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El gobierno de Pericles

Publicado por Hilda el 16 de diciembre de 2006

El siglo de PericlesLuego de las Guerras Médicas, que mantuvieron las ciudades griegas contra los persas, los atenienses, temerosos de nuevos avances enemigos, decidieron unirse con otras ciudades bajo su supremacía, que imponía un profundo respeto, sobre todo en el plano marítimo, sobre el mar Egeo. Para mantener su poderosa flota, Atenas necesitaba aportes económicos, que provinieron de sus aliados del Asia Menor, miembros de la Liga de Delos, que colaboraban según sus posibilidades.

La Liga se reunía en el templo de Apolo, en Delos, y cada miembro tenía igualdad de voto.

Atenas, cada vez más poderosa, obtenía así recursos de la Liga, que usaba en su provecho, siendo cada vez más lejana la amenaza persa. Además, las minas de plata de Laurión, le proporcionaba grandes ingresos.

El sistema político de Atenas, modelo de su tiempo, era la democracia directa, donde sus funcionarios eran elegidos por sorteo, salvo los cargos de generales o estrategos, que se ocupaban por su capacidad, siendo electivos. Ya había alcanzado, esta forma política, gran prestigio, con los estadistas Solón y Pisístrato, pero fue bajo el gobierno de Pericles (490-429 a. C.) cuando se desplegó con todo su esplendor.

Al ser elegidos, los magistrados, debían ser evaluados por la Docimasia, donde se estudiaban sus antecedentes y sus aptitudes, y al finalizar su mandato, debían rendir cuenta de su actuación, siendo castigados si se comprobaba alguna falta en el ejercicio de sus funciones.

Pericles, fue un general, de noble estirpe y profundas convicciones democráticas. Sus ideas fueron expuestas en un discurso que pronunció en los funerales de los atenienses que murieron en una expedición militar. Allí expresó que el gobierno de Atenas no era una imitación de otros, sino ejemplo para los demás. La democracia, como gobierno de muchos, establecía en sus normas igualdad ante la justicia y el acceso a los cargos públicos para los que poseyeran talento, no excluyéndose a los pobres. La vida privada era libre, actuando públicamente, con respeto ante la autoridad y la ley.

Elogió su propio sistema militar, y el trato de Atenas con los forasteros a los que les brindaba hospitalidad. Señaló su gusto por la belleza, sin dejar de lado la sencillez, y destacó la preocupación de su pueblo por el cultivo de su alma. Al ciudadano que se mantenía ajeno a la política se lo consideraba peligroso.

Pericles era sobrino del legislador Clístenes, y pertenecía a la familia de los Alcmeónidas, cuyos miembros se habían opuesto a la tiranía de Pisístrato y sus hijos.

Pericles, al principio, ejerció funciones militares, combatiendo bajo el mando de Cimón, general perteneciente al partido oligárquico. A la muerte de Arístides, ingresó en el partido popular.

Durante su mandato, se les asignó un salario a los magistrados, menos a arcontes y estrategos, para que todos los ciudadanos, aún los humildes, pudieran dedicarse a la política.

Sin embargo, se mantuvo la división en clases sociales, continuándose con la limitación del acceso a las magistraturas, a los que no poseyeran tierras en el Ática o permanecieran solteros.

En esta época, Atenas se convirtió en un centro de estudios filosóficos, arte que Pericles también practicaba, sobre todo con su amigo Anaxágoras, continuador de la escuela jónica, cuya preocupación se basaba en descubrir las propiedades de la materia.

En su tiempo, vivió Sócrates, considerado por el oráculo de Delfos como el hombre más sabio de Grecia.

También fue contemporáneo y amigo suyo, el historiador Heródoto, que relató ingeniosamente la guerra contra los persas.

Durante su gobierno se desarrolló una intensa obra pública, con el objetivo de restaurar sobre todo los templos de la Acrópolis destruidos por los persas, cuyo principal efector fue Fidias.

Construyó el templo de Atenea, denominado Partenón, totalmente decorado con esculturas de bulto entero y relieves. Realizó una entrada monumental a la Acrópolis, empleando en todos los trabajos, piedra, bronce, marfil, oro y madera, dando trabajo a una gran cantidad de oficios.

El cuerpo humano fue plasmado, esplendorosamente en las estatuas, y la armonía fue requisito en la construcción edilicia, abundando en el interior de las viviendas los objetos de rara belleza.

Resplandeció el teatro bajo su gobierno, aunque en este ámbito, Pericles fue objeto de burlas, sobre todo en lo que atañe a su vida privada. Casado primero con una pariente suya, mayor que él, se divorció de ella para convivir con una cortesana, residente en Atenas, pero originaria de Mileto, llamada Aspasia, que originó la suspicacia de sus detractores, por considerarla una mujer liberada, pero que permaneció junto a Pericles, durante más de quince años.

Atenas recuperó su poder sobre los Dardanelos y otras zonas importantes para el comercio, y fundó la colonia de Tiri, en el golfo de Tarento, al sur de Italia.

Sus opositores comenzaron a crecer. Cuando el Partenón estuvo terminado, trasladó allí el tesoro de la Liga de Delos, lo que originó recelo por el destino de esa riqueza que sería usada sólo en provecho de Atenas.

Los amigos de Pericles comenzaron a sufrir persecuciones. Su amigo, el filósofo Anaxágoras, debió huir, acusado de ateo, y Fidias fue condenado por estafa en los fondos recibidos para los trabajos en la Acrópolis.

Además, la crisis se acentuó, originada en guerras, y en el conflicto con Esparta, que dio origen a la guerra del Peloponeso. También el pueblo debió soportar en este período el azote de la peste, de la que fue víctima el propio Pericles.



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dic

Los dioses griegos

Publicado por Hilda el 13 de diciembre de 2006

Los dioses griegosLos griegos, al igual que la mayoría de los pueblos de la antigüedad, eran politeístas (creían en muchos dioses) a los que les asignaron forma humana (antropomorfismo) y les adjudicaron virtudes y defectos de las personas, diferenciándose del resto de los hombres, por su carácter inmortal, y por serles ajenas la miseria, las enfermedades y la vejez.

Los dioses del Olimpo muestran una superposición de mitos procedentes de distintas culturas, que reflejan las distintas razas que conformaron Grecia.

Los dioses podían concebir hijos con los humanos, dando nacimiento a los héroes, que revestían las características de semidioses, merecedores de culto tras su muerte y que realizaban hazañas, que excedían las que pudiera hacer cualquier mortal, como por ejemplo, Heracles y Teseo. Hércules fue el más importante, de origen dorio, y vinculado a la ciudad de Tebas. Fue convertido en Dios, y accedió al Olimpo.

En sus orígenes, el culto a los héroes, se basaba en el que se ofrecía a los antepasados de cada tribu. Algunos se impusieron sobre los de otras tribus, y los desplazaron.

Los dioses principales del panteón griego eran los olímpicos, a quienes todos los helenos, les rendían culto. También reciben el nombre de dioses homéricos por aparecer en las obras homéricas. Además, cada polis tenía sus propios dioses.

Algunas divinidades provenían de la antigüedad cretomicénica, y otras de Oriente o del norte de Grecia.

Los dioses del Olimpo, adoptaron esta denominación, porque habitaban en la cima del Monte Olimpo, donde se originaron de esta manera:

En un principio sólo existió el Caos, de quien nació Gea (la Tierra) de quien surgió Urano (el cielo), quien dio vida a Cronos (el Tiempo). Este destronó a su padre, y para evitar correr su misma suerte, devoró a sus hijos. Sin embargo, no pudo impedir que Zeus, uno de sus hijos que logró salvarse (al igual que Poseidón, Hades, Hera, Deméter y Hestia) lo destronara y se constituyera en el más importante de los dioses del Olimpo, de cuya unión con diosas y mujeres nacieron varios dioses y héroes.

Zeus, logró salvarse de la voracidad de Cronos, su padre, ocultándose en una cueva, en Creta y fue criado con la leche de una cabra. Cuando legó a adulto, mató a su padre, ocupando su jerarquía en el poder.

Los principales dioses fueron:

Zeus: dios del rayo, de nombre indogermánico, consagrado como su dios principal, de poder ilimitado, que castigaba terriblemente a quien se rebelara contra él.

Hera: diosa del hogar, protectora de los matrimonios y los nacimientos. Esposa de Zeus, fue calificada por Homero como “ojos de vaca”, en relación con la diosa-vaca, micénica. Ella era la diosa autóctona y Zeus, sería el dios invasor, que se casó con ella y la sometió.

Hades, dios del mundo subterráneo y de los muertos.

Poseidón: dios de los mares y hermano de Zeus.

Deméter: diosa de la agricultura.

Hestia: diosa del hogar.

Afrodita: diosa del amor, tiene un origen oriental. Era esposa de Hefaistos, con quien no estaba realmente unida, y esto despertó los celos del esposo, un dios herrero, despreciado, por su condición de trabajador, por los restantes dioses del Olimpo.

Atenea: diosa de la sabiduría y de la guerra, patrona de Atenas.

Ares: dios de la guerra, de origen probablemente Tracio.

Hefesto: dios del fuego.

Artemisa: diosa cazadora. El Templo emplazado en su honor se hallaba en Éfeso.

Apolo: dios de las artes y de la profecía. Sería una antigua divinidad proveniente de Asia Menor. En la guerra de Troya luchó contra los aqueos, y esto probaría que no era heleno. Residía en Delfos, siendo el principal director de los oráculos.

Hermes: dios del comercio. Con Homero se transforma en mensajero de los dioses y guía de las almas en la vida ultraterrena.

Los dioses de la agricultura son más tardíos, cuando esta actividad se impuso sobre la ganadería.

Deméter y su hija Cora, radicadas en el Santuario de Eleusis, representaban la fertilidad.

Dionisio: dios del vino, de las fiestas y del teatro, era originario de Tracia y Frigia. Fue introducido por los tiranos griegos de Atenas, cuyas fiestas en su honor fueron los antecedentes del teatro griego.

Entre las divinidades secundarias, estaban las ninfas, que habitaban en bosques y campos; las Parcas que marcaban los destinos humanos y las nueve musas, inspiraban a los artistas.

Los dioses comunicaban sus deseos a los hombres, a través de los oráculos. El más conocido, estaba en la ciudad de Delfos, en el templo consagrado al dios Apolo, donde una mujer, denominada pitonisa, intermediaba entre los dioses y los hombres, que consultaban a los oráculos sobre asuntos importantes tanto públicos como privados.

Los templos eran la morada de los dioses. Cada templo resguardaba la imagen de uno en su interior y sus posesiones, producto de las ofrendas que le hubieran consagrado. Allí no se les rendía culto, sino en ceremonias y fiestas públicas y privadas.

Su culto incluía rezos, ofrendas, cánticos, sacrificios, como la quema de grasa de corderos y fiestas públicas, entre las que se distinguían las nacionales, propias de cada ciudad-estado, como las que se celebraban en Atenas, en honor a la diosa Atenea, conocidas con la denominación de Panateneas y las Dionisíacas, en honor a Dionisios y las panhelénicas, que eran para todas las ciudades-estados como los Juegos Olímpicos, en honor a Zeus, los Ístmicos, para rendir culto a Poseidón, los Nemeicos para conmemorar a Heracles o Hércules y los Píticos en honor a Apolo.

También practicaron cultos funerarios. Los griegos no fueron temerosos de la muerte, pero sí de permanecer sin sepultura. Las almas de los muertos, que merecieran castigo, serían condenadas en el Hades, que estaba presidido por Plutos. En ese mundo subterráneo de tinieblas, los cuerpos humanos se convertían en sombras, conservando su alma, pero sin memoria.

Fueron muy propensos a las supersticiones y magias, que ocasionaron una gran variedad de cultos.

Estos dioses subsistieron hasta la decadencia de las polis griegas, donde fueron reemplazados por las religiones mistéricas, que incluían cultos secretos.



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La Guerra del Peloponeso

Publicado por Hilda el 13 de diciembre de 2006

La guerra del PeloponesoLas ciudades-estado griegas, unidas, lograron vencer a los persas en las denominadas Guerras Médicas, donde dos ciudades habían logrado destacarse: Atenas y Esparta. Al finalizar la contienda, y para evitar ser tomados por sorpresa, ante la posibilidad de un nuevo ataque persa, ambas ciudades formaron sus propias ligas defensivas, junto a otras ciudades.

Atenas conformó la Liga de Delos y Esparta, la del Peloponeso. Ambas ciudades competían por el liderazgo en el mundo griego, con distintas culturas, opuestas entre sí. Atenas era fuerte en su flota, y tenía como forma de gobierno la democracia directa y Esparta era poderosa en su ejército, y estaba gobernaba por una aristocracia tirana. Ambas ciudades se enfrentaron en la llamada Guerra del Peloponeso.

La Guerra del Peloponeso, entre Atenas y Esparta, duró veintisiete años, entre los años 431 a. C. y 404 a. C. y finalizó con la victoria espartana.

Las causas directas del conflicto fueron las disputas entre Corinto, miembro de la liga del Peloponeso y Corcira, que no integraba ninguna de las alianzas defensivas, y que veía amenazada por Corinto, su colonia de Epidamno, en la costa de Iliria.

Atenas brindó ayuda a Corcira, temerosa de que en caso de vencer Corinto, la flota de la Liga del Peloponeso se hiciera cada vez más fuerte, y, a su vez, Corinto envió su apoyo a Potidea, colonia ateniense que deseaba liberarse.

El comercio de la ciudad de Mégara, integrante de la Liga del Peloponeso se vio afectado por el bloqueo impuesto por Atenas y Tebas, en apoyo a Esparta, atacó Platea, aliada de Atenas.

En el año 429 a. C. una peste asoló a Atenas, y fue el detonante para debilitarle y permitir el avance espartano. Tras la toma de Anfípolis y el fracaso de su reconquista, Atenas firmó la paz con Esparta, en el año 421 a. C. por la cual ambas ciudades-estados debían devolver el producto de sus conquistas, aunque Esparta no cumplió.

En el año 415 a. C. Atenas mandó sus fuerzas a Sicilia, contra Siracusa, integrante de la Liga del Peloponeso, para impedir la ocupación de Segesta, pero en el año 413 a. C., Atenas sufrió una nueva derrota y los espartanos se apoderaron de Decelia. Las colonias del Egeo se emanciparon de Atenas, mientras Esparta consolidaba su poder, ayudada por los persas, gran rival de Atenas, desde las Guerras Médicas.

Los espartanos tomaron el poder en el año 411 a. C., y a pesar que en el año 407 a. C., Alcibíades, derrotó a los espartanos en la isla de Samos, la debilitada Atenas, sufrió una aplastante y definitiva derrota en el año 405 a. C., en Egospótamos, que selló definitivamente su suerte, y consagró a Esparta en el poder.

Esparta impuso su forma aristocrática de gobierno, condenando y erradicando la democracia ateniense. Atenas debió reducir su flota, al contrario de la espartana, que con la ayuda de los persas, se transformó en una potencia marítima y comercial.

Sin embargo ocurrieron nuevos enfrentamientos entre las ciudades griegas, las luchas entre Esparta y Tebas, redujo la población y diezmó los campos. Esta situación le permitió a Filipo II, de Macedonia, reino ubicado al norte de Grecia, invadir exitosamente el territorio.



11
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Las Guerras Médicas

Publicado por Hilda el 11 de diciembre de 2006

Guerras MédicasSe conoce con esta denominación a las luchas que mantuvieron las ciudades griegas contra el Imperio Persa, a principios del siglo V. Tomó esta denominación porque los griegos confundían a medos y persas.

La expansión del Imperio Persa, hacia Tracia, Macedonia y las costas del Asia menor, desató el conflicto,

Ciro, rey de Persia, atacó el reino de Lidia, que estaba bajo la dominación del rey Creso, y que hasta ese momento era un estado estratégico que señalaba el límite de las colonias griegas con el imperio persa. Con la dominación de Lidia, los demás reinos griegos del Asia Menor, fueron dominados por los persas, que les exigieron tributos y hombres para el ejército.

Las ciudades griegas del Asia menor, se rebelaron contra la dominación persa, en el año 500 a. C., cincuenta años después de soportar el yugo invasor.

Las ciudades jonias de Asia, formaron un congreso donde decidieron la rebelión, adoptando una moneda común. Lograron expulsar a los tiranos y se decidieron a atacar Sardes, capital de la satrapía de Asia Menor. Allí no tuvieron el éxito esperado, y huyendo hacia la costa, los rebeldes fueron derrotados cerca de Efeso.

Como castigo, la mayor ciudad griega del Asia Menor, Mileto, fue impiadosamente arrasada, y otras ciudades corrieron suerte parecida.

Varias polis griegas, entre ellas Atenas, apoyaron a los rebeldes, ya que ellos mismos se sentían amenazados ante el avance persa, sobre todo en el control de las rutas comerciales que los comunicaban con las costas del mar Negro, de donde obtenían, sobre todo, trigo.

Ante su victoria, los persas, una vez sofocada la rebelión, decidieron vengarse de la entrometida Atenas, que había colaborado con los sediciosos.

Los persas arribaron a las costas del Ática, en el año 490 a. C., siendo mucho más numerosos que los atenienses, sin embargo, éstos se impusieron en la batalla de Maratón, que se desarrolló del siguiente modo:

El ejército persa, a las órdenes de Mardonio avanzó en forma implacable, pero los griegos se resistieron a la rendición, apoyados en las estrategias de Milcíades, que conocía la forma de lucha de los persas.

Los persas conquistaron Eretria, luego de desembarcar en Eubea, y por tierra avanzaron hasta la llanura de Maratón. Los atenienses resistieron y mandaron a un mensajero solicitando la ayuda espartana, que no llegó a tiempo.

Milicíades, a cargo del ejército griego, atacó al amanecer, con sus hombres formados en forma de pinza, o sea, con el centro debilitado y concentración de fuerzas en los flancos, con el fin de encerrar a sus enemigos. Con total éxito, los griegos se impusieron y los persas que lograron escapar, se dirigieron hacia Atenas, con la esperanza de hallarla indefensa, pero los atenienses habían llegado primero y defendieron la ciudad, lo que obligó a los persas a retirarse.

Tras diez años de tensa calma, los persas avanzaron nuevamente sobre el territorio griego, esta vez, bajo el mando de Jerjes, sucesor de Darío.

Los griegos, en el intervalo, habían podido ampliar y armar una poderosa flota, merced a haber hallado un yacimiento de plata en Larium, y los espartanos fortificaron el istmo, como defensa del sur del territorio.

Para resistir el ataque persa, treinta y un estados griegos se reunieron en un congreso en el istmo de Corinto, presidido por Esparta, donde acordaron luchar unidos hasta el fin.

Bajo el mando de Esparta, las ciudades griegas, se dirigieron al desfiladero de las Termópilas, donde lograron detener a los persas por el lapso de dos días, hasta que fueron traicionados por Efialtes, que condujo a los persas por un camino secreto hasta la retaguardia griega. Los espartanos se defendieron heroica pero inútilmente, hasta morir, y los persas siguieron avanzando hacia Atenas por tierra y por mar.

Al principio, la guerra pareció favorecer a los invasores, cuya fuerza terrestre era imposible de detener, y Atenas resultó incendiada y devastada. Sus moradores ancianos, mujeres y niños, habían sido trasladados a islas cercanas. Sin embargo, la batalla naval de Salamina, significó un importante triunfo para los griegos, que se habían apoyado en la superioridad de su flota, y alentados por el éxito, y con la ayuda de los espartanos, vencieron a los persas en forma definitiva, obligándolos a replegarse a la zona del Asia Menor.

Todavía debió librarse, un año más tarde una nueva batalla, donde Esparta se impuso en Platea.

Consecuencias de las Guerras Médicas:

Dos estados griegos, habían cobrado inmenso prestigio tras estas guerras: Atenas, vencedora de Maratón y Salamina, y Esparta, su gran aliada, y vencedora en Platea.

Como el peligro continuaba latente, las ciudades-estado griegas, conformaron con fines defensivos, la Liga de Delos, constituyendo un fondo común en la isla de Delos, guardado en el templo de Apolo, formado por aportes anuales de cada polis.

La Liga estaba dirigida por jefes atenienses, lo que fue utilizado para lograr el predominio de Atenas. El tesoro de la Liga, fue trasladado desde Delos hacia Atenas, con el aparente motivo de una posible invasión persa, pero a partir de entonces, esos fondos fueron utilizados en beneficio de la ciudad de Atenas, que se embelleció y ejerció su influencia sobre el resto de las polis integrantes de la Liga, que tomaron su modelo de gobierno de democracia directa y su moneda. También logró el predominio económico al controlar las rutas comerciales hacia el mar Negro.

Esparta, no formaba parte de la Liga, y había formado una propia, la liga del Peloponeso, compitiendo ambas por el predominio griego.

Luego de las Guerras Médicas el Imperio persa se debilitó y permitió su conquista por Alejandro de Macedonia en el año 330 a. C.



10
dic

Esparta

Publicado por Hilda el 10 de diciembre de 2006

Soldado espartanoLa invasión doria, posibilitó que esta cultura, se instalara en las fértiles tierras del sur del Peloponeso, durante el siglo X a. C.

Sus descendientes, formaron una comunidad militarizada, lo que les permitió dominar a otros pueblos, más numerosos, convirtiéndose en una potencia terrestre.

La organización espartana se atribuye al legislador Licurgo (siglo VIII a. C.) que realizó una serie de reformas, que no fueron escritas, ya que consideraba que debían guardarse en el corazón de los ciudadanos

Su gobierno evolucionó por obra de Licurgo, de una monarquía hereditaria, ejercida por dos reyes de diferentes familias, que no podían emparentarse, cuyas personas eran sagradas y morían con honores, que luego fueron perdiendo poder para conservar sólo funciones religiosas y militares, ejerciendo este último poder, fuera de Esparta, como comandantes en jefe de los ejércitos, a una aristocracia, gobierno de pocos, en este caso, ejercido por los ciudadanos, denominados espartiatas o iguales, categoría que sólo poseían los descendientes de los dorios.

Entre sus instituciones políticas se destacaba la Gerusía, consejo de ancianos, formado por 28 miembros vitalicios, de más de sesenta años, con atribución de establecer las leyes y vetar las decisiones de la asamblea popular o Apella, que votaba las normas sin discusión, y la conformaban todos los ciudadanos.

Como supervisores de la vida pública y privada y ejecutores de las decisiones de la Gerusía y la Asamblea, existían cinco magistrados, llamados éforos, que se constituían en árbitros supremos de la moralidad pública.

Con respecto a los periecos podían hacerlos matar sin juicio y los ilotas estaban sometidos a periódicas persecuciones decretadas por los éforos. Un día al año, los jóvenes espartanos tenían derecho de asesinar a los ilotas que consideraran culpables de conspiración contra el estado, lo que acarreaba innumerables arbitrariedades.

La sociedad estaba conformada por un grupo privilegiado de ciudadanos, muy poco numerosos, siendo 9000 en época de Licurgo, dedicados a la política o a la guerra. Eran los únicos poseedores de tierra, que se les asignaba al nacer, para lo cual Licurgo dividió a Esparta en 9000 lotes, para que cada ciudadano tuviera uno, y conservaban durante toda su vida, el que era trabajado por los ilotas, ya que los ciudadanos tenían prohibido la actividad agrícola y la práctica del comercio.

Licurgo creó el sistema de mesas públicas, donde los espartanos comían en común, idénticos guisos, para cuya elaboración, cada ciudadano debía aportar una fanega de grano, cinco libras de queso, dos libras y media de higos y dinero para adquirir carne y pescado, erogación que era mensual.

Los ilotas eran la clase social más baja. Sin ser esclavos, por no tener un dueño particular, lo que les impedía ser objeto de intercambio comercial, pertenecían al estado, sin contar con derechos, revistiendo la calidad de siervos públicos.

El estado, entregaba a los ilotas, a los ciudadanos, para utilizarlos como mano de obra en sus campos, recibiendo éstos una ínfima compensación. Esta precaria condición social se adquiría por pertenecer a comunidades conquistadas por los espartanos, que se opusieron a la dominación. Eran los primitivos habitantes, que resistieron durante un tiempo, en una fortaleza, llamada Amiclea, pero que luego fueron sometidos,

Los descendientes de pueblos conquistados, que aceptaron pacíficamente la autoridad doria, se hallaban en una categoría intermedia, constituyendo el grupo de los periecos, que eran hombres libres, dedicados fundamentalmente a actividades comerciales y artesanales. A éstos, Licurgo les asignó tierras para lo cual les reservó 3000 lotes de las tierras espartanas.

Podían ser incorporados al ejército como auxiliares, en casos de necesidad y debían aportar tributos para solventar el costo de los ejércitos.

La barrera entre las castas no era del todo rígida, ya que los periecos e ilotas, podían transformarse en ciudadanos, en premio por servicios al estado.

Su rígida organización militar se iniciaba con el nacimiento de los ciudadanos, que eran arrojados al vacío, a una caverna del monte Taigeto, si presentaban defectos físicos que les impidiera servir como soldados.

A los 7 años comenzaba el entrenamiento militar, sumamente riguroso, donde los niños eran separados de sus familias, enseñándoles el manejo de las armas. El más valiente era nombrado capitán de la compañía.

Si bien constituían familias, para aportar descendencia al estado, los hombres no permanecían mucho tiempo en el seno familiar pues su vida estaba consagrada a la defensa y engrandecimiento de su patria.

La mujer en Esparta, tenía participación en la vida pública, ya que siendo soltera, practicaba gimnasia, cantos, danzas y juegos, participando en las fiestas de la comunidad. Al casarse, si bien se dedicaba al hogar, no era un ámbito al que debía confinarse, como sucedía en Atenas.

Al casarse la mujer era arrebatada con violencia, y siempre debía tratarse de una dama madura. El trato con su esposo se limitaba sólo a las noches, ya que el marido residía en los cuarteles. La mujer tenía gran autoridad doméstica y aconsejaba a su marido.

Como los hijos eran propiedad del estado, y no de sus padres, se permitía que un ciudadano, engendrara hijos con una mujer casada, para producir una buena descendencia. O sea que en Esparta no existía el delito de adulterio.

Esparta carecía de templos, y sólo existía un lugar santo donde se le rendía culto a su dios patrono, Apolo. No construyeron grandes monumentos, ni se destacaron por su poesía o filosofía.



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