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Los suevos

Publicado por Hilda

Originarios de una zona cercana al mar Báltico, fueron llamados así por los romanos, pues llamaban Mare Suebicum, a ese mar que los albergaba, aunque con esa denominación comprendían también a otros pueblos germanos residentes en las cercanías.

Al comenzar a desplazarse, ocuparon la actual Alemania, donde una región tomó el nombre de Suabia. Algunos grupos se separaron del tronco común y se denominaron alamanes, que darían el nombre al país de Alemania.

Reinos germánicos

Su primer rey fue Hermerico, que gobernó entre los años 409 y 438. Estos reyes tuvieron grandes atribuciones, de tipo político, económico y militar.

Hermerico cruzó el río Rin con sus hombres, en los comienzos de su reinado, junto a otros pueblos bárbaros, llamados así por los romanos por residir fuera de las fronteras del imperio, y se infiltraron en éste, saqueando y asolando a los pobladores de la Galia.

Amenazaron las ciudades de Aquitania, atravesaron por el oeste los Pirineos e ingresaron en Hispania. Fue un camino de muerte y destrucción, aniquilándose la vida familiar y económica de los pobladores romanos. En el año 411 se apoderaron de la provincia noroccidental de la Península Ibérica, llamada Gallaecia, sometiendo a sus pobladores, y destruyendo la anterior cultura romana. El emperador romano, Honorio, firmó con ellos un pacto donde los suevos reconocían la autoridad del emperador romano y se convertían en sus federados. Les correspondió la parte oeste de la Gallaecia, mientras que a los alanos el este. Los Vándalos, vencieron a los suevos, se dirigieron a la Baética, y luego hacia la África romanizada.

En el año 438, asumió el reinado el hijo de Hermerico, llamado Requila, como asociado al trono, por la enfermedad de su padre, que asumió como monarca único tras la muerte de su padre en el año 441. Tuvo una actitud conquistadora y muy hostil, tanto con los pobladores de la Hispania Romana, como con la iglesia (los suevos eran paganos).

Los marginados el imperio, esclavos fugitivos, campesinos empobrecidos, deudores, desertores, se habían agrupado en bandas que asolaban el imperio, y a ellas se unió este rey, para lograr sus propósitos expansivos. En vida aún de su padre (año 439) logró conquistar Mérida y tres años después, Sevilla. Casi toda Hispania quedó bajo su mando, salvo la costa levantina y la Tarraconense. En el año 446 derrotó al general Vito, de las fuerzas romanas, que intentó reconquistar el territorio.

Fue sucedido por su hijo Requiario, luego de su deceso acaecido en el año 448. Este rey llegó aun acuerdo con los romanos, a quienes le entregó la Cartaginense, al centro y sureste de la Península. Esto solo duró tres años, ya que luego de ese lapso intentó retomarla, pero fueron derrotados por los visigodos, federados romanos, quienes asesinaron al rey suevo. El visigodo Agiulfo, hombre de pocas condiciones morales, que demostró realizando toda clase de atropellos, fue designado rey de los suevos, por el rey visigodo Teodorico II. Maldras terminó con su vida, y asumió el poder, para ser asesinado en el año 459. Su hijo Remismundo ocupó el trono, logrando pacificar y unificar el reino, convirtiendo su pueblo a la religión arriana, cristiana, pero declarada hereje por los católicos, por no identificar a cristo con la divinidad. Desde mediados del siglo V, y por aproximadamente cien años, no hay datos sobre los suevos, por lo que se conoce a esta época como período oscuro.

En el reinado de Karriarico, que gobernó a partir del año 550, comenzó la conversión de los suevos al catolicismo. Le sucedió a su muerte en el 559, el rey Teodomiro, primer rey católico, que gobernó hasta el año 570. Seguramente a partir de esta época ya hubo una mayor identificación con la población hispano-romana al profesar igual religión.

La penetración visigoda a partir del año 575, hizo que el rey suevo Miro, peticione un tratado de paz, que se concreto en el 577. En el año 578, Miro se enfrentó a los visigodos, y fue derrotado. Antes de morir le juró fidelidad al rey visigodo Leovigildo. Le sucedió su hijo Eborico hacia el año 583, firmando la paz con los visigodos. Esta paz duró poco, pues el rey suevo fue derrocado por su cuñado, esposo de su hermana, llamado Andeca, quien además del trono le arrebató su mujer. En el año 585, el rey visigodo Leovigildo derrotó al rey suevo Andeca, apoderándose del territorio y de sus bienes, imponiendo nuevamente la religión arriana.

Los suevos intentaron una sublevación para imponer su propio rey, de nombre Malarico, pero nada pudieron hacer ante la superioridad de los visigodos.

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