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Los Hicsos

Publicado por Hilda

Dios SethEntre los años (1785 a.C.-1539 a.C.) en el período egipcio conocido como “Segundo Período Intermedio” un pueblo de costumbres sumamente primitivas, los hicsos, cuya etimología significa “reyes pastores” o “monarcas extranjeros”, de origen asiático, probablemente de raza semita, aunque con mezcla aria (algunos egiptólogos los consideran micénicos o proto-griegos) belicosos y expertos combatientes y jinetes, dominaron sin demasiado esfuerzo a los egipcios, tal vez infiltrándose de a poco, en un estado donde el poder había perdido su fortaleza, imponiéndose en esta tierra y en Siria, desde su sede en Avaris, en el Delta Oriental, siendo el primer rey del Alto y Bajo Egipto (salvo Tebas) Salitis, que desplegó un ejército de 240.000 hombres para la defensa del territorio, cobrando tributos a los pobladores.

El historiador y sacerdote egipcio, Manetón, se refirió a la invasion de los hicsos, llamándolos “mal nacidos”, acusándolos de asesinar ancianos, someter a niños y mujeres como esclavos, quemar ciudades y destruir templos. Primero se apoderaron de la zona del Delta, y luego se dirigieron hacia el Sur, llegando al Egipto Medio y a Hermópolis.

Hay autores, como el controvertido escritor, Immanuel Velikovsky, que sostienen que los hicsos ingresaron en el 1441 a.C, cuando se había producido el éxodo de los judíos de Egipto, identificando a los hicsos con los amalecitas. Otros, la mayoría, asegura que los hebreos ingresaron a Egipto durante el dominio de los hicsos, y aún hay quienes sostienen que el éxodo judío sería coincidente con la expulsión de los hicsos del Imperio.

Los hicsos, a pesar de su origen y costumbres primitivas, demostraron una notable capacidad para adaptarse y aprender de la cultura egipcia. Se sabe que adoptaron el sistema de escritura jeroglífica, y aunque su dominio del idioma egipcio nunca fue perfecto, lograron comunicarse efectivamente con la población local. También adoptaron la administración egipcia, manteniendo a muchos de los funcionarios locales en sus puestos y respetando las leyes y costumbres locales.

Los invasores tomaron algunas costumbres de los egipcios, como por ejemplo, el idioma, y las manifestaciones artísticas, a las que aportaron el laúd y la lira. Se introdujo durante esta época el trabajo del bronce y el uso del torno en la alfarería. El arte de la guerra se profundizó en calidad, surgiendo una nobleza guerrera, y adoptando el uso de equinos, el carro de combate y el doble arco.

Su religión era pagana. El Dios hicso principal, señor del cielo, de la fecundación y de las tempestades, era Baal, al que identificaron con el dios egipcio Seth (ver imagen de la derecha) representativo de las fuerzas naturales. No aceptaron el culto a Ra ni a Osiris, aunque sus monarcas se consideraban “hijos de Ra”.

Durante la época del Imperio Nuevo, a partir del año 1539 a. C, el príncipe Amosis I, tebano, pudo sacar a los hicsos del mando, y de la tierra de Egipto. Aparentemente ya el padre de Amosis, Sekenenra Taa, había querido expulsar a los invasores, y esto se demostró pues al quitar los vendajes a su momia, se le descubrieron varios cortes en el cráneo, mandíbula y lengua, lo que demostraría que falleció en combate.

Prosiguió la lucha el hermano de Amosis, Kamosis, hasta que finalmente Amosis persiguió a los hicsos en su huida, hasta el sur de Palestina, terminando con un dominio extranjero que duró aproximadamente una centuria, y representó las dinastías XV y XVI de la historia de este pueblo.

Egipto había quedado arruinado, con sus templos destruidos, y sus ciudades en estado miserable. Tebas se convirtió en la capital egipcia de un Imperio que prometía renacer. Sin embargo, el legado de los hicsos perduró. Su influencia en la cultura egipcia fue profunda y duradera, y su dominio marcó una etapa importante en la historia de Egipto. A pesar de su eventual expulsión, los hicsos dejaron una huella indeleble en la civilización egipcia, y su historia sigue siendo objeto de estudio y fascinación para los historiadores y egiptólogos de hoy.