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15
nov

La Antigua República Romana y sus Magistraturas

Publicado por Hilda el 15 de noviembre de 2006

El Senado en la República romanaTras la caída de la Monarquía, por una revolución, asumen el poder, Bruto y Tarquino Colatino, dando origen al Consulado. El poder político quedó en manos de los patricios, que organizaron un gobierno que trató de evitar la concentración de los poderes del estado, dividiéndolo en magistraturas. Estas eran electivas (el magistrado nombra al magistrado), anuales (a diferencia de las monarquías que eran vitalicias), y colegiadas, pues las desempeñaban dos o más titulares. Eran gratuitas, o sea, que para ocupar algún cargo debía tratarse de una persona adinerada.

Los principales magistrados eran los Cónsules, en número de dos, que gobernaban alternativamente, pero mientras uno ejercía el poder el otro también opinaba. En caso de desacuerdo, predominaba la idea del opositor, quien ejercía la intercessio, o sea, el derecho a veto. Los Cónsules dirigían el Estado y en tiempos de guerra, eran jefes del ejército.

El resto de los cargos era desempeñado por los siguientes magistrados, al principio todos patricios:

La Pretura: La integraban dos Pretores, que tenían por función, principalmente, la de administrar justicia, ordenando y dirigiendo el proceso, pero no dictaban sentencia, ya que esto último era atributo del Juez.

La Cuestura: Integrada por diez miembros, que administraban el tesoro público y sustanciaban los procesos capitales, como los que derivaban del parricidio, o de cualquier otro, que tuviera como sanción la pena de muerte.

La Edilidad Curul, formada por diez integrantes, tenían funciones de inspección y policía.

La Censura, se componía de cuatro censores, que duraban dieciocho meses en sus funciones. Eran elegidos por los Comicios Centuriados, a propuesta de los Cónsules, cada cinco años, para hacer el censo de los ciudadanos de acuerdo con su fortuna. Nombraban a los Senadores y podían removerlos en caso de mala conducta.

Existía también una magistratura extraordinaria: la Dictadura, designada en caso de peligro exterior o de grave conmoción interna, para lo cual el Senado dictaba un senadoconsulto, autorizando a los Cónsules a nombrar un Dictador, que nunca debía ocupar el cargo por más de seis meses. El nombramiento de un Dictador, significaba la suspensión de las demás magistraturas ordinarias.

Existía una carrera de los honores. Se iniciaba, para los ciudadanos, sirviendo en el ejército, como Tribunum Militum, o sea, como Comandante o Jefe de legión. A los 27 años, se podía aspirar a la Cuestura; a los 40, a la Pretura y a los 43, al Consulado. La Edilidad Curul, generalmente se ejercía entre la Cuestura y la Pretura.

Además de las magistraturas, seguían existiendo las dos instituciones que habían nacido con la Monarquía: el Senado y los Comicios.

El Senado adquirió en este período gran poder, por ser sus miembros vitalicios, a diferencia de los magistrados, recayendo por lo tanto, en ellos, la responsabilidad de la continuidad política de Roma. El número de sus miembros fue aumentando, ya que en los comienzos de la República fueron trescientos, en época de Syla, seiscientos, elevándose con Julio César, a novecientos, llegando a ser mil, en época de Marco Antonio.

Las funciones del Senado republicano fueron las de negociar tratados de paz o declarar la guerra, juzgar e imponer castigos a los magistrados, a quienes también asesoraban, supervisar el culto, las finanzas públicas y dictar senadoconsultos, decisiones tomadas en sesiones públicas, donde votaban todos los Senadores, en virtud de propuestas de los magistrados, quienes generalmente acataban estas decisiones, que sin embargo, recién tendrán fuerza de ley, o sea, serán obligatorias, en la época imperial.

Los Comicios, reuniones populares, se dividían en:

Comicios por Curias: Estaba integrado sobre la base de las tres tribus originarias que formaron Roma, teniendo por función dar solemnidad a la designación de los principales magistrados y ejercer el control sobre actos relacionados con la organización familiar.

Comicios por Centurias: creados por el Rey Servio Tulio, que los organizó de acuerdo a la fortuna de sus miembros, votaban las leyes y elegían los magistrados superiores.

Comicios por tribus: organizados según el lugar de su residencia, designaban a los funcionarios inferiores, adquiriendo posteriormente, poder legislativo, función que irá creciendo en detrimento de la misma facultad que hasta entonces, contaban los comicios por centurias.

En este período se agudizó el conflicto patricio-plebeyo, y estos últimos van conquistando crecientes derechos. Se logra la creación del tribunado y edilidad plebeyos, luego del retiro al monte Sacer (495 a. C.), culminando sus conquistas con la llegada del plebeyo Tiberio Coruncanio al Pontificado máximo (300 a. C.).

Roma se extendió por las conquistas, sobre todo, luego de las guerras púnicas, contra Cartago. Las continuas guerras implicaron el empobrecimiento de la población, por los altos tributos que debían abonarse, para mantener los ejércitos. Los campesinos debieron desprenderse de sus tierras, a favor de los patricios, formándose grandes latifundios. Las reformas agrarias, que intentaron realizar los hermanos Graco, resultaron infructuosas, quedando el pueblo dividido en tres grupos: a) La aristocracia terrateniente, b) Los acaudalados comerciantes y c) El proletariado empobrecido.

En los últimos años de la República, se produjeron guerras civiles, originadas por la aparición de dos caudillos, con intereses contrapuestos: Mario y Syla.

En el año 100 a. C., el Cónsul Cayo Mario, se inclinó por la defensa de los intereses de la nobleza, luego de haber sido defensor de la plebe, cayendo su gobierno en el desprestigio.

En el año 90 a. C., Syla, de origen noble, ex lugarteniente de Mario, fue proclamado por el Senado, Dictador, encargado de dictar leyes y organizar la Constitución.

En el año 60 a. C. se formó el Primer Triunvirato, conocido con el nombre de “Monstruo de tres cabezas” formado por Julio César, el estadista, Pompeyo, el militar, y Crasso, el capitalista. Crasso murió y Pompeyo intentó derrocar a Censar, pero éste lo derrotó en los campos de Farsalia (48 a. C.).

Julio César asumió el mando, siendo designado dictador perpetuo, asumiendo paulatinamente, todo los poderes, hasta convertirse en el Divino Protector de Roma.

Julio César fue asesinado en el año 44 a. C., disputándose a sucederlo, Marco Antonio, amigo y colaborador de César, y Cayo Octavio, que había sido adoptado como hijo por Censar. Ambos formaron junto a Lépido, el Segundo Triunvirato.

Eliminado Lépido, Antonio y Octavio, se repartieron los territorios, correspondiéndole a Antonio el Oriente y a Octavio el Occidente, pero en la batalla de Actium, Octavio venció a Antonio, quedado como jefe absoluto. Así comienza el Imperio, en el año 27 a. C. con la asunción de Octavio como emperador, con el título de Augusto.



14
nov

La Monarquía Romana

Publicado por Hilda el 14 de noviembre de 2006

La Monarquia romanaCorresponde al primer período de la historia de Roma, desde la fundación de la ciudad, el 21 de abril de 753 a. C., hasta la caída del último rey, Tarquino el Soberbio, en el año 509 a. C.

La leyenda rodea el origen de la ciudad de Roma. Se cuenta que Eneas, rey de Troya, huyó con sus dioses al Lacio, donde se casó con Lavinia. Tuvieron un hijo llamado Ascanio, que fundó la ciudad de Alba Longa. Luego de sucesivos reyes, asumieron el trono, Numitor y Amulio. Este último destronó a Numitor, e hizo sacerdotisa vestal a su hija rea Silvia. Las vestales no podían casarse, pero ella se unió secretamente con el Dios Marte, y de esa unión, nacieron los mellizos, Rómulo y Remo. Por orden de Amulio, ambos niños fueron arrojados al Tiber, se salvaron, siendo amamantados por una loba, y ya adultos, restituyeron en el poder, a su abuelo Numitor.

La ciudad se organizó mediante la reunión de tres tribus genéticas: Ramnenses, titienses y lúceres, o sea, latinos, sabinos y etruscos. Las tribus se dividieron en 10 curias, integradas por grupos familiares llamados gens.

La palabra curia, proviene de coviria, que significa, hombre armado con una lanza; por eso los Comicios Curiados, una de las instituciones políticas de este período, era una asamblea de ciudadanos en condiciones de portar armas. Era una asamblea deliberativa del patriado romano (clase privilegiada en oposición al resto de la población, llamados plebeyos), formada por los miembros de las 30 curias. En época de paz, resolvía problemas cotidianos, y en época de guerra, sus miembros componían el ejército.

Estos comicios curiados eran convocados y presididos, por el más importante funcionario de la Monarquía: el Rey, que también designaba a los miembros del otro organismo del estado, que era el Senado.

El Rey era titular del derecho de guerra y de paz, siendo su cargo electivo, y no hereditario. El Rey saliente era el que nombraba al sucesor, si no lo hubiera designado, ejercían el cargo, por turno, los miembros del Senado, 5 días cada uno, con el título de interrex, con facultad para designar al sucesor del monarca.

El primer rey fue Rómulo, escogido por los dioses entre él y su hermano Remo. Relata la leyenda que al fundarse Roma, fue delimitado el contorno de la ciudad con la marca dejada por un arado que se levantaba donde estarían las entradas a la ciudad. Remo se burló de esta demarcación y penetró en sus límites por lugares no previstos como acceso. Como respuesta Rómulo lo mató para demostrar que las leyes regían para todos.

Hubo en total siete reyes: Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquino el Antiguo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio, los cuatro primeros de origen sabino y los tres últimos de origen etrusco.

El Senado era la asamblea de los patres o ancianos, descendientes de los primeros fundadores de Roma. Primero fueron 100 miembros y luego su número se elevó a 300. Ejercían función consultiva.

Siendo la religión el eje vertebral de la vida política y social romana, no faltaron instituciones que la representaran.

El Rey fue el supremo sacerdote e intérprete de la voluntad divina, pero además existieron tres organismos destinados a este tema, dentro de los colegios sacerdotales: El Colegio de los Pontífices, el Colegio de los Augures y el Colegio de los Feciales.

El Colegio de los pontífices, era el centro y motor del culto público oficial. Vigilaba el cumplimiento de los preceptos religiosos, castigaba los delitos contra la religión, controlando actos de índole privada pero de interés social, como las adrogaciones (adopción de un pater por otro pater, llamándose pater al jefe familiar, antecedente genético, por vía masculina, vivo, más antiguo), los matrimonios y los testamentos.

El Colegio de los Augures tenía como misión consultar la voluntad de los dioses, cuando se tratara de realizar algún acto trascendental para la vida político-institucional de la ciudad, mediante el examen de los fenómenos de la naturaleza, como la posición de los astros, las entrañas de los animales o el vuelo de las aves.

El Colegio de los Feciales estaba compuesto por 20 miembros, pertenecientes a la más alta aristocracia, ocupándose de la política exterior del estado.

El último rey, Tarquino el Soberbio, fue un tirano, que originó un levantamiento de la nobleza, a la que apoyaron las clases populares, dando fin a la Monarquía y comenzando otro período histórico: la República, en el año 509 a.C.



14
nov

La escritura jeroglífica

Publicado por Hilda el 14 de noviembre de 2006

La escritura jeroglificaFue la más antigua de las escrituras egipcias, usándose desde el año 3100 a. C., grabándose sobre piedra y utilizándose para textos oficiales o sagrados. Contaba con más de 250 signos complejos, que recién pudieron descifrarse en 1799, con el descubrimiento de la piedra Rosetta, hallada en el delta del río Nilo, por las tropas que acompañaban a Napoleón en la conquista de Egipto.

Luego de la jeroglífica, aparece una forma más simple de escritura, la hierática, que tuvo su origen en los caracteres cursivos y abreviados de los jeroglíficos, originándose esta forma más rápida, para confeccionar documentos y cartas sobre papiro, cerámica, tela o madera.

En asuntos cotidianos se usó la escritura demótica, más sencilla y con ligaduras entre los signos, utilizándose en asuntos cotidianos, como los contratos comerciales.

El texto escrito en la piedra de Rosetta, data del siglo II a. c., y está escrito en griego, en demótico y en jeroglífico.

El análisis de este hallazgo, realizado en el año 1802, por el sueco, Akerblad, permitió distinguir de los caracteres demóticos grabados en la piedra de Rosetta, los nombres propios, y utilizando el idioma copto, último idioma usado en Egipto, residuo del antiguo egipcio, pudo descifrar cuatro palabras: “templo”, “griego”, “él” y “sus”.

En el año 1814, el inglés Young, realizó un nuevo aporte, al comprobar que las escrituras egipcias no son alfabéticas, descubriendo más de ochenta palabras.

El investigador francés, Jean François Champollion (1790-1832), en el año 1822, pudo descifrar el texto jeroglífico a partir de los estudios anteriores y de su comparación con los caracteres del texto griego.

Se concluyó que los signos de su lenguaje escrito, son ideogramas, o sea, signos que no expresan sonidos, sino conceptos o ideas. Sin embargo, Champollion halló dentro del texto demótico de la piedra, algunos con valor alfabético. Así pudo leer el nombre de algunos reyes, como el de Ptolomeo. El hallazgo de un obelisco, en la isla de Filé, donde aparecía en jeroglífico, el nombre del mismo rey, permitió comprobar la afirmación de Champollion. La escritura fonética, compuesta de 24 letras, fue auxiliar de la ideográfica, con más de 700 caracteres, para representar los sonidos y algunos nombres propios, y fue utilizada antes de la dominación grecorromana.

El ordenamiento de los jeroglíficos era muy flexible, pudiendo escribirse de izquierda a derecha o de abajo hacia arriba. Un mismo signo podía usarse como pictograma, o sea representar el objeto dibujado, o como ideograma, reflejando la idea, o señalando un aspecto temporal o indicando un sonido (fonograma). También fueron comunes las palabras con más de un significado (homófonas).



13
nov

Los templos egipcios

Publicado por Hilda el 13 de noviembre de 2006

Los templos egipciosLa construcción de los templos, morada de los dioses, era, más que ninguna otra expresión artística, imagen de grandilocuencia. El templo de Amón, en Karnak, en el Ato Egipto, ocupaba una superficie de 5.300 m2, a los que se llegaba, por una avenida custodiada por esfinges y estatuas con cuerpo de león y cabeza humana, y en el que prestaban servicio 100.000 personas.

Estaban construidos en piedra, para evitar el deterioro del tiempo.

Se observaba en ellos, la diferente altura de sus salas, que decrecían del exterior hacia el interior, a veces, lograda por los techos más bajos, y otras, por la elevación del suelo. A medida que íbamos penetrando al templo, la luminosidad se tornaba cada vez más difusa, hasta que la oscuridad dominaba en la parte final, donde estaba situada la divinidad. En ese lugar, un sacerdote ofrendaba con comidas, perfumes y vestidos, al dios, del que se esperaba que asegurara al reino, ventura y protección.

En la puerta del templo, hallábamos a ambos lados, pilones o muros inclinados, decorados con bajos relieves.

Al abrir la puerta, aparecía el patio descubierto, que conducía a la sala hipóstila, o pronaos, el lugar más grande y luminoso, donde se congregaban los fieles a rendir el culto. La luz penetra a través de claraboyas, ya que no existían ventanas en las paredes. Se conseguía hacer entrar la luz, al disponer las dos hileras de columnas centrales, a mayor altura que el resto. Al estar el techo en dos planos diferentes, la luz podía colarse por ese desnivel, a través de un enrejado de piedras verticales.

A continuación se presentaba otra sala, llamada naos, que conducía al santuario, donde una estatua representativa del Dios, se erigía para su adoración.

Sin embargo, sólo ruinas han llegado a nosotros de los templos egipcios de los primeros tiempos, destacándose el templo de la esfinge, en Guiza. y el Templo solar de Nyuserra, cercano a Abusir Del período del Reino Nuevo, el de Edfú, en las proximidades de Asuán, se conserva en su integridad.

También existieron los templos subterráneos, excavados en la roca, en cuya entrada estatuas colosales, montaban simbólica guardia. El faraón Ramsés II, mandó a construir en Nubia, el templo de Abu Simbel, en cuya entrada se destacaban, dos estatuas del faraón.

Los templos egipcios, debieron ser salvados del progreso de la civilización que amenazaba con dejarlos sepultados bajo las aguas, originadas por la construcción de la presa de Asuán. Muchos templos fueron cortados en bloques, y transportados a lugares más seguros.



11
nov

Las momias egipcias

Publicado por Hilda el 11 de noviembre de 2006

Las momias egipciasDespués de la muerte para los egipcios sobrevenía la vida eterna, que era una prolongación de la vida terrenal, con los mismos placeres, incomprensiones y peligros, pero necesitaban para que esto ocurriera, contar con el cuerpo, donde pudiera alojarse el alma.

Para conservarlo en buen estado, utilizaron un procedimiento llamado momificación, que demandaba aproximadamente 70 días, y que había sido aprendido por la observación de los primeros entierros, realizado bajo las arenas del desierto, que habían consumido la humedad del cuerpo y evitado su putrefacción.

Consistía en extraer las partes corruptibles del cuerpo que se colocaban en jarras cerradas herméticamente. Luego se cubría el cuerpo con natrón, un polvo blanco semejante a la sal, que permitía su secado. Se lo untaba con aceites perfumados, cubriéndolo luego con resina líquida. Así se lo dejaba durante 40 días. Posteriormente se lo envolvía con lino, de manera apretada, pudiéndose utilizar hasta 375 m2 de lino por momia. Cada vuelta del vendaje iba acompañada de una palabra mágica.

La momia era colocada en un sarcófago, caja que primero se hacía con arcilla o juncos entretejidos, y luego con madera, que tenía la forma de la momia que contenía y sobre el cuál se pintaba un retrato de la persona muerta. Contenía también ciertas indicaciones sobre la jerarquía o calidad que había tenido la persona en vida. Por ejemplo, las sacerdotisas tenían su sarcófago identificado con tiras rojas. Además la tapa del sarcófago estaba decorada con símbolos de las divinidades.

El uso del sarcófago se justificaba ya que la idea de ser enterrados en la arena espantaba a los egipcios. Esta modalidad permitía que el difunto estuviera protegido del mundo exterior, pero siguiera en contacto con él, a través de los ojos o de los oídos dibujados en el exterior de la caja.

Generalmente iban encajados uno dentro de otro, llevando en su interior decoraciones de figuras pintadas con colores brillantes y exteriormente escrituras jeroglíficas que podrían ayudar al muerto a llegar a la otra vida.

Junto al cadáver se colocaba un ejemplar en papiro del “Libro de los Muertos”, con los preceptos y conjuros enigmáticos que había enseñado Isis, que permitían al difunto conjurar su posible condenación.

El entierro era costoso, habiendo según Heródoto tres tarifas en cuanto al embalsamamiento, siendo la última de caridad, pagándose lo que se podía.

La vida espiritual eterna, se basaba en tres principios abstractos:

El Akh, era la fuerza divina, que primero la tuvieron sólo los dioses, luego también el faraón y posteriormente todos los mortales y que significaba la unión de los otros dos principios, necesario para lograr la vida eterna.

El segundo principio era el Ba, representativo del alma y el tercer principio, el Ka que simbolizaba el conjunto de cualidades divinas que hacían posible la vida eterna.

Los animales en muchas ocasiones, también se momificaban, adquiriendo luego del proceso formas extrañas.



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