Historia
Inicio Rusia, Siglo XIX El zar Alejandro I de Rusia

El zar Alejandro I de Rusia

Publicado por Pedro

Zar Alejandro I de RusiaAlejandro I Pavlovich nació en San Petersburgo el 23 de diciembre de 1777 y falleció en Tarangog, supuestamente porque su muerte está envuelta en un áurea de misterio, el primero de diciembre de 1825. Hijo de Pablo I, fue Zar de Rusia desde el 23 de marzo de 1801 hasta su muerte y también rey de Polonia y Gran Duque de Finlandia a partir del Congreso de Viena en el año 1815. Pertenecía a la dinastía de los Romanov.

Tuvo una formación hasta cierto punto contradictoria. Por un lado fue educado en los ideales del despotismo ilustrado por parte de su tutor suizo Frederic Caesar de Lapharpe y por otro lado por los ideales de su padre que le transmitió las tradiciones de la autocracia rusa y la pasión por el ejército y el militarismo.

Tal vez esta dualidad explicaría el motivo de que contemporáneos suyos como Napoleón Bonaparte o Klemens von Metternich le dedicaran palabras poco laudatorias para describir su ambigua y bipolar personalidad.

Llegó al poder después de una conspiración en la que su padre fue asesinado y en la que él mismo había participado, hecho que influiría toda su vida por los remordimientos que le generó.

Creó un Comité Privado, casi secreto, para asesorarle en las reformas que pretendía emprender y que estaba formado principalmente por sus amigos íntimos, admiradores del sistema político inglés y de sus instituciones, entre los cuales destacaba el liberal Mikhail Speransky.

Su política interior tuvo dos fases bien diferenciadas. Una primera en la que fue partidario de reformas dentro de la monarquía y otra, después del ocaso de Napoleón, en que se fueron acentuando sus políticas conservadoras y reaccionarias.

Tomando como modelo las instituciones inglesas, sus reformas en algunos casos se vieron frustradas por la corrupción imperante en la administración del imperio ruso. Por ello optó por importar a funcionarios extranjeros, principalmente alemanes.

En una primera fase abolió la tortura, los tribunales secretos, relajó la censura, decidió dar más poderes al senado, se reestructuraron y se crearon nuevas universidades como las de Járkov, Vilna, Kazan y Dorpat y promulgó el decreto de fundación de la Universidad Estatal de San Petersburgo. También hizo algunos intentos de liberar al campesinado de la servidumbre. Pero fue incapaz de erradicarla por temor a enemistarse con la aristocracia, lo que propició a largo plazo que el proceso de Revolución Industrial, que avanzaba inexorablemente en algunos países de Europa, en Rusia se demorara.

Incluso su hombre de confianza, Mikhail Speransky, llegó a redactar el borrador de una constitución en la cual finalmente el zar no estampó su firma.

En el terreno de la política internacional la importancia de Alejandro I adquiere mayor dimensión. Se alió en un principio con Inglaterra. Pero los reveses del Imperio Ruso en las batallas contra Napoleón, particularmente Austerlitz en 1805 y Friedland en 1807, le obligaron a buscar una alianza con el emperador francés. Pero la concordia fue muy breve. Francia, muy interesada en establecer una Polonia independiente unido al bloqueo continental establecido por el corso, que impedía el comercio con las Islas Británicas, agudizó las tensiones entre las dos potencias que desembocaron finalmente en la fracasada invasión de Rusia por parte del ejército francés en 1812. La gran extensión de Rusia unido a las adversas condiciones meteorológicas rusas propiciaron el principio del fin de Napoleón.

En el Congreso de Viena (1814-1815) el Imperio Ruso de Alejandro I se vio recompensado por importantes ganancias de territorio. Retuvo la posesión de Finlandia, Besarabia (región del sudeste de Europa Central) y una importante parte del Ducado de Varsovia. Con posterioridad a la celebración de la reunión en la capital de Austria, Rusia formó parte del núcleo fundador de la Santa Alianza junto a Francisco I de Austria y Federico Guillermo III de Prusia con el objetivo de mantener el absolutismo monárquico en el viejo continente.

Su muerte, acaecida en 1825, está envuelta en el misterio, tanto por su fecha exacta como por la localización geográfica. En 1926 la tumba en la que reposaba supuestamente su cadáver fue exhumada y parece ser que no se hallaron restos humanos. Fue sucedido en el trono por Nicolás I.