21
Nov

La esclavitud en la Antigua Roma

Publicado por Hilda el 21 de Noviembre de 2006 a las 03:02 pm

La esclavitud en RomaEs casi imposible imaginar Roma, y no pensar en la esclavitud, aún en sus tiempos más remotos, entendiéndose por esclavo al ser humano privado de su libertad, por estar sometido a la potestad de un amo. El esclavo es, en Roma, un hombre pero no una persona, ya que no está alcanzado por las normas jurídicas, que no le imponen derechos ni obligaciones. Es una cosa, un objeto, una mercancía, por lo tanto, se puede comprar y vender.

Sin embargo, Roma, no puede considerarse esclavista hasta mediados del siglo III a. C., cuando inició la conquista de un imperio más allá de sus fronteras.

En un principio, los esclavos, poco numerosos, convivían en la casa familiar, compartiendo el culto y los trabajos. Es a fines del siglo III a. C., cuando el número de esclavos aumenta, como consecuencia de las guerras de conquista, se los mantiene alejados de la casa familiar y crece la tensión en relación al sometimiento.

Había diferencias sociales entre los mismos esclavos. No era lo mismo ser esclavo por motivo de guerra, que ser nacido de mujeres esclavas. Estos últimos recibían el nombre de vernae y gozaban de cierto prestigio que los distinguían de los primeros, que no habían nacido en esa condición, habiendo sido convertidos en tales, por causa de la guerra.

Otro modo de obtener esclavos era el abandono de niños, quienes los recogían eran libres de hacerlos esclavos si así lo deseaban.

También el comercio a larga distancia, con pueblos y comunidades más allá de las fronteras del imperio, era para Roma un modo más de abastecimiento de nuevos esclavos. El historiador Procopio constató la costumbre de los comerciantes romanos de cambiar sal y granos por esclavos. Otro medio, era la piratería.

Para aquellos que se convertían en víctimas de guerra, el salto brusco y repentino de un estado de libertad a un estado de servidumbre, de ser dueños de sus actos, a convertirse jurídicamente en res (cosa) debía ser aniquilador.

En el año 22 a. C., dos tribus hispánicas, los satures y los cántabros, se rebelaron contra el poder romano. Rápidamente fueron contenidos y reducidos a la esclavitud, pero muchos prefirieron el suicidio antes que el sometimiento.

Los romanos también podían caer en esclavitud si otros pueblos los vencían. Así, en el año 28 d.C., un contingente de 400 tropas romanas, se dio muerte antes de arriesgarse a ser conquistados por los frisones.

No había ninguna actividad que les estuviera prohibida, salvo el servicio militar.

La libertad de un esclavo podía obtenerse a través de la manumisión, ya sea pública, otorgada por el estado o privada, a cargo de los dueños, por ejemplo, a través de un testamento o inscribiéndolos en el censo. Obtenida la manumisión, pasaban a convertirse en libertos, y algunos llegaron a ocupar cargos y obtener riquezas.

Las guerras de conquista obligaron a que muchos hombres adultos, tuvieran que incorporarse a las legiones, por un lapso mínimo de siete años. Muchas familias de campesinos quedaron así privadas de la fuerza de trabajo.

Muchos ricos y poderosos, invirtieron en tierras italianas y muchos campesinos empobrecidos debieron abandonar sus tierras, siendo sustituida la mano de obra campesina por la esclava.

En el año 136 a.C. acaeció en Sicilia una importante sublevación de esclavos que fue sofocada. Disturbios similares sucedieron en el resto de Italia, y Roma se enfrentó con una nueva amenaza.

Espartaco, un gladiador Tracio, de una escuela de gladiadores de Capua, en el año 73 a. C., escapó y logró constituir un ejército de esclavos fugitivos, aproximadamente de 120.000 hombres, concentrados en el monte Vesubio. Se apoderó prácticamente de toda la Italia meridional, entre matanzas y saqueos.

En el año 72 a. C. derrotó los ejércitos de los cónsules Cornelio Léntulo y Lucio Gelio. En el año 71 a. C., Marco Licinio Craso venció a Espartaco en Bruttium, terminando la rebelión con la muerte de Espartaco y la crucifixión de 6.000 esclavos. A lo largo de la vía Apia, hileras de cruces llegaban de Roma a Capua. Pompeyo terminó con las bandas de rebeldes que se habían salvado.

En general, la resistencia no era revolucionaria, ya que la mayoría de esclavos no estaba casi nunca motivada por imperativos ideológicos que hicieran referencia a cambios políticos y sociales, sino que solo trataban de protestar contra el sufrimiento y vengarse de sus propietarios.

Calístrato nos cuenta que los esclavos que conspiraban contra la seguridad de sus amos eran generalmente quemados vivos como castigo, lo que significa que las conspiraciones de este tipo no eran escasas.

En la antigua Roma, nunca se produjo la abolición de la esclavitud, aunque, sobre todo, en el Principado, obtuvieron una serie de mejoras.

Luego del cristianismo, siguió manteniéndose como institución, aunque mitigada en su rigor, pero reconocida como voluntad de Dios. Dijo San Agustín, que la esclavitud era el castigo que Dios imponía al pecado. A los esclavos devotos, las enseñanzas de obediencia y sumisión les bloqueaban automáticamente la posibilidad de reivindicar su libertad. En este período se establecen concesiones, como la prohibición de marcar con hierro candente la cara de los esclavos o la calificación de homicida a quien causare la muerte intencional del esclavo. Los niños esclavos que fueran abandonados al nacer, fueron libres a partir de emperador Constantino.

20
Nov

Patricios y plebeyos: conflictos sociales

Publicado por Hilda el 20 de Noviembre de 2006 a las 05:07 pm

Patricios y plebeyosExistían en Roma dos clases sociales muy diferenciadas e inamovibles: patricios y plebeyos. Los primeros constituían la clase privilegiada y en los comienzos de la historia de Roma, sólo ellos eran ciudadanos y tenían la posibilidad de votar en los comicios curiados.

Su origen se remontaba a los fundadores de Roma, de los que se consideraban descendientes. El resto de la población, los plebeyos, que conformaban la mayoría, eran los que luego fueron incorporándose a la ciudad.

Una clase intermedia era la constituida por los clientes, que eran plebeyos unidos a un patricio por un vínculo que establecía entre ellos derechos y obligaciones. El patrono debía proteger al cliente con asesoramiento legal y representación jurídica, y el cliente debía prestar su colaboración, incluso económica.

Al deponerse el gobierno monárquico, el control político quedó en manos de los patricios, pero los plebeyos, acrecentados en su número y en algunos casos, en riqueza, originaron un largo conflicto en pos de sus intereses.

Los plebeyos adquirieron la ciudadanía, con la creación de los comicios centuriados, luego de la reforma impuesta por el rey Servio Tulio, que clasificaba a la población de acuerdo a su fortuna, y dónde se votaba por centuria, entendiéndose por tal, al número de familias que pudieran aportar cien soldados. Lejos de significar una mejora, integrar los comicios les traía aparejados una serie de obligaciones, como integrar el ejército o pagar impuestos, pero no podían integrar el Senado o las magistraturas o contraer enlace con patricios. Los plebeyos pobres se veían aún más perjudicados, pues ahora, incorporados al ejército, debían abandonar sus pequeñas plantaciones, lo que los conducía a la ruina material.

Cansados de la discriminación a la que se veían sometidos, en el año 494 a. C, se retiraron hacia el monte Aventino, para radicarse allí y constituir una nueva ciudad.

Merced a la mediación de Menenio Agripa y tras lograr la concesión de la creación del Tribunado de la Plebe, cuyos miembros fueron considerados sacros e inviolables, en defensa de sus derechos, volvieron a Roma. Como cargo auxiliar surgen los Ediles de la Plebe.

La función de los tribunos de la plebe era importante ya que ejercían derecho de veto (intercessio) por el cual podían oponerse a las medidas que se tomaran en desmedro de sus intereses. Incluso, ellos mismos, podían votar normas, llamadas plebiscitos.

La sanción de la ley de las XII Tablas, en el año 450 a. C., primera ley escrita, significó la igualdad jurídica para ambos sectores, regulados por sus disposiciones.

Lograron con la ley Canuleia abolir la prohibición de contraer matrimonio entre patricios y plebeyos (445 a. C.).

Pudieron en el año 367 a. C, acceder al Consulado y luego ocupar las demás magistraturas e integrar el Senado.

En el año 300 a. C, se dictó un plebiscito, conocido como ley Ogulnia, que permitió a los plebeyos integrar los Colegios de Pontífices y Augures, siendo Tiberio Coruncanio el primer plebeyo en ocupar el Pontificado máximo.

A pesar de todos los logros obtenidos, no pudo establecerse la igualdad social en Roma, ya que surgió otra diferenciación de clases. Con el matrimonio entre los hijos de patricios y de plebeyos ricos surgió una nueva aristocracia, ahora diferenciada, en virtud de la fortuna, del resto de la población, con derechos, pero empobrecida.

19
Nov

Las reformas agrarias de los hermanos Graco

Publicado por Hilda el 19 de Noviembre de 2006 a las 09:41 am

La reforma agraria de los GracoComo producto de las conquistas romanas sobre el Mediterráneo, muchas familias campesinas se vieron arruinadas, por la devastación propia de la guerra y por largos servicios en el ejército, por un lapso mínimo de siete años, que los hicieron abandonar sus cultivos.

Los ricos, invertían en campos, apoderándose de las tierras del pequeño campesinado, que quedaron en manos de unos pocos poderosos, poseedores de grandes extensiones de tierra (latifundios), donde trabajaban gran número de esclavos.

Los campesinos, desplazados de su fuente de ingreso emigraron a las ciudades, sobre todo, a Roma, donde comenzaron a trabajar en el sector servicios, para dar satisfacción a la creciente demanda de lujo y diversión de quienes se habían enriquecido merced a las guerras. Los campesinos ya no podían integrar el ejército, pues ahora eran proletarios (o sea, que sólo contaban a su prole o familia en su patrimonio) y, como tales, no eran incorporados.

Para remediar esta situación, en el año 133 a. c., el Tribuno de la plebe, Tiberio Sempronio Graco, realizó un proyecto de ley agraria, que reintegraría a los campesinos parcelas de terrenos públicos. Estos territorios quedaban disponibles al establecer un límite legal, a los terrenos públicos que podían explotar los particulares (500 yugadas cada uno y 250 adicionales por hijo, hasta un total de 1.000).

La oposición de los latifundistas fue tenaz y la aprobación de las clases pobres, evidente. La ley fue aprobada, tras expulsar Tiberio a los tribunos, constituyéndose una comisión destinada a llevar a la práctica la reducción de parcelas, integrada por Tiberio Graco, su hermano Cayo y su suegro Apio Claudio.

Sin embargo, la oposición se impuso, logrando acabar con la vida de Tiberio, junto a 300 de sus hombres, durante la sesión de la asamblea popular para la designación de nuevos tribunos, donde se había presentado como candidato, situación ilegal ya que no se permitía la reelección.

Su hermano, Cayo Graco, quien fue tribuno de la plebe en los años 123 y 122 a. C., ya que logró ser reelecto, continuó con su obra, más por espíritu de vengar la muerte de su hermano, que por la efectiva justicia social, estableciendo nuevas colonias en Italia, dos en forma efectiva: Minervia y Neptunia. Mejoró el servicio militar, el suministro de trigo a Roma por parte del estado y la venta de grano a las ciudades a un precio fijo, con subvención estatal.

Para la obtención de fondos aumentó los derechos de aduana y los impuestos a las ricas provincias asiáticas.

Quitó la potestad judicial a los nobles y la entregó a los caballeros y presentó un proyecto para otorgar la ciudadanía romana a todos los habitantes de Italia.

Con la oposición del Senado, cuyos privilegios veían peligrar, Graco debió huir al Aventino, donde fue asesinado junto a sus seguidores.

19
Nov

La familia en la antigua Roma

Publicado por Hilda el 19 de Noviembre de 2006 a las 08:15 am

La familia romanaLa ley de las XII Tablas, primera ley romana que data del año 450 a. C., llamaba familia al conjunto de bienes de un ciudadano sui iuris (no sujeto a potestad), fallecido sin testamento y que se transmitía, a falta de herederos suyos y necesarios (descendientes directos), al agnado (pariente por vía de varones) más próximo.

En sentido restringido, familia o domus, significaba la reunión de personas sometidas a la potestad o a la manus (poder sobre la esposa) de un pater familias (jefe familiar). Comprendía a todos los descendientes bajo su potestad y a la mujer in manu (casada en justas nupcias) que era equiparada a los efectos sucesorios, a una hija (loco filiae).

El pater, varón vivo más antiguo del seno familiar, era el jefe absoluto de su familia y sacerdote del culto doméstico, donde los antepasados muertos, eran divinizados.

La familia era una unidad política, económica y religiosa, cuyos integrantes estaban vinculados entre sí, por un vínculo civil, la agnación (parentesco por vía masculina) constituyendo la familia proprio iure, que incluía todos los parientes unidos por un mismo pater.

Cuando un pater moría, cada hijo varón se convertía en sui iuris y jefe de su propia familia; pero entre esas personas que habían estado bajo la autoridad del mismo pater, seguía habiendo un vínculo agnaticio, que conformaba la familia communi iure.

También era familia, la reunión de personas, ligadas por un vínculo de sangre (por vía paterna o materna) por tener entre ellas un ascendiente común. Ese sería nuestro concepto actual de familia, que recién en el Imperio, bajo el reinado del emperador Justiniano, cobró relevancia jurídica.

El poder absoluto del pater, se denominaba potestas y comprendía:

a) El dominium: poder sobre las cosas.
b) La patria potestas: poder sobre los hijos.
c) La manus: poder sobre la esposa.
d) El mancipium: poder sobre personas extrañas que se
incorporaran a la familia en causa mancipi, por ejemplo, por
resarcimiento de un daño causado al pater.
e) La domenica potestas: sobre los esclavos.

En un principio, el pater era el jefe absoluto del grupo familiar, y podía disponer hasta de la vida de sus miembros. No había leyes que lo limitaran, sino solamente las costumbres del grupo familiar (mores) que le imponían la convocatoria en ciertas situaciones, de imponer un castigo grave, la convocatoria de un concilio doméstico. Era también el dueño de todo el patrimonio familiar del que podía disponer por actos inter. vivos (por ejemplo una venta o donación) o mortis causa (testamento).

El poder ilimitado del pater va sufriendo restricciones. En la República, los censores, estuvieron facultados para sancionar los abusos cometidos por los paters en ejercicio de la patria potestad y en el Imperio, lo serían los propios emperadores. También poco a poco va surgiendo la posibilidad de que los filius pudieran tener su propio peculio.

En el Imperio, con la influencia del cristianismo, se redujeron notablemente los poderes del pater.

La familia se constituía a partir del matrimonio legítimo, o justas nupcias formándola los cónyuges, y todos los descendientes nacidos de esa unión (filius), y de los descendientes de esos filius, que también eran filius familias. La cabeza de la familia, no sometida a postad era el pater, los filius eran allieni iuris.

También ingresaban a la familia, personas extrañas como las nueras, los adrogados (adopción de un sui iuris, que ingresaba con todas las personas que estuvieran bajo su potestad) o por adopción de un allieni iuris.

La hija que se casaba mediante justas nupcias, daba origen al matrimonio cum manu y pasaba a integrar la familia agnaticia del marido, conservando con su familia el vínculo cognaticio o de sangre.

Para los romanos, el matrimonio era la unión de dos personas de diferente sexo efectuada con la intención común de ser marido y mujer, procreando y educando a los hijos, que de dicha unión nacieran, constituyendo entre ellos una comunidad absoluta de vida.

El matrimonio romano tenía algunos rasgos peculiares que hicieron de él, un instituto distinto del matrimonio moderno.

En efecto, no constituía un acto jurídico que se perfeccionara con el cumplimiento de formalidades especiales, sino que estaba integrado por un elemento objetivo derivado del hecho de la convivencia del hombre y la mujer y otro subjetivo o intencional representado por la affectio maritalis, entendiéndose por tal, la intención de ser marido y esposa. A pesar de tratarse de un elemento subjetivo, se exteriorizaba por determinadas conductas de los cónyuges: compartir la mesa, vestir la mujer con ropas adecuadas a posición social de su marido o el trato de la mujer hacia los familiares de su esposo. La mujer ocupaba el rango social del marido y gozaba de la dignidad de esposa.

La convivencia de los esposos, debía ser un estado permanente y duradero, porque el simple acuerdo inicial de considerarse marido y mujer no bastaba para configurar el matrimonio, comenzando la vida en común en el momento que la mujer era introducida en el domicilio conyugal, sin importar que el marido estuviera ausente.

18
Nov

El Imperio Romano

Publicado por Hilda el 18 de Noviembre de 2006 a las 06:52 pm

AugustoComenzó en el año 27 a. C., al otorgársele a Octavio el título de Augusto. El Senado le concedió el carácter de imperator a perpetuidad, padre de la patria y primero de los senadores (Princeps Senatus). Fue considerado hijo del César divinizado, y se le otorgó poder consular a perpetuidad. Bajo el mantenimiento de las formas republicanas, se va avanzando paulatinamente a un sistema de poder monárquico y militarista.

Tenía potestad censoria, que le permitía confeccionar la lista de los senadores, y contaba con la auctoritas, por la cual auxiliaba a todos los demás funcionarios. Así dirigía la política exterior, dictaba normas, llamadas constituciones imperiales, acuñaba moneda y proponía candidatos para las magistraturas (que van desapareciendo, a medida que sus funciones van a ir desempeñándose por nuevos funcionarios designados por el emperador).

Los Comicios prácticamente desaparecieron, adquiriendo el Senado, potestad legislativa, además de elegir a los magistrados. Su función se vio reducida a consagrar, por aclamación, al Emperador y los magistrados, con un carácter de mero formalismo.

A este período se lo conoce con el nombre de Alto Imperio, sucediéndose luego de Augusto, cuatro dinastías de emperadores: la de los Julio-Claudios, conformada por los sucesores de Augusto, la de los Flavios, la de los Antoninos y la de los Severos.

Todos gobernaron con un poder casi absoluto, basado fundamentalmente en el ejército. Las fronteras del imperio se siguieron expandiendo, anexándose, Mauritania, en el norte de África en el año 37, Inglaterra en el año 84 y Dacia en el año 105.

Durante el gobierno de Augusto, se piso fin a las guerras civiles, y comenzó a vivirse en orden, seguridad y prosperidad, con gran florecimiento artístico y cultural, conociéndose esta etapa como de la pax romana.

La máxima extensión del Imperio fue alcanzada con Trajano, quien venció a los partos y conquistó en el año 117, Armenia y la Mesopotamia.

Las distintas provincias incorporadas a la dominación romana se dividieron en senatoriales e imperiales. Las primeras, estaban bajo la administración del Senado, siendo las ya pacificadas. Las segundas, estaban bajo el control del Emperador, que designaba a sus gobernantes. Allí se encontraban las legiones.

Al estar dividida la potestad provincial entre el Príncipe y el Senado, se ha hablado de una diarquía (en griego: dos poderes soberanos). Sin embargo, al ser el Emperador el que otorgaba la función senatorial, lo controlaba.

La ciudad más importante del imperio, era Roma, su capital. En ella se manifestaba una gran opulencia, donde los miembros del orden senatorial y los ricos caballeros habitaban en los domus, residencias muy lujosas, aunque la mayoría de la población vivía muy modestamente, en los insulae, casas de inquilinato de hasta cuatro pisos, inseguras e incómodas.

Con la muerte de Alejandro, en el año 235, terminó la dinastía de los Severos, y el imperio se sumergió en la anarquía. El gobierno en muchos casos, estuvo a cargo de jefes militares, que gobernaban poco tiempo, sucediéndose gran cantidad de gobernantes que en seguida eran derrocados, por otro jefe militar más poderoso.

El Bajo Imperio, o Dominado, llamado así, porque al frente del poder se hallaba un Dominus (dueño y señor), un rey con características de divinidad, comienza con Diocleciano, que gobernó entre los años 284 y 305, estableciendo el sistema de la tetrarquía y pacificando el territorio. El imperio fue dividido en una zona occidental, bajo su gobierno, y en otra oriental, a cargo de Maximino, ambos con el título de Augustos, pero eligiendo un César, cada uno, configurándose cuatro poderes imperiales.

Luego de veinte años de gobierno o a causa de su muerte, los Augustos eran reemplazados por los Césares, que a su vez, elegían sus Césares. Para evitar las disputas entre los poderes políticos y militares, puso en la conducción de los ejércitos, que duplicaron sus miembros, a militares, independientes del gobierno civil de las provincias.

Aumentó la burocracia y la centralizó. Acrecentó, al subdividirlas, el número de provincias, todas dependientes del Dominus, agrupadas en diócesis gobernadas por vicarios.

Durante su gobierno se persiguió a los cristianos ferozmente, disponiéndose por edicto la obligación del culto imperial. Templos y libros fueron destruidos y los cristianos padecieron la cárcel y torturas.

En el año 311, Galerio, dictó el Edicto de tolerancia, y en año 313, se promulgó el Edicto de Milán que proclamaba la neutralidad del estado en materia religiosa.

Con Constantino se divide el Imperio, para su mejor gobierno, en cuatro prefecturas: Oriente, Iliria, Italia y las Galias.

Este emperador siguió el avance hacia la Roma cristiana convocando al Concilio de Nicea, primer concilio ecuménico.

En el año 395, Teodosio I, divide el Imperio entre sus dos hijos: Honorio, a quien le correspondió el imperio de Occidente, con capital en Roma y Arcadio, a quien le correspondió el de Oriente, con capital en Constantinopla.

La crisis sobrevino a raíz del aumento de los gastos originados en un estado burocrático y militarizado y la presión de los pueblos bárbaros por ingresar a las fronteras imperiales, los que fueron en muchos casos admitidos para tareas rurales y prestar servicios militares.

En el año 476, el Imperio de Occidente, cayó en poder de los pueblos bárbaros. El de Oriente, más sólido económicamente, subsistió hasta 1453, en que Constantinopla cayó en poder de los turcos otomanos.

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

La Guía 2000 forma parte de la red InicioGlobalPrivacidadContactoPublicidad