6
May

El Éxodo

Publicado por Hilda el 6 de Mayo de 2007

Mapa del éxodoSe conoce con este nombre a la salida del pueblo hebreo de Egipto, liberándose de las ataduras de la esclavitud, tomando conciencia de su identidad como nación hacia la búsqueda de la tierra prometida por Dios, para fundar su propio estado en Palestina.

El Antiguo Testamento relata esta aventura, que llevó cuarenta años, dirigiéndose, bajo el liderazgo de Moisés, a esas tierras sagradas, que pertenecían al Faraón.

Este Faraón no es identificado en la Biblia, y no existe coincidencia entre los historiadores, que debaten entre si se trató de Amenofis II o de Meremptah, que sucedió a Ramsés II. Otros sostienen, basados en los escritos bíblicos, que se trató de la época de Tutmosis III, ya que las Sagradas Escrituras, haciendo referencia a la construcción del Templo por parte de Salomón, lo ubican en los 480 años posteriores al éxodo de Egipto. Tomando esta referencia sitúan la fecha de la salida de Egipto en el año 1447 a. C.

El pueblo de Dios, fue sometido a la esclavitud por los egipcios, hasta que apareció una figura mística entre los miembros de su pueblo, Moisés, rescatado por los propios egipcios de las aguas del Nilo, donde había sido arrojado para salvarle la vida, en la siguiente circunstancia:

La población hebrea en Egipto creció considerablemente, y se ordenó la matanza de los niños de ese pueblo para evitar que el aumento poblacional desmedido, hiciera que escaparan a un estricto control. Es así como Moisés fue colocado en una cesta y arrojado al río de donde fue rescatado por la hija del faraón que lo crió, como su propio hijo.

Moisés o Mesu, había originariamente pertenecido a la tribu de Leví, y los egipcios se preocuparon que su educación fuera de excelencia. Siendo ya mayor, tuvo una participación destacada en la expulsión de los etíopes que habían penetrado en Egipto, persiguiéndolos hasta la capital de Etiopía, Meroe, donde fue designado virrey del faraón. En ese lugar desposó a una mujer etíope. Este hecho mereció la reprobación posterior de su pueblo, durante su estadía en el desierto, según la Biblia de labios Miriam y Aarón.

Siendo designado general del faraón, regresó a Egipto, y vio por casualidad el castigo al que era sometido un esclavo hebreo. Preso de una furia inusual, asesinó al egipcio, motivo por el cual debió huir de Egipto, dirigiéndose hacia el monte Sinaí, donde entró en contacto con su propio pueblo y sus orígenes.

En el desierto Moisés, se identificó con los semitas y se casó con la hija de Jethtro, un jefe beduino, llamada Ziporá, que le dio dos hijos.

Tras una zarza en llamas, que no se quemaba, en el monte Horeb, Moisés encontró a Dios en pleno desierto, presentándose ante él como Iavé, Jahvé o Jehová, un Dios único y todopoderoso, que le otorgó poderes sobrenaturales.

Iavé le ordenó a Moisés que regrese a Egipto, solicite permiso a las autoridades egipcias y emigre a través del desierto, con su pueblo, hacia Palestina.

Siguiendo el mandato divino, Moisés abandonó a su esposa y sus hijos y regresó a Egipto. La decisión no fue fácil, ya que primero intentó regresar con ellos, pero Dios lo impidió tratando de matarlo. Vano fue que su mujer circuncidara a sus hijos para apaciguar la ira del Creador, y debieron separarse.

Al llegar a las inmediaciones de Egipto, se entrevistó con Aarón, un pariente de su misma tribu, que lo ayudó a preparar el plan para la retirada masiva hacia Palestina.

El pueblo creyó el relato de Moisés sobre el mandato de Iavé, y decidió acompañarlo en la travesía, pero el Faraón se rehusó a dejarlos salir y debió soportar la furia de Dios, que le envió doce plagas. La última fue la más cruel, atacando las casas egipcias y evitando las marcadas con sangre de cordero, que indicaban que pertenecían a los hebreos.

Luego de este acontecimiento el faraón permitió la salida de los hebreos de Egipto pero luego cambió su actitud, presionado por un grupo de nobles, y envió un ejército para detenerlos. En el mar Rojo, la naturaleza ponía una barrera al paso de los israelitas, pero Jehová estuvo otra vez para protegerlos. El mar abrió sus aguas para permitir el paso de Moisés y sus hombres, y cuando estos los hubieron atravesado, el mar se cerró tras ellos, atrapando al Faraón y a su ejército, que quedaron sepultados junto a sus ansias de dominio sobre el pueblo Elegido.

Desadaptados a la vida nómade fue muy difícil el tiempo en el desierto, que duró demasiado, quizás esperando las condiciones propicias para ingresar a Palestina, que era una provincia egipcia, habitada por cananeos e hititas, que seguramente recibirían la ayuda del Faraón si los hebreos trataban de ingresar allí.

Unidos por un profundo sentimiento religioso común, adoptando el Dios único de Abraham, soportaron las penurias y largos ayunos. La fiesta de Pesaj, donde se consume pan ácimo, llamado matzá, elaborado a base de una mezcla de harina y agua, sin levar, rememora los penosos días del éxodo. Dios proveyó de alimentos, el Maná, a su pueblo, que llovía desde el cielo, y de agua que brotaba de una roca

En el desierto, el líder hebreo, recibió la visita de Jethro, su suegro, sacerdote del Sinaí, de su esposa y de sus hijos. Jethro aconsejó a Moisés otorgarle a su pueblo un código de leyes, y la designación de jueces para impartir justicia.

Moisés en el monte SinaíLlegados al Monte Sinaí, Moisés es llamado por Jehová, quien le dio a conocer sus instrucciones a través de dos tablas.

Cuando Moisés bajó del Monte Sinaí encontró a su pueblo adorando un becerro de oro, lo que lo hizo montar en cólera. Volvió a la cima del Monte, y allí Jehová le entregó los Diez Mandamientos, que fueron aceptados incondicionalmente por su gente.

Además, se le ordenó la construcción de un Tabernáculo, que sería el lugar donde descansaría la Torah, o reglas que contenían toda la doctrina y enseñanzas del pueblo judío.

En el desierto de Moab, llegando a Canaán la tierra prometida, murió Moisés, siendo enterrado según la Biblia, por el propio Iavé.

Llegados a Palestina, lentamente se fueron infiltrando, aparentemente sin guerras, resistiendo solo los cananeos y los filisteos, entre los que se destacó el gigante Goliat, vencido por David.

Radicados en Canaán, formaron allí una federación política y religiosa. Cada tribu tenía un jefe, y sólo en casos de conflictos se nombraba una autoridad común, que fueron los jueces.

La religión egipcia no tuvo influencia en el pueblo hebreo pero sí muchas de sus costumbres. Ya radicados en Palestina, Salomón contrajo enlace con una princesa egipcia y algunos edificios conservaron rasgos egipcios.

6
May

La Batalla de Bailén

Publicado por Hilda el 6 de Mayo de 2007

ANTECEDENTES

Batalla de BailénLa invasión napoleónica a España encontró una gran resistencia, formándose Juntas que resistieron el avance enemigo, aunque los franceses parecían no darse cuenta de la magnitud de la oposición, confiados en sus fuerzas y capacidad militar.

En la batalla de Puente Alcolea, del 7 de junio de 1808, el ejército francés, conducido por Dupont, había resultado victorioso, frente a Don Pedro Echavarri, que con sus 15.000 hombres, en su mayoría campesinos, bloqueaba el paso hacia Córdoba. Esto le permitió a Dupont, entrar en esa ciudad, que terminó saqueada, y luego abandonada, ya que se consideró estratégico dirigirse hacia Andujar, para impedir que el ejército español se ubicara de tal modo, que le impidiera entrar en Madrid.

Con el mismo propósito el general Vedel, avanzó hacia La Carolina, para unir sus fuerzas con las de Dupont. Sin embargo, éste desaprovechó la oportunidad de reforzarse y atacar, y envió a Vedel hacia Bailén.

En este período, paralelamente, se producían otros encuentros, que al principio resultaron desfavorables a las tropas francesas, como el de Bruch, ocurrido el 6 de junio y el de Valencia el 28 de ese mismo mes. Pero la derrota española en Medina de Río Seco, el 14 de julio de 1808, donde sucumbieron al mando de Blake y Cuesta, le permitió al ambicioso ejército de Napoleón, consolidar su posición en España, al poder ingresar a Madrid, y coronar a José I, hermano de Napoleón.

Los españoles que habían establecido su cuartel en Utrera se dirigieron hacia Sierra Morena, al mando de Castaños, para impedir que las fuerzas francesas siguieran avanzando, realizando hábiles maniobras, de cambios direccionales, que obligaron al ejército napoleónico a dividir sus fuerzas en varios frentes.

Las tropas al mando de Castaños, formada por 12.000 combatientes tendrían como fin dirigirse hacia Andújar. Teodoro Reding, en Granada, preparó también un frente de batalla, con 10.000 hombres con destino hacia Mengíbar, lo mismo que el marqués de Coupigny, al mando de 8.000 efectivos, que se dirigirían hacia Villanueva. A estas fuerzas españolas se les unirían para la contienda las de Félix Jones, y una reserva, conducida por Manuel de la Peña.

Si bien Reding, supuestamente había fallado en su estrategia, y se retiró de la contienda ante la magnitud de las fuerzas de Vedel, esto era solo un ardid. Vedel confiado que todas las fuerzas españolas se concentraban al mando de Castaños, acudió en ayuda de Dupont. El objetivo de dividir a los franceses estaba cumplido. Ahora, sí con las pocas defensas francesas, Reding, pudo atravesar la zona y cruzar al otro lado del Guadalquivir. Gobert, que había acudido en ayuda de los franceses, pereció en el intento.

Dupont, desorientado retrocedió hacia Bailén, donde estaban las tropas, de Vedel, que acudían en su ayuda.

Sin embargo, Vedel, fue nuevamente forzado por el ingenio español a dirigirse hacia La Carolina, donde supuestamente había una amenaza española contra Dufour que había tomado el lugar de Gobert, y se preparaba para evitar el cierre del paso que los conduciría hacia Madrid. Esto sólo sirvió para dividir y hacer flaquear las fuerzas francesas, ya que el supuesto ejército era sólo un grupo de distractores que habían cumplido muy bien su finalidad.

Reding, sumó a sus fuerzas las de Coupigny, y avanzó hacia Bailén por orden de Castaño.

EL ENCUENTRO

El escenario de la lucha fue la ciudad de Bailén, en la provincia de Jaén, situada al sur de España, lugar que debían transitar indefectiblemente los franceses si deseaban entrar en Andalucía, y el día señalado, un caluroso 19 de julio de 1808. La Grande Armée, el ejército francés, conducido por el general Pierre Dupont se enfrentó a las fuerzas españolas a cargo del general Castaños. Ambos ejércitos reunían algo más de veinte mil hombres.

Contaron con la incondicional ayuda del pueblo de Bailén, imprescindible para el aporte de agua a las tropas y a la artillería. Como símbolo de ese aporte solidario popular, la ciudad de Bailén se representa con un escudo en el que se muestra un cántaro, en memoria de una legendaria mujer, María Bellido, que en su persona encarna la fuerza de la gente, en ayuda de la recuperación de su propia identidad nacional.

La rendición de BailénEl triunfo español, significó abrir el camino hacia la recuperación del territorio español.
José de San Martín, quien sería uno de los principales héroes de la independencia latinoamericana, con respecto a su madre patria, España, esta vez peleó con bravura en su defensa, poniéndose siempre del lado de las causas independentistas.

CONSECUENCIAS

El general Dupont fue repatriado a Francia, junto a sus oficiales, mientras el resto de la tropa fue conducida a la isla de Cabrera, contrariando el acuerdo que imponía que la integridad de la tropa volvería sana y salva a su lugar de origen.

Los franceses dudaron de su capacidad militar tras la derrota, y Napoleón debió reunir un nuevo ejército para proseguir la lucha por la conquista del dominio español, que se le escapaba de las manos, tras la retirada del rey José I de Madrid.

Fue sólo el primer paso hacia la independencia definitiva ya que Napoleón logró su propósito poniendo bajo su mando a casi toda España, exceptuando Cádiz, pero sembró la duda en todo el continente europeo sobre la real capacidad de un ejército supuestamente invencible.

5
May

José de San Martín

Publicado por Hilda el 5 de Mayo de 2007

SU VIDA

josÉ de San MartÍnEl 25 de febrero de 1778, el mundo recibió en su seno a un nuevo integrante, que sería leyenda y símbolo de heroísmo y sentido patriótico: había nacido José Francisco de San Martín, en la localidad de Yapeyú, ex colonia jesuita, en la provincia de Corrientes, ubicada en la Mesopotamia argentina.

Fue el quinto hijo del matrimonio conformado por doña Gregoria Matorras, de cuarenta años, y el militar Juan de San Martín, que había llegado a ocupar el cargo de Teniente, ambos originarios de Castilla la Vieja.

Los tres primeros hijos del matrimonio, que se celebró en Buenos Aires, el 1 de octubre de 1770, María Elena, Manuel Tadeo y Juan Fermín Rafael, nacieron en las Caleras de las Vacas (actualmente República Oriental del Uruguay). Cuatro años más tarde, quien sería el padre del Libertador de América, fue trasladado a Nuestra Señora de los Reyes de Yapeyú, un poblado de aproximadamente 3.000 habitantes.

En este pequeño pueblo, la familia San Martín continuó creciendo. A los tres hijos anteriores, se sumó en 1776, Justo Rufino y dos años más tarde José Francisco.

En 1781, la familia se mudó a Buenos Aires, donde compró dos propiedades, una más pequeña en el barrio de Monserrat, y otra de mayores dimensiones, ubicada entre las calles Moreno y Belgrano, aunque sus ingresos no convertían a Don Juan, en hombre de fortuna, sino que había logrado convertirse en propietario, con su esfuerzo y su espíritu ahorrativo.

Cuando José contaba con seis años, su padre fue enviado a España, por estar incluido entre los oficiales que ya no cumplirían servicios en las colonias, y así su destino lo condujo a transitar su infancia en Andalucía, donde estudió en la Escuela de las Temporalidades. Allí se destacó en materias artísticas y en matemática. Sin embargo, el latín y la orografía no eran sus mejores aliados.

SU FORMACIÓN MILITAR EN EUROPA

En el Regimiento de Infantería de Murcia, a la edad de 11 años, comenzó su formación militar, alejándose de su familia y educándose en una rígida disciplina, que combinaba con su carácter parco e introvertido.

A los trece años, peleó contra los moros en Orán, en el norte de África, como granadero. En el ejército de Aragón recibió entrenamiento para luchar en la alta montaña, en la zona de los Pirineos, lo que le sirvió en su epopeya del Cruce de los Andes.

En 1808, peleó contra los franceses en la Batalla de Bailén, donde su nombre se destacó entre lo principales héroes.

EL REGRESO A AMÉRICA

El 9 de marzo de 1812, regresó a Buenos Aires, traído por Carlos de Alvear, que llegó junto a él, y a otras personalidades destacadas, como José Matías Zapiola, a bordo de una fragata inglesa, que tenía el objetivo de formar oficiales, habiendo alcanzado en España el grado de Teniente Coronel de Caballería. Estaba muy vinculado a la masonería, y era un idealista de la emancipación americana.

Llegado a América constituyó una sociedad secreta, llamada Logia Lautaro, que se discute si era o no masónica (Ver artículo sobre La Masonería). Aparentemente tenía las mismas características formales de esas logias, pero no sus mismos ideales.

Contrajo enlace, el 12 de septiembre de ese mismo año, con María de los Remedios Escalada, de escasos quince años. En 1816, nació su única hija, Mercedes.

LAS CAMPAÑAS MILITARES

Belgrano, a cargo del Ejército del Norte, había planeado el ingreso a Lima luego de una favorable campaña militar. Sin embargo el 1 de octubre de 1813, fue derrotado en Vilcapugio, y el 14 de noviembre de ese mismo año, sucumbió en Ayohuma. Estos reveses sufridos por los revolucionarios desmoralizaron a los patriotas, que vieron la necesidad de reemplazar a Belgrano, en la conducción de las tropas, por San Martín.

El 9 de enero del año 1815, Carlos de Alvear asumió como Director Supremo, y trató de consolidarse en su debilitado poder, reorganizando el ejército. Para ello, fusionó bajo su mando a las fuerzas de Cuyo y Buenos Aires, quitándole autoridad a San Martín, que además fue reemplazado en su cargo de gobernador de Cuyo, que pasó a ser desempeñado por Perdriel.

Sin embargo, los propósitos de Alvear se vieron frustrados por la negativa del Ejército del Norte y del pueblo mendocino, que brindó un incondicional apoyo a San Martín, que siguió detentando su cargo, lo que fue muy positivo para la región que se transformó en un lugar ordenado y fiel a su líder político. En ese lugar, San Martín logró formar un ejército, que en 1815 era conformado por aproximadamente 3.000 hombres.

Fue partidario de las ideas monárquicas en el Congreso de Tucumán, reunido en 1816, ya que si bien consideraba como ideal el sistema republicano, opinaba que aún no estaban dadas las condiciones para implantarlo en el territorio americano. De este modo estuvo de acuerdo con el pan de Belgrano, que proponía designar como monarca a un descendiente inca, y establecer un reino que agrupara el Río de la Plata, Chile y Perú.

Durante el mandato del Director Supremo, Pueyrredón, se organizaron las expediciones libertadoras a Chile y Perú.

LA LIBERACIÓN DE CHILE

El cruce de los AndesSan Martín había propuesto el plan para invadir Chile, y luego pasar por mar al Perú sin atravesar el difícil camino del Alto Perú.

Mendoza fue la sede de preparación de este heroico ejército, que en enero de 1817, ya estaba preparado para la epopeya.

La estrategia consistió en dividir a las fuerzas españolas con ataques menores, para que el ejército pudiera cruzar la Cordillera de los Andes, lo que se haría en dos columnas, una al mando de Las Heras, que tomaría por el camino de Uspallata y la otra, al mando de San Martín cruzaría por los valles de los Patos, situados más al norte.

Para liberar a Chile, en febrero de ese año, se libró la batalla de Chacabuco, donde triunfaron frente a los 2.000 realistas que se los enfrentaron liderados por el Brigadier Maroto. Siendo derrotados en Cancha Rayada, los criollos lograron su triunfo definitivo en Maipú, el 5 de abril de 1818, donde se produjeron 2.000 bajas españolas y se tomaron 3.000 prisioneros.

El 12 de febrero de 1818, nacía Chile como estado independiente.

LA CAMPAÑA DEL PERÚ

San Martín se dirigió a Buenos Aires para obtener fondos, mientras Osorio tomó rumbo al Perú. La escuadra patriótica logró dominar el Océano Pacífico dejando libre el camino para liberar Perú.

Es en esta época donde se le ordena a San Martín participar en la guerra civil contra los rebeldes federales de Entre Ríos y Santa Fe, pero obtienen la negativa del libertador, ya que siempre se abstuvo de participar en guerras internas, entre hermanos.

El 20 de agosto de 1820, se inició la campaña donde San Martín al frente de 4000 hombres partió desde Valparaíso, llegando al puerto de Pisco en septiembre. El 28 de julio de 1821, Perú proclamó su independencia. San Martín fue designado Protector del Perú.

Pero la situación en Perú era difícil, y San Martín decidió pedir la ayuda de Bolívar, héroe de la “marcha de Boyacá”, que obtuvo en agosto de 1819, la liberación de Colombia, en ese entonces, llamada virreinato de Nueva Granada.

El 26 de julio de 1822, ambos líderes se reunieron en Guayaquil donde San Martín cedió sus poderes a Bolívar

El deceso de su esposa, sucedió por causa de tuberculosis, el 3 de agosto de 1823, en Buenos Aires a donde había sido enviada por su grave estado de salud, sin la compañía de su marido, que tras un alejamiento de cuatro años, recién regresó a su hogar luego de cuatro meses de su viudez.

EL REGRESO A EUROPA

En 1824, luego de su pérdida familiar, y acongojado por las luchas internas que ensangrentaban su patria, retornó a Europa.

VejezEste hombre moreno de penetrantes ojos negros, y gran estratega, de gran lucidez mental, no tuvo sin embargo, una salud física admirable, Debió padecer durante su vida, de asma, reuma y una molesta úlcera estomacal.

Tampoco su posición económica estuvo acorde con sus logros profesionales. Vivió de su sueldo como militar y se hizo merecedor de una propiedad, que le fue donada como reconocimiento, por el gobierno de Cuyo.

En 1825, redactó las “Máximas para Merceditas”, una emotiva síntesis donde resume sus ideales para una vida virtuosa.

En 1828 intentó vanamente regresar a su patria, estableciéndose en París desde 1831. Allí fue designado tutor de los hijos de un ex compañero de armas, logrando con el sueldo obtenido por ese desempeño, reunir el dinero suficiente para adquirir una propiedad en Grand Bourg. En marzo de 1848, se mudó a lo que sería su última residencia terrenal, ubicada Boulogne Sur Mer, donde falleció el 17 de agosto de 1850.

El 28 de mayo de 1880, sus restos fueron trasladados a Buenos Aires.

Su hija Mercedes le dio dos nietas: María Mercedes Balcarce y Josefa Balcarce. Ninguna de las dos lo convirtió en bisabuelo.

1
May

La Batalla de Waterloo

Publicado por Hilda el 1 de Mayo de 2007

ANTECEDENTES

NapoleónNapoleón fue derrotado en Rusia en el año 1814, y sus días transcurrieron a partir de entonces, en el destierro impuesto en la isla de Elba, en el que permaneció cuatro meses, al cabo de los cuales, el 26 de febrero, escapó para planificar nuevos avances contra los aliados (Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia), quienes un mes más tarde se reunieron en el Congreso de Viena, para organizar la Séptima Coalición para terminar definitivamente con su accionar.

Napoleón entró triunfante en París, aclamado por el pueblo, y logró coronarse nuevamente emperador, logrando la abdicación de Luis XVIII, y estableciendo un nuevo Imperio que duraría cien días.

Al mando de 124.000 hombres partió rumbo a Bruselas, con el fin de recuperar sus territorios perdidos, que según el tratado de París, habían vuelto a los que tenía antes de 1792. Allí lo esperaban, para impedir su paso, los británicos al mando del Duque de Wellington, mientras el general prusiano, von Blücher se encaminó hacia Ligny.

Había entre prusianos y británicos disputas políticas lo que les hacía actuar por separado, lo que alentó a Napoleón a sorprenderlos en forma aislada, e impedir comunicación entre ambas fuerzas aliadas.

EL ENCUENTRO

El 15 de junio las tropas francesas estaban dispuestas en las posiciones asignadas para el ataque.

El ala derecha, a cargo del general Emmanuel de Grouchy, que atacó a los prusianos al este de Charleroy, en la ciudad de Gilly, obligando a su jefe, Blücher a dirigirse hacia Ligny. La izquierda, a cargo del mariscal Michel Ney, mientras al frente, Napoleón se dirigía a atacar a los prusianos, situados en Charleroy. Luego, el plan proseguía con las unión de las fuerzas para entrar juntas en Bruselas.

Al frente de algo más de 60.000 soldados, se dirigió Napoleón a un enfrentamiento con Blücher, al que obligó a replegarse hacia Wavre, tras la batalla de Ligny. El general Ney partió hacia Bruselas, donde estaba Wellington, produciéndose el enfrentamiento en Quatre Bras, donde los franceses fueron repelidos hacia Frasnes. Wellington se retiró hacia Waterloo, hacia donde fue perseguido por el ala izquierda de las fuerzas francesas comandadas por Ney, a las que se les unieron las tropas de Napoleón.

Batalla de WaterlooEn ese paraje cercano a Waterloo, el día 18 de junio de 1815, se produjo el enfrentamiento. En este caso las fuerzas no eran parejas. Napoleón reunía algo más de 70.000 soldados frente al doble que poseían los aliados.

Napoleón intentó distraer a las tropas prusianas descargando su artillería contra el castillo fortificado de Hougomount, con el objetivo de desarmar sus posiciones, pero Wellington, adivinó la intención, y atacó a las tropas napoleónicas que debieron hacer intervenir a su reserva.

Cuando los jinetes de Napoleón, al mando de dÉrlon, se dirigieron hacia la parte oriental de La-Haye-Sainte, fueron detenidos y obligados a huir por la infantería de los ingleses.

La artillería francesa se descargó contra el blanco enemigo, que se ocultó aprovechando lo alto del terreno, y convenció a los franceses de que se habían retirado. Ney envió a su infantería para avanzar, pero fueron literalmente exterminados.

La Guardia Nacional intentó vencer a Wellington tras tomar La Haye Sainte, pero los británicos al mando de Maitland, impidieron el avance francés, revitalizando el poder de Wellington.

Cuando el día finalizaba, los franceses comprendieron la inminencia de la derrota, y en un ataque desesperado intentaron vencer a los británicos en la zona situada entre Hougoumont y La-Haye-Sainte, con funesto desenlace para las tropas de Napoleón, que finalizaron de ese modo con sus sueños imperialistas.

CONSECUENCIAS

La consecuencia inmediata fue la desaparición de la figura de Napoleón y su imperio, y el predominio de las potencias aliadas tras el Congreso de Viena, deseosas de restaurar el antiguo régimen del absolutismo monárquico y enfrentar toda idea liberal. Gran Bretaña, Rusia, Prusia, Austria y Francia, que había logrado restablecer en el trono a Luis XVIII, se consolidaron entre las potencias europeas. Napoleón fue confinado nuevamente a la isla de Santa Elena, pero sus ideas liberales resurgirían un tiempo después.

En este período también surgió, a partir de los resuelto en el Congreso de Viena, la Confederación Alemana, formada por 39 estados, alentada por las ideas de Metternich, donde entre otros, Prusia, Baviera, Sajonia, Hannover y Wurttemberg, se unieron al imperio austríaco, y bajo su poder.

1
May

La Edad del Hierro

Publicado por Hilda el 1 de Mayo de 2007

Edad del hierroEs el último período de la prehistoria en Europa, aunque es seguro que el hierro ya fue conocido desde los albores de los tiempos, por ejemplo, en Egipto, pero como material escaso. Es más útil que el bronce, cuyo uso caracteriza a la etapa anterior, por ser más duro y flexible, aunque el uso bronce continuó, sobre todo en la fabricación de objetos destinados al culto. El defecto del hierro es su oxidación, por eso, como fuente de conocimiento histórico, se conservan más artículos de bronce que de hierro.

En el Asia Menor, se consideran precursores en el uso del hierro, a los hititas, residentes en Anatolia, cuyas técnicas de aprovechamiento fueron conocidas hacia el año 1200 a.C, en Asia, y en la zona del Danubio, luego de la caída de ese pueblo, a causa de las invasiones nórdicas. Entre los asirios, fue muy frecuente su utilización.

El hierro se encuentra en Europa casi puro en zonas pantanosas, siendo los primeros en usarlos, los Hallstatt (Austria) que lo usaron principalmente para las espadas. Tras fundirlo, se debe golpear en el yunque para que la sílice que contiene al unirse al oxígeno del aire, permita separar las impurezas. El gran adelanto en el uso del hierro fue posible con la aparición del horno de fuelle que le permitió alcanzar una temperatura de 1.500 º C. El calentamiento del metal posibilitó que pudiera dársele las formas más diversas, con la ayuda de moldes.

En la época Hallstat (1000-600 a.C) las viviendas eran chozas circulares en la zona del Danubio, y cuadradas en el norte y oeste de Europa, agrupadas en zonas amuralladas. Tenían una cierta jerarquía social, ya que aparecen enterrados sus muertos, o las cenizas, en caso de incineración (este uso de cremar el cadáver fue frecuente en la Península Ibérica) con distintos utensilios más o menos valiosos según su estratificación social, por ejemplo, objetos de bronce o armas. Sobre las excavaciones donde se encuentra el muerto se levantan túmulos, sin connotaciones religiosas.

Entre los hallazgos hechos en las aproximadamente dos mil quinientas tumbas estudiadas, aparecen vasos fabricados en cerámica, artículos suntuarios realizados en hierro, aunque también en bronce y oro, cuentas de cristal y vasijas de bronce.

En el arte, fueron pioneros en la decoración del hierro, con líneas de distintas formas geométricas, para adornar y darles mejor uso a las empuñaduras de sus espadas. Aparece como símbolo la esvástica, como forma asociada al Sol.

La civilización de Hallstat, ricos por su posesión y comercialización de sal, que extraían de las montañas, se extendió hacia el Rin, al sur de Alemania y al noroeste de Francia.

En Italia, se destacó la cultura de Villanova, pueblo ubicado en las cercanías de Bolonia, que compartieron con los etruscos su hábitat geográfico, y enterraban las cenizas de sus muertos que primero depositaban en urnas de cerámica decoradas, a veces en forma de choza, como si quisieran simular la nueva morada que ahora tendría su ocupante, acompañando el depósito de las cenizas, con objetos representativos del difunto.

En el año 600 a. C, aparece un segundo período dentro de la Edad del Hierro, representado por la cultura de La Tène, ubicada geográficamente en las inmediaciones del lago de Neuchatel (Suiza), descubierta en el año 1874, cuando al bajar el nivel de agua del lago, dejó al descubierto los restos de esta civilización. Se hallaron espadas de hierro decoradas con incrustaciones de plata, en forma de líneas curvas.

Básicamente, fabricaron agujas, generalmente de bronce, para sujetar los mantos, llamadas fíbulas, con distintas formas y decoraciones. Emplearon el vidrio, el bronce o el azabache en brazaletes, y en broches de cinturones. El hierro se usó en las espadas que primero fueron en punta y luego, romas. También en puntas de lanza y en escudos, muy adornados, donde paralelamente, se siguió usando el bronce.

En este período, se destacaron los celtas, que trajeron a occidente el uso del hierro desde el Medio Oriente, utilizándolo con fines bélicos, y para fabricar cadenas para anclar sus naves, causando la admiración de los romanos.

Los celtas al principio, no estaban organizados bajo un poder centralizado. Sus conquistas no implicaban radicarse en ese lugar, sino dirigirse a la conquista de otro.

El período de la Edad del hierro se considerado finalizado con la conquista y expansión del Imperio Romano (año 27 a. C).

Gestionado con WordPress

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

La Guía 2000 forma parte de la red InicioGlobalPrivacidadContactoPublicidad