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La Cultura Aymará

Publicado por Hilda

Cultura aymaraDescendiente de las antiguas civilizaciones aborígenes del altiplano, la cultura Tiwanaku, se ubica geográficamente en los Andes meridionales de América, en el norte de Chile, en la zona de Perú cercana al lago Titicaca y especialmente en Bolivia. A inicios del siglo XV se incorporaron al imperio incaico, aunque conservaron su identidad, si bien el quechua ganó terreno como lengua oficial del imperio.

Las comunidades aymaras se concentran en el altiplano del Titicaca y en La Paz, Oruro y Potosí. En el Perú destacan Puno, Tacna y Moquegua, y en Chile Arica y Parinacota y Tarapacá. El aymara es lengua oficial en Bolivia y tiene reconocimiento en el Perú, mientras en Chile el pueblo está reconocido por la Ley Indígena N.º 19.253.

Son uno de los pocos pueblos precolombinos que se mantienen unidos por sus lazos culturales. Comparten una lengua, el aymará, gramaticalmente parecido al quechua, que expresan casi 1.600.000 personas, con dos dialectos principales, el colla y el lupaca. Poseen un sistema político jerárquico, encabezado por el Achachila, que gobierna toda la comunidad. La descentralización del poder, permite la conducción de cada grupo en particular, por parte del Mallku, y la jefatura del Ayllu, grupos familiares monogámicos, queda en manos del Jilakata.

Existen tierras comunitarias o comunales, otras semi-comunitarias y otras individualizadas, donde desarrollan sus actividades agrícolas y ganaderas, sobre todo cría de llamas y alpacas, en las que se basa su economía. También son muy hábiles artesanos destacándose en los tejidos y cerámicas. Sus danzas tradicionales, su escultura y su música pentatónica, los hacen artísticamente, reconocerse como miembros de gustos comunes.

Además, la cultura aymará se caracteriza por su profundo respeto y conexión con la naturaleza. Los aymaras creen en la reciprocidad con la naturaleza y practican rituales para honrar a la Pachamama (Madre Tierra), a quien consideran una entidad viva que provee sustento y protección. Este respeto por la naturaleza se refleja en su agricultura, que es sostenible y en armonía con el medio ambiente.

En el manejo agrícola sobresalen los waru waru, camellones con canales que atenúan heladas e inundaciones. Estas técnicas rehabilitadas alrededor del Titicaca conviven con terrazas, riego tradicional y crianza de camélidos. La conservación se apoya en chuño y tunta, papas deshidratadas y congeladas que aseguran reservas prolongadas.

Su religión antes de la llegada de los conquistadores era politeísta venerando a sus muertos y a los elementos agrícolas. Los espíritu de las montañas nevadas, son los Achadillas o MalKus, la tierra es venerada con el nombe de Pachamama, mientras la serpiente Amaru, protege la irrigación de las tierras cultivables.Se les denomina Achachilas, entendidos como ancestros tutelares que resguardan manantiales, bofedales y cosechas. La Pachamama estructura relaciones de reciprocidad mediante ofrendas, libaciones y mesas rituales en fechas agrícolas. Tunupa, presente en la toponimia andina, figura en relatos sobre orígenes y transformaciones del paisaje. Su Dios principal es Thunupa.

Ellos distinguen tres dimensiones. La que se desarrolla la vida, que está entre las otras dos, y donde el hombre despliega su actividad en medio del espacio natural, la del inicio de todo, el principio, la luz, llamada Arajpacha, y la del fin donde está la oscuridad y por lo tanto la muerte.

El cristianismo impuesto por los europeos modificó sus creencias pero no las descartó, pues subsisten fusionadas con algunos elementos cristianos, como la creencia en la vida ultraterrena. El culto se realiza cada año, siguiendo el ritmo estacional.

Siembran y mastican coca, lo que les trae algunos enfrentamientos con las leyes locales.

La masticación tradicional está amparada en Bolivia por la Ley General de la Coca 906 de 2017, que delimita zonas permitidas. En el Perú, el chacchado y los usos rituales cuentan con reconocimiento legal en áreas andinas. En Chile no se cultiva legalmente, y su circulación está regulada por la normativa sanitaria y de drogas.

La nación aymará si bien se ha adaptado a los nuevos tiempos, no ha cesado en su lucha étnica, que se remonta a los levantamientos contra blancos producidos durante los siglos XVIII y XIX. Ésta comunidad se identifica con sus propias bandera las wiphalas, que constan de cuarenta y nueve cuadros de siete colores, diferenciándose de los símbolos estatales. Desde 2009, la Wiphala es símbolo del Estado boliviano y acompaña a la tricolor en actos oficiales. Su cuadrícula multicolor expresa la complementariedad de los suyos y la diversidad del territorio. Está presente en edificios públicos, ceremonias cívicas y emblemas institucionales.

Políticamente han conformado un partido para luchar dentro de la organización democrática por la lucha por el poder. El MIP (Movimiento Indio Pachakuti) tiene como líder a Felipe Quispe, antiguo terrorista, que se desempeña como Secretario de la Confederación Sindical Única de los Campesinos de Bolivia, y que si bien ya no promueve atentados, sigue pregonando la conformación de un estado indígena paralelo al boliviano.

Actúan como poder de hecho, oponiéndose a medidas como la privatización del agua, en el 2000, en la zona de los valles cochambinos y el altiplano, y en el año 2003, a la exportación de gas a California, pasando por Chile, ya que Bolivia no tiene salida al mar. La oposición, que se concretó en cortes de rutas y caminos, se fundamentaba en las privatizaciones realizadas por el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada que dejó ese valioso recurso en manos de compañías extranjeras. En Cochabamba, el contrato con Aguas del Tunari fue anulado en 2000, revirtiéndose la concesión del agua potable. En octubre de 2003, durante la llamada Guerra del Gas, renunció Gonzalo Sánchez de Lozada y se reconfiguró la agenda energética. En 2006, el Decreto Supremo 28701 Héroes del Chaco dispuso la nacionalización de los hidrocarburos.

Evo Morales representa la victoria de la cultura aymará en suelo boliviano, al haber ganado la máxima autoridad del estado, en las elecciones de 2005, por el Movimiento al Socialismo. Ejerció la presidencia de 2006 a 2019. La Constitución de 2009 instauró el Estado Plurinacional y reconoció 36 lenguas oficiales, entre ellas el aymara. Se ampliaron derechos colectivos y se incorporó la consulta previa en la gestión territorial. Quispe, sigue presionando sobre Morales para que cumpla sus promesas electorales, de eliminar los capitales extranjeros del país.

La cultura aymará también se destaca por su rica tradición oral, que se transmite de generación en generación. Los cuentos y leyendas aymaras son una fuente importante de conocimiento sobre su cosmovisión, sus valores y su historia. Muchos de estos relatos se centran en la relación entre los seres humanos y la naturaleza, y enseñan lecciones sobre la importancia de vivir en armonía con el medio ambiente.

Además, la cultura aymará ha influido significativamente en la gastronomía de la región andina. Sus técnicas de cultivo y preparación de alimentos, como la papa, el maíz y la quinua, han sido fundamentales para la alimentación de las poblaciones locales. La cocina aymará es conocida por su sabor único y su uso de ingredientes naturales y nutritivos.

En el ámbito educativo, se están realizando esfuerzos para preservar y promover la lengua y la cultura aymara. En Bolivia, la Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez 070 de 2010 establece educación intracultural, intercultural y plurilingüe con materiales en aymara. En el Perú, la Ley 29735 de 2011 y la EIB del MINEDU desarrollan currículos y alfabetos oficiales. Estas políticas sostienen la transmisión intergeneracional y la presencia pública de la lengua. Existen programas de educación bilingüe que enseñan a los niños en aymará y español, y se están desarrollando materiales educativos en aymará para su uso en las escuelas. Estas iniciativas son fundamentales para garantizar la supervivencia y el florecimiento de la cultura aymara en el futuro.