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Las legiones romanas
Hilda el 30 de noviembre de 2010
Las legiones (del latín “legio” que significa leva) romanas eran las unidades básicas de su infantería militar, que eran reclutadas según su necesidad exclusivamente entre ciudadanos romanos. Luego tuvieron un pequeño apoyo de la caballería. Formaban en el combate de manera cerrada como las falanges macedonias, enfrentando con picas al enemigo.
En el siglo VI a. C, el rey Servio Tulio clasificó a los ciudadanos de acuerdo a su fortuna. Los que poseían mayores ingresos ingresaban a la caballería o a la infantería pesada, mientras que lo pobres a la infantería ligera. Las legiones se dividían en centurias, que estaban formadas por 60 u 80 hombres, según la época. A partir de esta reforma los plebeyos también pudieron participar del ejército.
La caballería se formaba con 18 centurias de caballeros, integrada por hombres de hasta 45 años, con doce centurias de plebeyos y seis de patricios, cuyo patrimonio era de más de 100.000 ases, mientras la infantería se dividía en cinco clases también de acuerdo a la fortuna. La primera era de 80 centurias de ciudadanos con más de 100.000 ases; la segunda eran 20, formadas por ciudadanos con entre 75.000 y 100.000 ases; la tercera eran también 20 centurias de ciudadanos con más de 50.000 ases; la cuarta de 20 centurias de ciudadanos de más de 25000 ases; y la última era de 30 centurias con ciudadanos de más de 12.500 ases. Los de menores recursos o proletarios, no integraban las legiones.
En la República cada cónsul estaba al mando de una legión, debiendo prescindirse de la organización en falanges cuando debió dejarse el combate en terrenos llanos para adentrarse en zonas montañosas, como sucedió en las Guerras Samnitas (343 al 290 antes de Cristo) donde se organizaron en manípulos. Las dos legiones se colocaban en el centro, a sus lados las tropas auxiliares, y la caballería en los extremos.
Para abrir el combate se usaba la infantería ligera, y luego irrumpían tres líneas de infantería (los hastati, los príncipes y una retaguardia de veteranos).
Cayo Mario usó el sistema de cohortes, con un total de 480 legionarios, que se fraccionaban en tres manípulos. En el Imperio se anexaron las tropas auxiliares, especialmente como arqueros o en la caballería, para apoyar a las legiones. Mientras éstas solo se formaban con ciudadanos, los no ciudadanos podían integrar las fuerzas auxiliares. Con Mario desaparecen las secciones especializadas de la infantería, y se incorporan los ciudadanos más pobres como voluntarios, formándose un ejército profesional de voluntarios junto a las legiones permanentes.


La Prehistoria si bien podemos considerarla como parte de la Historia de la humanidad, se la denomina así pues es el período donde carecemos de documentación escrita, y debemos recurrir a ciencias auxiliares como la Arqueología o la Paleontología para reconstruir lo que sucedió con el ser humano en aquellos días donde la comunicación era solo oral, y no llegó hasta nosotros.
El hombre desde sus orígenes necesitó de la fe, y del apoyo en fuerzas sobrenaturales, que lo ayudaran en el duro camino de la supervivencia, En sus inicios, no fue la religión sino la magia la que le sirvió en ese propósito de tratar de dominar a los fenómenos naturales, siendo las pinturas rupestres muestra de ellos. No es en esta cultura el hombre el que posee la habilidad para cazar, sino que son las fuerzas naturales las que se lo permiten o no.
Hace aproximadamente doscientos mil años habitaron la Tierra los hombres de Neandertal, hasta que desaparecieron hace treinta y cinco mil años aproximadamente. Desde esa fecha, durante la última glaciación, ya los cromagnones habitaban el suelo norte europeo, lo que se toma antropológicamente como fecha para dar inicio a la época conocida como 








