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Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

Publicado por Hilda el 22 de diciembre de 2006

La Sociedad de las NacionesAl término de la Primera Guerra Mundial, se produjo una crisis económica basada en los daños ocasionados a la producción agrícola e industrial, y la destrucción de una amplia infraestructura edilicia, ente viviendas, caminos, puentes, etc.

Los países vencidos debieron firmar tratados sumamente desventajosos para ellos. En junio de 1919, se firmó el Tratado de Versalles, en el Palacio del mismo nombre, en las afueras de París. Se basaba en catorce puntos, propuestos por el presidente norteamericano, Woodrow Wilson, acompañado en su liderazgo por Lloyd George de Inglaterra y Clemenceau de Francia, sin permitir la participación de Rusia que se había retirado anticipadamente del conflicto ni a los países derrotados.

Por este Tratado, Alemania debió pagar indemnizaciones de guerra sumamente cuantiosas (33.000.000.000 de dólares, toda su flota de guerra, gran parte de su flota mercante, equipamiento ferroviario y máquinas agrícolas) y devolver territorios a Francia, como los de Alsacia y Lorena, que le pertenecían desde 1871, tras haberlos obtenido en virtud de un conflicto armado. Francia también obtuvo la explotación de la cuenca minera del Sarre, que otorgaba grandes ganancias por su riqueza en carbón.

Sin embargo, Francia, estaba muy debilitada por la guerra, ya que había soportado las batallas en su suelo, muchas de sus industrias habían quebrado y registraba una bajísima tasa de natalidad. Además la Revolución rusa había destruido su alianza con Rusia, que le daba seguridad contra Alemania. Este último país, debió también ceder territorios a Polonia, y renunciar a sus colonias de África.

Las relaciones comerciales internacionales se vieron fuertemente afectadas, ya que las actividades de intercambio eran realizadas entre los principales países involucrados en el conflicto: Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, dando por finalizada la convertibilidad monetaria, basada en el patrón oro, ya que los países comenzaron a acumular el oro, utilizándolo como reserva.

Se practicó durante la guerra el bloqueo por parte de los aliados, como respuesta a la lucha submarina de las potencias centrales, con lo cual les impidieron recibir cualquier producto extranjero, incluyendo metales lo que produjo escasez de armamentos. Alemania debió transformar sus fábricas en productoras de armas reconvirtiendo cualquier material que sirviera para esos fines. La economía se puso al servicio de la guerra, destinándose los recursos al equipamiento de armamentos, alimentos, medicinas y traslados.

La industria europea vio reducida la mano de obra con sus obreros afectados al combate, y debió reemplazarlos por mujeres y personas jóvenes. Se incrementó el gasto público, y debió recurrirse a préstamos, generalmente provenientes de Estados Unidos, a establecer nuevos impuestos y a emitir dinero que originó una fuerte inflación.

El mapa político europeo sufrió profundas transformaciones. El imperio ruso debió soportar la revolución de 1917, que tuvo como consecuencia la finalización del gobierno de los zares, y la independencia de Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, que aprovecharon el quebrantamiento del poder para convertirse en estados soberanos. El gobierno revolucionario ruso, negó las deudas de guerra, contraídas por el gobierno derrocado.

El imperio austrohúngaro se desmembró en nuevos estados, dando origen a Austria, Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia, o acrecentando los territorios de Rumania, Polonia e Italia.

El imperio alemán fue reemplazado por la República de Weimar, en 1918, estableciéndose un gobierno parlamentario, federal y democrático, formado mayoritariamente por socialistas moderados. El imperio turco sólo comprendió a la Península de Anatolia.

Para prevenir conflictos futuros que amenazaran la paz internacional, se creó la Sociedad de las Naciones, basada en el Tratado de Versalles, pero con una estructura militar débil y sin lograr la integración de todos los estados, como fue el caso de Estados Unidos. En 1926, se incorporó la República alemana, pero se retiró en 1933, por orden de Hitler. Rusia fue admitida en 1934. Esta Sociedad sólo sirvió para perseguir el narcotráfico y mejorar las condiciones de empleo, pero no pudo mantener la paz internacional.

En 1923, Alemania, sin posibilidades de hacer frente al pago de las reparaciones de guerra, suspendió el pago de las cuotas, y los países acreedores debieron arbitrar nuevos acuerdos a fin de posibilitar el pago, en la medida de las posibilidades del deudor. En 1924, el Plan Dawes, redujo las cuotas anuales. En 1930, el Plan Young, disminuyó el monto total adeudado. En 1931, el Plan Hoover concedió una moratoria y en 1932, el acuerdo de Lausana canceló la deuda.

Estados Unidos se convirtió en primera potencia mundial, ya que no sufrió las consecuencias de la guerra, que no se libraron en su territorio, y era el principal acreedor de los países europeos motivados en préstamos que les había otorgado.

El dólar estadounidense fue utilizado en el comercio internacional, reemplazando a la libra esterlina. Esta prosperidad terminó con el colapso de Wall Street, en 1929 (Caída del valor de las acciones de empresas, negociables en bolsa, donde participaban capitales de todo el mundo) que dio por terminada una etapa de aparente prosperidad que se había prorrogado desde 1924.

En 1929, se perdieron fortunas y aumentó el desempleo, trasladándose la crisis a nivel internacional, ya que, ante el colaspso del mercado de valores, Estados Unidos, suspendió los préstamos a Europa, y reclamó las deudas. Los países redujeron sus importaciones afectando seriamente el comercio internacional.



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La Primera Guerra Mundial

Publicado por Hilda el 19 de diciembre de 2006

La Primera Guerra MundialFue la guerra por los imperialismos desatada en el siglo XX, que involucró a las principales potencias del mundo europeo, alcanzando sus colonias y extendiendo su radio de acción a África, al Pacífico, al Atlántico sur y al Oriente Medio. Los territorios de África y Asia, despertaron la codicia de las naciones occidentales, para sumar territorios, y buscar nuevos mercados que necesitaba el proceso de industrialización que originaba excedentes de producción, estimulando la localización de zonas para ubicar sus manufacturas, y, a la vez, conseguir materias primas.

Para involucrar a la sociedad civil en el conflicto se recurrió a crear un exacerbado espíritu nacionalista, que hiciera sentir a la patria, como el valor más preciado, para obligarlos a asumir la causa del estado, como propia.

Los imperios, como el austrohúngaro, el otomano y el ruso, habían consolidado bajo su dominio un extenso territorio, que incluía pobladores de nacionalidades diferentes, que pugnaban por preservar su identidad cultural, a través de movimientos independentistas.

En la región de los Balcanes, se hallaban Bosnia y Herzegovina, que a principios del Sigo XX, fueron incorporadas al imperio austro-húngaro, pero que conservaban su nacionalidad servia, al haber sido provincias de ese estado, antes de su conquista, primero por Turquía, y luego por el imperio austrohúngaro.

En Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, grupos independentistas servios, asesinaron al archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del Imperio austrohúngaro, en junio de 1914. Éste se considera que fue el detonante directo del conflicto, aunque fundamentalmente la causa debe buscarse en la disputa entre las grandes potencias por el predominio político, territorial y económico.

Ante el asesinato del príncipe heredero, Viena presentó a Servia un ultimátum incondicional, tras lo cual Servia fue invadida por Austria. Los servios se vieron apoyados por Rusia y Francia, y los austríacos, por Alemania.

Gran Bretaña intentó mediar, pidiendo que se respetara a Bélgica, país neutral, pero Alemania desconoció el pedido e invadió Bélgica, con el objetivo de cercar París. Al día siguiente, 4 de agosto de 1914, el Reino Unido declaró la guerra a Alemania. Estos dos países se enfrentaron el 31 de mayo de 1916, para lograr liberarse Alemania del bloqueo impuesto por Gran Bretaña, en la batalla de Jutlandia, donde tras una lucha encarnizada, los alemanes se replegaron en sus puertos.

Paralelamente, desde los albores del siglo XX, se había iniciado una carrera armamentista, preparándose para un eventual conflicto armado, dotando a sus ejércitos de técnicas sofisticadas de combate y preparando a sus hombres con un entrenamiento militar minucioso. En los enfrentamientos cada potencia utilizó sofisticados métodos de destrucción. Los aliados usaron el bloqueo marítimo y Alemania, empleó submarinos que aniquilaban las flotas enemigas, obligando a construirse trincheras y refugios subterráneos.

El combate aéreo, contó con dirigibles y aviones, llamados zeppelines, que lanzaron bombas sobre centros poblados.

Se usaron gases tóxicos, aunque no fueron eficaces, tanques, fusiles de carga rápida y ametralladoras, que demandaron una gran inversión económica, financiadas por una pesada carga tributaria que la población debió afrontar.

Se habían formado dos grupos de alianzas entre estados, rivales entre sí. La Triple Alianza, o imperios centrales la formaban Alemania, Austria-Hungría e Italia, y la Triple Entente, o países aliados, Francia, Gran Bretaña y Rusia. En 1915, la Triple Alianza, debió soportar el alejamiento de Italia, que se unió a los aliados, a cambio del ofrecimiento de éstos, de reintegrarle los territorios de el Trentino , en los Alpes e Istria, sobre el Adriático, que estaban bajo el poder de los austrohúngaros, a pesar de que Italia los consideraba de su propiedad.

Los principales escenarios bélicos fueron el oriental, en la frontera entre los imperios ruso y austrohúngaro, y el occidental, en el norte de Francia. Por el frente occidental, como vimos, Alemania, logró penetrar en Francia, luego de invadir Bélgica, y por el oriente, inició un desplazamiento sobre Rusia. Previamente, Rusia, había logrado invadir Alemania y Austria, pero sufrió una aplastante derrota en Tannenberg. Viendo que la resolución de la guerra no era inmediata, se cambió la estrategia, dando origen a la llamada guerra de trincheras, tratando de acabar la resistencia enemiga, sin avanzar sobre su territorio pero ocasionándole las mayores pérdidas posibles.

La Triple Entente sumó a sus adeptos a Grecia y Portugal, y luego Japón con el objetivo de ocupar China, y las colonias alemanas del Pacífico. Los miembros de la Triple alianza sumaron al Imperio otomano y a Bulgaria. Con la incorporación de los turcos, Rusia vio entorpecidas sus rutas marítimas por el sur. A pesar de que la expedición de Gallípoli, intentó desbloquear la ruta, con resultado adverso, los turcos poco a poco fueron perdiendo terreno.

Los países europeos neutrales fueron España, Suiza, Holanda, Albania y los países escandinavos.

En 1917, la guerra tuvo un inesperado giro, tras el retiro de los rusos del conflicto, situación que beneficiaba a Alemania, pero su suerte cambió, con la incorporación de Estados Unidos, a la Triple Entente. Estados Unidos ya era una potencia, a partir de 1898, cuando conquistó a España, las islas Filipinas y Puerto Rico.

Con el apoyo estadounidense, que se sumó al conflicto, por la guerra submarina que había declarado Alemania, a los barcos de pasajeros, los aliados, atacaron en todos los frentes, comenzándose a principios de 1919, a negociarse la paz en París, luego de que el emperador alemán, luego del establecimiento de una República, huyera a Holanda, país neutral.



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El Despotismo Ilustrado

Publicado por Hilda el 19 de diciembre de 2006

El despotismo ilustradoLos monarcas absolutistas del siglo XVIII, correspondiente a la Europa atrasada, no comprendiendo a Inglaterra, Francia y Holanda, sintieron la influencia de los pensadores iluministas, con sus ideas de cuestionamiento hacia el poder absoluto del rey y el carácter divino de su poder, y debieron encauzar sus gobiernos de acuerdo a las nuevas concepciones del mundo, para mantener su posición de autoridad.

Fue un movimiento paternalista, con el objetivo de que los súbditos se sintieran merecedores de derechos, pero que escondía la finalidad real, de conservar el poder soberano, para beneficio de la clase gobernante: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Los mismos monarcas o sus ministros, iniciaron una serie de reformas, dentro del marco del estado moderno, caracterizado por la existencia de una considerable burocracia (funcionaros estatales), donde se trató de reactivar el comercio, la agricultura, limitar los privilegios a los nobles y a la iglesia y la supresión de la servidumbre, lo que motivó que obtuvieran el gran obstáculo de la resistencia de las clases poderosas.

El despotismo ilustrado, movimiento así denominado, por ser una fusión del gobierno despótico o absoluto de los reyes con las nuevas ideas de libertad de expresión, tolerancia religiosa y establecimiento de leyes escritas y codificadas, tuvo en la práctica ciertas variantes.

El estado prusiano, se reformó sin sentir la influencia del iluminismo, por obra de Federico Guillermo.

Catalina II de Rusia, expresó su deseo de adaptar el estado a las nuevas ideas, pero no pudo ponerlas en práctica, ya que durante su gobierno se dio muerte a numerosos polacos y se deportaron a Siberia a sus enemigos políticos.

José II fue el represente en Austria del despotismo ilustrado, prohibiendo la comunicación de sus obispos con Roma, con gran intervención estatal en los asuntos de la Iglesia, y en España con Carlos III, modernizó a Madrid, dotándola de alumbrado público, amplias avenidas e importantes monumentos. Propugnó el acceso de la clase campesina a la propiedad de las tierras, reforma que no pudo ser implementada por la oposición del clero y la nobleza, limitándose, por ejemplo, al reparto de tierras comunales en Extremadura.

Leopoldo de Toscana, atacó la inmunidad eclesiástica, fundó hospitales, erradicó la tortura y la confiscación de bienes.

Este movimiento fracasó pues la unilateralidad de las reformas, que partían del centro de poder, sin contar con la opinión de la burguesía ilustrada, deseosa de hacer oír su voz en los asuntos de gobierno, desembocó en los procesos revolucionarios cuyo exponente máximo fue la Revolución Francesa, siendo su ideología el logro de un gobierno republicano, donde fuera el pueblo quien ejerciera su poder soberano.



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El Helenismo

Publicado por Hilda el 17 de diciembre de 2006

El helenismoEs el período comprendido, desde la muerte de Alejandro Magno, en el año 323 a. C., hasta la mitad del siglo I a. C., cuando los romanos incorporan esos territorios a su Imperio. Sin embargo, los rasgos culturales del helenismo sobrevivieron ulteriormente durante un largo tiempo.

Alejandro Magno, de Macedonia, que gobernó desde el año 336 a. C., hasta el año 323 a. C., logró establecer un Imperio que comprendía desde el río Indo hasta Egipto.

La cultura griega fue incursionando en los distintos pueblos, pero también ella recibió la influencia de las culturas orientales, dando nacimiento a una nueva, la helenística, que se difundió en la vida urbana, ya que entre las comunidades campesinas siguieron rigiéndose por sus propias tradiciones.

Las ciudades helenísticas, entre cuya población se adoptó el griego como lengua oficial, fueron fundadas por Alejandro, en un número superior a setenta, según el modelo griego. Las principales ciudades fueron Pérgamo y Antioquía, en Asia Menor (en la orilla izquierda del río Orontes), y Alejandría, en Egipto. Allí vivían griegos de todas las profesiones: filósofos, artistas, comerciantes, soldados y científicos, que aportaron su cultura y adoptaron la oriental, con sus lujos y ornamentos.

Alejandro adoptó la costumbre oriental persa, de postrarse ante el rey, en su sede de Babilonia. Se casó con Roxana, hija de un sátrapa persa y estimuló a sus amigos y compañeros de armas a imitarlo. Los persas fueron admitidos en las filas del ejército, obteniendo igualdad de derechos.

La ciudad de Alejandría, fue capital de Egipto, y del reino de los ptolomeos, durante un millar de años. Fue fundada en el año 332 a. C., y estuvo conformada por aproximadamente un millón de habitantes, contando con un museo, un jardín botánico y un zoológico, siendo un importantísimo centro comercial, desde cuyo puerto, iluminado por un faro de más de cien metros de altura, se comerciaba con Arabia, la India y África. Este faro fue considerado una de las siete maravillas del mundo. Su producción artesanal incluía perfumes, trabajos en metal y papiros.

Fue muy famosa su Biblioteca, que subsistió hasta su incendio, en el año 47 a. C., contando con alrededor de 500.000 rollos de papiro, con la información de la época.

A la muerte de Alejandro, en el año 323 a.C., tras un largo período de luchas por la sucesión, el territorio se desmembró en tres reinos: Macedonia, Egipto y Siria, recibiendo el nombre de reinos helenísticos, rivales entre sí, con gobiernos a cargo de monarcas absolutistas y teocráticos que adquirían el poder por méritos o acciones militares, lo cual ocasionaba muchas disputas entre los aspirantes al trono, que llegaban a incluir conspiraciones y asesinatos.

La palabra “helenismo” de origen griego, significa “hablar como griego” y deriva de “helen” que quiere decir, griego.

Dentro de la fusión cultural, también la religión sufrió esta influencia, produciéndose lo que se conoce como sincretismo religioso: Al dios Zeus se lo identificó con el dios egipcio Amón, creándose además nuevos dioses, como la diosa Fortuna, o Tiqué, que determinaba el destino de la humanidad.

En esta etapa se produjo un gran avance científico, destacándose Euclides, un matemático de la escuela de Alejandría, quien expuso varios teoremas sobre geometría, contándose entre sus discípulos a Arquímedes. El geógrafo y matemático Eratóstenes, calculó el diámetro terrestre utilizando el reflejo del Sol de mediodía en pozos excavados en forma equidistante, y elaboró un mapa del mundo donde unió Asia y África. Arquímedes perfeccionó el método griego de numeración, creó máquinas bélicas y estableció principios sobre la aplicación del plano inclinado, la palanca, la polea y la grúa. En medicina se destacó Galeno.

La teoría heliocéntrica fue sostenida por Aristarco de Samos, pero no le creyeron.

Se otorgó gran importancia a la vida artística, con esculturas que representaban escenas cotidianas, desnudos femeninos y niños, con sensación de movimiento, y posturas exageradas. El hombre representado deja de ser una abstracción para cobrar el aspecto de un ser concreto. En este ámbito cabe destacar a Lisipo. Los edificios se caracterizaron por la opulencia y las grandes dimensiones, dejando de lado en cierta medida, el equilibrio estético. En pintura, se destaca la importancia otorgada al paisaje, ya sea como tema central o ambientando la obra.

En el ámbito filosófico sobresalieron dos escuelas, de hondo contenido moral, la estoica y la epicúrea.

La primera fue fundada en el año 300 a. C., por Zenón de Citio (335-263) y se esforzaba por llegar a la virtud, alejándose de los bienes terrenales y de los placeres mundanos, proponiendo un autodominio de las emociones, por ejemplo, renunciando a manifestar el dolor.

La epicúrea, escuela ateniense, que toma su nombre de su fundador, Epicuro de Samos (341-270) proponía llegar a la felicidad, que asociaban a la paz espiritual, lograda a través de los valores éticos. Mediante la sabiduría, el placer y el bien, que resultan unidos, se pretendía alanzar la serenidad (ataraxia).



16
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El Imperio de Alejandro Magno

Publicado por Hilda el 16 de diciembre de 2006

El Imperio de AlejandroLuego de la Guerra del Peloponeso, entre Atenas y Esparta, las polis griegas se debilitaron, y esta situación le permitió al rey Filipo II, de Macedonia, apoderarse del mundo griego.

Filipo II, transformó a Macedonia, reino ubicado al norte de la actual Grecia, pueblo agrícola y pastoril, en un estado fuerte y poderoso.

Estableció un sistema monárquico centralizado, con un ejército permanente, lo que logró con los recursos económicos proporcionados por la explotación de las minas de oro de la zona.

Macedonia era una zona montañosa, sin salida al mar, y para obtenerla conquistó Tracia y la Península de Falcidia, apoderándose de la totalidad de Grecia, luego de la batalla de Queronea (338 a. C.) donde ya se vislumbraba el carácter aguerrido de su hijo, Alejandro, comandando con sus escasos 18 años, el ala izquierda de la caballería.

Las polis se sometieron a la autoridad macedónica, e integraron una liga cuyo objetivo era enfrentar a los persas y liberar las ciudades griegas del Asia Menor. A la Liga debía aportarse soldados, armas y naves. La única ciudad-estado que no integró la Liga fue Esparta.

Uno de sus oficiales dio muerte a Filipo en el año 336 a. C., tal vez con la colaboración de Olimpia, madre de Alejandro, sucediéndolo éste en el trono, con sólo 20 años. Discípulo de Aristóteles, desde los 13 a los 16 años, estaba cuidadosamente educado en lo físico, en lo intelectual y en lo espiritual, además de dominar el arte de la guerra. Ya había incursionado en la práctica del mando cuando a la edad de 16 años, había sustituido a su padre en el poder, ante la ausencia de Filipo en una campaña militar.

Continuó con la política de su padre, y luego de sofocar una rebelión de las ciudades griegas, durante la cual, arrasó Tebas, se hizo otorgar en Corinto el título de generalísimo, para avanzar contra los persas. Su poder militar se basaba, en una organización militar llamada falange donde se utilizaban conjuntamente la caballería y la infantería, pudiendo acceder incluso a tomar ciudades fortificadas, merced a contar con máquinas de guerra y sitio.

La formación militar en falanges, había sido establecida por Filipo, a imitación del ejército tebano, que él mismo había integrado, y que en su oportunidad, había dado supremacía a Tebas, en el mundo griego.

De esta manera dominó Asia Menor, donde derrotó a los persas, bajo el mando de Darío III, junto al río Gránico, en el año 334 a. C, y en el 333 a. C. en Iso, dirigiéndose hacia Siria, donde, tras una aplastante victoria, ocupó Tiro, ciudad fenicia, ubicada en posición estratégica en el control del Mediterráneo oriental. Luego dominó Palestina y se dirigió a Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría, tomando rumbo luego hacia Oriente. Tras dar el ataque triunfal a los persas en el año 331 a. C., tomó su capital, Persépolis, ciudad a la que prendió fuego, y se coronó como rey de Persia.

Inició la conquista de la India, pero debió regresar, cuando sus soldados, agotados por los esfuerzos de las largas luchas, le pidieron retornar, cuando habían llegado a la altura del río Indo.

Desde Babilonia, Alejandro gobernó este imperio, que abarcaba desde las costas del Mediterráneo oriental, hasta la India.

A la muerte de Alejandro, ocurrida en el año 323 a. C. en Babilonia, a la edad de 33 años, causada por fiebres palúdicas irreversibles, se originó una larga lucha por su sucesión, protagonizada por sus generales, tras la cual, el imperio se desmembró en los reinos de Macedonia, Egipto (reino de los ptolomeos) y Siria (reino de los seléucidas). De éste último se desmembró el pequeño reino de Pérgamo. Estos reinos se conocen con el nombre de helenísticos, gobernados por monarquías teocráticas y absolutistas, que peleaban entre sí en forma constante, lo que produjo su debilitamiento, y permitió que los romanos hacia fines del siglo I a. C., se apoderen de gran parte de su territorio.



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