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11
feb

Arte islámico en España

Publicado por Hilda el 11 de febrero de 2011

En el año 711 los moros invadieron España, a la que llamaron Al Ándalus imprimiendo connotaciones peculiares a su cultura, que combinada con la autóctona, importó modelos orientales muy fastuosos, aunque con materiales precarios.

Se expresó en sus templos o mezquitas, en los palacios o residencias gubernamentales; y en los mercados, denominados zocos. Las mezquitas contaban con una sala para la oración, dividida por arcos y columnas, conteniendo un muro orientado hacia La Meca llamado quibla.

La arquitectura, donde se expresó con mayor magnificencia el arte islámico, mostró el lujo al modo oriental, con muchas molduras, adornos de azulejos y arcos de herradura más cerrados que los empleados por los visigodos.

Elevaron en Córdoba alrededor de tres mil mezquitas. El edificio de mayor importancia que construyeron fue la mezquita de Córdoba, en el año 784, cuya construcción demoró casi dos siglos, por sus ampliaciones, contando con once naves perpendiculares cubiertas de bóvedas nerviadas, separadas por dobles arcos superpuestos alternando con dovelas o piedra labras con forma de cuñas, rojas y blancas, orientadas hacia el sur. Lo conforman la torre, la sala de oración y el patio.

El palacio de Medina Azzahara, obra de Abd al-Rahman III en el siglo X, fue uno de los más fastuosos, con tres terrazas y rodeada de murallas. Hoy solo se conservan sus ruinas.

En el siglo XIV, los Nazaríes construyeron la Alhambra, en Granada, ciudad añurallada con su fortaleza y su palacio real, con gran profusión decorativa.

Fabricaron cajas y cofres empleando marfil y explotaron la industria de la seda.



28
ene

El califato de Córdoba

Publicado por Hilda el 28 de enero de 2011

Antecedentes

Luego del asesinato de los omeyas, por parte de los abasíes, que trasladaron el califato a Bagdad, un miembro de los omeyas huyó a España. Al-Andalus (nombre que le dieron a España los musulmanes) fue conquistada en el año 711, derrocando al último rey visigodo, constituyéndose en una provincia que dependía de los omeyas de Damasco. Los cristianos se trasladaron al norte de la Península, en Asturias, donde organizaron la resistencia.

Abderrámán I estableció la capital en Córdoba donde construyó una mezquita y reforzó lazos comerciales con otros países europeos y con Oriente. El mar mediterráneo era el eje de su actividad comercial. Logró el apoyo de los omeyas de Oriente y el Magreb, de los sirios, árabes y beréberes estableciendo una política de tolerancia. Organizó un gobierno donde el poder estaba en manos de hayibes o validos y de los visires o ministros. Sus sucesores debieron enfrentar rivalidades de grupos, y peligros de división.

La creación del califato de Córdoba

El califato de Córdoba fue proclamado por Abderramán III en el año 929 y fue sucesor del emirato independiente fundado en el año 756 por Abderramán I, que introdujo en España los usos orientales.

Abderramán III, creó un estado andalusí floreciente, acabando con las cuestiones internas, conteniendo a los cristianos del norte, donde muchos de sus reinos se vieron obligados a abonar tributo; e independizándose de Bagdad.

Se basó su expansión en un ejercito fuerte, formado por eslavos y beréberes A Abderramán III le sucedió su hijo Al Hakam, que tomó el poder entre los 961 y 976, que continuó con la misma política de progreso. A la muerte de Al Hakam el califato le correspondió a su hijo Hisham II quien por su corta edad debió ceder el gobierno al gran visir Almanzor, quien ejerció políticas de terror contra los cristianos. Los sucesores no pudieron ya controlar el califato, y en el año 1031, a la muerte de Hisham III, el califato fue abolido, y se dividió en taifas (multitud de reinos), siendo el más fuerte el de Sevilla, mientras muchos otros tuvieron efímera duración.



14
ene

La caballería

Publicado por Hilda el 14 de enero de 2011

En la cadena de vasallaje, propia de la Edad Media, los caballeros ocupaban el segundo escalón, luego del rey, junto a los condes, duques, marqueses, vizcondes y barones.

Eran un grupo privilegiado, el de mayor prestigio social, que habitaba en castillos junto a su señor, y se dedicaba a la guerra. Los castillos eran oscuros y lúgubres y la vida de este sector social era monótona, cuando no estaban en el servicio de las armas.

Realizaban en épocas de paz, luchas en torneos, de carácter amistoso, entre caballeros, aunque implicaban mucho riesgo. La caballería alcanzó su desarrollo pleno, hacia el siglo XII, siendo los lugares donde tuvo mayor florecimiento, Inglaterra y Francia.

El ideal de todo miembro de la nobleza era convertirse en caballero, que significaba literalmente combatiente que anda a caballo, pero requería mucho más que eso y la condición de guerrero. Debían cumplimentar un rígido entrenamiento, y cumplir un código de honor.

En un principio, se producía su ingreso como paje de un señor, a la edad de siete u ocho años, viviendo con él en el castillo, y aprendiendo los modales cortesanos, y el uso de las armas. Participaba de las cacerías, y alrededor de los quince años, complementaba su instrucción, asistiendo al señor, como escudero en los combates, para luego ingresar a la orden de los caballeros, cuando se demostrara mérito suficiente, que tenía como misión la defensa de los débiles y de la religión, valorando la lealtad, el respeto a las leyes y la palabra empeñada.

La ceremonia de armarse caballero comenzaba con una vela de armas en la iglesia, la noche anterior, y luego se efectuaba la ceremonia propiamente dicha, con una misa de comunión, y la recepción de la espada, espuelas y una cota de malla. Finalizaba con el espaldarazo, golpe que propinaba el señor o el rey al nuevo cabalero en la espalda, con la espada plana.

Para glorificar las hazañas de estos valientes personajes, comenzaron a escribirse en el siglo XII las novelas de caballería, en general, protagonizadas por solitarios héroes que peleaban por su dama. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) decidió escribir una obra para burlarse de las novelas de caballería, pero su “Quijote de la Mancha” se convirtió en la más famosa obra del género.



30
dic

Reforma de Cluny

Publicado por Hilda el 30 de diciembre de 2010

Antecedentes

En la Edad Media el poder del Papado era inmenso, tanto que se habló de una Teocracia Pontificia durante el siglo IX, representada especialmente por los papas Gregorio IV y Nicolás I, sobreponiendo el poder espiritual al temporal.

En el siglo siguiente, conocido como “Siglo de Hierro” la corrupción y desavenencia entre dos familias romanas, la de los Teodora y la de los Marozia, que habían logrado controlar la Santa Sede, provocaron su desprestigio. La espiritualidad fue dejada de lado y predominó el libertinaje.

La obra de Cluny

La abadía de Cluny, situada en Borgoña fue creada en el año 910, como reforma de la orden benedictina, cuando el duque de Aquitania, Guillermo I, le cedió al papado los terrenos de la villa de Cluny, por medio de una carta de cesión por la cual el abad podía ser electo por los propios monjes. De esta orden partió la misión de restablecer las reglas de San Benito sobre la austeridad de las costumbres, la vuelta a la liturgia, la obediencia, y de renovar la espiritualidad de la iglesia. Se destacaron en este sentido, el abad Odón que vivió entre los años 826 y 942 y el abán Hugón (1049-1109) llegando a contar en esta época la orden con dos mil monasterios, que conformaron una red confederada, unificando a gran parte del mundo cristiano, bajo la autoridad de la abadía de Cluny, que los visitaba e inspeccionaba con frecuencia. Esta orden fue esencia para revitalizar a la iglesia. El papa Gregorio VII (1020-1085) surgió de esta orden, que prohibió el matrimonio eclesiástico para que los sacerdotes se consagraran a la iglesia, y protagonizó la Querella de las Investiduras.



15
dic

La cultura romana

Publicado por Hilda el 15 de diciembre de 2010

La cultura de este pueblo que extendió su historia a través de XII siglos, si tomamos el período desde su fundación el 21 de abril del año 753 a. C. al año 565 en que falleció el emperador Justiniano, se basó fundamentalmente en una economía agrícola, con una incipiente actividad comercial, no muy bien vista, y producción artesanal de manufacturas, aunque esta actividad manual también era menospreciada, al igual que otras profesiones liberales como la de los médicos, ejercida fundamentalmente por esclavos y libertos.

La economía se apoyaba en el trabajo esclavo como mano de obra prevaleciente, aunque los romanos privilegiaron las actividades rurales, sin embargo les requería mucho tiempo el servicio de las armas como tarea fundamental de los ciudadanos para engrandecer a la patria, que de una pequeña aldea se convirtió en un imperio floreciente y de enorme extensión. La vida urbana también se desarrolló con mucha magnificencia, siendo Roma la ciudad con más población del Imperio.

La sociedad romana se dividía en patricios y plebeyos, estos sin derechos políticos ni religiosos, los que poco a poco fueron conquistando a partir de la época republicana.

En el arte, al principio no fueron muy destacados. Adoptaron por ejemplo el arco de los etruscos, y la forma de construir sus templos; y sus monumentos fueron muy austeros. Sin embargo tanto en el ate como en la Filosofía asimilaron en muchos aspectos la cultura griega, luego de su conquista en el siglo II a. C. (helenización). Sus propios dioses eran los mismos que los griegos a los cambiaron su denominación. Fue en el Imperio Romano donde nació Cristo, durante la época del emperador Augusto, y en el siglo IV, durante el reinado de Teodosio, se adoptó el cristianismo oficialmente como religión del Imperio.

Su lengua fue el latín, aunque con la expansión territorial mucha parte de la población hablaba el griego.

Sus monumentos arquitectónicos fueron numerosos y colosales, edificaron termas o baños públicos, teatros, circos, anfiteatros, basílicas, tumbas, y muchas obras públicas como puentes, acueductos, termas, cloacas, etcétera.

El realismo caracterizó sus esculturas expresadas en retratos y relieves históricos.

En el Imperio se desarrolló el mosaico, que eran cuadrados pequeños de cerámica vidriada y colorida, que recreaba escenas.

Pero por sobre todas las cosas, esta cultura romana pervive en el Derecho, que con espíritu práctico floreció en Roma, y actualmente es fuente de la mayoría de los códigos modernos del mundo occidental. El Corpus Iuris Civilis compilación del emperador Justiniano, es en esta materia, una obra de trascendental importancia.



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