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Tarquino el Antiguo

Publicado por Pedro

Lucio Tarquino Prisco, conocido también como Tarquino el Antiguo o Lucumón en sus orígenes, es el quinto rey de Roma y el primero de origen etrusco. Subió al trono en el año 616 a.C. y perduró hasta el 578 a.C. reinando un total de treinta y ocho años. Una tendencia historiográfica más científica y sustentada en las pruebas que proporciona la arqueología lo reconoce como el auténtico fundador de la ciudad de Roma en lugar del mítico rey Rómulo y sus primeros sucesores, los cuales son considerados personajes de dudosa historicidad para esta tendencia.

Imagen de una parte de la Cloaca Maxima

Su padre, Demaratatos, era un exiliado de origen griego de la ciudad de Corinto que se estableció en la ciudad etrusca de Tarquinia, de ahí su nombre posterior. De buena familia su matrimonio con la etrusca Tanaquil no hizo más que aumentar sus bienes y convertirlo en un hombre poderoso y cercano a los centros de poder a su llegada a Roma.

Cuenta la leyenda que una vez llegado a Roma junto a su mujer Tanaquil, paseaban por el Janículo cuando un águila descendió del cielo y le quitó el sombrero para al poco tiempo volvérselo a poner en su cabeza. Su mujer Tanaquil familiarizada con la interpretación de signos premonitorios le auguró un futuro lleno de privilegios y de grandezas.

En Roma se cambió el nombre por el de Tarquino Prisco y su riquezas e influencia hicieron, pese a ser extranjero, que llegara a convertirse en tutor de los hijos del rey Anco Marcio.
Ganada la confianza de una buena parte de la nobleza y del propio rey esperó a la muerte de éste para urdir la trama que lo convertiría en el quinto monarca de Roma.

Se dice que a la Muerte de Anco Marcio, Tarquino Prisco se mostró favorable a que se convocasen con la mayor celeridad posible los comicios y se designara un rey. Un tiempo antes de la reunión se encargó de alejar a los hijos de Anco Marcio de la ciudad de Roma con el pretexto de una cacería. De este modo pudo reclamar para sí mismo el derecho al trono convenciendo a los ciudadanos de la ciudad de su idoneidad.

En el terreno militar y de las conquistas territoriales se puede considerar a Tarquino Prisco un digno sucesor de Anco Marcio. Se enfrentó a los latinos y tomó la ciudad de Apiola en el Lacio. Se cuenta que con el botín obtenido celebró unos grandes juegos (ludi romani) para conmemorar el triunfo obtenido.

Motivado por algunos combates con los sabinos que pusieron en aprietos a su ejército decidió añadir nuevas centurias de caballería a las que en su momento había establecido Rómulo. Embarcándose en nuevos conflictos abatió el poderío de los sabinos y conquistó numerosas plazas dominadas por los latinos: Nomento, Ameriola, Cornículo, Crustumerio, Medulia y Cameria.

Otro aspecto digno de mención de su largo reinado fue la importancia que otorgó a la realización de obras urbanas: Construyó el Circo Máximo donde se realizarían carreras de carros de caballos (quadriga), la red de alcantarillado (cloaca maxima) propiciado por la necesidad de dar salida a las aguas pantanosas, el templo de Júpiter en el Capitolio y la desecación de la zona del foro.

Murió asesinado por dos pastores escogidos por los dos hijos de Anco Marcio como venganza a la infamia que Tarquino el Antiguo había promovido para alejarlos del trono. Fue sustituido por Servio Tulio también de origen etrusco el cual su nominación como rey estuvo envuelta en la leyenda y en los presuntos presagios que le acompañaron desde su infancia.

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