Collasuyo) que a su vez se fragmentaban en provincias, cuyos jefes eran los tutricuts.

De los pueblos conquistados, a los que llamaban “mitimaes” o “mitimacunas”, obtenían ingresos importantes a través de tributos, pagados en especie. También aprovecharon sus características culturales, las que adoptaron, como por ejemplo, el arte de fundir y labrar el oro, la plata, el bronce y el cobre.

Entre los pueblos conquistados estaba la cultura chapín, ubicada en el norte de Perú que habían adquirido amplios conocimientos de agricultura, astrología e ingeniería. Los mochicas y chimú dedicados a la agricultura y a la ganadería, asentados en la costa norte de Perú, y en la costa sur estaban los nazca, dedicados fundamentalmente a la cerámica, y a la agricultura de riego por canales. En Bolivia, conquistaron a los Tiahuanaco y a los Huari, sociedades militarizadas y con gran desarrollo agrícola, arquitectónico y artístico.

La máxima autoridad imperial era el Inca, en un sistema de gobierno al que podemos calificar de monarquía teocrática, ya el Sapa Inca era considerado hijo del sol, con poderes absolutos, siendo el primero, Manco Capac, al que consideraban un dios, que gobernaba ayudado por gobernadores y jefes locales, denominados curacas.
El último Inca de un total de trece, fue Atahualpa, cuyo poder fue arrasado por la conquista española.

El Inca era asesorado por un consejo de Estado, integrado por nobles y sacerdotes.

La capital del imperio estaba erigida en Cuzco, en un valle situado a 3.400 m. a nivel del mar, con características organizativas de gran complejidad. Poseía barrios, grandes almacenes de granos, depósitos y un complejo sistema de riego, con importantes templos y construcciones militares a las que conocían con el nombre de pucarás. Con fines religiosos y militares construyeron en esa ciudad, Machu Pichu, a una altura elevadísima.

La economía era fundamentalmente agrícola, basada sobre todo, en el cultivo de papa y maíz, aunque en total, conocieron ochenta variedades de especies vegetales, entre las que podemos nombrar además de las ya citadas, zapallo, porotos, mandioca, ají y algodón.

Inventaron una curiosa técnica de cultivo, llamada terraza, que consistía en construir sobre las laderas de las montañas, peldaños largos y angostos, a los que fertilizaban con algas y guano (excremento de aves marinas) sostenidos con piedras, con el objetivo de que allí se retuviera la tierra fértil.

Como era una región muy árida, debían aprovechar el agua al máximo, y así, la proveniente de la lluvia o del riego, iba filtrándose desde los peldaños superiores hacia los inferiores, sin desperdiciarla.

Colocaron en las montañas losas verticales, para condensar las gotas de rocío, que luego servía, al caer, para humedecer el suelo.

Construyeron, además, canales de riego, que conducían el agua desde los arroyos, a los que cubrían con enormes bloques de piedra, para impedir que los animales los destruyeran.

Como forma de cazar empleaban el chacu, que significa, atajar, y que implicaba sentar reglas para realizar la apropiación de animales, en forma discriminada, ya que estaba prohibida la cacería privada.

Se realizaba anualmente, luego de la época de cría, pero rotando las zonas, ya que en cada área, no podía realizarse antes de los cuatro años.

Los cazadores penetraban en los bosques y formaban un círculo alrededor de los animales. Algunos de ellos eran esquilados y se los dejaba libres, otros, previa selección, eran destinados a servir de alimento.

Una de sus máximas riquezas eran las alpacas y las llamas, a las que domesticaron, y de las cuales obtenían la lana, que se hilaba y tejía en los ayllus y se aseguraba así la vestimenta de todos.

Son famosos los llamados “caminos del inca”, construidos para facilitar el desplazamiento de los ejércitos. Contaban con lugares de descanso de las tropas que recibían el nombre de postas o tambos. También se usaban para redistribuir los alimentos entre los poblados.

Su lengua era el quechua y su divinidad suprema era Inti, el sol, en cuyo honor construyeron un gran templo en Tiahuanaco. Otro de sus dioses importantes era Viracocha, creador del universo. Como forma de culto le ofrendaban sacrificios de humanos y animales.

La organización social, de una población aproximada a los 10.000.000 de habitantes, era encabezada por la nobleza, entre la cual se diferenciaban la nobleza real incaica, formada por el Inca y su familia y los nobles de las provincias.

Le seguían en jerarquía, los artesanos y funcionarios menores. El anteúltimo escalón se basaba en la agrupación de los campesinos (hatunruna) con antepasados comunes, en los ayllus, que contaban cada uno de ellos con porciones de tierra, que adquirían pero no en propiedad, sino que era asignada por los jefes locales o curacas para ser trabajadas en forma colectiva, y por cuyo uso debían pagar tributos (impuestos) en especie.

Lo más bajo de la pirámide social era ocupada por los yanas o yanaconas, que integraban el ayllu, pero que ejercían tareas serviles en casa de los nobles (tareas domésticas).
Otro servicio personal exigible era la mita, que consistía en labores de utilidad pública, en las minas, el ejército y las construcciones de uso público, que debían realizar los hombres casados, cuyas edades estuvieran comprendidas entre los 18 y 50 años.

Con los productos obtenidos mediante los tributos se mantenían el Inca, su familia, el resto de los grupos privilegiados, las expediciones militares y el culto de los dioses.

Sin embargo, a pesar de ser una sociedad jerarquizada estaba basada en vínculos de redistribución y solidaridad, ya que los bienes tributados, eran almacenados en depósitos reales, donde eran inventariados, o sea contados mediante un sistema a base de nudos, de dimensiones y colores diferenciados, realizados en tiras de cuero, llamado quipu, por funcionarios especializados, y luego comunicado al Inca, quien los redistribuía en aquellas poblaciones que habían tenido malas cosechas, descontando lo que se necesitaba para el pago de los demás gastos enumerados en el párrafo anterior.

La conquista española terminó con su desarrollo cultural, para imponer la forma de vida y la religión de los conquistadores.

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