Buscar en La Guía 2000

Encuentra la información que necesitas, introduce el tema:
15
ene

Los egipcios

Publicado por Hilda el 15 de enero de 2010

Los egipciosLos egipcios fueron un pueblo de origen africano, de lengua camita que se ubicaron a las orillas del río Nilo, hacia el año 5000 antes de la era cristiana. Ese río condicionó gran parte del desarrollo de esta civilización, que se dividió en dos zonas bien diferenciadas, agrupadas en clanes dirigidas por caudillos que luego se concentraron en dos: el Alto y el Bajo Egipto, la primera al sur y la segunda al norte, zonas que fueron unificadas por el rey Menes, aproximadamente en el año 3200 antes de Cristo, cuando el norte invadió a los poblados del sur.

A partir de entonces la historia egipcia aparece dividida en períodos, correspondientes a dinastías faraónicas, donde este rey, con rasgos de divinidad, gobernaba en forma vitalicia y era sucedido hereditariamente. Había muchos cargos de gobierno pero todos subordinados al faraón, identificado con el dios Horus. Eran muy importantes los escribas, puesto que dejaban constancias de las órdenes emanadas del faraón, de los informes de las obras efectuadas, y de los impuestos recaudados.

Hacia el año 2800 a. C, dio inicio la tercera dinastía y Menfis pasó a ser la capital egipcia. Durante la cuarta dinastía comienzan a realizarse las pirámides, majestuosas obras arquitectónicas de piedra, que se usaban para tumbas de los faraones, que se albergaban allí después de muertos, embalsamados, para que pudieran vivir en la eternidad, donde también necesitaban su cuerpo.

Al terminar la sexta dinastía, también acaba el período Antiguo y sobreviene un intervalo de tiempo donde predominaron las luchas internas entre nobles y faraones, y además Egipto debió sufrir la invasión de pueblos asiáticos.

La undécima dinastía llevó al poder a los hombres del Sur, y Tebas se convirtió en la capital del Egipto unificado, iniciándose un pacífico período llamado Medio o Feudal.

Luego ocurrió otra invasión, esta vez por parte de los hicsos, que dominaron Egipto por doscientos terribles años, hasta que en año 1580 a. C el príncipe tebano Amosis logró expulsarlos y se fundó la decimoctava dinastía, iniciándose una serie de afortunadas campañas militares de conquista. A partir de esta etapa floreció el arte y la arquitectura.

Al asumir el poder Amenhotep IV, aproximadamente en el año 1372 a. C adoptó el monoteísmo, adorando como único dios a Atón, el Sol, y llevó la capital a Tell al-Amarna. Sus cambios encontraron la resistencia sacerdotal y de su propio pueblo, comenzado la decadencia de Egipto.

Durante los reinados de Seti I, en el 1320 a. C y el de Ramsés II que le sucedió, el país tuvo un notable progreso, pero a la muerte de este último, Egipto sufrió numerosas conquistas por parte de libios, persas, nubios y asirios.



30
dic

La polis griega

Publicado por Hilda el 30 de diciembre de 2009

Las polis griegasPolis, en griego, quiere decir ciudad, y ese era el nombre que recibían en Grecia las diferentes polis, que nacieron luego de la desaparición de los reinos micénicos, cuando se agruparon los pequeños poblados buscando la seguridad que se había extinguido junto con los palacios fortificados.

Cada polis, que halló la protección en un dios, y se instaló en sitios estratégicos, escondía una diferente civilización, a pesar de estar unidas por el lazo común de ser todos helenos, con características particulares y muchas veces, con enfrentamientos bélicos entre ellas.

Todas las polis mantenían ciertos rasgos idénticos, como sus dioses, sus mitos, sus antepasados comunes, su lengua, su escritura, los juegos olímpicos, etcétera, pero a la vez tenían sus tradiciones propias, e independencia política, jurídica y militar.

Las polis estaban formadas por un lugar sagrado llamado Acrópolis, donde estaban los templos a los dioses, la residencia de las familias más importantes y de las autoridades, y servía de resguardo ante el peligro, pues era un sitio fortificado. La Acrópolis estaba rodeada por un centro poblacional, con lugares destinados al cultivo, y bosques de uso común (chora). La plaza pública se denominaba Ágora, donde se reunían los ciudadanos para tratar los temas de importancia política. La ciudad y algunas aldeas conformaban una polis. Algunas polis tenían puertos.

A veces las polis se unían formando ligas, o confederaciones, como sucedió con la Liga de Delos, que se constituyó para derrotar a los persas.

Al gobierno de los reyes, que elegían los nobles, le sucedió el de los propios nobles en las polis, cuando en el siglo VIII a. C, el poder quedó a cargo de la aristocracia, cuyos abusos generaron una gran tensión social.

La expansión griega por el Mediterráneo les hizo fundar colonias adonde extendieron su influencia cultural.

El gobierno aristocrático fue reemplazado por la tiranía bajo el poder de un líder, y luego evolucionó hacia la democracia.

Las ciudades estados que más se destacaron fueron Atenas y Esparta. La primera con gran poder marítimo y con gran vida espiritual y filosófica. La segunda con poder militar terrestre, era una sociedad tradicional y disciplinada.



15
dic

Los emperadores romanos

Publicado por Hilda el 15 de diciembre de 2009

Emperadores romanosEl Imperio Romano comenzó en el año 27 a. C. con la asunción del emperador Augusto, título dado por el Senado, cuyo nombre real era Cayo Iulius Caesar Octavianus. Con este emperador se inicia la etapa conocida como Alto Imperio y la dinastía Julio-Claudiana. Fue sucedido por el emperador Tiberio en el año 14. En el año 37 asumió Calígula, denominación que adquirió por las botitas que usaba de niño (caligae). Lo reemplazó Claudio en el año 41, asumiendo Nerón en el año 54, quien gobernó hasta el año 68. Entre los años 68 y 70 se sucedieron Galba, Otón y Vitelio.

La dinastía de los Flavios gobernó entre los años 69 a 96, con Vespaciano, Tito y Domiciano.

Al asumir el emperador Nerva (86-98) comenzó la dinastía de los Antoninos. Le sucedieron: Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio, Lucio Vero y Cómodo, cuyo reinado terminó en el año 192.

En el año193 comenzó el reinado de los emperadores africanos y sirios, que se extendió hasta el año 235. Estos fueron: Pertinax, Didio Juliano, Pescenio Niger, Clodio Albino, Septimio Severo, Caracalla (que concedió la ciudadanía a todos los hombres libres del imperio) Geta, Macrino, Heliogábalo y Alejandro Severo.

A la muerte de Alejandro Severo comenzó una etapa de anarquía militar donde cada jefe de tropas se consideraba con potestad para asumir el cargo de emperador. Esta época se extendió hasta el año 268 donde hubo numerosos usurpadores y a veces convivían varios emperadores simultáneos: Maximino, Gordiano I, Gordiano II, Balbino, Gordiano III, Filipo, Decio, Galo, Volusiano, Emiliano, Valeriano, Galieno, Póstumo, Victorino y Tétrico.

Los emperadores ilirios comenzaron a gobernar el imperio en el año 268 con la asunción de Claudio II. Le sucedió Quintilo dos años más tarde, pero reinó solo durante un mes. Aureliano asumió en el año 270 y gobernó hasta el año 275. Fue sucedido por Tácito, Floriano y Probo, quien fue sucedido en el año 282 por los usurpadores Próculo y Bonoso Caro. Luego asumieron Numeriano y Carino.

El orden se reestableció con el reinado de Diocleciano (284-305) época en que comienza el Bajo Imperio o Dominado donde el emperador se asimiló a un Dios. Le sucedieron Maximiano (286-305), Constancio Cloro (292-306) y Galerio (292-311).

Constantino asumió el poder luego de largas luchas por la sucesión y gobernó el Imperio unificado entre los años 306 y 337. Le sucedió su hijo, Constantino II, y luego sus otros dos hijos, Constante y Constancio II.

Con la asunción de Teodosio el Grande (379-395) el Imperio vuelve a dividirse en Occidental y Oriental. El Occidente le fue adjudicado por Teodosio a su hijo Honorio, y el Oriente a su hijo Arcadio.

En Occidente le sucedieron a Honorio: Constantino III, Juan, Valentiniano II, Petronio, Avito, Mayoriano, Severo, Antemio, Olibrio, Glicerio, Nepote y Augustulo, quien gobernó entre los años 475 y 476, teniendo la triste gloria de pasar a la historia como el último emperador de Occidente, pues fue depuesto por las invasiones bárbaras.

El Imperio de Oriente continuó su existencia sucediéndole a Arcadio: Teodosio II, Marciano, león, Zenón, Anastasio, Justino y Justiniano, que codificó el Derecho romano en el Corpus Iuris Civilis. A Justiniano le sucedieron Justino II, Tiberio II y Mauricio, quien fue derrocado el año 602 por el tirano Focas. El último emperador del Imperio Romano de Oriente o Bizantino, fue Constantino XI, que fue depuesto por los turcos, en el año 1453.



30
nov

Los dioses romanos

Publicado por Hilda el 30 de noviembre de 2009

los dioses romanosLa religión romana hasta el siglo IV fue politeísta, ya que creían en muchos dioses hasta la adopción del cristianismo por el emperador Teodosio en el año 380, a través del Edicto de Tesalónica.

En la época monárquica antes de iniciar su proceso expansivo, la religión de los romanos consistía en la adoración de las fuerzas naturales, llamadas numenes o espíritus de la naturaleza, que no tenían forma humana y a las que se les rendía culto en campos, cuevas y bosques.

Los dioses principales o superiores eran Júpiter (el más importante con atribuciones de rayo y de trueno, que a posteriori se identificó con el Zeus griego), Marte (dios de la agricultura, que luego se identificó con el dios griego de la guerra: Ares) y Quirino (Rómulo divinizado). Constituían la tríada capitolina y su origen era indoeuropeo. Esta tríada, por influencia de los etruscos fue reemplazada por la constituida por Júpiter, Juno y Minerva.

Además de estos dioses que eran para todos los romanos, cada familia tenía sus propios dioses. Entre ellos se hallaban los dioses manes que eran sus antepasados muertos cuyas tumbas (donde se hallaba el cadáver) eran consideradas cosas religiosas y fuera del comercio, teniendo sus familiares sobre ellas solo el ius sepulcri, que era el derecho de rendirles culto mediante diferentes ofrendas. También estaban los dioses lares que protegían el hogar, representados principalmente por el fuego sagrado, y por último los penates, que amparaban las provisiones de la familia, en general representados por dos personas de aspecto juvenil que sostenían el cuerno de la abundancia (de origen griego)

Cuando Roma conquistó Grecia tomó los dioses griegos y los identificó con los propios, salvo Apolo que continuó llamándose del mismo modo. En el año 431 a. C. le fue construido a Apolo su primer templo, mientras Roma era azotada por una plaga. Augusto también le dedicó un templo en el Palatino.

Así, el dios supremo griego Zeus, dios del cielo, fue llamado Júpiter por los romanos; Hera fue denominada Juno: Atenea como Minerva; Ares, como Marte; Artemisa fue Diana; Hermes fue llamado Mercurio; Hefesto pasó a ser Vulcano; Hestia como Vesta; Afrodita se denominó Venus; Deméter como Ceres; Poseidón fue adoptado como Neptuno; y Dionisio como Baco.

También tuvieron otras influencias en sus divinidades como Osiris, que tomaron de los egipcios y a quien se le rendía culto de muerte y de resurrección. Mitra, representado como un joven que mata a un toro de cuya sangre emerge la vida vegetal y animal, era un dios iranio. De origen frigio era el culto a Cibeles y a Sabazios; y Atargatis era una diosa siria.

Estos cultos orientales les permitían lograr una redención. Se consideraba el sufrimiento como modo de expiación y existían ceremonias de purificación.



15
nov

El origen de Roma

Publicado por Hilda el 15 de noviembre de 2009

El origen de RomaEl origen de Roma es sumamente incierto y no han llegado hasta nosotros más que relatos legendarios y ningún testimonio escrito que compruebe con certeza cómo se fundó esta pequeña aldea que se convertiría en dueña de buena parte del mundo hasta entonces conocido.

Esta leyenda que reprodujo la Eneida, quizás inspirada en la necesidad de convertir a Roma en un pueblo diferente y deificado, nos relata que habiendo podido huir Eneas, héroe troyano de la furia de las fuerzas de Agamenón, rey de Micenas y hermano de Menelao, esposo de Helena, raptada por el príncipe troyano Paris, lo que desencadenó la Guerra de Troya; recorrió el Mediterráneo viviendo grandes y terribles aventuras.

Luego de esta travesía, finalmente consiguió asentarse junto a los dioses que logró rescatar de Troya, y a su hijo llamado Cayo Ascanio. Fue este último el que fundó una ciudad a la que llamó Alba Longa en la zona central del territorio italiano. Hijo de Eneas y de Lavinia, que a su vez era hija de Latino (descendiente del Dios Hércules y rey del Lacio), Ascanio inició así un reinado hereditario de los sucesores de Eneas hasta que ocupó el trono Numitor, que fue derrocado por su hermano Amulio, quien temeroso de que la descendencia de Numitor pudiera a su vez derrocarlo a él, según le había vaticinado una profecía, ordenó convertir a su sobrina Rea Silvia, hija de su hermano destronado, en virgen vestal. Las vírgenes vestales cuidaban el fuego sagrado y debían mantenerse puras, con lo cual se aseguraba la imposibilidad de descendencia que impidiera la continuidad de su reinado.

Sin embargo, secretamente, se unió Silvia con el dios Marte, y engendró a dos gemelos, que se llamaron Rómulo y Remo.

El tío abuelo los arrojó al río Tíber para que perezcan, pero según la leyenda fueron amamantados por una loba, aunque existen otras versiones al respecto. Loba en Roma se llamaba aquella persona que frecuentaba los lupanares o prostíbulos, y por ello algunos sostienen que “la loba” que cuidó de los niños en realidad fue una prostituta de nombre Acca Laurencia, esposa de un Pastor, de nombre Fáustulo.

Ya mayores, los gemelos derrocaron a Amulio y devolvieron a Numitor el trono. El abuelo les concedió entonces, tierras a sus nietos para que ellos mismos fundaran una ciudad, siendo el lugar escogido una zona denominada Septimontium por su vecindad con siete colinas.

La voluntad de los dioses convirtió a Rómulo en Rey, al observar más cuervos que su hermano. Al trazar con el arado los santos límites de la ciudad, donde los surcos representaban las murallas infranqueables, Remo, despechado, los saltó, burlándose de las mismas. Rómulo mató a Remo por este motivo, argumentando que todos debían respetar las normas que impedían violar las cosas santas.

A partir del siglo XVIII los historiadores comenzaron a criticar los orígenes legendarios de Roma, entre los cuáles podemos citar al alemán Bertoldo Jorge Niebuhr. Aparentemente, según esta crítica histórica, la fundación de Roma no habría sido el 21 de abril del 753 a. C. como sostiene el citado relato, sino producto de un proceso iniciado mucho tiempo antes, por la migración de muchas poblaciones latinas del Lacio, que buscaban refugio, desplazados por la invasión etrusca, y así llegaron a orillas del Tíber, donde encontraron protección natural en los siete montes que lo rodeaban, fundando siete aldeas que posteriormente se unificaron, para protegerse mejor de los etruscos. Primero fue una simple unión defensiva y luego se habría convertido en una unidad política que originó Roma.



Gestionado con WordPress

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

PrivacidadContactoPublicidad