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9
Oct

Las Cruzadas

Publicado por Hilda el 9 de Octubre de 2006

Las cruzadasEl siglo XI fue el apogeo de la fe cristiana, donde la ilusión de una Europa unificada bajo la autoridad papal, parecía ser una realidad palpable.

Esta época gloriosa se empañó cuando los turcos seléucidas abrazaron el islam y se opusieron a toda fe distinta de la suya. Con el objetivo de eliminar a sus adversarios religiosos, atacaron el imperio de Oriente y se apoderaron del Asia menor.

Los peregrinajes a Tierra Santa fueron prohibidos y el odio se hizo evidente entre estos fanáticos musulmanes y los caballeros, que también habían jurado defender la fe católica aún a riesgo de sus vidas.

Con el objetivo de erradicar a los infieles musulmanes de Tierra Santa, enarbolando una bandera que mostraba como símbolo una cruz roja, se inició la Guerra Santa, por orden del Papa Urbano II.

Los cruzados obtenían privilegios terrenales por participar en estas campañas y sobre todo los motivaba hallar la salvación espiritual al luchar por los ideales cristianos.

Hubo en total ocho cruzadas, entre los siglos XI y XIV.

La Primera Cruzada, desarrollada entre 1096 y 1099, estaba integrada por una parte por la llamada Cruzada de los pobres, que reunió desorganizadamente a mucha gente humilde, dirigidas por Pedro el Ermitaño. Este grupo fue literalmente masacrado.

Mejor suerte corrió la llamada Cruzada de los Príncipes, más organizados, con fuerzas provenientes de Francia, Países Bajos y Sicilia, que pudieron tomar Jerusalén en 1909 y obtener cuantiosas ganancias con las que crearon cinco estados feudales (entre ellos, el reino de Jerusalén, el principado de Antioquia, el condado de Odessa y el de Trípoli) y numerosos castillos. Sin embargo, no midieron el costo de la represalia que no tardó en llegar. Los turcos se apoderaron de uno de los cinco estados, el de Odessa.

La Segunda Cruzada fue organizada por San Bernardo, y en ella tomaron ingerencia activa los reyes cristianos, sobre todo el de Francia, Luis VII y el emperador germano Conrado III, pero no obtuvo los logros esperados.

Los turcos reconquistaron Jerusalén en el año 1171, gracias a la acción unificadora de los reinos musulmanes, realizada por Saladino, sultán de Siria y Egipto, hombre de gran carácter y humanidad que ocupó además toda la Siria musulmana y una parte de los países situados más allá del Eufrates medio.

Todo se precipitó por la acción de Reinaldo de Châtillon, que se dedicó a violar las treguas y a la piratería, e incluso atacó la caravana que integraba la hermana de Saladino, quien fue asesinada, provocando la ira del sultán, quien juró venganza. Esta se concretó luego de la derrota cristiana en la batalla de Cuernos de Hattin ocurrida el 4 de julio de 1187, oportunidad en la que Saladino ejecutó al asesino de su hermana.

El fracaso de la Tercera Cruzada puede atribuirse a la enemistad entre Francia e Inglaterra y entre el imperio de Oriente y los cristianos de Occidente. Fue convocada por el papa Gregorio VIII, con la participación de numerosos monarcas, entre los que se destacó Ricardo Corazón de León, que logró apoderarse de Acre el 13 de julio de 1191, y se puso al frente de la Cruzada, firmando una tregua con Saladino, iniciándose un período de paz, a pesar de la muerte del sultán ocurrida pocos meses después.

La Cuarta Cruzada fue contra Egipto, por ruta marítima y no incluyó monarcas, estando organizada por el Papa Inocencio III en el año 1199. Sin embargo una confabulación entre quienes dirigían la Cruzada dirigió el objetivo hacia Constantinopla.

Llegados a Bizancio instalaron en el mando a Alejo IV, quien fue depuesto recayendo el mando en Alejo V; pero los Cruzados lograron imponerse y exterminaron a los cristianos ortodoxos, determinando la extinción del Imperio Bizantino, que quedó sumamente debilitado, oportunidad que luego aprovecharían los turcos en 1453, para asestar el golpe definitivo. Fue una cruzada de cristianos contra cristianos.

Las siguientes cruzadas recibieron el nombre de bálticas, por estar dirigidas contra los paganos de la cuenca del báltico y fueron realizadas entre los siglos XII y XVI, por Dinamarca, Alemania y Suecia.

La Quinta Cruzada fue obra de Inocencio III y se llevó a cabo en el año 1218, con la intención de conquistar Egipto, pero fracasó.

La Sexta Cruzada se realizó sin permiso papal, en el año 1228 y fue realizada por Felipe II. Logró reconquistar Belén, Nazareth y Jerusalén, convirtiéndose en su rey por decisión personal, aunque Jerusalén fue nuevamente ocupada en el año 1224.

La toma de Jerusalén motivó la Séptima Cruzada, organizada por el rey Luis IX de Francia, pero fue un fracaso rotundo, culminando con su líder prisionero.

Sin embargo, no desalentado aún, Luis IX, una vez en libertad, organizó la Octava Cruzada en el año 1269, con peor suerte aún que la anterior, ya que falleció en Túnez víctima de la peste junto a una gran parte de su ejército en el año 1270.

9
Oct

El feudalismo

Publicado por Hilda el 9 de Octubre de 2006

El feudalismoSe conoce con este nombre a la forma de organización política, económica y social que comenzó a gestarse con la caída del imperio Romano de Occidente en poder de los pueblos bárbaros.

La inseguridad se convirtió en la característica de esta etapa histórica, lo que motivó que el rey debiera ceder parte de su poder a los nobles (condes, duques y marqueses), otorgándoles para su administración porciones territoriales a cambio de seguridad.

Los nobles entregaron a su vez parte de estos terrenos a otros pobladores (campesinos), que los cedían a su vez. Así se forjó una cadena de vasallaje, donde los que entregaban tierras se transformaban en señores feudales y los que las recibían en vasallos. El rey encabezaba la cadena, siendo señor de todos y vasallo de nadie.

Entre señor feudal y vasallo se realizaba una ceremonia conocida como homenaje, por la cual realizaban un juramento donde se establecían su derechos y deberes recíprocos. El señor entregaba al vasallo, tierras, elementos de trabajo, caballos, protección y seguridad a cambio de trabajo en las tierras del señor y acompañarlo a la guerra.

El vasallo arrodillado en la torre del castillo, despojado de sus armas, juntaba sus manos como muestra de su sometimiento, y el señor lo levantaba, al sellar el pacto.

La riqueza se basaba en la posesión de las tierras, de donde se extraía el alimento a través de las cosechas y la cría de animales, en una básica economía de subsistencia, sin que existiera actividad comercial.

La ropa se confeccionaba con cuero de animales o con lana de ovejas, y la poca actividad de elaboración de productos era artesanal.

La extensa cadena terminaba en los siervos de la gleba, personas que sin estar reducidas a la esclavitud, no podían abandonar las tierras y se vendían con ellas.

La iglesia católica adquirió durante este período un enorme poder ya que era lo único que tenían en común los reinos, gobernados cada uno por un señor feudal diferente, que imponía las normas en su territorio, con un poder inmenso dado por la divinidad.
La Iglesia poseía muchas tierras y muchos obispos o abades, eran señores feudales.

Los señores feudales, administraban justicia y cobraban impuestos, con lo que obtenían riquezas.

La construcción característica fue el castillo, lugar fortificado, sitio de vivienda y refugio del Señor.

Surgieron como construcciones de madera, transformándose en imponentes estructuras de piedra.

Se construían sobre elevaciones de terreno, con muros de hasta nueve metros de espesor, por orden del rey. En torno al castillo, generalmente se radicaba la población, que buscaba refugio en el castillo en caso de ataque.

El lugar más seguro era la torre principal, donde residía el señor feudal y su familia.

Otra peculiaridad consistió en la figura de los caballeros, que prestaban a su señor servicio militar y no eran vasallos. Realizaban un adiestramiento arduo y complicado, siendo un honor que pocos alcanzaban, convirtiéndose en un anhelo para los jóvenes de cierta posición social.

El adiestramiento militar de los aspirantes a caballeros comenzaba a muy temprana edad. Aproximadamente a los ocho años los niños se instalaban en los castillos y aprendían modales y el manejo de las armas, en un marco de espiritualidad.

A los quince años se convertían en ayudantes de un caballero y demostrada su valía, juraban defender al débil y a la fe cristiana al ser armados caballeros.

Al día siguiente recibían una espada, espuelas y una cota de malla.

La sociedad se ordenaba en forma jerarquizada por disposición divina, en tres órdenes: La primera clase formada por los servidores de Dios, dedicados a la salvación de las almas. La segunda clase es la de los guerreros dedicados a la defensa común y la tercera clase está conformada por los trabajadores, dedicados a mantener a toda la población.

En el siglo XIV, las condiciones mejoraron para los campesinos, y pudieron comprar su libertad con dinero, medio de pago que fue bien recibido por muchos señores empobrecidos.

9
Oct

Martín Lutero y la reforma protestante

Publicado por Hilda el 9 de Octubre de 2006

Martin LuteroNació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben (Alemania), siendo sus padres, Hans y Margarette Lutero.

Educado en los mejores colegios, abandonó la carrera de Derecho, luego de protagonizar un episodio que puso en riesgo su vida, y para lo cual solicitó ayuda a Santa Ana, a cambio de convertirse en monje.

Tras el aparente milagro, ingresó en cumplimiento de su promesa, en 1505, en el monasterio agustino de Erfurt, donde realizaba duros actos de penitencia y constantes confesiones, considerando a Dios como un juez severo. Esta idea la revisará en 1513, cuando comprende que el perdón y no el castigo, será el medio que unirá al hombre con el Creador.

Se dedicó con pasión a los estudios bíblicos y a su enseñanza, en contraposición con el resto de los clérigos, que tenían muy pocas oportunidades de acceder a la educación.

Muchos desempeñaban otras tareas además de las religiosas, con lo que desatendían sus deberes pastorales y se ocupaban fundamentalmente de sus problemas temporales.

El estado absolutista tenía cada vez mayor influencia sobre la Iglesia, y el Humanismo y el Renacimiento, comenzaban a opacar su poder. El hombre, colocado ahora en el centro del mundo, exigía una religión “explicable”, no sólo por la fe.

Sin embargo, existió una diferencia fundamental entre los hombres renacentistas y los reformistas, ya que los primeros creían al hombre como constructor de su destino, capaz de superarse por su capacidad y voluntad, mientras los segundos, no concebían la salvación humana, ajena a la gracia de Dios.

En el año 1510, tras una visita a Roma, Martín Lutero, regresó profundamente decepcionado por la corrupción que vivenció respecto a la religión que él tan estrictamente observaba.

En el año 1517, contrariado por la venta de indulgencias, certificados papales, que liberaban de toda culpa a sus poseedores a cambio de dinero, elaboró noventa y cinco tesis que colocó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg.

Cuestionó la autoridad del Papa, sobre cuya autoridad colocó a la Biblia. Redujo a tres los sacramentos: el bautismo, la comunión y la penitencia, y rechazó la creencia del pan y el vino como la carne y sangre de Cristo (transustanciación).

Afirmó que el hombre era “débil y pecador” y por lo tanto su salvación se lograría por la fe y no por las obras que realizara.
Propuso la libre interpretación de la Biblia y no la impuesta por la autoridad papal.

En 1521, Lutero fue excomulgado, tras presentarse y no aceptar cambiar sus expresiones, ante la Dieta de Works, convocada por Carlos V con el fin de que confirmara sus dichos o se retractara, otorgándole un salvoconducto para garantizar su seguridad.

Esto recrudeció sus críticas, que se extendieron a la confesión, a la absolución, a los votos monásticos y al celibato sacerdotal. Él mismo contrajo enlace en 1525 con una monja a quien había ayudado a huir del Convento, junto a otras religiosas, y fue padre de seis hijos.

La prédica luterana se extendió por muchas regiones de Alemania, consolidándose en Silesia, Brunswick, Brandenburgo y Schleswig-Holstein. Contribuyó a esta difusión la invención de la imprenta.

Aceptaba el concepto de predestinación, y promovía el trabajo como espiritualidad, y forjado por la providencia, en contraposición con la Iglesia romana, que condenaba el desarrollo económico. Esto motivó que entre los sectores de la nueva burguesía la reforma encontrara sus más fieles adeptos.

Los campesinos alemanes, si bien habían aceptado sus ideas y consideraban a Lutero como su líder, exigían reivindicaciones sociales, las que trataron de lograr por la violencia, medio que el reformador repudiaba.

Coherente con sus ideas de aceptar el gobierno civil y el orden social, como impuestos por Dios e imposibles de desconocer sin atentar contra el Señor, apoyó a los Príncipes en su lucha contra el campesinado hostil.

El movimiento fue aniquilado, y su líder, Thomas Münzer, que había sido discípulo de Lutero, y que consideraba a los príncipes como “rufianes impíos” fue torturado y decapitado.

Los campesinos consideraron a Lucero como traidor luego de estos sucesos, y el movimiento reformista perdió parte de su fuerza.

La iglesia amenazada, impulsó la Contrarreforma, a través del Concilio de Trento y de la Compañía de Jesús.

A partir de la Reforma la Europa cristiana se dividió en católica, aceptando al Papa de Roma, como su jefe y las tradiciones romanas en su fe y su culto, con el nombre de católica apostólica romana; y protestante cuyas iglesias se diseminaron por Europa sin reconocer al Papa romano.

7
Oct

Isabel I de Inglaterra

Publicado por Hilda el 7 de Octubre de 2006

Isabel I de InglaterraNació en el palacio de Greenwich, el 7 de septiembre de 1533. Fueron sus padres, Enrique VIII de Inglaterra y Ana Bolena.

Acusada su madre de adúltera, Isabel fue declarada hija ilegítima a la edad de tres años, perdiendo sus derechos sucesorios, que recién recobró en 1544 por el Acta de Sucesión.

En 1547, se produjo el deceso del monarca, ocupando el trono su hijo, Eduardo VI, hermanastro de Isabel, quien falleció a la prematura edad de 15 años.

Ocupó el trono Jane Grey, quien gobernó pocos días. Era sobrina de Enrique VIII, pero fue designada, contraviniendo lo dispuesto en el acta de Sucesión, para impedir el ascenso al trono de la católica María Tudor, medio-hermana de Isabel.

Sin embargo, Jane Grey fue derrocada y luego ejecutada, tras la rebelión protestante encabezada por Thomas Wyatt.

De este modo, María Tudor, se convirtió en reina de Inglaterra. Contrajo enlace con quien se convertiría en Felipe II, rey de España.

Isabel, castigada tras la revuelta protestante, permaneció recluida en la Torre de Londres, hasta que fue liberada tras engañar a su hermanastra que aceptaría la fe católica.

El 15 de enero de 1559, Isabel I se consagró como reina tras la muerte de María, de un país debilitado por las luchas entre católicos y protestantes.

La Contrarreforma se hacía cada vez más intensa en su lucha contra el protestantismo, lo que inquietaba a ingleses y holandeses.

Sin embargo su gobierno se caracterizó por una hábil política de fortalecimiento interno, tarea en la que fue ayudada por sus ministros, especialmente, William Cecil, quien obtuvo un título nobiliario, convirtiéndose en Lord Burleigh.

Durante su reinado cobró sumo prestigio la Cámara de los Comunes, que representaba a la pequeña aristocracia rural. Incrementó los privilegios parlamentarios, aunque esta institución se mostró en todo momento leal a la Corona.

Impuso el anglicanismo en todo su territorio, a través de las actas de Supremacía y de Uniformidad.

Felipe II de España, viudo de su hermanastra, le propuso matrimonio, pero Isabel lo rechazó, aunque debió aliarse a ese soberano por razones políticas, y a pesar sus diferencias religiosas, ya que María Estuardo, reina de Escocia, estaba casada con el rey de Francia, Francisco II, y residía en Francia.

En Escocia gobernaba en su ausencia María de Lorena, madre de la reina, defensora de los intereses católicos.

Planteándose la sucesión al trono francés, María Estuardo encontró el apoyo de su marido, y su madre accedió a que tropas francesas, país en guerra con Inglaterra y España, se establecieran en Escocia, lo que implicaba gran peligro para esos países.

Este conflicto terminó en 1559 con el tratado de paz de Cateau-Cambrésis.

Inglaterra había perdido sus mercados en Amberes, donde colocaba sus tejidos y le fue imposible iniciar actividad de intercambio con China.

De esta manera la única posibilidad económica para las empresas inglesas, la constituían las colonias españolas, lo que originó una rivalidad entre ambos países.

El conflicto se intensificó por la represión a la que se vieron sometidos los protestantes de los Países Bajos por parte de España, sobre todo, la confusa muerte de Guillermo de Orange, de la que se acusó a los españoles y los intentos de asesinar a Isabel I, en lo que estuvo implicada la reina de Escocia, que fue condenada a muerte. Esto incrementó la ira de España.

La marina inglesa, a cargo de Francis Drake atacó las posesiones españolas en América y luego el puerto de Cádiz.

En 1588, la Armada Invencible intentó contrarrestar a las fuerzas inglesas, pero fue inútil. El plan de invasión a Inglaterra falló, lo que significó el comienzo de la decadencia marítima española.

Isabel falleció el 24 de marzo de 1603 en el palacio de Richmond.

7
Oct

Colbert y el mercantilismo francés

Publicado por Hilda el 7 de Octubre de 2006

Colbert y el mercantilismo francésEntre los siglos XVII y XVIII, se desarrolló una doctrina económica conocida con el nombre de mercantilismo, que sostenía que las naciones alcanzarían la riqueza, si lograban acumulación de metales preciosos, despreciando la moneda como manifestación de riqueza, tarea en la que el estado debía involucrarse de manera activa.

De tal manera, propiciaban la intervención del estado en la economía, como un poder más, entre los tantos que ejercía, en el marco del absolutismo monárquico.

Para lograr ese objetivo, los estados deberían reforzar las exportaciones de productos, mediante el fomento de las industrias, para vender manufacturas, pagaderas en oro o en plata.

La implementación de estas ideas fue diferente debido a la distinta situación de los diferentes estados.

España, obtenía de sus colonias en América los metales preciosos, y se propuso atesorarlos en forma de lingotes. Su política exportadora tenía como objetivo proteger dichas reservas.

Francia, sin embargo, carecía de oro, por lo cual tenía que adquirirlo del mercado externo, y hacia ese fin se dirigió su meta.

El mercantilismo francés encontró su manifestación máxima en Jean Baptiste Colbert, que lo desarrolló con improntas personales, trascendiendo con la denominación particular de colbertismo, el sistema económico mercantilista desarrollado en ese país.

Había nacido en Reims en 1619 y su familia se dedicaba al comercio textil.

Fue ministro de Luis XIV, y en tal carácter impulsó la economía francesa al desarrollar la industria local con el objetivo de adquirir oro, producto del que Francia carecía.

Su obsesión por el desarrollo fabril llegó al extremo de otorgar prerrogativas a las familias numerosas, ya que aportarían a través de su descendencia, la mano obrera que el pujante estado necesitaba.

Sin embargo, la protección no estaba dirigida a la clase trabajadora como fin en sí misma, sino como medio para la industrialización, ya que se prohibió la emigración de obreros, que podían ser despedidos sin expresión de causa.

Estimuló el ingreso de mano de obra extranjera, como alemanes, suecos, holandeses e italianos.

Las fábricas eran su máxima inquietud, ya que mediante ellas, se restringirían las importaciones y serían fuente de ingresos a través de las exportaciones. A tal fin les otorgó franquicias, subvenciones y préstamos sin interés.

Creó varias factorías estatales, como los famosos talleres Gobelinos de París.

Su idea era el crecimiento francés en desmedro de los países vecinos, sobre todo, de Holanda, para lo cual estableció fuertes tarifas aduaneras, entre las que se destacó la “Tarifa de 1667”, que significó con respecto a Holanda una virtual declaración de guerra económica.

Fomentó el comercio, creando compañías comerciales y desarrollando una fuerza naval mercante.

Incrementó las comunicaciones internas, no tanto por vía terrestre, sino fluvial, y en la construcción de canales, por ejemplo, unió el Mediterráneo y el Atlántico a través del Canal des Deux Mers, terminado en 1681.

En la contabilidad pública, sistema por él desarrollado, mostró su metodicidad al organizarla en tres libros, uno de entradas, otro de salidas y otro de fondos.

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