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dic

China primitiva

Publicado por Hilda el 7 de diciembre de 2006

chinaAmurallada por fronteras naturales, las montañas, y bañada por dos importantes ríos: el Huang Ho o río Amarillo, peligroso por sus desbordes, y el río Yangtse-Kiang o río Azul, que origina zonas fértiles, provocando los mayores asentamientos poblacionales, se originó la civilización China.

La primera dinastía China, fue la Hia, que gobernó desde el año 2737 a. C.

Desde el año 1525 a. C. gobernó la dinastía Chang, cuando China aún no era un estado en sentido moderno, donde los campesinos vivían aún en la edad de piedra, organizados en forma feudal, o sea sometidos a los dueños de la tierra que a su vez le debían obediencia al rey.

Existía una polarización de clases sociales, con una clase pobre y campesina, sometida, y una clase rica, de residencia urbana, dedicada a la guerra y a la caza.

Como modo de escritura se utilizaba los “huesos de los oráculos”, donde los hechiceros hacían agujeritos en el hueso, que con calor se resquebrajaba, y esas líneas eran interpretadas por un sacerdote.

En el año 1122 a. C., la dinastía Chang, cuyo último emperador, Chou-sin, se caracterizó por su crueldad y el poco empeño en los asuntos de gobierno, fue depuesta por un pueblo llamado Chu, en la provincia occidental, liderados por Wu-Wang, que inauguró la dinastía Chu.

Wu-Wang, era hijo de Won-Wang, un revolucionario, que sentó en su “Libro de los Cambios”, escrito desde la cárcel, sus ideas, contrarias al gobierno de los Chang, y falleció en prisión.

El nuevo gobierno se preocupó por establecer una férrea disciplina y estrictas normas morales y de costumbres, apegados a la tradición y el respeto de su historia.

Wu-Wang, recompensó con tierras a sus hombres, quienes comenzaron a ejercer autoridad sobre ellas, a menudo alejadas entre sí, con lo que la autoridad política comenzó a fragmentarse. Surgieron así numerosos estados poderosos, cinco de los cuáles adquirieron preeminencia, sobre todo el de Tsin, que logró imponerse sobe el resto, en el año 249 a. C., asumiendo el poder su gobernante, Cheng, bajo el nombre de Chi Huang-Ti (primer emperador universal) dos años más tarde, inaugurando con tan sólo 13 años, una nueva dinastía.

Chi Huang-Ti, unificó el imperio bajo su dominio, dividendo el territorio en gobernaciones, a cargo de gobernadores sometidos a su autoridad, y realizó una inmensa obra pública, que incluyeron edificios, caminos, puentes, palacios y canales.

Una de las grandes obras de Chi Huang-Ti, fue la Gran Muralla, construida como defensa ante los ataques de los pueblos bárbaros del norte. La muralla, de una extensión de 3.000 km. de largo, unió murallas preexistentes, y extendió la zona protegida.

La lengua china, que se escribe por medio de caracteres, fue durante esta dinastía, transformada en “caracteres de sello pequeño”, que aún están vigentes.

Con el objetivo de crear una nueva historia, decidió borrar el pasado de China, para lo cual ordenó quemar libros y manuscritos, aunque la memoria del pasado quedó intacta en su pueblo, que lo conservó en sus mentes, para cuando la libertad les permitiera expresarse. Sobre todo la memoria colectiva conservaba la prédica del maestro Confucio, quien había vivido en el siglo VI a. C. y había sentado las bases, no de una religión sino normas de conducta, que incluían el respeto, la lealtad y la obediencia como reglas de vida.

También se preservó internamente, el taoísmo (tao=camino), una escuela filosófica fundada por Lao-tsé en la misma época de Confucio, propugnando un respeto y acercamiento a la naturaleza, en una actitud contemplativa, pasiva, un no hacer frente al mundo, viviendo en humildad y aceptación.



5
dic

El Imperio Persa

Publicado por Hilda el 5 de diciembre de 2006

El Imperio PersaEn el siglo XII a. C, este pueblo de lengua aria, procedente de Asia Central, se estableció en la meseta de Irán, (actualmente Irán y Afganistán), entre el mar Caspio y el golfo Pérsico, estableciendo su capital en Susa, junto a los medos, pueblo que los dominó.

Esta situación perduró hasta mediados del siglo VI a. C., en que la situación se revirtió, bajo el reinado de Ciro II, el Grande, que venció a los medos, cuyo rey era Astiages, y los sometió a su autoridad, que fue aceptada por los medos, a quienes demostró gran respeto, incluso hacia Astiages, a quien le perdonó la vida.

Sentó las bases de un nuevo imperio al conquistar Lidia, en el Asia Menor, las colonias griegas del Asia Menor, y la Mesopotamia, conquistando Babilonia. Realizó una reforma militar, convirtiendo a la caballería en la principal fuerza de choque. Ciro falleció en el año 529 a. C., durante una campaña militar.

Egipto fue sometido bajo el reinado de Cambises, hijo de Ciro, en el año 525 a. C., quien no realizó un buen gobierno. Adoptó los dioses egipcios, a los que luego insultó, tal vez ofuscado por sus derrotas en Nubia y Cartago. A su muerte, le sucedió su primo lejano, Darío, que siguió la política de expansión territorial, restableciendo el orden interno, de modo violento, hasta que halló freno en las ciudades-estado griegas que vencieron en las guerras médicas, lo que posibilitó la conquista del imperio persa por Alejandro de Macedonia, en el año 330 a.C.

El gobierno estaba a cargo de una monarquía absolutista, con la cual colaboraban gran número de funcionarios. El territorio fue dividido por Darío en 20 satrapías, siendo las más importantes las de Lidia, Media, Asiria, Babilonia, Egipto e India, comunicadas por una gran red de caminos, contando con postas para cambiar sus cabalgaduras.
A cargo de las satrapías, estaban los sátrapas, que imponían a los habitantes fuertes tributos que servían para mantener el ejército. El pueblo persa pagaba impuestos sólo en ocasiones extraordinarias. A su vez, los sátrapas, eran supervisados por los inspectores reales, a quienes se los denominaba “los ojos y oídos del rey”.

La capital religiosa era Persépolis, construida por Darío I, y las tres capitales administrativas, eran Susa, Ecbatana y Pasargada. En todas ellas se erigieron importantes palacios para honrar al soberano.

Contaban con un poderoso ejército, destacándose la guardia real, formada por diez mil hombres (los diez mil inmortales) que realizaban la defensa del territorio y la conquista de otros nuevos, pero con una actitud respetuosa hacia los pueblos dominados, a quienes reconocieron su identidad cultural, al respetar su religión y sus costumbres. Por ejemplo, los judíos pudieron volver de Babilonia a Palestina y reconstruir el templo de Jerusalén.

Fueron influidos por los pueblos conquistados que imprimieron su cultura en el imperio persa. La edificación en terrazas fue tomada de los pueblos mesopotámicos. Las columnas fueron imitadas de los modelos egipcios y griegos.

Como en casi todos los pueblos de la antigüedad, los persas sintieron asombro hacia los fenómenos de la naturaleza, y los adoraron como dioses, aunque luego fueron creadores de una religión nueva y original, el mazdeísmo (600 a. C), por obra de Zaratustra o Zoroastro.

En esta religión existen dos fuerzas enfrentadas, por lo cual recibe el nombre de dualista: la del bien, representado por Ahura-Mazda y la del mal cuyo exponente es Ahriman. Sus preceptos constan en su libro sagrado: el Zend Avesta, donde se augura la existencia de una vida ultraterrena, luego de un juicio final, que determina la eterna morada en el cielo o en el infierno.

El conocimiento del Avesta, se obtuvo en el siglo XVII, cuando fue traducido al francés por A. du Person, comprobándose que fue escrito en diferentes épocas, por las distintas lenguas utilizadas.



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dic

El Imperio Neobabilónico

Publicado por Hilda el 4 de diciembre de 2006

 El Imperio NeobabilónicoEn el año 612 a. C., los caldeos, pueblo semita residente en Babilonia, cansados de la dominación asiria, se rebelaron, apoyados por los medos, y reconstruyeron Babilonia, destruida por los asirios, que erigieron en su capital, construyendo un imperio, semejante al asirio, con excepción de las zonas del norte del Tigris y Asia menor, que fueron adjudicadas a los medos.

El fundador del Imperio Neobabilónico, fue Nabopolasar, en el año 625 a. C., su primer rey, durante cuyo reinado comenzó a destacarse su hijo Nabucodonosor, al frente de las milicias. Habiendo obtenido una resonante victoria en Karkemish, durante su campaña a Egipto, regresó a Babilonia, donde fue proclamado rey, tras la muerte de su padre, en el año 604 a. C., extendiendo las fronteras del Imperio desde el valle del Éufrates a Egipto, tras derrotar a Siria y Palestina, tomando en el año 587 a. C., la ciudad santa de Jerusalén, destruyendo el templo de Salomón, y haciendo prisioneros a sus habitantes, que fueron trasladados a Babilonia. Tras sitiar la ciudad de Tiro, por el lapso trece años, se apoderó de las posesiones fenicias.

Era un pueblo guerrero y conquistador, al igual que sus predecesores, los asirios, pero no alcanzaron su grado de crueldad. También deportaban a los pobladores de los territorios conquistados, con la finalidad de evitar rebeliones, pero al contrario de los asirios, los exiliados podían permanecer juntos, conservando su identidad cultural.

Su monarca, Nabucodonosor II, otorgó a Babilonia un esplendor inimaginable, entre cuyas expresiones máximas figuran los jardines colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo.

La ciudad de Babilonia, amurallada y defendida por torres se comunicaba con el exterior a través de siete puertas, cada una con un nombre representativo de la divinidad que simbolizaba. En el interior representaba grandes construcciones, destacándose lo templos.

Sin embargo, la majestuosidad de la obra de Nabucodonosor, terminó junto a su existencia, ya que, luego de su muerte, en el año 562 a. C. se desataron luchas internas. Su hijo y sucesor fue asesinado, tras dos años de agitado mandato y fue sucedido por su cuñado Neriglisar, quien pereció también asesinado junto a su pequeño hijo, luego de tres años en el poder.

Le sucedió Nabonido, en el año 555 a. C., que ocupado en el embellecimiento edilicio de la ciudad dejó el mando, en la práctica, en su corregente, Belshazar, famoso por su crueldad, lo que permitió, ante el descontento popular de los habitantes de Babilonia, el avance de los persas, que se apoderaron, de Babilonia, al mando de Ciro en el año 539 a. C.



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El Imperio Asirio

Publicado por Hilda el 3 de diciembre de 2006

El Imperio AsirioEn la región del alto Tigris, al norte de la Mesopotamia, dominados por los pueblos del sur, vivían los asirios, un pueblo semita y guerrero, que logró independizarse hacia el año 1600 a. C. estableciendo su capital en Assur, luego de llegar a un acuerdo con los Kasitas, sobre las fronteras del nuevo estado (siglo XII a. C.).

Cuenta la leyenda que Assur, fue fundada por Uspia, un extranjero, que la estableció en un lugar fértil, donde se erigió un gran templo, dedicada a Assur, su divinidad solar. También se construyó el templo doble de Anu (dios sumerio) adoptado por los babilonios como dios de a medicina y Adad, (dios del trueno, de origen hitita o ario) con celdas separadas para ambos dioses, pero con un patio en común.

Los asirios y los kasitas, de Babilonia, se emparentaron, tras el matrimonio de una princesa asiria con el gobernante kasita de Babilonia, cuyo hijo fue asesinado. Los asirios aprovecharon la ocasión para reprimir el desorden interno en Babilonia y tomar el poder, que duró hasta la muerte del soberano conquistador.

Pronto iniciaron un proceso de expansión que transformó sus dominios en un gran imperio (a partir del siglo VIII a. C.), bajo el reinado de los sargónidas, conquistando Siria, Fenicia, Palestina, Egipto, Babilonia y el sur de la Mesopotamia, trasladando su capital a Nínive, durante el reinado de Tiglatpileser.

Conocemos retazos de su historia, merced al hallazgo, en la ciudad de Nínive, a mediados del siglo XIX, de aproximadamente 30.000 tablillas de arcilla, escritas en caracteres cuneiformes, durante el reinado de Assurbanipal (669-626 a. C.).

Utilizando el terror como arma de guerra, sembraban la desolación y el pánico en los pueblos conquistados, parte de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio, para impedir rebeliones, trayendo como corolario la fusión o la desintegración de culturas.

Utilizaron el caballo como arma de combate, espadas de hierro, carros de guerra, lanzas, armaduras de metal, siendo la caballería la fuerza de choque, que apoyaban la obra sanguinaria de un ejército rudo y poderoso, a cargo de jefes militares, que ejercían su autoridad, respetando la supremacía del rey, que además ejercía el poder político y judicial y religioso.

El rey tenía poder absoluto, y su autoridad reconocía origen divino. La administración civil, estaba a cargo del Sukkallu o visir con funciones judiciales y administrativas.

Desde el palacio se organizaba la vida de la corte, a través de numerosos funcionarios, presididos por el superintendente (Rab Ekalim)

El Imperio, estaba dividido en provincias, a cargo de gobernadores, designados por el rey, que eran los recaudadores de impuestos y reclutaban soldados, ya que el ejército se formaba principalmente por levas, debiendo cada ciudad proporcionar determinado número de hombres.

Una de esas provincias, era Babilonia, ubicada al sur, donde periódicamente existían rebeliones, que eran cruelmente sofocadas. Sargón II, sucesor de Tiglatpileser, trató de dar mayor autonomía a Babilonia, pero sólo con represión pudo dominar a este pueblo.

En el año 689 a.C., asumió Senaquerib, siendo durante su reinado cuando se produjo la destrucción de Babilonia y su posterior inundación, desviando el curso de las aguas del río Éufrates.

Senaquerib fue asesinado en el año 681 a. C. siendo sucedido por su hijo menor Esarjadón, responsable de la conquista de Egipto.

El fin del dominio asirio se produjo luego del reinado de Assurbanipal, cuando los caldeos, un pueblo semita, ubicado en Babilonia, aliados con los medos, indoeuropeos que residían en la meseta de Irán, atacaron y destruyeron, en el año 612 a. C. la ciudad de Nínive.



29
nov

Los fenicios

Publicado por Hilda el 29 de noviembre de 2006

Los feniciosEn el norte de Palestina, en la franja costera del Líbano, habitaba este pueblo de lengua semita, desde el año 2500 a. C. Las dos cordilleras paralelas del Líbano y del Antilíbano, con la estrecha franja de la costa, conformaban toda Fenicia.

Políticamente, estaban organizados en ciudades-estados independientes, gobernadas por un rey asistido por un consejo o asamblea, rivales entre sí, entre las que se destacaron Tiro y Sidón. Otras ciudades importantes fueron: Biblos, Berytos y Arvad.

El clima de inseguridad por los conflictos entre ellas se agravaba por las amenazas externas provenientes de pueblos vecinos, como los egipcios, los asirios y los babilónicos, debiendo soportar la dominación de los egipcios (1800-1400 a.C.), los heteos (1400-1100 a. C.), los asirios (800-600 a. C.), los neobabilónicos (610-539 a.C.), los persas (539-533 a. C.) y macedonios (332 a.C.), a quienes debieron abonarles tributo.

Los fenicios trascendieron en la historia de la humanidad por su condición de navegantes y comerciantes prestigiosos, que les permitió tomar contacto con otras culturas, de las que tomaron sus aportes, para mejorarlos y crear sus propios elementos culturales.

Basándose en la escritura cuneiforme de los sumerios y en los jeroglíficos egipcios, crearon un alfabeto de 22 consonantes, con significación hebrea, que datan del año 1000 a. C. y que se conocieron cuando un campesino encontró vasos de bronce, en 1876, con inscripciones fenicias, y los rompió para venderlos creyendo que eran de oro. Este alfabeto fue la base del alfabeto griego que lo perfeccionó, añadiéndole las vocales.

Crearon técnicas de navegación, que les permitió navegar por la noche usando para orientarse a las estrellas. Desde los puertos, existentes en todas sus ciudades utilizaron una embarcación llamada birreme que poseía una vela fija, quilla plana, proa curvada y doble fila de remos, dotada de espolón, una punta, que les permitía usarla como nave de guerra.

Otros estados, como por ejemplo, Egipto, requerían sus servicios, por la gran complejidad y elaboración de sus estratégicas embarcaciones que les permitieron llegar hasta las Islas Británicas, navegando por el Mediterráneo y bordear África. Darío, Jerjes y Alejandro los utilizaron como asesores en la paz y en la guerra.

El dominio marítimo estimuló el comercio, para cuyo desarrollo se establecieron depósitos, llamados factorías y colonias, con población fenicia estable, sobre las costas del Mediterráneo, siendo la principal, Cartago, en el norte de África, fundada hacia el año 813 a. C. que desplazó a Tiro como centro de poder, pero incrementó la ambición romana por ese territorio que originó las guerras púnicas.

La ciudad de Cartago fue fundada por habitantes de Tiro, que emigraron de allí por motivos políticos, para dirigirse al norte de África donde había una factoría de Tiro, llamada Utica, cuyos pobladores colaboraron con la fundación.

Primero utilizaron el trueque, y luego monedas, como medio de pago.

Ellos poseían madera, muy escasa en Oriente, proveniente de sus bosques de cedros y cipreses, árboles con los que pudieron construir las embarcaciones.

Fueron uno de los primeros pueblos en fabricar vidrio, y una tintura confeccionada a partir de conchas de mariscos, llamada púrpura tirana.

Eran politeístas, adorando a la naturaleza y a los astros, a quienes les rendían culto a través de sacrificios de animales, y a veces, humanos. Baal era el dios de la vegetación y Astarté, la diosa de la fertilidad y el amor. Antes de que los fenicios fueran dominados por los romanos, la pareja se unificó en Astarté que fue madre y esposa de su hijo Tamuz, conocido como Adonis, que también era dios de la vegetación, moría cada año al comenzar el invierno y renacía en primavera. En Fenicia la vegetación era milagrosa, teniendo en cuenta la aridez de la zona.



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