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La Armada Invencible

Publicado por Raquel

Hasta 1588, el rey español Felipe II presumió de su flota militar de barcos, que hasta entonces había vencido todas las batallas en las que se vio envuelta. De ahí, que se conociera como la “Armada Invencible”. Sin embargo, en ese año tendrá lugar una penosa campaña de invasión de Inglaterra que terminó con la flota destrozada, por diferentes causas que comentaremos.

Felipe II

La enemistad entre la España e Inglaterra se remonta a los primeros años del reinado de Isabel I. Hasta entonces, el matrimonio entre Felipe II y la anterior soberana inglesa, María Tudor, favoreció las buenas relaciones entre ambas potencias. Sin embargo, subyacía en todo ello el tema religiosa, ya que Isabel I profesaba el clero anglicano, a diferencia de su católica antecesora. Pero el verdadero problema inglés para España se hallaba en el mar.

En 1568, Isabel I decomisó una serie de buques españoles cargados de plata en el Mar Caribe, lo que provocó un primer choque con Felipe II. A ello, había que añadir las constantes acciones de corsarios británicos en la zona, lo que dificultaba el tráfico de la flota española de Indias. Además, la presencia de los mismos en el Canal de la Mancha impedía a los barcos de la monarquía hispánica llegar a los Países Bajos, por entonces bajo dominio de Felipe II. A pesar de todo ello, en estos primeros momentos Isabel I se comprometió a poner fin a esas acciones.

Sin embargo, un hecho fundamental hará cambiar la opinión de la reina inglesa. Y fue la anexión de Portugal por parte de España, en 1580. La toma de Felipe II del trono dejado vacante por el rey don Sebastián provocó la hegemonía española en el Océano Atlántico. Y es que la monarquía hispánica no sólo se hizo con el territorio portugués en la Península, sino también con las posesiones de Ultramar, como la Brasil conquistada.

Esta circunstancia hizo que Isabel I firmara, en 1585, una alianza con los Países Bajos, a favor del movimiento de independencia de las provincias. En ellas, se había firmado la Unión de Utrecht, encabezada por Guillermo de Orange. De religión mayoritariamente protestante-calvinista, los holandeses declararon su independencia de la monarquía hispánica, lo que dejaba a Felipe II en una situación crítica. Porque no sólo quería sofocar la rebelión en los propios Países Bajos, sino que, además, decidió atacar a Inglaterra con una invasión. Fue entonces cuando entraba en acción la Armada Invencible.

La acción militar contra Isabel I tuvo lugar en 1588. Dos serían los puntos de partida de la flota que atacaría las costas inglesas. Por un lado, el puerto de Lisboa (no hay que olvidar que Portugal quedaría anexionada a España durante varias décadas); por otro lado, los puertos de los Países Bajos. Allí tendrían que reunirse los barcos llegados de Lisboa, pero fue en esos momentos cuando comenzaron los problemas para la Armada.

Tradicionalmente, se ha achacado a los fenómenos meteorológicos el final de la Invencible. Es cierto que una serie de tormentas en el Mar de Irlanda destruyó la flota, pero este fue el último episodio del caos. Puede decirse que el resultado final del desastre vino dado por varias circunstancias. Por un lado, quizá el más importante, fue la falta de coordinación entre los mandos de las flotas de Portugal y los Países Bajos, que no llegaron a entenderse. Por otro lado, se produjo el desabastecimiento de provisiones, que afectó a la tripulación.

Lo cierto fue que la flota inglesa repelió el ataque español, lo que hizo que la Invencible huyera al Mar del Norte. Bordeando Irlanda, se sucedieron las nefastas condiciones meteorológicas que destruyeron la Armada y provocaron el fin de la campaña. Muchos de los tripulantes recalaron en las costas irlandesas, que terminaron instalados en el país católico.

Con el desastre de la Armada Invencible, se ponía de manifiesto la vulnerabilidad española en el Océano. Las acciones de hostigamiento por parte de Isabel I continuarán con dos importantes saqueos en sendas ciudades españolas. La primera fue A Coruña, atacada por sir Francis Drake en 1589; por otro lado, Cádiz, casi destruida por una flota anglo-holandesa comandada por el conde de Essex, en 1596. Sería ya en el siglo XVII cuando las relaciones de España con Inglaterra volverían a la normalidad.

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