13
May

La Unión Cívica Radical

Publicado por Hilda el 13 de Mayo de 2007

ANTECEDENTES

Estando Dividida Buenos Aires de la Confederación, rechazó elSímbolo UCR nombramiento de Urquiza como presidente, de acuerdo a la constitución federal de 1853. Como heredero del unitarismo, surgió en Buenos Aires, el Partido Liberal, que se dividió en dos ramas:

Los autonomistas o alsinistas, bajo el mando de Valentín Alsina, que pugnaban por la separación de Buenos Aires de la Confederación, si no podía lograrse la sanción de una constitución unitaria.

La segunda rama era más moderada y estaba conformada por los denominados nacionalistas o mitristas, dirigidos por Mitre, que tendían a llegar un acuerdo con el resto de las provincias.

La elección de Alsina como gobernador en 1857, produjo la ruptura entre Buenos aires y la Confederación. El Pacto de san José de Flores, luego del triunfo de Urquiza en Cepeda, permitió llegar al acuerdo para la unificación del país. En 1860, Mitre fue elegido gobernador. Pero los problemas continuaron entre las tendencias centralistas y federales, hasta que la batalla de Pavón en 1861, sentó el triunfo de Mitre, que pronto se transformó en el presidente de facto de la nación, tratando de influir sobre las provincias.

Adolfo Alsina, hijo de Valentín Alsina, fundó el Partido Autonomista en defensa de las autonomías provinciales, siendo el corazón que agrupó a todos los partidarios del federalismo histórico.

El partido nacionalista, por otra parte era de tinte oligárquico, con tendencia a crear un estado fuerte.

Para suceder a Mitre, fue elegida la fórmula Sarmiento-Alsina, que hizo que el Partido Nacionalista se dividiera.

Luego de Sarmiento, se presentaron los siguientes candidatos: el vicepresidente Alsina, por el partido autonomista, Mitre, por el nacionalista y Avellaneda, apoyado por Sarmiento, y por la juventud universitaria de Córdoba.

Avellaneda fundó el partido Nacional, y luego, Alsina y Avellaneda se unieron y formaron un nuevo partido: el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.). La fórmula de este partido, Avellaneda-Acosta se impuso en las elecciones de 1874, siendo Sarmiento acusado de fraude, por Mitre. Por ese motivo, Mitre encabezó la revolución del 24 de septiembre de 1874.

Avellaneda llegó a un acuerdo partidario, entre el P.A.N. y el Partido Nacionalista, que implicaba asegurar la limpieza en las elecciones de 1877, para gobernador y legisladores.

Sin embargo, los partidarios de las ideas unitarias, seguidores de Alsina, no estuvieron conformes con la conciliación y se reunieron formando el Club Republicano, donde se distinguían dos tendencias: la de los republicanos, liderados por Aristóbulo del Valle y la de los puros, bajo el mando de Alem. Aristóbulo del Valle fue el jefe común de ambas tendencias, secundado por Alem.

En 1877, falleció Alsina, y Avellaneda, inició el camino a la federalización. Los puros y republicanos comenzaban a sentir entre ellos un fuerte divisionismo.

En las mencionadas elecciones a gobernador, se proponían como candidatos a Alem, por el Club Republicano y a Antonio Cambaceres por el autonomismo. Los de la fórmula conciliadora que resultaron triunfantes, tenían como candidatos a Carlos Tejedor, autonomista y a José Moreno, mitrista, como vicegobernador.

Tras la derrota, Alem se consagró como único líder del Club Republicano, al separarse Aristóbulo del Valle.

En la sucesión de Avellaneda, se consagró la fórmula Roca-Madero, apoyada por Avellaneda.

Durante el gobierno de Roca se estableció la política de Unicato, donde el presidente, era el único jefe del único partido, imponiendo sus candidatos, y no contando con oposición parlamentaria.

Al término del mandato de Roca, los candidatos a la presidencia eran: el ministro de Roca, Bernardo de Irigoyen, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha, el candidato de Mitre y Sarmiento: Daniel Ocampo, el ministro de Guerra y Marina, General Victorica, y el ex gobernador de la provincia de Córdoba, Miguel Juárez Celman.

El 12 de octubre de 1886, los nuevos dirigentes nacionales fueron, Juárez Celman, acompañado en la vicepresidencia por Carlos Pellegrini. Durante su gestión de gobierno ocurrió la crisis económica de 1890.

Fue en este período cuando Leandro Alem y Aristóbulo del Valle, decidieron formar un nuevo partido

EL NACIMIENTO DE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD

En un momento crucial para la patria, cuando la moral estaba profundamente resquebrajada, y la corrupción era costumbre en las altas esferas del gobierno, un importante sector de la población se reunió en el “Jardín Florida” para crear la Unión Cívica de la Juventud, levantando la bandera de la moral, de la libertad de sufragio y de la autonomía provincial.

Un gran número de personas de todo el país se sintió identificado con esos ideales y así se sumaron importantes personalidades, como Estrada, Mitre, Bernardo de Irigoyen y Vicente Fidel López.

En abril de 1890, se realizó la reunión en el “Frontón Buenos Aires”, donde se acusó al gobierno de marginar al pueblo de la Constitución y de la vida política.

LA REVOLUCIÓN DE 1890

Teniendo como jefe militar a Manuel J. Campos e integrada entre otros, por Aristóbulo del Valle, Goyena, Lucio V. López, Demaría y Romero se formó la Junta revolucionaria, en el mes de julio, en el Parque de la Artillería presidida por Alem. Mitre no participó pues se había retirado a Europa.

El levantamiento popular se enfrentó a las fuerzas oficiales dirigidas por Nicolás Lavalle, y fueron reprimidos, debiendo firmar un armisticio.

A pesar del fracaso de la revolución, esta tuvo como consecuencia la renuncia de Juárez Celman, siendo ocupada la presidencia, por el vicepresidente, Carlos Pellegrini, que logró sanear la crisis económica.

LA DIVISIÓN DE LA UNIÓN CÍVICA

La Unión Cívica, reunida en la ciudad de Rosario, proclamó la fórmula Mitre-Bernardo de Irigoyen, mientras el oficialismo apoyaba el candidato del P.A.N., Julio A. Roca para suceder a Pellegrini.

Estos dos partidos llegaron a un acuerdo, con una fórmula conjunta, integrada por Bartolomé Mitre-José Evaristo Uriburu. Sin embargo, no todos los integrantes de la Unión Cívica aceptaron el acuerdo. Los disidentes, comandados por Alem, presentaron su propia fórmula que descartaba el acuerdo, y la constituían Irigoyen-Garro.

Esta última tendencia, anti-acuerdista es el origen inmediato del surgimiento de la Unión Cívica Radical.

Mitre renunció a su candidatura en la fórmula del acuerdo, y para sustituirlo surgió una nueva fórmula, Luis Sáenz Peña-José Evaristo Uriburu, que se consagró triunfante en las elecciones de abril de 1892.

LA UNIÓN CÍVICA RADICAL EN ACCIÓN

En 1893, la Unión Cívica Radical produjo un levantamiento contra el impopular gobierno de Luis Sáenz Peña, que lo obligó a renunciar, y fue ocupada la presidencia por el vicepresidente José Evaristo Uriburu.

El 1 de julio de 1896, Alem se suicidó, y la Unión Cívica Radical quedó bajo el mando de Bernardo de Irigoyen, quien realizó alianzas con otros partidos para hacer frente al candidato del oficialismo: Julio Roca, quien asumió el 12 de octubre de 1898.

Hipólito Yrigoyen, a cargo del Comité Provincial del radicalismo, rechazaba las alianzas y proponía la abstención electoral mientras hubiera fraude eleccionario.

Así la Unión Cívica Radical se abstuvo de presentar candidatos en las elecciones que llevaron luego de Roca, a Quintana, y Figueroa Alcorta, al poder. Sin embargo no estuvieron al margen de la vida política. Durante la presidencia de Quintana, por ejemplo, realizaron una revuelta, que fue sofocada.

LA VUELTA A LAS CANDIDATURAS

En el año 1912, bajo la nueva ley electoral, Ley Sáenz Peña, el radicalismo volvió a presentarse a los comicios. En el año 1916 triunfó la fórmula propuesta por la Unión Cívica Radical, llegando a la presidencia de la Nación, el 12 de octubre la fórmula Hipólito Yrigoyen-Luna.

Yrigoyen debió enfrentar luchas obreras y el movimiento de la “Reforma Universitaria”. Además, durante su gobierno, Argentina declaró su neutralidad en el conflicto bélico mundial y declaró bienes privados del Estado a los yacimientos petrolíferos.

Alvear, fue el segundo candidato radical que llegó al poder en 1922, para ser sucedido nuevamente por Hipólito Yrigoyen, en cuyo gobierno, surgió una división en el partido, formándose el Partido Radical Antipersonalista que rechazaba a Yrigoyen como figura única representativa del grupo, y debió enfrentar la crisis económica de 1930. Se derrumbó ante el golpe militar encabezado por José Félix Uriburu, el 6 de diciembre de 1930., y que contó con el apoyo de Alvear. Pero este idilio entre Alvear y la dictadura, duró poco.

La fórmula propuesta por el radicalismo en 1931, en vista a las elecciones democráticas que llevarían al poder a Marcelo T. de Alvear y Adolfo Güemes, fue prohibida por el estado y comenzó nuevamente el período de abstención electoral para el radicalismo, que se mantuvo hasta 1935.

Luego de ganar elecciones provinciales, sufrió la derrota en las elecciones nacionales de 1937, cuando su candidato, Alvear, fue derrotado por el radical antipersonalista, Roberto Ortiz, que tras un período de depuración electoral, fue sucedido por Castillo, su compañero de fórmula, de ideología conservadora.

Alvear falleció el 23 de marzo de 1942.

En 1951, los candidatos radicales, Ricardo Balbín-Arturo Frondizi fueron vencidos por Juan Domingo Perón, que fue depuesto por el golpe mlitar de 1955.

En 1956, el radicalismo se divide en Unión Cívica Radical Intransigente, encabezada por Frondizi, que se oponía abiertamente al gobierno militar y no tanto al peronismo, y la otra facción más tolerante con el gobierno de facto, liderada por Balbín, llamada Unión Cívica Radical del Pueblo.

En 1958, Frondizi asumió la presidencia de la nación, gobierno que ejerció hasta el golpe de estado de 1962.

Entre 1963 y 1966 otro radical asumiría la presidencia, Arturo Illia, candidato por la Unión Cívica Radical del Pueblo, quien trató de unificar el radicalismo, pero la crisis interna era grave, y también un golpe de estado terminó con su gobierno.

En 1971, durante el gobierno de facto de Lanusse, nuevamente la Unión Cívica Radical registró otra variante. Al formarse el G.A.N., Gran Acuerdo Nacional, para lograr una lucha y unión de partidos contra el peronismo, la Unión Cívica Radical del Pueblo, fue reconocida oficialmente como Unión Cívica Radical, mientras que la Unión Cívica Radical Intransigente, pasó a llamarse Partido Intransigente.

En las elecciones de 1973, Cámpora, representante del peronismo se impuso frente a Balbín-Gamond, que representaban a la Unión Cívica Radical.

Durante el gobierno peronista tuvo lugar el acercamiento entre Balbín y Perón, en 1972, sellando su olvido a resentimientos pasados, con un abrazo.

AlfonsinEste acercamiento al peronismo, originó el movimiento liderado por Raúl Alfonsín que no lo consideraba apropiado.

Luego del golpe militar que derrocó en 1976 a la viuda de Perón llegó a la presidencia, el candidato radical Raúl Ricardo Alfonsín perteneciente al grupo que se había opuesto a la dictadura, mientras que Balbín y sus seguidores habían estado más cerca del gobierno, que ejerció en ese período, un terrorismo de estado.

El 30 de octubre de 1983, Alfonsín inauguró un nuevo gobierno democrático luego de una sangrienta dictadura. Su gobierno, si bien puede resultar criticable desde el punto de vista económico, fue un ejemplo en la lucha por la reivindicación de los derechos humanos avasallados en el gobierno anterior.

Pacto de OlivosLa aguda crisis, obligó a Alfonsín a anticipar el traspaso de mando a su sucesor democrático, el peronista Carlos Menem, quien para lograr su reelección auspició una reforma constitucional, para lo cual se firmó entre Menem y Alfonsín, en representación del radicalismo, el denominado Pacto de Olivos.

La reforma constitucional, permitió la reelección del presidente Carlos Menem, para un segundo período.

LA DECADENCIA

La Unión Cívica Radical para luchar contra el peronismo se unió a una nueva fuerza política, el FREPASO, formándose la Alianza que llevó al poder la fórmula Fernado De la Rúa-Carlos “Chacho” Álvarez, quien pronto renunció por problemas con el Presidente.

El 20 de diciembre se produjo la renuncia del Presidente De la Rúa en momentos de agitación popular, ya que su gobierno se había tornado insoportable para el pueblo, tras medidas económicas de dudosa constitucionalidad como “el Corralito” que inmovilizó los depósitos bancarios, tras abandonar la paridad cambiaria establecida por el gobierno de Menem, y obligó a la gente a salir “armados” con cacerolas, a manifestar su repudio.

Pese a esta derrota política el radicalismo aún subsiste gobernando algunas provincias, aunque el peso en las elecciones nacionales, ya no es el de otrora.

12
May

La Guerra del Pacífico

Publicado por Hilda el 12 de Mayo de 2007

Guerra del PacificoFue un conflicto bélico, desarrollado entre 1879 y 1884, que involucró a tres países latinoamericanos: Chile, Perú y Bolivia. Se trató de un conflicto limítrofe, pero no por la demarcación territorial en sí misma, sino porque involucraba zonas ricas en guano y salitre, por eso la mayoría de los autores es coincidente en denominarla “Guerra del Salitre”.

No debe confundirse esta guerra del Pacífico, con la que ocurrió en los albores de la segunda Guerra Mundial (1937-1945) en la que participaron, Japón por un lado y por el otro, Estados Unidos, Gran Bretaña y China, entre otros países.

CAUSAS

Bolivia había ocupado la región más importante del desierto de Atacama, situado al sur de su territorio y al norte de Chile, en la región de Antofagasta. Esta zona es muy rica en cobre, hierro y por sus salares, producto de las aguas de lluvia que disuelven la sal del suelo. Al evaporarse el agua, queda la sal allí acumulada.

Además, Bolivia desde el nacimiento a la vida independiente en el año 1825, tenía salida al mar por la ya mencionada Antofagasta.

Sin embargo, esa región rica en minerales, era explotada por los chilenos. Allí establecieron la Compañía de Salitre de Antofagasta, que desde el 1 de mayo de 1872, inició transacciones comerciales de exportación de salitre con destino a Europa.

En 1866, Chile y Bolivia habían suscripto un tratado para que los dos países tuvieran libre acceso a la explotación de la zona cuestionada. En el año 1874, se decidió rever la cuestión, estableciéndose un nuevo acuerdo por el cual Bolivia no aumentaría los impuestos a los chilenos a cambio de que ella se convertiría en la única explotadora de recursos en la zona comprendida entre los paralelos 23ª y 25ª.

Bolivia respetó cuatro años el arreglo, pero luego, con la asunción del presidente de facto, Hilarión Daza, en 1879, aumentó el impuesto a las exportaciones de salitre (cada quintal de salitre pagaría 10 centavos más, como impuesto de exportación) y programó el remate de las salitreras y ferrocarriles, para cobrarse la deuda. La subasta fue impedida por el gobierno chileno, que envió fuerzas militares a Antofagasta.

En tanto, Perú también contaba con una región rica en salitre ubicada en Tarapacá, donde el gobierno peruano, en 1875, había realizado la expropiación de las salitreras, de capitales chilenos, a cambio de un pago con certificados. Seguramente la decisión se había tomado bajo la influencia de un inglés, Robert Harvey, a quien luego se le asoció un compatriota, John Thomas North. Ambos influenciaban en los dos países, Chile y Perú para crear rivalidades, a fin de extraer provecho personal. Estos británicos fueron los principales compradores de los certificados, gracias a préstamos que les otorgaron los Bancos de Chile.

EL ENFRENTAMIENTO NAVAL

Enfrentamiento navalLa región de Antofagasta fue invadida por fuerzas chilenas, por orden del presidente Pinto, el 14 de febrero de 1879, respondiendo Bolivia, con una declaración de guerra, a la que se sumó Perú apoyando a Bolivia, país al que estaba unido por un acuerdo de defensa común, tras intentar vanamente un arbitraje. El 5 de abril, Chile le declaró la guerra a Perú.

El primer choque de fuerzas se produjo el 23 de marzo, en la batalla de Calama o de Topáter, donde murieron siete chilenos y veinte bolivianos.

Los barcos de la marina peruana eran famosos por su contundencia, entre los que se destacaban las fragatas Huascar y la Independencia, pero los chilenos, no lo eran menos. Ellos se jactaban también de su fuerza naval, representada particularmente por los acorazados Blanco Encalada y el Almirante Cochrane, con los cuales bloqueó Iquique, ciudad puerto que había pertenecido al virreynato del Perú, lugar también muy rico en salitre. La finalidad era impedir a los peruanos el abastecimiento de sus embarcaciones. Las acciones estuvieron a cargo de Juan Williams Rebolledo, el 21 del mes de mayo de 1879.

Pereció en esta batalla, el capitán chileno Arturo Prat Chacón, que comandaba la corbeta Esmeralda, hundida por el accionar del capitán de navío, Miguel Grau Seminario, a bordo del Huáscar, que tuvo una participación destacada en todo el conflicto.

Al mismo tiempo, se producía otro enfrentamiento entre dos colosos: la fragata peruana Independencia, al mando de Juan Guillermo More y la corbeta chilena Covadonga, a cargo de Carlos Condell, pusieron en juego sus capacidades, imponiéndose el Perú, a pesar de perder su fragata predilecta (la Independencia), que quedó con su quilla destrozada, al verse obligada a navegar en aguas poco profundas, pero levantándose el bloqueo de Iquique.

La localidad y puerto de Antofagasta fue escenario de dos combates, el primero el 26 de mayo, mientras se celebraba un homenaje a Carlos Condell. El Huascar, persiguió al vapor Rimac, que logró escapar. Ante ello, el Huascar, regresó al puerto para capturar a Covadonga, y al no conseguirlo destruyó los fuertes. El segundo, se produjo el 28 de agosto, iniciándose con el fin de bloquear las comunicaciones, cortando un cable submarino, pero fueron atacados por los chilenos. El Huascar terminó destruyendo a la nave chilena Abtao.

Finalmente el Rimac, fue capturado por Grau, el 23 de julio de 1879, lo que ocasionó el cambio de mando en la escuadra chilena, siendo Rebolledo suplantado por el comodoro Galvarino Riveros Cárdenas.

El 8 de octubre se produjo el combate de Punta Angamos, donde Grau Seminario murió heroicamente, y el Huascar terminó en manos enemigas.

LOS ENFRENTAMIENTOS EN TIERRA

Los chilenos habían demostrado en el mar ser los triunfadores, y esto les permitió estar mejor posicionados, también en tierra.

Los chilenos iniciaron las hostilidades en tierra, ocupando el departamento de Tarapacá al norte de Atacama.

La primera batalla se libró en Piragua, el 2 de noviembre de 1879, que terminó con el triunfo chileno y la ocupación de esa ciudad peruana. El motivo de la elección de este lugar era impedir la comunicación entre las fuerzas peruano-bolivianas que se hallaban al norte y al sur de esa localidad.

El 27 de noviembre de 1879, los peruanos lograron vencer a sus rivales.

Batalla de TacnaEl 26 de mayo de 1880, se produjo la batalla de Tacna, donde nuevamente los chilenos se impusieron a las fuerzas conjuntas peruano-bolivianas, produciéndose el retiro de Bolivia del conflicto, y el bloqueo del puerto de Arica. El presidente de Bolivia Narcizo Campero, había reemplazado en el mes de enero de ese año, al presidente Hilarión Daza, pero a pesar del esfuerzo por reforzar sus fuerzas, nada pudo hacer para oponerse a los chilenos.

La última batalla tuvo lugar en Arica, el 7 de junio de 1880, la que les permitió a los chilenos avanzar sobre Lima.

Para mediar en el conflicto, y con la ayuda Argentina, Perú trató de lograr que Brasil realizara dicha gestión, pero obtuvo una rotunda negativa, que sólo sirvió para precipitar los acontecimientos.

En enero de 1881, las fuerzas chilenas, al mando del general Manuel Baquedano, ingresaron a Lima, tras vencer en la Batalla de San Juan. Esta victoria les permitió ocupar las localidades de Chorrillos, y luego la de Barranco, después de la batalla de Miraflores. La ciudad de Lima, el 17 de enero, debió sufrir el saqueo y el incendio, como también había acontecido en Miraflores.

El entonces presidente peruano, Nicolás de Piérola, dejó su cargo para continuar con la resistencia desde Ayacucho. Como presidente Provisional de la República, fue elegido Francisco García Calderón, el 12 de marzo de 1881, pero esta designación no fue aceptada por los chilenos quienes se negaron a negociar con él.

Llegar a una paz con Chile resultaba dificultoso ya que exigían la entrega del Departamento de Tarapacá, que Perú, contando con el apoyo de Estados Unidos se negaba a ceder. Estados Unidos se fundaba en que solo sería válida la dación en pago del territorio peruano en caso de demostrarse fehacientemente la imposibilidad de pago de otra manera, de los costos de guerra.

LA HEROICA RESISTENCIA

En la zona de la breña de Los Andes Centrales, los peruanos, dirigidos por el coronel Andrés Cáceres, organizaron la resistencia, en base a la estrategia de la guerra de guerrillas. Si bien obtuvieron logros, que les permitiereon hostigar a los chilenos por un espacio de tiempo prolongado, fueron finalmente vencidos, el 10 de julio de 1883, en Huamachuco.

EL TRATADO DE ANCÓN Y LA PAZ ENTRE CHILE Y PERÚ

Se firmó la paz en Ancón, entre Chile y Perú, a pesar de que Bolivia había solicitado a Perú que no hiciera la paz por separado, el 20 de octubre de ese año, y se instituyó como nuevo presidente peruano al general Miguel Iglesias.

Por dicho tratado, Perú perdió definitivamente el departamento de Tarapacá, mientras que la administración chilena se impondría por diez años en las provincias de Tacna y Arica. Transcurrido ese lapso de tiempo, la soberanía sobre dichos territorios sería decidida mediante consulta popular.

Pasaron más de los diez años estipulados y nada se había resuelto, ni ningún plebiscito se había convocado. En 1929, con mediación de Estados Unidos, se suscribió el Tratado de Lima, por la cual Tacna pasó a manos peruanas y Arica a las chilenas.

LA PAZ ENTRE CHILE Y BOLIVIA

Dijimos que Bolivia se retiró de la guerra, luego de la derrota de Tacna en 1880. En 1885, Bolivia recuperó el uso de uno de sus puertos, ya que Chile se comprometió a respetar el ingreso a Bolivia a través del puerto de Arica, con derechos de importación y exportación de bienes, pero recién se llegó a un tratado de paz, en 1904, que fue totalmente perjudicial para Bolivia, que perdió sus riquezas mineras y de salitre, y que generó una fuerte tensión entre ambos países, que se mantiene hasta el presente.

9
May

La Asamblea del año XIII

Publicado por Hilda el 9 de Mayo de 2007

CONVOCATORIA

Sello de la AsambleaEl 24 de octubre de 1812, bajo la vigencia del segundo Triunvirato, se dictó el decreto de convocatoria a la asamblea, que tenía como objetivo declarar la independencia y dictar una constitución. En dicha convocatoria, se establecía que los diputados serían elegidos de forma indirecta, teniendo protagonismo los alcaldes de barrio, que deberían citar a todos los vecinos para designar en cada cuartel, un elector a pluralidad de votos. Esos cuarteles en que se dividían las ciudades, son los que actualmente se denominan distritos.

Una vez que cada cuartel designara su elector, todos se reunirían en el Ayuntamiento, con su presidente, para designar el o los diputados, a pluralidad de sufragios, a viva voz, de forma pública, designación que debía recaer en una persona libre, comprometida con la causa revolucionaria, sin condicionarse la elección a que se tratara de un natural o residente del pueblo al que representara.

Si bien el proceso eleccionario tendía a lograr transparencia, no fue así en todos los casos. La Asamblea era el fruto de graves conflictos internos y de la oposición del disuelto Primer Triunvirato.

Juan José Paso, opositor ferviente a la Asamblea y miembro de ese cuerpo político, debió suscribir obligado la convocatoria, y luego fue coaccionado a dejar su cargo de Triunviro.

Las ideas predominantes eran las sanmartinianas para lograr una constitución y declarar la independencia, pero las ambiciones personales de Alvear entorpecieron la consecución de esos propósitos. Los partidarios de Alvear se constituyeron en mayoría, al rechazarse a los diputados de la Banda Oriental, que concurrían con precisas instrucciones de Artigas, para lograr un gobierno federal. Recién en 1815, fueron incorporados dos diputados por Montevideo.

Las provincias representadas eran: Buenos Aires, Córdoba, Catamarca, Jujuy, Entre Ríos, Corrientes, La Rioja, Salta, Mendoza, San Luis, San Juan, Santiago del Estero, Santa Fe y Tucumán.

Se designaron cuatro diputados por la capital, dos por cada provincia y uno por cada ciudad bajo dependencia provincial. Tucumán concurrió con dos diputados. Todos ellos revestían inviolabilidad, y la Asamblea se reservó la representación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del río de la Plata.

LA OBRA

La inauguración de la Asamblea se produjo el 31 de enero de 1813. El 20 de febrero confirmó al triunvirato que ejercía provisoriamente el Poder ejecutivo, designando como integrantes a Rodríguez Peña, José Julián Pérez y Álvarez Jonte, siendo el cargo de presidente del organismo colectivo, rotativo, entre sus tres integrantes, un mes cada uno, comenzando por el más antiguo. Se renovarían cada seis meses, comenzando por el menos antiguo, siendo designados sus sucesores por la Asamblea. Los triunviros, debieron jurar obediencia a la Asamblea, lo mismo que el resto de las corporaciones y jefes militares.

Si bien la Asamblea representaba al Poder Legislativo sus atribuciones la colocaban por encima del ejecutivo. La Asamblea se reservaba el derecho de juzgar a los miembros del triunvirato en casos de delitos graves, como por ejemplo los de malversación de fondos públicos o traición.

LAS IDEAS E INSTRUCCIONES

Las instrucciones de los diputados, sobre todo, los de Artigas, y las de los diputados de Charcas y Potosí, propendían a la conformación de un estado federal, contra el centralismo porteño.

Artigas había instruido a sus representantes para peticionar la absoluta independencia de España y de la dinastía de los Borbones.

Los diputados de Tucumán, consideraban prematura la declaración de la independencia, liberándose primero de las amenazas externas.

Los cordobeses tenían instrucciones para la conformación de un sistema unitario.

Si bien la asamblea no declaró la independencia ni sancionó una constitución realizó una vasta obra legislativa.

LEYES SOBRE SOBERANÍA

Por ley del 8 de marzo de 1813, la Asamblea se proclamó soberana y declaró que los diputados representaban colectivamente a la nación. Eran inviolables y serían sometidos solo al juicio de la nación.

El reglamento del 10 del marzo completó la disposición anterior, al disponer que las opiniones vertidas por los diputados en el seno de la Asamblea, no motivarían acusaciones, juzgamientos ni persecuciones. No podían ser arrestados, salvo delito de enorme gravedad, previa denuncia hecha a la Asamblea que decidiría si correspondía.

Para reafirmar la unidad nacional, y evitar presencias contrarias a los principios revolucionarios, se fijó un término de quince días, a partir del 3 de febrero, para exigir a los europeos residentes en la ciudad, que obtuvieran carta de ciudadanía. De lo contrario perderían sus cargos civiles, militares o eclesiásticos. El día 23 se dictó un decreto aclaratorio que vinculaba dicha exigencia con los españoles, no exigiendo la ciudadanía al resto de los extranjeros.

Por decreto del 3 de abril se exigió a los escribanos españoles carta de ciudadanía para el ejercicio de su profesión.

La Asamblea adoptó un sello, muy similar al diseño del actual escudo nacional.

El 5 de mayo se declaró el 25 de mayo, como fiesta cívica.

El 11 de mayo de 1813, se impuso por decreto, el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes.

Monedas  de la asambleaLa acuñación de moneda fue dispuesta por los decretos 13 de abril y del 28 de junio. El escudo nacional, rodeado de las palabras “Provincias Unidas del río de La plata”, en una de sus caras y en la otra un sol rodeado de la siguiente inscripción: En unión y libertad”, decoraría las monedas de plata, mientras que las de oro, de características similares añadían al pie de la pica y debajo de las manos, trofeos militares.

Organizó la justicia, mediante el Reglamento de Administración de Justicia, del 1 de septiembre de 1813, con diferentes instancias.

Se reorganizó el ejército para la eficaz defensa de la soberanía.

La independencia de toda autoridad eclesiástica extranjera, se declaró el 4 de junio de 1813.

LEYES SOBRE LA DIGNIDAD HUMANA

La ley del 2 de febrero de 1813, estableció que todos los nacidos y que nacieran luego de establecida la Asamblea, serían libres, decretando la libertad de vientres, por el cual los hijos de esclavas serían libres desde su concepción.

Con respecto a la disposición que establecía que todos los esclavos que ingresaran en el territorio nacional serían libres, hubo un cuestionamiento por parte de Brasil, lo que finalmente llevó a rever esa decisión y disponerse que en tales casos, los esclavos serían devueltos a sus amos.

El 23 de marzo de 1813, se decretó la supresión del tribunal de la inquisición.

El 21 de mayo de 1813 se extinguieron los títulos de nobleza y se suprimieron los tormentos y los azotes.

Con respecto a la población aborigen, se los declaró libres e iguales en derechos.

DISPOSICIONES SOBRE EDUCACIÓN

Se creó la Facultad de Medicina, y en 1815, fue inaugurada la Academia de Jurisprudencia.

Con el fin de modernizar los planes académicos se creó una Comisión de estudios.

EL DIRECTORIO

El 22 de enero de 1814, la Asamblea creó un Poder Ejecutivo unipersonal, llamado Directorio, designándose para tal función a Gervasio Antonio de Posadas, que gobernó hasta el 9 de enero de 1815. Tras la renuncia de Posadas, asumió Carlos de Alvear, quien gobernó por el lapso de tres meses. En ese período gobernó con excesos, que originaron la sublevación de Fontezuelas, al mando de Alvarez Thomas, a cargo de una expedición contra Artigas. El 15 de abril de 1815, tras la renuncia de Alvear, la Asamblea fue disuelta.

8
May

La Guerra de la Independencia Española

Publicado por Hilda el 8 de Mayo de 2007

La guerra de la independencia espanolaANTECEDENTES

España y Francia mantenían buenas relaciones, al punto que habían sellado una alianza, contra Inglaterra (Tratado de San Ildefonso) el 18 de agosto del año 1796. Pero la ambición y los intereses económicos, pudieron más que una amistad, que los había mantenido juntos, incluso en la derrota, cuando ambos sucumbieron ante el gigante inglés en Trafalgar.

Napoleón, movido por su deseo imperialista, consideraba una necesidad para sus planes la anexión de España, sin la cual no alcanzaría el completo dominio del Mediterráneo. Por añadidura, también conseguiría proveerse del algodón y la lana que necesitaban los fabricantes franceses de paños.

Para impedir la entrada de Napoleón en España, el ministro de este último país, Godoy, ofreció un trato al emperador consistente en la invasión y posterior reparto de Portugal, antiguo aliado de Inglaterra, a quienes se negaba a privarlos del comercio, estorbando el bloqueo impuesto por los franceses. Como resultado del acuerdo fue firmado en octubre de 1807, el Tratado de Fontainebleu.

Un ejército francés ingresó a Portugal, y la familia real debió huir a Brasil. Si bien el plan resultó ventajoso para Francia, conduciría a la ruina española. Permitir el paso de las tropas francesas por su territorio, permitió a los imperialistas tener el camino libre, a través de las tropas de Murtat, para la ocupación de España.

Fernando VIIEspaña no atravesaba su mejor momento, ya que los conflictos por el poder entre Carlos IV, y su hijo Fernando, habían debilitado la monarquía. En marzo de 1808, se había producido el motín de Aranjuez, por el cual había asumido al trono Fernando VII.

Napoleón vio propicia la oportunidad para concretar su propósito. Con el propósito de mediar entre padre e hijo por la sucesión al trono, reuniendo a ambos en Bayona.

LA FARSA DE BAYONA

En Bayona, Fernando fue convencido de devolver el trono a su padre, y éste de entregar el mando al emperador francés. El rey de Nápoles, y hermano de Napoleón, José Bonaparte, asumió como José I, la autoridad en territorio español.

EL GOBIERNO FRANCÉS EN ESPAÑA

Sin embargo el 2 de mayo de 1808, el pueblo español, inició la resistencia, levantándose en armas contra la Francia usurpadora. El desencadenante del estallido popular fue el retiro del Palacio, de los hijos del rey Carlos IV, la reina de Etruria y el infante Fernando de Paula, con destino a Bayona. Este hecho hizo tomar conciencia cívica a la población y fue el germen del nacimiento de la lucha guerrillera. El pueblo de Madrid fue declarado rebelde.

Jose IEl 15 de junio de 1808, una corte de notables, dio aprobación al cambio de gobierno, sancionándose una constitución, que declaraba legítimo el mando de José I, a pesar de que en Madrid una Junta sigue gobernando en nombre del depuesto rey Fernando VII.

La Junta General del Principado de Asturias, a la que luego se le sumaron Cantabria, Galicia y León, se unieron contra el poder francés, solicitando la ayuda británica.

La fácil campaña en España, que había imaginado Napoleón, pronto se transformó en una empresa abrumadora. En Bailén, por ejemplo, sufrieron una gran derrota, que les impidió ingresar a Andalucía, y demostró que el ejército imperial tenía debilidades y podía presentársele batalla.

Preocupado por los acontecimientos, el propio Napoleón resolvió ponerse al frente de la lucha, reclutando 300.000 hombres de armas, especialmente entrenados.

Estableció su cuartel general en Vitoria, y el 5 de diciembre consiguió entrar en Madrid.

Los ingleses acudieron en defensa de España y Portugal, penetrando por este último país un ejército al mando de John Moore.

Napoleón regresó a Francia, el 4 de enero de 1809, donde la situación se había complicado por la amenaza austríaca, dejando en España la campaña en manos de Soult, imaginando que estaba ya controlado el territorio, ya que habiendo ocupado la zona norte, el avance hacia el sur no tenía perspectivas de mostrarse dificultoso.

Pero Napoleón no contó con la fuerza popular, organizada de manera espontánea, en forma de guerrillas, por líderes ocasionales, que movidos por el espíritu patriótico tomaron las armas realizando una feroz resistencia. Se destacaron entre los jefes guerrilleros, Juan Martín “El Empecinado”, Espoz y Mina, Julián Sánchez “El Charro” y Jerónimo Merino Cob, sacerdote, apodado “El cura Merino”. En contra de esta corriente había un grupo reducido que apoyaba la ocupación francesa y que por ello recibieron el calificativo de “afrancesados”, formado en su mayoría por miembros de la nobleza.

En 1812, los franceses debieron iniciar la campaña a Rusia, por lo cual retiraron parte de sus fuerzas de la Península. Artthur Wellesley, al frente del ejército inglés aprovechó esta situación para tomar Ciudad Rodrigo y Badajoz. En junio de 1812, los franceses fueron derrotados en Salamanca y un mes más tarde, en Arapiles. En junio de 1813, los franceses debieron retirarse hacia los Pirineos, tras sufrir las derrotas de Vitoria, el 21 de junio, y en agosto, la de San Marcial.

Por el Tratado de Valençay, firmado el 11 de diciembre de 1813, en la ciudad francesa de ese nombre, donde estaba alojado Fernando VII, éste recuperó el trono español.

CONSECUENCIAS

La guerra provocó una gran crisis económica, con la paralización de la producción agrícola y la industria españolas.

Provocó la conciencia de debilidad del imperio napoleónico que adivinó el fin de sus días.

Dio la ocasión a las colonias españolas en América a iniciar sus propios procesos independentistas, al desconocer la autoridad de la Metrópoli, a través de un rey cautivo, Fernando VII. El virrey, máxima autoridad colonial, ya no tenía superior jerárquico a quien obedecer sus órdenes, por lo tanto, los americanos quedaban fuera del dominio de su metrópoli y con poder de decidir su propio destino y elegir sus autoridades.

En España reasumió Fernando VII, de la dinastía de los Borbones, originándose contiendas entre conservadores y liberales.

Con la reasunción de Fernando VII, se iniciaría una lucha contra la independencia americana, que costaría miles de vidas.

8
May

Sansón y Dalila

Publicado por Hilda el 8 de Mayo de 2007

Sansón y DalilaCuando los israelitas arribaron a la Tierra Prometida, luego del éxodo de Egipto, y tras su largo y místico peregrinaje por el desierto, se encontraron con un territorio poblado por un conjunto de personas a los que los recién llegados llamaron cananeos, y con los que compartieron costumbres y lazos culturales, a pesar de que Iavé, el dios hebreo les habría ordenado destruirlos. Si bien con los cananeos la coexistencia fue pacífica, poseyendo un idioma similar, debiendo los primitivos habitantes pagar tributo a los hebreos, el constante riesgo provenía de pueblos vecinos, principalmente los filisteos, que integraban los llamados “pueblos del mar”. Cuando fueron vencidos por los egipcios, los filisteos ocuparon la zona de llanura ubicada en la costa sur Palestina.

Los filisteos constituían una confederación de cinco ciudades: Gaza, Escalón, Ashod, Ekrón y Gad. No eran semitas como los hebreos y cananeos, sino descendientes de los cretenses minoicos. Su apariencia física era agradable. Altos, delgados y atléticos, decoraban sus cabellos con penachos de plumas.

Hacia el año 1200 a.C, el gobierno del pueblo hebreo carecía de centralización y era ejercido en situaciones de crisis por los jueces. Uno de ellos fue Sansón, cuyo mandato se extendió por veinte años. Fue famoso por sus hazañas contra los filisteos, y seguramente la imaginación popular, creó relatos como el que se expone a continuación, que muestran, a pesar de ser de dudosa autenticidad, la profunda convicción del pueblo judío sobre la obediencia incondicional a Dios, y las terribles consecuencias que implicaban romper el pacto divino. También es una enseñanza sobre los perjuicios que acarrean las pasiones, relatado en la Biblia, en el “Libro de los Jueces”.

Sansón había nacido de mujer estéril y por decisión divina, fue consagrado nazareo, o sea a Yahvé, el único Dios. Esta situación impedía cortarse el cabello y la barba, además de no tener contacto con cadáveres y abstenerse de consumir productos de viña.

La relación de Sansón con los filisteos y el sexo femenino, fue siempre complicada.

Su primer casamiento, fue con una mujer filistea. En el banquete de la boda, realizó una apuesta a algunos filisteos, comprometiéndose a pagar treinta túnicas si los filisteos descubrían un acertijo. Los filisteos lo aciertan pues la mujer de Sansón, única portadora de la respuesta, por confesión de su reciente esposo, les había revelado el secreto.

Para obtener las ropas, Sansón mató a treinta filisteos, y abandonó a su mujer que fue dada por su padre como esposa a un filisteo. Enterado de ello, Sansón que pretendía recuperar a su esposa, incendió los campos de los filisteos, utilizando para ello, trescientas zorras, atadas por sus colas, que portaban antorchas encendidas.

Los filisteos responden matando, a la mujer de Sansón y a su suegro, lo que inicia una cruel cacería por parte de Sansón, hacia los filisteos. Estos últimos, penetraron con su ejército en Judá, y ante el pedido popular, Sansón se entregó a sus enemigos, siendo atado con fuertes cuerdas, que con la ayuda de la fuerza divina, consiguió romper y matar a mil filisteos.

Por segunda vez, Sansón conoció a una mujer que marcará su existencia. Se trató de una persona de dudosa reputación, residente en Gaza, lugar donde los filisteos le tendieron una nueva emboscada, de la que otra vez salió airoso.

Dalila fue la tercera dama que lo condujo por la senda de los problemas, y también era filistea. Dalila era cómplice de los miembros de su pueblo, presididos por Hanún, su rey, y su propósito era conocer el secreto de la fuerza de Sansón. El nazareo, al principio, temió ser engañado y mientió, pero luego, seducido por la hermosa mujer, le confesó que en su larga cabellera radicaba su poder, ya que sus votos como nazareo le impedían cortárselo, y Dios le quitaría como castigo, su fuerza, si lo hiciera.

Dalila, en posesión del secreto, lo durmió y le cortó su cabellera. Esto le permitió a los filisteos dominarlo, sacarle los ojos, y llevarlo a Gaza donde se lo condenó a dar vueltas a una muela de molino.

Objeto de las burlas, humillado y ultrajado, imploró Sansón a Dios por la recuperación de sus fuerzas, en un templo filisteo donde se le rendía homenaje al dios Dagón, donde Sansón era obligado a permanecer como objeto de escarnio.

Dios se conmovió y le devolvió las fuerzas, ante lo cual, Sansón consiguió desplomar las columnas que sostenían el templo, ocasionando la muerte de 3.000 filisteos.

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