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9
sep

Leónidas, rey de Esparta

Publicado por Hilda el 9 de septiembre de 2011

Leónidas, el héroe espartano, figura protagónica de la película “300” que llevó al cine la novela de Frank Miller, conmueve por su valor y entrega a su patria, y despierta curiosidad sobre los aspectos de su vida personal y militar que llevan a su investigación, a partir de este disparador muy bien logrado, que fue el film.

Nació Leónidas en la ciudad estado o polis de Esparta, caracterizada por su formación guerrera, alrededor del año 540 a. C. Era su padre Anaxandrías II, y su abuelo el rey León, quienes lucharon y vencieron a Tegea, la capital de Arcadia, sometiéndola al dominio espartano.

Leónidas tenía dos hermanos mayores, fruto de la unión de su padre con dos mujeres, tomadas ambas por esposas, a lo que había sido autorizado, por lo cual suceder a su padre en el trono espartano era altamente improbable. Sin embargo sus hermanos fallecieron sin dejar descendencia masculina. El mayor, Cleómenes, sucedió al padre como Cleómenes I, de acuerdo a la norma, aunque era hijo de la segunda mujer de su padre, en al año 520 a. C. pero falleció aproximadamente en el año 490 a. C. en confusas circunstancias mientras permanecía preso (se presume que se suicidó). El otro hermano, Dorieo, ya había perecido luchando contra los cartagineses en el año 510 a. C.

Fue así como Leónidas asumió el trono de Esparta, en el año 489 a. C (aproximadamente) casándose con su sobrina, hija de su medio hermano y antecesor, Cleómenes, llamada Gogo. De esa unión nació Plistarco quien a la muerte de Leónidas sería el rey de los espartanos.

Para esa época el rey de Persia, Jerjes I, se encaminaba a invadir Grecia, y los oráculos de Esparta no se mostraban favorables, ya que predecían o bien la muerte de Leónidas o la conquista de la ciudad. Sin embargo la guerra era un hecho, tras fracasar las negociaciones de paz intentadas por los espartanos.

Las ciudades estado griegas dejando de lado sus rivalidades y asociadas en la Liga helénica o Liga de Corinto para aunar esfuerzos en la lucha contra los persas dio en el año 481 a. C, la dirección a Esparta, quien dispuso enviar a Leónidas, su rey, al mando de 6000 soldados (dentro de los cuales se contaban 300 hoplitas espartanos) para hacer tiempo, deteniendo a los persas en el angosto paso de las Termópilas, y permitir a la flota griega posicionarse. Es discutible cuántos eran los persas, aunque es seguro que demasiados, en comparación con los griegos: según Heródoto 1.700.000 hombres (las cifras son exageradas. Se presume que fueron 200.000).

Al principio, y tras denegar la rendición que les solicitaba Jerjes, pareció que la resistencia espartana funcionaba, pero fue la traición de Efialtes de Tesalia, quien le mostró a Jerjes un paso alternativo, lo que selló la suerte de los 300 espartanos, lacedemonios y tebanos, que se quedaron a resistir junto a su rey, mientras el resto de los griegos se retiraron tras un acuerdo. Leónidas y los hombres que se quedaron junto a él perdieron la vida, atravesados por las flechas de los arqueros persas, que lograron rodearlos.

El cuerpo del heroico Leónidas llegó a a Esparta en el año 440 a. C. donde se le rindieron honores y se le erigió un mausoleo, instituyéndose en su honor, las fiestas Leónidas.

La pérdida de la batalla de las Termópilas fue sin embargo un triunfo moral que acrecentó el patriotismo griego y permitió demorar a los persas, preparando una mejor resistencia, en el curso de las Guerras Médicas.



26
ago

Crisis del siglo III

Publicado por Hilda el 26 de agosto de 2011

Antecedentes

El imperio romano desde su instauración por Augusto en el año 27 a. C. había logrado una gran expansión económica y territorial, aunque la distribución de la riqueza no era equitativa, concentrándose en pocas manos. El mantenimiento de los ejércitos, de la gran obra pública, y de la amplia burocracia eran una pesada carga para el erario público, lo que sumado a la concentración urbana traerían una crisis en el siglo II con suba de precios y hambrunas las que fueron contenidas por los emperadores antoninos Nerva, Trajano y Antonino Pío, creándose fundaciones alimentarias y otorgándose préstamos a los campesinos.

Aún no recuperado de la crisis social y económica, el siglo III sumó a éstas el problema político. A la muerte de Cómodo, el último de los antoninos, Roma vivió guerras civiles. Asesinado Cómodo, asumió Pertinax, prefecto civil quien fue asesinado por la Guardia pretoriana. Luego asumió Didio Juliano, también asesinado. Estas luchas internas por los aspirantes al cargo, que eran elegidos por el ejército y el Senado pero luego derrocados por fuerzas adversarias, dejaban las fronteras inseguras y permitían el ingreso de extranjeros, mientras la crisis económica recrudecía. Esto fue la ante sala de la futura anarquía militar o crisis del sigo III.

En el año 193 el africano Septimio Severo fue designado emperador por el ejército, quien convirtió su poder en absoluto, restringiendo el poder senatorial, y restableció las fronteras, aumentando el número de legiones. A su muerte, en el año 211, le sucedió su hijo Caracalla quien fortaleció el ejército y las fronteras pero murió asesinado por su propio ejército en el año 217. Le sucedió Macrino, nombrado por sus soldados, quien murió ejecutado en el año 218, ocupando el poder Heliogábalo, que gobernó hasta el año 222, cuando fue asesinado luego de una política impopular, corrupta y licenciosa, habiendo introducido en Roma el culto del Sol. Alejandro Severo ocupó el trono, quien representó el último intento de evitar la anarquía militar. Restituyó los poderes al Senado, trató de revitalizar las instituciones, pero ya era tarde.

La crisis propiamente dicha

Con la muerte de Alejandro Severo en el año 235,comenzó la llamada anarquía militar, donde se sucedieron los emperadores designados por cada ejército siendo habitual el asesinato de emperadores por los soldados pretorianos. Se conocieron en este período más de dieciocho emperadores legítimamente designados, que no lograron ocupar el poder tres años, emperadores que gobernaron con sus hijos u otros colegas, a los que deben sumarse incontables usurpadores, especialmente en zonas militares o sujetas a invasiones bárbaras, donde se necesitaba un poder efectivo y presente para negociar o tomar decisiones bélicas.

El emperador Decio resultó muerto en eñ año 251, peleando contra los godos y Valeriano, en el año 260 fue hecho prisionero por los persas, mientras los godos ingresaban en Grecia y en Asia Menor. Las hambrunas, pestes y suba de precios empeoraban aún más la situación. Con Galieno que gobernó entre los años 253 y 268 junto con Valeriano, y sólo luego de la muerte de su compañero, se introdujo en Roma la cultura oriental. Sus propios soldados terminaron con su vida y comenzó la etapa de los emperadores ilirios, que trataron e contener la decadencia del imperio, aunque proseguían los problemas sobre la sucesión al poder imperial, continuando con la práctica de las muertes violentas de emperadores, usurpación del mando y conjuras.

Recién Diocleciano (284-305) comenzará un intento eficaz para restaurar el orden sucesorio con la instauración de la Tetrarquía.



12
ago

Los sasánidas

Publicado por Hilda el 12 de agosto de 2011

Cuando Alejandro Magno destruyó el Imperio Aqueménida en el año 331 a. C, Persia declinó, quedando helenizada parcialmente y bajo la autoridad de un regente. Muerto Alejandro, sus generales se dividieron las conquistas, quedando esa zona bajo el dominio de Seleuco en el 320 a. C. En el año 187 a. C., con la muerte de Antíoco III comenzó la fragmentación del reino seléucida, y al igual que Bactria y Armenia, Partia logró independizarse.

En el año 35 a. C, los partos fueron derrotados por los romanos, continuando las querellas solamente con respecto a Armenia, conflicto que prosiguió durante el gobierno de Marco Aurelio que tomó Armenia y destruyó Seleucia, en las orillas del Tigres. Las luchas entre romanos y partos prosiguieron hasta que los últimos fueron definitivamente vencidos por Septimio Severo.

Decadente el imperio parto, resurgió en la provincia de Persia un centro de recuperación de la cultura aqueménida y que se rebeló contra los partos en el año 228, destronando a los partos arsácidas, y asumiendo el trono, Ardacher.

El gobierno de la provincia persa fue asumida por Ardacher I, que se consideraba descendiente de Ciro y Darío I, y nieto del sacerdote Sasán, en el año 226 a. C. iniciándose la dinastía sasánida, que llevó a la expansión territorial sobre tierras aqueménidas sobre el oriente del Eufrates, tratando de borrar la influencia helenística, organizando sus estados a la manera irania, repartiendo el poder entre siete familias notables que integraban lo más alto de la sociedad, conformada por la casta sacerdotal, los guerreros y los funcionarios. Los campesinos, artesanos y comerciantes constituían el resto de población libre.

Archader I trató de unificar territorialmente sus dominios bajo la religión del zoroastrismo, profesada desde Ciro I como oficial, que imponía la constante lucha del bien contra el mal. Como una de las medidas para consolidar la religión se compiló el libro sagrado el “Zend Avesta” y se combatió el maniqueísmo.

Entre los sucesores más destacados de Ardacher I podemos mencionar a Sapor I que gobernó entre los años 241 y 272 y a Sapor II que lo hizo entre el 310 y el 379, quien se destacó por vencer a Juliano el Apóstata.

Luego vino un período de paz entre Persia y la Roma Oriental, ya que Persia se hallaba amenazada por los hunos y otros pueblos nómadas, y debió aceptar la protección romana.

Hacia fines del siglo V comenzó una profunda crisis económica y social. Kavadh I introdujo reformas religiosas que atentaron contra la unidad del imperio e intentó favorecer a los pobres campesinos con una reforma agraria que contrarió a los latifundistas.

Cosroes I (531-579) reestableció el orden moral, social y religioso y comenzó una nueva etapa de conquistas, tomando Yemen, Antioquia, invadiendo Siria, y desalojando el Cáucaso de la presencia bizantina, luchando contra Justiniano. Al aliarse con los turcos pudo terminar con la amenaza de los hunos heftalitas. Dio impulso a las artes y las letras.

Tras la muerte de Cosroes I, el trono fue usurpado por Bahram, quien fue expulsado por el nieto de Cosroes con ayuda romana. Cosroes asumió como Cosroes II, quien debió luchar contra el poder de los turcos que pretendía consolidarse. Muerto asesinado el emperador bizantino Mauricio, amigo y protector de Corroes II, éste inició una campaña ofensiva contra Bizancio, llegando a ser una amenaza para la propia Constantinopla. Fue depuesto por la nobleza, y su hijo y sucesor Kavadh II firmó la paz con el imperio bizantino devolviéndole las conquistas y cediéndole parte de la Mesopotamia.

La nueva amenaza la constituyeron los árabes, quienes lograron poner fin al período sasánida al vencer a Yesdigerdes III en la batalla de Kadesiya en el año 637. En el año 644 tras el asesinato de Yesdigerdes, Persia fue conquistada por los árabes.



29
jul

Imperio parto

Publicado por Hilda el 29 de julio de 2011

Los miembros de esta comunidad eran una tribu, la de los parnos, de ascendencia escita, pastores iranios, oriundos de la zona suroriental del Mar Caspio que independizándose de los griegos, fundaron en el siglo III antes de la era cristiana, un imperio en Partia, luego de conquistarla, aprovechando su reciente independencia del imperio seléucida, ubicada al noreste del actual Irán. Los habitantes del lugar, se autodenominaron Partavas (de los partos). El Imperio se extendió, sobre todo con el rey Mitríades I, “el rey de reyes” que en el año 141 a. C. conquistó la Mesopotamia. En el año 115 a. C. pudo abrir la ruta de la seda con China, lo que aumentó la prosperidad del imperio, sumado a los impuestos aduaneros; aunque debieron afrontar numerosos ataques de tribus nómadas.

Las ciudades-estado partas, eran reinos vasallos del rey de reyes, y tenían una conformación social que se basaba en un régimen feudal con familias poderosas, que apoyaban a los reyes, a cambio de tierras, por eso existían grandes terratenientes que usaban siervos o esclavos como mano de obra. Los próbulos eran los aristócratas que peleaban en la guerra como oficiales al frente de hombres libres de inferior categoría, o gobernaban las provincias o satrapías en época de paz. Su cultura tenía gran influencia griega, aunque su idioma era propio: el parto. La fuerza de su ejército radicaba sobre todo en su caballería. La religión predominante era el mazdeísmo, basado en las enseñanzas del profeta Zoroastro.

Compitieron con los romanos por el dominio del Mediterráneo Oriental, aunque antes habían sido aliados en su lucha contra los seléucidas. En el año 53 a. C, los romanos fueron vencidos por los partos en la batalla de Carrhae, por un problema fronterizo con respecto al Éufrates. Este problema se solucionó bajo el mando de Augusto, primer emperador romano en el año 20 a. C. y el Éufrates otra vez volvió a ser la frontera entre ambos imperios.

Los partos soportaron una revuelta interna entre la nobleza y el rey entre los años 32 y 25 a. C. que terminó sofocada.

En el año 52, cuando en Roma el cargo de emperador era detentado por Nerón; Armenia, cuyos gobernantes debían ser nombrados por las autoridades romanas, fue invadida por el rey parto Vologases I, derribando al usurpador Radamisto, coronando como nuevo rey a su hermano Tiridates. Nerón para no perder su dominio en Armenia, envió un ejército al mando de Gneo Domicio Corbulón que obligó a huir a Tiridates, y Roma volvió a designar los gobernantes armenios. Los partos volvieron a ser vencidos por los romanos bajo Trajano, pero con Marco Aurelio la suerte cambió. En el año 161, los partos lograron invadir Siria y Armenia, aunque Roma finalmente los venció en el año 166.

Los sasánidas persas en abril del año 224 pusieron fin al gobierno de los arsácidas, siendo el rey sasánida Archader quien inauguró una nueva dinastía, al matar al rey parto Artabán IV. Partia perdió su independencia y fue anexada a la provincia de Jorasán.



15
jul

Alejandro Severo

Publicado por Hilda el 15 de julio de 2011

Alejandro Bassiano, el futuro Alejandro Severo, nació en Arca Cesarea, en lo que hoy es Siria, el 1 de octubre del año 208, y fue adoptado por el emperador Marco Aurelio Antonino Augusto (Heliogábalo), su primo, cuyo nombre originario era Vario Avito Bassiano, quien lo nombró César y por lo tanto sucesor.

Heliogábalo descubriendo las pretensiones de que el poder fuera asumido por su hijo adoptivo, le retiró sus títulos e intentó asesinarlo. Sin embargo esto se volvió en su contra. Tras el asesinato de Heliogábalo, en el año 222, tramado por su abuela y la guardia pretoriana, el nuevo emperador fue Alejandro Severo de tan solo 13 años, quien había recibido una esmerada educación. Las que gobernaron en realidad fueron su madre, y sobre todo, su abuela, Julia Mesa, por la edad del emperador y por su carácter dócil y tranquilo. Julia Mesa falleció cuatro años después y el poder quedó a cargo de Julia Mammea, madre de Alejandro.

Alejandro contrajo enlace con Cnea Seya Herennia Salustia Barbia Orbiana, pero posiblemente por celos de la madre de Alejandro, la hija fue desterrada y el padre asesinado.

Respetó el cristianismo y otras religiones, como el judaísmo. Trató de eliminar la imagen licenciosa que había impuesto su antecesor, expulsando a quienes ejercieran la prostitución. Realizó una importante obra pública. Creó un Consejo de Regencia compuesto por 16 senadores. Se recortó el presupuesto militar, aunque asignó a los soldados tierras y ganado. Esto no impidió que Alejandro hiciera exitosamente una campaña contra los sasánidas, que habían atacado las provincias mesopotámicas.

Sin embargo, sus día terminaron en manos de sus propios soldados, que vieron con profundo malestar que hiciera regalos a los germanos que amenazaban la frontera norte del imperio, para lograr la paz, mientras sus tropas sufrían privaciones. Pereció asesinado al igual que su madre en Maguncia, a los 26 años. El Senado lo deificó. Su sucesor fue Maximino el Tracio, quien inaugurará un período conocido como la anarquía militar o crisis del siglo III.



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