Historia

Darío I

Publicado por Sebastián

Darío fue conocido como “Darío el Grande” básicamente por sus acciones como gobernante que tendían al bien. Fue un rey enigmático de Persia pero además un gran rey para las provincias sometidas como Egipto.dario-i-el-grande.jpg

Al ser hijo de Histapes que era sátrapa de Partia e hijo del rey Arsames formaba parte de una vertiente secundaria de la descendencia de la familia real aqueménida. Es decir, formaba parte de una familia con gran poder en la nobleza del imperio aqueménida.

A partir del suicidio del rey en el 522 a.C. formó parte de la guardia real de Cambises II. Este rey de mató debido a que su intento por evitar una usurpación que consistió en una maniobra implementada por el mago Gaumata, suplantando al ya muerto Esmeredis (el hermano de Cambises)quien había sido enviado a matar por el rey.

Esto llevó a Darío a desafiar a Gaumata con la ayuda de seis nobles más intentó recuperar el trono para la dinastía aqueménida.

Fue así que tras derrotar al mago y casarse con Atosa, la viuda del falso Esmeredis, la cual era hija de Ciro II, tuvieron un hijo llamado Jerjes I que heredaría el trono y se transformaría en el rey de Persia más adelante.

Darío se destacó por haber derrotado todos los intentos de usurpaciones e independencias de las provincias sublevadas del imperio aqueménida y tanto Babilonia, Susiana y Egipto fueron sometidos.

Introdujo mejoras en el sistema militar y en la administración del imperio y en el código legal del mismo. En este sentido revisó las leyes sobre testimonios, el comercio de esclavos, los depósitos, sobornos y las violaciones. En cuanto al aspecto militar profesionalizó las tropas, estableció la obligatoriedad del servicio militar, el pago a tropas y el entrenamiento militar.

Administrativamente fijó un reordenamiento de las provincias así como la fijación de impuestos. Estableció una división de las provincias en veinte con un gobierno local llevado a cabo por el llamado sátrapa (gobernador). Si bien se mantenía la independencia relativa de cada provincia se obligaba a pagar un tributo al poder central del emperador en oro o plata.

A fin de prevenir rebeliones estableció el gobierno de estas provincias a cargo de un administrador financiero, un coordinador militar y el sátrapa; todos ellos debían responder al rey.

La construcción de destacadas obras arquitectónicas fue otro de los aspectos buenos de su gobierno. Uno de estos fue la creación de la ciudad de Persépolis, la capital del imperio.

Se destaca también la creación de un canal que comunicaba el río Nilo con el Suez con lo cual pudo favorecer la navegación.

La caminería y rutas construidas a lo largo del imperio fue una obra a señalar como el Camino Real que iba desde Sardes hasta Anatolia, Siria y Mesopotamia, llegando a Susa y luego hasta Persépolis.

A nivel del comercio, la economía y la diplomacia Darío tuvo también una labor destacada en el reino Aqueménida. Introdujo el dárico de oro y desarrolló el comercio por medio de expediciones hacia nuevos mercados. Se piensa que hubo contacto comercial con Cartago en Sicilia. Las ciudades tuvieron así un desarrollo del comercio, las actividades artesanales y el crecimiento poblacional.

Su buena gestión se basó en el interés por que sus provincias súbditas tuvieran un desarrollo orientado al bienestar y no solamente una explotación en base a impuestos y esto favoreció y mucho a todo el imperio. Por ejemplo, autorizó a los judíos la reconstrucción del Templo de Jerusalém. También apoyó a los santuarios griegos y otros pueblos con lo cual se aseguró lealtad al imperio.

Desde el punto de vista religioso Darío figura como creyente de la religión monoteísta oficial, el zoroastrismo, se menciona a Ahura Mazda como el dios. Pero Darío, más allá de sus creencias demostró respeto por otras religiones y cultos existentes.

Algo realmente destacable es que Darío tuvo una política contraria hacia la esclavitud y todos los trabajadores de Persépolis y otros sitios del imperio tenían remuneración por su labor, algo que caracterizó a esta dinastía de reyes persas.