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La Cultura Aymará

Publicado por Hilda

Cultura aymaraDescendiente de las antiguas civilizaciones aborígenes del altiplano, la cultura Tiwanaku, se ubica geográficamente en los Andes meridionales de América, en el norte de Chile, en la zona de Perú cercana al lago Titicaca y especialmente en Bolivia. A inicios del siglo XV se incorporaron al imperio incaico, aunque conservaron su identidad, si bien el quechua ganó terreno como lengua oficial del imperio.

Son uno de los pocos pueblos precolombinos que se mantienen unidos por sus lazos culturales. Comparten una lengua, el aymará, gramaticalmente parecido al quechua, que expresan casi 1.600.000 personas, con dos dialectos principales, el colla y el lupaca. Poseen un sistema político jerárquico, encabezado por el Achachila, que gobierna toda la comunidad. La descentralización del poder, permite la conducción de cada grupo en particular, por parte del Mallku, y la jefatura del Ayllu, grupos familiares monogámicos, queda en manos del Jilakata.

Existen tierras comunitarias o comunales, otras semi-comunitarias y otras individualizadas, donde desarrollan sus actividades agrícolas y ganaderas, sobre todo cría de llamas y alpacas, en las que se basa su economía. También son muy hábiles artesanos destacándose en los tejidos y cerámicas. Sus danzas tradicionales, su escultura y su música pentatónica, los hacen artísticamente, reconocerse como miembros de gustos comunes.

Su religión antes de la llegada de los conquistadores era politeísta venerando a sus muertos y a los elementos agrícolas. Los espíritu de las montañas nevadas, son los Achadillas o MalKus, la tierra es venerada con el nombe de Pachamama, mientras la serpiente Amaru, protege la irrigación de las tierras cultivables. Su Dios principal es Thunupa.

Ellos distinguen tres dimensiones. La que se desarrolla la vida, que está entre las otras dos, y donde el hombre despliega su actividad en medio del espacio natural, la del inicio de todo, el principio, la luz, llamada Arajpacha, y la del fin donde está la oscuridad y por lo tanto la muerte.

El cristianismo impuesto por los europeos modificó sus creencias pero no las descartó, pues subsisten fusionadas con algunos elementos cristianos, como la creencia en la vida ultraterrena. El culto se realiza cada año, siguiendo el ritmo estacional.

Siembran y mastican coca, lo que les trae algunos enfrentamientos con las leyes locales.

La nación aymará si bien se ha adaptado a los nuevos tiempos, no ha cesado en su lucha étnica, que se remonta a los levantamientos contra blancos producidos durante los siglos XVIII y XIX. Ésta comunidad se identifica con sus propias bandera las wiphalas, que constan de cuarenta y nueve cuadros de siete colores, diferenciándose de los símbolos estatales.

Políticamente han conformado un partido para luchar dentro de la organización democrática por la lucha por el poder. El MIP (Movimiento Indio Pachakuti) tiene como líder a Felipe Quispe, antiguo terrorista, que se desempeña como Secretario de la Confederación Sindical Única de los Campesinos de Bolivia, y que si bien ya no promueve atentados, sigue pregonando la conformación de un estado indígena paralelo al boliviano.

Actúan como poder de hecho, oponiéndose a medidas como la privatización del agua, en el 2000, en la zona de los valles cochambinos y el altiplano, y en el año 2003, a la exportación de gas a California, pasando por Chile, ya que Bolivia no tiene salida al mar. La oposición, que se concretó en cortes de rutas y caminos, se fundamentaba en las privatizaciones realizadas por el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada que dejó ese valioso recurso en manos de compañías extranjeras.

Evo Morales representa la victoria de la cultura aymará en suelo boliviano, al haber ganado la máxima autoridad del estado, en las elecciones de 2005, por el Movimiento al Socialismo. Quispe, sigue presionando sobre Morales para que cumpla sus promesas electorales, de eliminar los capitales extranjeros del país.