12
Oct

Mahoma y el islam

Publicado por Hilda el 12 de Octubre de 2006 a las 08:12 am

IslamLos árabes eran un pueblo semita, que habitaba la península arábiga, ubicada al suroeste de Asia, entre el mar Rojo y el Golfo Pérsico.

En ese lugar pobre y desértico, florecían pocas ciudades, destacándose, Yatrib (Medina) y La Meca.

Los pobladores, a causa del suelo infértil, se dedicaban fundamentalmente al pastoreo, siendo en su mayoría nómadas, organizados en tribus independientes, tanto en su economía como en su religión.

En cuanto a sus creencias, muchas tribus eran politeístas (creían en muchos dioses) como la mayoría de los pueblos de la antigüedad y otras eran fetichistas, adorándose a algún objeto o ser humano milagroso. El objeto al que la mayoría rendía adoración era la Piedra Negra, que habría adquirido ese color, tras haber sido originariamente blanca por los pecados humanos. Se encontraba en La Meca, en el santuario de Cava (Casa Cuadrada).

En esa ciudad misteriosa, La Meca, nació en el año 570, quien sería el creador de una nueva religión monoteísta, el islam. Nos referimos a Mahoma, un comerciante de caravanas, que a causa de sus continuos viajes había podido vivenciar las dos religiones monoteístas del Cercano Oriente: la judía y la cristiana. Estaba casado con Jadicha, una rica viuda, veinte años mayor que él, que se convertiría en su primera discípula.

El arcángel Gabriel se le reveló a Mahoma en un sueño, en el monte Hira, cuando tenía cuarenta años, confiándole el secreto de la que sería para él y sus seguidores, a partir de ese momento la verdadera religión, el islam, que significa “sumisión”, cuyo dios era Alláh, ordenándole que predicara, convirtiéndolo en su profeta.

Así lo hizo, abandonando para siempre su profesión de comerciante, para transmitir el mensaje divino, pero debió exiliarse a partir del año 622 en Medina, conociéndose como Hégira este período, por el rechazo de los habitantes de la Meca, a la nueva religión. En esa fecha, comienza el año cero del calendario lunar musulmán.

Desatada una lucha entre La Meca y Medina, en ese entonces aún llamada Yathrib, resultaron victoriosos los seguidores de Mahoma, lo que le permitió imponer sus ideas.

Los musulmanes desconocen la idea cristiana del pecado, siendo lo importante la fe. El verdadero creyente será bendito en el paraíso, mientras que el tormento será el destino final del malvado.

Para ser un verdadero creyente, debe orarse cinco veces por día mirando hacia La Meca, entregar obligatoriamente limosna al necesitado, no beber alcohol, ayunar entre la salida y la puesta del sol en el mes de Ramadán, y procurar ir aunque sea una vez en su vida, en peregrinación a La Meca.

Al ser aceptada, esta nueva fe, sirvió de unión a las disgregadas tribus árabes que ahora poseían una religión común, que se difundió por toda Arabia. Esto permitió además un proceso de expansión, permitido por sus propias creencias.

El Corán, su libro sagrado, escrito por los sucesores de Mahoma, ya que éste era analfabeto, y había confiado los preceptos oralmente, para su conservación, a los memoriones, quienes los repetían constantemente, contiene las reglas básicas a las que deben someterse sus seguidores, llamados musulmanes, que significa “Sometidos a la voluntad de Dios”. Estos deben observarlas a través de una lucha interior contra toda creencia que se oponga a las reveladas y contra todo pueblo que intente combatirlas. El medio de lucha es conocido como Guerra Santa.

En el año 632, se produjo el deceso de Mahoma, y sus cuatro primeros sucesores, llamados califas, fueron parientes de aquél. En este período el mundo musulmán se extendió por el noreste de África, Persia, Siria y Palestina.

El califa Omar conquistó entre los años 634 y 643, Egipto, Siria y Persia lográndose el control del Oriente Medio.

Con el fin de reorganizar las conquistas y sofocar conflictos internos, no se produjeron nuevos intentos de avanzar sobre otros territorios por espacio de cincuenta años.

Muerto Omar, el mundo árabe comenzó a dividirse en dos bandos, que perduran hasta la actualidad: los chiitas y los sunitas.

Siendo electo sucesor, Alí, yerno de Mahoma, se agudizaron los conflictos internos, y el nuevo califa falleció asesinado.

Con el proceso de conquista, además de intensificarse la agricultura con la implementación de nuevas técnicas, como acequias y represas, floreció el comercio, logrando controlar las rutas marítimas del Mediterráneo y del Índico, utilizando el dinar de oro, una moneda propia, y crearon el cheque y la letra de cambio.

Cuando el califato quedó en poder de la familia de los Omeyas, la conquista se extendió a Marruecos y a la Península Ibérica. La capital fue trasladada a Damasco (Siria).

La invasión musulmana fue repelida en Francia, donde fueron derrotados en la batalla de Martel, por las tropas a cargo de Carlos Martel. El este tampoco pudo ser invadido gracias a la resistencia de León el Isáurico, emperador de Bizancio.

Al ocupar el poder la familia de los Abásidas, a mediados del siglo VIII, la capital fue establecida en Bagdad, donde recibieron la influencia cultural persa, y continuó el proceso expansionista por el Mediterráneo, que halló un freno en Constantinopla, ciudad que intentaron tomar en tres oportunidades con resultado negativo, ya que fueron derrotados por “el fuego griego”, compuesto químico extraído del petróleo que ardía al contacto con el agua, y que fue arrojado sobre sus barcos.

Los árabes asimilaron la cultura de los pueblos conquistados, a las que imprimieron su propio sello, unificadas bajo una lengua común: la árabe.

Cultivaron las letras, destacándose en su creación literaria “Las Mil y una noches”; las ciencias, con grandes avances en medicina, geografía, astronomía y matemática; las artes, sobre todo en la arquitectura, siendo famosas sus mezquitas (templos), los palacios donde residían las autoridades y los mercados (zoco).

Mahoma había prohibido representar artísticamente a ningún ser vivo, y por ello la decoración de los edificios estaba realizada con bonitos y complicados diseños. Hubo una gran inquietud por los conocimientos filosóficos, sobre todo por el pensamiento de Aristóteles.

Con la fragmentación de la autoridad política, ya que existían tres grandes estados árabes: España, Egipto y Persia ocurrida a partir de la aparición de jefes regionales, en un territorio difícil de controlar por su extensión, ocurrió la invasión de los turcos, conocidos como bereberes, poco después del año 1000, también seguidores del islam, pero de raza mongol, pasando estos a controlar las tierras orientales islámicas.

11
Oct

El Imperio Bizantino

Publicado por Hilda el 11 de Octubre de 2006 a las 09:41 am

El Imperio BizantinoA la muerte de Teodosio I, en el año 395, el Imperio Romano, por razones administrativas, dada la enorme extensión de su territorio que lo convertía en ingobernable, fue definitivamente dividido en dos partes, la oriental y la occidental.

El Imperio Romano de Oriente o bizantino, que comprendía la península balcánica, Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto, único sobreviviente tras la caída Occidental del imperio en manos de los bárbaros en el año 476, a través de sus gobernantes, se propuso reconquistar la grandeza perdida, con la recuperación del territorio occidental.

El oriente pudo sobrevivir, merced a la posición estratégica y privilegiada de Constantinopla, su capital, poderosa y amurallada, fundada sobre la colonia griega de Bizancio, por el emperador Constantino. Su majestuosidad y su imponencia mostraban grandes palacios y edificios públicos, iglesias colosales, teatros, acueductos, anchas avenidas y baños públicos, lo que la convertían en centro de admiración y codicia entre los pueblos medievales.

El nombre de bizantino simboliza el triunfo de la cultura griega, sobre todo a través del idioma griego, que se impuso sobre el latín, y por ese motivo Bizancio no pudo ser totalmente reemplazada.

Esa ciudad era el centro comercial de valiosos productos que circulaban entre el Mar Negro y el mediterráneo, posibilitando el intercambio entre Europa, Asia y África.

Se importaban sedas, perlas y especias de China, Mesopotamia e India. De Siria y Persia ingresaban telas y tapices, de África, oro y marfil y de Rusia, pieles y miel. Se exportaban artesanías y fundamentalmente sedas. Como moneda utilizaban el besante o bizantino, hecha de oro.

Culturalmente era notable la inflencia helenística, aunque con aportes romanos, cristianos y orientales.

Constantino elegido por sus tropas para ocupar el poder, adoptó poco antes de su muerte la religión cristiana como religión oficial del Imperio Romano para lograr su unidad.

El mundo cristiano se dividía entre los arrianos, considerados herejes por la iglesia y los seguidores de ésta. Sus diferencias trataron de resolverse en el concilio de Nicea (año 325).

En el año 527, asumió el poder el que sería el más brillante de sus emperadores: Justiniano, quien se propuso reunificar el imperio bajo su autoridad.

Dada la carencia de uniformidad legislativa, ordenó su compilación, culminando la obra codificadora iniciada en el siglo IV.

La sanción del Corpus Iuris Civilis, obra ciclópea que recopilaba el derecho vigente, lo coloca como el padre del derecho de numerosos estados europeos, sobre los que ejerció su influencia. Comprendía el Código, recopilación de leyes, el Digesto o Pandectas, recopilación de Iura, que eran las opiniones de juristas romanos, las Institutas, manual de Derecho destinada a estudiantes y las Novelas, con normas posteriores a la sanción del Código.

Reorganizó el Estado, y creó un sistema eficiente tributario y militar. Colocó la iglesia bajo su dominio (cesaropapismo) y se convirtió en un monarca teocrático.

Construyó en Constantinopla la imponente iglesia de Santa Sofía y los mosaicos de Rabena, en Italia.

Con el objetivo de reconquistar el imperio occidental, selló la paz con Persia, cuyo general, Belisario, tomó el norte de África, Córcega, Cerdeña y las Islas Baleares, ocupado por los vándalos, arrebató Italia a los ostrogodos y despojó a los visigodos del suroeste de España.

A la muerte de Justiniano, todas las posesiones readquiridas fueron nuevamente perdidas, a manos de los lombardos, los visigodos, los eslavos y posteriormente de los árabes, los ávaros, los búlgaros, para culminar con la invasión de los turcos que pusieron fin al Imperio Bizantino en el año 1453.

11
Oct

Los pueblos bárbaros

Publicado por Hilda el 11 de Octubre de 2006 a las 07:49 am

Pueblos bárbarosLa presencia de los bárbaros (extranjeros) en el imperio romano no fue intempestiva sino gradual. Comenzaron a infiltrarse a partir del siglo III, dedicándose a tareas agrícolas o participando del ejército. Ya en el siglo V, se produjo su ingreso masivo.

Los germanos provenían del norte y del este de Europa, de zonas no aptas para el cultivo, y fueron denominados bárbaros por los romanos por sus costumbres rústicas y primitivas.

Estos pueblos germanos, se regían por sus propias leyes, de acuerdo al derecho de gentes (Los romanos poseían un derecho civil para sus ciudadanos y uno de gentes, para los extranjeros). Tenían sus propios jefes y conservaban sus costumbres, no hablaban latín y eran paganos.

En el siglo V, los hunos, pueblo asiático de origen mongol, caracterizados por su espíritu violento, liderados por Atila, irrumpieron en el imperio romano y junto a ellos se incorporaron los germanos, que escapando de los hunos, aprovecharon la debilidad del Imperio Romano de Occidente para desplazar a sus autoridades y asumir el poder.

Los germanos, sobre todo los godos, obtuvieron permiso para ingresar al imperio, con el fin de actuar como barrera contra la invasión de los hunos. Así probaron la superioridad de sus fuerzas por sobre las romanas, lo que alentó la toma del mando.

En el año 476, Odoacro, rey visigodo, fue proclamado rey de Roma, lo que significó la disolución definitiva del imperio romano de occidente.

Cada uno de estos pueblos se estableció en sectores diferentes del imperio romano de occidente, formando pequeños reinos, llamados Reinos Romano Germánicos.

Entre los pueblos germanos invasores encontramos a los godos, divididos en visigodos, en occidente y los ostrogodos, en oriente. Los francos, los suevos, los burgundios, los anglos, los sajones y los jutos, los vándalos, los alanos, los suevos y los alamanes, constituían el resto de los pueblos.

Los vándalos arrasaron las Galias, pasaron por Hispania, se dirigieron al norte de África, conquistaron Cartago, y desde su puerto se dedicaron a la piratería, asolando el Mediterráneo.

Los ostrogodos detentaron el poder, con la asunción de Teodorico, que mató a Odoacro.

Los visigodos debieron retirarse de Italia, dirigiéndose al oeste, estableciendo su gobierno en el sur de la región y en casi toda Hispania.

Los francos su ubicaron en el norte de las Galias, adoptando la fe católica tradicional, convirtiéndose en los defensores radicales de la cristiandad.

Los sajones, aliados con los anglos y los jutos se instalaron en Britania, con costumbres muy diferentes a las romanas.

Salvo estos casos aislados, la mayoría eran respetuosos de la cultura romana, y produjeron la fusión de las costumbres romanas con las propias. La aristocracia germana comenzó a utilizar como su idioma el latín, que luego modificado, dio lugar a las lenguas romances.

La religión que hubiera podido ser un elemento conflictivo en la relación de los invasores con los pueblos autóctonos, se transformó en un factor de unidad al aceptar la mayoría de los reinos la religión católica.

Los visigodos abandonaron el arrianismo, religión cristiana no reconocida por la iglesia católica, para aceptar esta última en el siglo VI, bajo el reinado de Recaredo y los francos rechazaron el paganismo a fines del siglo V, durante el reinado Clodoveo. Así la iglesia católica, lejos de debilitarse cobró un inmenso poder.

Se produjo la ruralización de la economía, la monarquía se transformó en hereditaria y se cambió el concepto de ciudadano por el de fidelidad personal, que significaba, un acuerdo personal de ayuda mutua y una relación de mando y obediencia entre quienes la establecían, por ejemplo: entre el jefe y sus guerreros o entre propietarios y campesinos. Esto originó el sistema feudal.

Adoptaron la ley escrita, según la modalidad romana, ya que ellos se regían por el derecho consuetudinario (costumbres).

Los germanos aceptaron el sistema de la personalidad de la ley, por la cual cada uno debía ser juzgado por sus propias leyes. Los romanos, carecían de normas, ya que Roma ya no existía y por eso, tuvieron que redactarse las que los regirían en lo sucesivo.

Teodorico, rey de los ostrogodos, redactó la primera colección de leyes, en el año 500, conocida como el Edicto de Teodorico, para godos y romanos, siendo una excepción al referido principio de personalidad de las leyes. Estaba compuesta de ciento cincuenta y cuatro artículos basados en resúmenes de fuentes romanas.

Los burgundios, establecidos en la Francia oriental, promulgaron a principios del siglo VI, bajo el reinado de Gundebardo, la Ley Romana de los Burgundios, destinadas sólo a los romanos, basándose también en las normas romanas. Fue reemplazada en el año 534 por el Breviario de Alarico.

El Breviario de Alarico o Lex Romana Visigothorum, fue obra del rey visigodo Alarico II, es la más perfecta de las leyes romano-bárbaras, y data del año 506, redactada directamente por juristas romanos.

9
Oct

Las Cruzadas

Publicado por Hilda el 9 de Octubre de 2006 a las 05:13 pm

Las cruzadasEl siglo XI fue el apogeo de la fe cristiana, donde la ilusión de una Europa unificada bajo la autoridad papal, parecía ser una realidad palpable.

Esta época gloriosa se empañó cuando los turcos seléucidas abrazaron el islam y se opusieron a toda fe distinta de la suya. Con el objetivo de eliminar a sus adversarios religiosos, atacaron el imperio de Oriente y se apoderaron del Asia menor.

Los peregrinajes a Tierra Santa fueron prohibidos y el odio se hizo evidente entre estos fanáticos musulmanes y los caballeros, que también habían jurado defender la fe católica aún a riesgo de sus vidas.

Con el objetivo de erradicar a los infieles musulmanes de Tierra Santa, enarbolando una bandera que mostraba como símbolo una cruz roja, se inició la Guerra Santa, por orden del Papa Urbano II.

Los cruzados obtenían privilegios terrenales por participar en estas campañas y sobre todo los motivaba hallar la salvación espiritual al luchar por los ideales cristianos.

Hubo en total ocho cruzadas, entre los siglos XI y XIV.

La Primera Cruzada, desarrollada entre 1096 y 1099, estaba integrada por una parte por la llamada Cruzada de los pobres, que reunió desorganizadamente a mucha gente humilde, dirigidas por Pedro el Ermitaño. Este grupo fue literalmente masacrado.

Mejor suerte corrió la llamada Cruzada de los Príncipes, más organizados, con fuerzas provenientes de Francia, Países Bajos y Sicilia, que pudieron tomar Jerusalén en 1909 y obtener cuantiosas ganancias con las que crearon cinco estados feudales (entre ellos, el reino de Jerusalén, el principado de Antioquia, el condado de Odessa y el de Trípoli) y numerosos castillos. Sin embargo, no midieron el costo de la represalia que no tardó en llegar. Los turcos se apoderaron de uno de los cinco estados, el de Odessa.

La Segunda Cruzada fue organizada por San Bernardo, y en ella tomaron ingerencia activa los reyes cristianos, sobre todo el de Francia, Luis VII y el emperador germano Conrado III, pero no obtuvo los logros esperados.

Los turcos reconquistaron Jerusalén en el año 1171, gracias a la acción unificadora de los reinos musulmanes, realizada por Saladino, sultán de Siria y Egipto, hombre de gran carácter y humanidad que ocupó además toda la Siria musulmana y una parte de los países situados más allá del Eufrates medio.

Todo se precipitó por la acción de Reinaldo de Châtillon, que se dedicó a violar las treguas y a la piratería, e incluso atacó la caravana que integraba la hermana de Saladino, quien fue asesinada, provocando la ira del sultán, quien juró venganza. Esta se concretó luego de la derrota cristiana en la batalla de Cuernos de Hattin ocurrida el 4 de julio de 1187, oportunidad en la que Saladino ejecutó al asesino de su hermana.

El fracaso de la Tercera Cruzada puede atribuirse a la enemistad entre Francia e Inglaterra y entre el imperio de Oriente y los cristianos de Occidente. Fue convocada por el papa Gregorio VIII, con la participación de numerosos monarcas, entre los que se destacó Ricardo Corazón de León, que logró apoderarse de Acre el 13 de julio de 1191, y se puso al frente de la Cruzada, firmando una tregua con Saladino, iniciándose un período de paz, a pesar de la muerte del sultán ocurrida pocos meses después.

La Cuarta Cruzada fue contra Egipto, por ruta marítima y no incluyó monarcas, estando organizada por el Papa Inocencio III en el año 1199. Sin embargo una confabulación entre quienes dirigían la Cruzada dirigió el objetivo hacia Constantinopla.

Llegados a Bizancio instalaron en el mando a Alejo IV, quien fue depuesto recayendo el mando en Alejo V; pero los Cruzados lograron imponerse y exterminaron a los cristianos ortodoxos, determinando la extinción del Imperio Bizantino, que quedó sumamente debilitado, oportunidad que luego aprovecharían los turcos en 1453, para asestar el golpe definitivo. Fue una cruzada de cristianos contra cristianos.

Las siguientes cruzadas recibieron el nombre de bálticas, por estar dirigidas contra los paganos de la cuenca del báltico y fueron realizadas entre los siglos XII y XVI, por Dinamarca, Alemania y Suecia.

La Quinta Cruzada fue obra de Inocencio III y se llevó a cabo en el año 1218, con la intención de conquistar Egipto, pero fracasó.

La Sexta Cruzada se realizó sin permiso papal, en el año 1228 y fue realizada por Felipe II. Logró reconquistar Belén, Nazareth y Jerusalén, convirtiéndose en su rey por decisión personal, aunque Jerusalén fue nuevamente ocupada en el año 1224.

La toma de Jerusalén motivó la Séptima Cruzada, organizada por el rey Luis IX de Francia, pero fue un fracaso rotundo, culminando con su líder prisionero.

Sin embargo, no desalentado aún, Luis IX, una vez en libertad, organizó la Octava Cruzada en el año 1269, con peor suerte aún que la anterior, ya que falleció en Túnez víctima de la peste junto a una gran parte de su ejército en el año 1270.

9
Oct

El feudalismo

Publicado por Hilda el 9 de Octubre de 2006 a las 11:42 am

El feudalismoSe conoce con este nombre a la forma de organización política, económica y social que comenzó a gestarse con la caída del imperio Romano de Occidente en poder de los pueblos bárbaros.

La inseguridad se convirtió en la característica de esta etapa histórica, lo que motivó que el rey debiera ceder parte de su poder a los nobles (condes, duques y marqueses), otorgándoles para su administración porciones territoriales a cambio de seguridad.

Los nobles entregaron a su vez parte de estos terrenos a otros pobladores (campesinos), que los cedían a su vez. Así se forjó una cadena de vasallaje, donde los que entregaban tierras se transformaban en señores feudales y los que las recibían en vasallos. El rey encabezaba la cadena, siendo señor de todos y vasallo de nadie.

Entre señor feudal y vasallo se realizaba una ceremonia conocida como homenaje, por la cual realizaban un juramento donde se establecían su derechos y deberes recíprocos. El señor entregaba al vasallo, tierras, elementos de trabajo, caballos, protección y seguridad a cambio de trabajo en las tierras del señor y acompañarlo a la guerra.

El vasallo arrodillado en la torre del castillo, despojado de sus armas, juntaba sus manos como muestra de su sometimiento, y el señor lo levantaba, al sellar el pacto.

La riqueza se basaba en la posesión de las tierras, de donde se extraía el alimento a través de las cosechas y la cría de animales, en una básica economía de subsistencia, sin que existiera actividad comercial.

La ropa se confeccionaba con cuero de animales o con lana de ovejas, y la poca actividad de elaboración de productos era artesanal.

La extensa cadena terminaba en los siervos de la gleba, personas que sin estar reducidas a la esclavitud, no podían abandonar las tierras y se vendían con ellas.

La iglesia católica adquirió durante este período un enorme poder ya que era lo único que tenían en común los reinos, gobernados cada uno por un señor feudal diferente, que imponía las normas en su territorio, con un poder inmenso dado por la divinidad.
La Iglesia poseía muchas tierras y muchos obispos o abades, eran señores feudales.

Los señores feudales, administraban justicia y cobraban impuestos, con lo que obtenían riquezas.

La construcción característica fue el castillo, lugar fortificado, sitio de vivienda y refugio del Señor.

Surgieron como construcciones de madera, transformándose en imponentes estructuras de piedra.

Se construían sobre elevaciones de terreno, con muros de hasta nueve metros de espesor, por orden del rey. En torno al castillo, generalmente se radicaba la población, que buscaba refugio en el castillo en caso de ataque.

El lugar más seguro era la torre principal, donde residía el señor feudal y su familia.

Otra peculiaridad consistió en la figura de los caballeros, que prestaban a su señor servicio militar y no eran vasallos. Realizaban un adiestramiento arduo y complicado, siendo un honor que pocos alcanzaban, convirtiéndose en un anhelo para los jóvenes de cierta posición social.

El adiestramiento militar de los aspirantes a caballeros comenzaba a muy temprana edad. Aproximadamente a los ocho años los niños se instalaban en los castillos y aprendían modales y el manejo de las armas, en un marco de espiritualidad.

A los quince años se convertían en ayudantes de un caballero y demostrada su valía, juraban defender al débil y a la fe cristiana al ser armados caballeros.

Al día siguiente recibían una espada, espuelas y una cota de malla.

La sociedad se ordenaba en forma jerarquizada por disposición divina, en tres órdenes: La primera clase formada por los servidores de Dios, dedicados a la salvación de las almas. La segunda clase es la de los guerreros dedicados a la defensa común y la tercera clase está conformada por los trabajadores, dedicados a mantener a toda la población.

En el siglo XIV, las condiciones mejoraron para los campesinos, y pudieron comprar su libertad con dinero, medio de pago que fue bien recibido por muchos señores empobrecidos.

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