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23
Sep

Luis Felipe de Orleáns

Publicado por Hilda el 23 de Septiembre de 2006

Luis Felipe de OrleansNació en París, el 6 de octubre de 1773. Era hijo de Luis Felipe II (Luis Felipe José Duque de Orleáns) y de Luisa María Adelaida de Borbón-Penthièvre.

En 1809 se unió en matrimonio con María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, hija de Fernando I, Rey de las Dos Sicillias y de María Carolina de Austria.

Había heredado de su padre, su amor por los ideales de la Revolución de 1789, habiendo pertenecido al grupo de los jacobinos desde 1791, aunque luego sus acciones lo distanciarían de esos principios.

Sufrió el exilio luego de la revolución, volviendo a París en la etapa de la Restauración, iniciada luego de la expulsión de Napoleón Bonaparte, en 1814, y la restitución en el trono de la casa de Borbón, representada por Luis XVIII y Carlos X.

Luis XVIII gobernó en el período comprendido entre 1814 y 1824. En ese año el trono fue asumido por Carlos X, quien gobernó hasta 1830.

Durante su reinado, Carlos X, debió afrontar una profunda crisis económica y la necesidad de ejercer el Poder Ejecutivo de una monarquía constitucional, establecida en la Carta de 1814, con una mayoría liberal en la Cámara de diputados. Para luchar contra tan firme oposición decidió dictar, el 25 de julio de 1830, las “Cuatro Ordenanzas”, que incluían, la disolución de la Cámara de Diputados, límites a la libertad de prensa, el otorgamiento de franquicias a las clases adineradas y nuevas elecciones inmediatas.

La reacción opositora de la prensa no se hizo esperar, arengando mediante publicaciones reaccionarias, a las oprimidas masas populares, que se levantaron contra el monarca, quien finalmente abdicó el 30 de julio de 1830.

Luis Felipe de Orleáns fue entonces, coronado Rey de los Franceses, apoyado por los sectores liberales y el resto de las naciones europeas, favorables al régimen monárquico.

Internamente, restableció el esplendor y el progreso, incorporando a Francia a la Revolución Industrial. Esto le valió el apoyo de la burguesía, que recibió poder y privilegios, aunque la clase obrera se sumía en la miseria.

Se produjo durante esta etapa el proceso de urbanización, desplazándose el centro de las actividades del campo a la ciudad, con el apogeo de las fábricas.

Sin embargo, las opiniones estaban divididas, sobre todo, la crítica provenía de su simpatía hacia la ideología de la Santa Alianza.

Ante el reclamo de la concesión del sufragio universal, y para impedir la propagación de estas ideas, restringió la libertad de prensa.

El auge de las ideas socialistas, y la opresión y el sometimiento de la clase trabajadora, hicieron aparecer grupos reaccionarios que querían expropiar a los sectores capitalistas.

En 1848, se produjo una revolución, que lo obligó a abdicar, exiliándose en Gran Bretaña, donde falleció, el 26 de agosto de 1850.

22
Sep

Francia en el siglo XIX: Las nuevas revoluciones

Publicado por Hilda el 22 de Septiembre de 2006

Napoleón IIILa Revolución Francesa no había logrado el éxito esperado en el plano político. Era cada vez más evidente la reinstalación del régimen monárquico, pero en las ideas, la Revolución había sembrado sus principios.

Entre 1829 y 1834, los parisinos obligaron a huir al último rey Borbón, Carlos X, en la llamada Revolución de Julio, mediante un levantamiento popular. Sin embargo, la instalación de una República, era todavía un sueño lejano.

Los sectores liberales moderados, lograron coronar a Luis Felipe de Orleáns, quien gobernó como monarca constitucional. Sus poderes estaban limitados por una asamblea, cuyos miembros eran elegidos por voto restringido. De ideas discretamente liberales, el nuevo gobierno buscó en el plano exterior una aproximación con Gran Bretaña y continuó la expansión imperialista sobre Argelia. A pesar de que en un principio la política económica fue eficaz, en el último tiempo debió soportar una grave crisis, sumado a la corrupción administrativa.

En 1848, una nueva rebelión armada, encabezada por grupos liberales radicales, apoyados por los obreros de París, con ideas socialistas, puso fin a la monarquía, constituyéndose la II República, donde se estableció el voto universal masculino. Estos grupos revolucionarios fueron derrotados en las elecciones, por parte de los grupos moderados y por las armas, cuando en las Jornadas de Junio se enfrentaron a la Guardia Nacional, cuyas tropas, dirigidas por el general Cavaignac, realizaron una despiadada represión hacia los 100.000 obreros, amotinados con motivo de la disolución de los Talleres Nacionales. Muchos de ellos fueron ejecutados, otros detenidos y otros expulsados de Francia.

En las elecciones presidenciales de diciembre de 1848 resultó triunfante Carlos Luis Napoleón, sobrino del emperador Napoleón Bonaparte y en la Asamblea Legislativa, resultaron mayoría los miembros pertenecientes al grupo conservador.

El último levantamiento revolucionario se produjo en julio de 1849, otra vez por parte del pueblo de París, que no compartía las ideas del resto de la población de Francia, pero fue sofocado.

En 1851 terminaba el mandato constitucional de Luis Napoleón y no había legalmente posibilidad de reelección. Con la intención de no abandonar su cargo, y con apoyo del ejército, produjo un golpe de estado, proclamándose emperador con el nombre de Napoleón III. Este Segundo Imperio, que eliminó la II República, se extendió hasta 1870, donde se gobernó en forma autoritaria, con tintes populares y oportunistas.

Internamente, remodeló la ciudad y, en cuanto a la política exterior, en la guerra de Crimea, Francia junto a Inglaterra, venció a Rusia; coronó en México a Maximiliano I, luego de intervenir a ese país, pero sin embargo, sufrió la derrota entre 1870 y 1871, frente al ejército prusiano. El 4 de septiembre de 1870, se proclamó la III República, siendo Adolfo Thiers quien asumió como presidente el 31 de agosto de 1871, luego de derrocar a la Comuna de París. Luego de la guerra, franco-prusiana, las tropas enemigas dominaron París, cuya población reclamó un gobierno autónomo como el que poseían varias ciudades del resto de Francia. El pueblo parisino se resistía a la entrada de los prusianos en su ciudad, y la Guardia Nacional, milicia compuesta por ciudadanos, se apropió de los cañones para resistir. El gobierno nacional intentó recapturar esas armas, pero sus propios hombres se opusieron a disparar a una multitud desarmada.

La Comuna de París de 1871 se hizo cargo del gobierno de París durante dos meses, desde el 18 de marzo hasta el 28 de mayo. Estaba formada por 92 miembros, entre trabajadores calificados, profesionales y políticos. Tomó medidas importantes, como la abolición de la guillotina, del trabajo nocturno, de los intereses de las deudas, el otorgamiento de pensiones a las viudas y huérfanos de los miembros de la Guardia Nacional, muertos en ejercicio de sus funciones, entre otras medidas populares.

Todos los ciudadanos capaces de portar armas, conformarían la Guardia Nacional, la iglesia perdía la propiedad de sus bienes que pasaban a monos del estado y la religión era excluida de su enseñanza en los colegios. Las iglesias fueron utilizadas además de su tradicional función religiosa, como sitio de reunión política y adoptó la bandera roja en reemplazo de la tricolor.

Desde el 2 de abril, la Comuna debió soportar el asalto del ejército de Versalles, y el 21 de mayo, lograron forzar un acceso y reconquistar la ciudad en una despiadada matanza de ciudadanos. Los miembros de la Comuna fueron juzgados como criminales y fusilados.

La III República, recuperó su poder, bajo la presidencia de Thiers, manteniéndose hasta 1940.

A fines del Siglo XIX, comienza la colonización de Áfica y Asia, la sociedad entró en la revolución industrial, se desarrollaron fábricas, ferrocarriles, grandes empresas y establecimientos de crédito. La Tercera República a partir de 1870 fue el régimen más duradero de Francia en casi un siglo y medio.

20
Sep

Napoleón Bonaparte

Publicado por Hilda el 20 de Septiembre de 2006

Napoleón BonaparteEn 1794, el gobierno francés pasó a ser ejercido por un Directorio, compuesto de un Poder Ejecutivo, ejercido por cinco miembros, a partir de un golpe de estado realizado por los girondinos, apoyados por algunos jefes militares, que en realidad otorgó el poder al ejército.

El nuevo gobierno no fue aceptado por el pueblo que lo atacó junto con el palacio de las Tullerías, pero fue dispersado. Sin embargo, el Directorio fue perdiendo prestigio, sobre todo con las derrotas bélicas contra las monarquías extranjeras, que lo llevó a su decadencia y desaparición.

En ese contexto incierto para la política francesa, comenzó a vislumbrarse la figura de un general que se destacaba en el frente italiano, y resultó victorioso en su campaña a Egipto. Parecía la única solución posible para lograr la estabilidad en Francia. Se trataba de Napoleón Bonaparte, que había nacido en Ajaccio, Córcega, y que el 9 de noviembre de 1799, realizó un golpe de estado siendo nombrado Primer Cónsul de Francia, con carácter vitalicio, y en 1804, coronado emperador, en presencia del Papa, por decisión de un plebiscito.

En el ámbito interno, a pesar de ser un gobierno dictatorial, sancionó en 1804, el Código Civil, donde sentó ideas liberales, como el reconocimiento de los derechos de libertad, igualdad y propiedad. Este cuerpo legal fue preparado por comités de expertos bajo la supervisión de Jean Jacques Régis de Cambacérès. También se dictaron bajo su mandato, el Código Penal de 1810 y el Código de Comercio de 1807. En 1808 fue promulgado el Código de Instrucción Criminal, estableciendo reglas y procedimientos judiciales precisos en esta materia.

El gobierno local era desempeñado por prefectos y alcaldes, no elegidos por el pueblo, sino desde París.

Con respecto a los enemigos políticos que habían emigrado, les permitió regresar a Francia, si cambiaban de actitud.

Llegó a un acuerdo con la iglesia, firmando con el Vaticano, el Concordato. Este documento instituyó al catolicismo como religión oficial del estado francés, pero el control de las jerarquías eclesiásticas locales, quedaba a cargo del Estado.

Desarrolló una política imperialista, al modo del imperio romano, modelo que admiraba, derrotando a Austria, Prusia y dominando Italia. Dividió a los austríacos y a los sardos y los venció por separado. El fin de la guerra, documentada en el tratado de Campo Formio, entregó a Francia la orilla izquierda del Rhin y los Países Bajos austríacos, pasaron a ser franceses y se determinó la desaparición de la República de Venecia.

Si bien no logró quitar a Inglaterra el dominio de los mares, ya que sufrió algunos reveses, como cuando en 1798, fue derrotado durante su campaña a Egipto, al ser sorprendido por el almirante inglés Nelson en la batalla del Nilo, para impedir que las posesiones inglesas en la India se vieran amenazadas. Impuso a esa potencia, el bloqueo continental, por el cual todos los países dominados por Francia tenían prohibido comerciar con Inglaterra. La Paz de Amiens se firmó en 1802, por la cual, Francia conservaba muchas de sus ganancias e Inglaterra ejercería su dominio al otro lado del Canal de la Mancha. Sin embargo los conflictos se reanudaron en 1803. El 21 de octubre de 1805, se produjo la derrota francesa en la batalla de Trafalgar. En ella se enfrentaron las escuadras aliadas de Francia y España, al mando del almirante francés Pierre Villeneuve, asistido por el almirante español Federico Gravina contra la armada inglesa al mando de Horacio Nelson.

En 1808, invadió Portugal y España, pero luego fue derrotado en su campaña a Rusia, no por fuerzas militares enemigas, sino por el crudo invierno, que diezmó a las tropas. Esta derrota estimuló a las monarquías extranjeras a enfrentar las tropas napoleónicas que sufrieron una nueva pérdida, en 1814, que motivó la abdicación de Napoleón. Se le permitió conservar el título de Emperador y retirarse a la isla de Elba.

Luis XVIII, perteneciente a la dinastía de los Borbones, ocupó entonces el poder, hasta marzo de 1815, en que Napoleón retornó al gobierno. Cien días más tarde, fue derrotado definitivamente en Waterloo. Fue desterrado a la isla de Santa Elena, donde falleció en 1821.

20
Sep

Voltaire

Publicado por Hilda el 20 de Septiembre de 2006

voltaireSu nombre real era François Marie Arouet, pero trascendió a la fama bajo el seudónimo de Voltaire. Nació en París, el 21 de noviembre de 1694 y era hijo de un notario adinerado, François Arouet y de Marie Marguerite Daumart.

Cursó sus estudios en el colegio de los jesuitas, destacándose en retórica y filosofía, y en 1711 comenzó a cursar la carrera de leyes, en la escuela de Derecho de París.

Su vida y su obra resultan controvertidas y contradictorias. Sufrió en 1716 el exilio y luego la cárcel por escribir versos sobre el Regente Philippe III de Orleáns, y sus amores incestuosos.

Entre 1726 y 1729 se radicó en Gran Bretaña, donde tomó contacto con la monarquía parlamentaria y las ideas de John Locke e Isaac Newton, que comparó con la monarquía absolutista francesa, a la que se opuso con vehemencia.

Fue crítico y opositor de la iglesia católica, a la que consideraba intolerante e injusta, sin embargo, no era ateo. Se consideraba deísta, pero Dios no debía intervenir en los asuntos terrenales, ya que si bien era creador de la naturaleza a la que dotó de un orden, no intervino en la historia, ámbito exclusivo de la humanidad.

Consideraba necesaria la existencia de un pacto social, para poder vivir en una sociedad justa. Para ello se necesitaba de la moral que enseñara los principios de una convivencia armónica, donde el hombre progresara gracias a la ciencia y a la técnica e imprimiese belleza a su existencia a través de las artes, conviviendo con los demás con tolerancia hacia sus ideas religiosas. Así lo expresó en sus obras, escritas con sutil ironía.

Pensador antidogmático y satírico, tuvo como inmenso valor la aceptación de las propias contradicciones.

En 1718, se publicó su tragedia “Edipo”, en 1734 “Cartas marruecas”, en 1759, “Cándido” y en 1764 “Diccionario filosófico”.
Entre sus obras teatrales se destacaron, “Bruto” (1730) y “La muerte de César” (1735). Entre sus obras satíricas, “El templo del justo” (1733) y entre sus ensayos, “Ensayo sobre las costumbres” (1756).

Colaboró en la redacción de la “Enciclopedia”, editada por Diderot y d’Alembert, junto con otros miembros de la filosofía de la ilustración, como Rousseau y Turgot.

Falleció en París el 30 de mayo de 1778.

19
Sep

Jean Jacques Rousseau

Publicado por Hilda el 19 de Septiembre de 2006

rousseauJean Jacques Rousseau, nació en Ginebra, Suiza, el 28 de junio de 1712. Huérfano de madre, que murió al darlo a luz, su padre lo dejó al cuidado de terceros al tener que abandonar Ginebra por conflictos personales, que podrían haberlo llevado a prisión.

Vivió primero con su tío, que lo envió a una pensión, y luego un clérigo lo encomendó a una conversa católica. Poco después abandonó el calvinismo para bautizarse como católico. Fue un calificado expositor del iluminismo. Sentó las bases del Contrato Social, en su libro que lleva ese nombre, publicado en 1762, donde se consagraba al pueblo como Soberano, estableciendo un acuerdo con quienes ejercerían el poder.

Partía de la idea de un estado original, el de naturaleza, antes de la existencia del estado construido socialmente, donde los hombres vivían ejerciendo la plenitud de sus derechos, en igualdad de condiciones, sin jerarquías, en total libertad y armonía.

La propiedad privada, impuso la necesidad de establecer límites a la situación de sometimiento de algunas personas hacia otras, o las guerras y conflictos que se generaron por el dominio particular de los bienes. Por eso se crea el Estado, como garante del ejercicio de los derechos individuales, para lo cual esas mismas personas deben renunciar a algunas de sus facultades en beneficio de todos. Pero esa aceptación de cesión de algunos de sus derechos, sólo puede hacerse mediante un acuerdo de voluntades, donde los ciudadanos acepten sus limitaciones con agrado, en vistas a vivir en una sociedad que los proteja, asegurando los bienes, la vida y la libertad de cada miembro, mediante la protección de todos.

La ley, a la que considera “la más sublime de las instituciones humanas”, es la que está dotada de esa mágica posibilidad, de poner límites que las personas aceptarán de buen grado, porque saben que será para su propio beneficio, y sólo ella será capaz de restablecer la igualdad natural de los hombres. Es a ella a quien deberán respetar tanto gobernados como gobernantes, ya que las decisiones de estos últimos no deberán ser caprichosas, sino sujetas al texto legal.

En su obra “Emilio”, expuso sus ideales pedagógicos, en consonancia con sus ideas políticas y sociales, donde propone, por medio de la educación, transformar internamente al hombre. Partiendo de la idea de que los seres humanos nacen buenos, pero que la sociedad los pervierte, proponía criar a los niños alejados de la civilización y en contacto con la pureza de la naturaleza, rescatando el conocimiento intuitivo y el respeto por la evolución y maduración espontáneas.

Entre 1751 y 1780, colaboró, aunque no coincidió plenamente con todo su contenido, en la redacción de la “Enciclopedia”, publicada en París bajo la dirección de Denis Diderot y Jean D´Alembert, obra que comprendía 35 volúmenes, y en la que colaboraron 160 personalidades del pensamiento ilustrado. Fue llamada por sus opositores, el evangelio de Satanás, pues realizaba una crítica a la monarquía, a la iglesia y a las injusticias sociales. Sin embargo, rechazaba del enciclopedismo, sus pensamientos ateos, la acumulación creciente y desmedida del conocimiento y el alejamiento de la moral.

Falleció en Francia, el 2 de julio de 1778.

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