Los egipcios
Los egipcios fueron un pueblo de origen africano, de lengua camita que se ubicaron a las orillas del río Nilo, hacia el año 5000 antes de la era cristiana. Ese río condicionó gran parte del desarrollo de esta civilización, que se dividió en dos zonas bien diferenciadas, agrupadas en clanes dirigidas por caudillos que luego se concentraron en dos: el Alto y el Bajo Egipto, la primera al sur y la segunda al norte, zonas que fueron unificadas por el rey Menes, aproximadamente en el año 3200 antes de Cristo, cuando el norte invadió a los poblados del sur.
Cada verano el Nilo se desbordaba en Akhet, dejando limo fértil y posibilitando agricultura de cuencas con diques y canales. El calendario de 365 días, con doce meses y cinco epagómenos, seguía el orto helíaco de Sirio, que anunciaba la crecida.
A partir de entonces la historia egipcia aparece dividida en períodos, correspondientes a dinastías faraónicas, donde este rey, con rasgos de divinidad, gobernaba en forma vitalicia y era sucedido hereditariamente. Había muchos cargos de gobierno pero todos subordinados al faraón, identificado con el dios Horus. Eran muy importantes los escribas, puesto que dejaban constancias de las órdenes emanadas del faraón, de los informes de las obras efectuadas, y de los impuestos recaudados.
La jeroglífica se usaba en monumentos y culto, la hierática en administración y literatura, y la demótica tardía en trámites y registros jurídicos. Los escribas usaban papiro y cálamos, recurrían a ostraca en borradores, y la Piedra de Rosetta, de 196 a. C, permitió el desciframiento.
Hacia el año 2800 a. C, dio inicio la tercera dinastía y Menfis pasó a ser la capital egipcia. Durante la cuarta dinastía comienzan a realizarse las pirámides, majestuosas obras arquitectónicas de piedra, que se usaban para tumbas de los faraones, que se albergaban allí después de muertos, embalsamados, para que pudieran vivir en la eternidad, donde también necesitaban su cuerpo.
Las creencias funerarias distinguían el ka, el ba y el akh, por lo que momias y vasos canopos preservaban el cuerpo. El difunto afrontaba el juicio de Osiris, corazón pesado ante la pluma de Maat, según Textos de las Pirámides y el Libro de los Muertos.
Al terminar la sexta dinastía, también acaba el período Antiguo y sobreviene un intervalo de tiempo donde predominaron las luchas internas entre nobles y faraones, y además Egipto debió sufrir la invasión de pueblos asiáticos.
La undécima dinastía llevó al poder a los hombres del Sur, y Tebas se convirtió en la capital del Egipto unificado, iniciándose un pacífico período llamado Medio o Feudal.
Luego ocurrió otra invasión, esta vez por parte de los hicsos, que dominaron Egipto por doscientos terribles años, hasta que en año 1580 a. C el príncipe tebano Amosis logró expulsarlos y se fundó la decimoctava dinastía, iniciándose una serie de afortunadas campañas militares de conquista. A partir de esta etapa floreció el arte y la arquitectura.
Los hicsos introdujeron el carro de caballos y el arco compuesto, luego adoptados por los tebanos. Tras su expulsión por Amosis, el Reino Nuevo organizó carros y arqueros móviles que sostuvieron campañas con Tutmosis III.
Al asumir el poder Amenhotep IV, aproximadamente en el año 1372 a. C adoptó el monoteísmo, adorando como único dios a Atón, el Sol, y llevó la capital a Tell al-Amarna. Sus cambios encontraron la resistencia sacerdotal y de su propio pueblo, comenzado la decadencia de Egipto.
Durante los reinados de Seti I, en el 1320 a. C y el de Ramsés II que le sucedió, el país tuvo un notable progreso, pero a la muerte de este último, Egipto sufrió numerosas conquistas por parte de libios, persas, nubios y asirios.