Los Franciscanos
La Orden de los Hermanos Menores (Ordo Fratrum Minorum) u Orden Franciscana, debe su creación a la figura de San Francisco de Asís que data del 1209, constituyéndose como una orden mendicante católica.
Francisco de Asís (1181-1226) fue el hijo de un rico comerciante textil que abrazó la causa del Evangelio, pasando a vivir en la más absoluta pobreza y entrega religiosa. Canonizado Santo por la Iglesia Católica en 1228, fue el primer caso de estigmatizaciones (heridas similares a las sufridas por Jesús que aparecen en el cuerpo de algunas personas y cuyo origen es sobrenatural). Su festividad se celebra el 04 de octubre.
Las fuentes más antiguas sitúan la recepción de los estigmas en el monte de La Verna o Alvernia, durante un retiro de oración en 1224. El hecho, difundido por las primeras biografías y por la memoria litúrgica de la orden, afianzó su reconocimiento como configurado con Cristo crucificado.
San Francisco de Asís instó a sus seguidores para que vivieran como él, en la austeridad y la pobreza, alentados por el Evangelio.
Cabe mencionar que el siglo XII es sumamente importante en lo que a materia religiosa refiere. Las Cruzadas cuyo objetivo inicial (degenerado luego) fue recuperar el Santo Sepulcro para los cristianos, de la mano armada de la Iglesia cuya disputa es siempre el poder Imperial, por una parte, revolucionaron la sociedad de la Edad Media; por otro, el surgimiento de las ciudades, la reactivación del comercio alrededor de los burgos marítimos y una Iglesia que se enriquecía a pasos agigantados, colaboraron en el engrandecimiento de los ideales franciscanos, opuestos a la opulencia de la Santa Sede.
Su objetivo principal es vivir de acuerdo con el Evangelio. La primera regla, denomina Regla Sencilla, consistió en un propósito de vida que en su inicio fue muy breve: un conjunto de textos evangélicos y algunas normas fundacionales, consistentes en el modo en que los frailes debían recibir la nueva orden, cómo debía ser el hábito y la forma de oración, en qué consistía el trabajo comunal y la vida misionera. Dicha Regla fue aprobada en forma oral por el Papa Inocencio III y confirmada tiempo más tarde por el Papa Honorio III en 1223. El texto de 1221 es la Regula non bullata o Regla no bulada, y el de 1223 la Regula bullata, asumida como norma definitiva. Su aprobación se formalizó con la bula Solet annuere de Honorio III, fechada el 29 de noviembre de 1223, que ordenó jurídicamente la vida de los Hermanos Menores.
La influencia de la Orden Franciscana se extendió rápidamente por toda Europa y más allá. Los frailes franciscanos eran conocidos por su dedicación a la enseñanza y a la predicación, y muchos de ellos se convirtieron en destacados teólogos y filósofos. En el siglo XIII, la orden se dividió en dos ramas principales, los franciscanos observantes y los franciscanos conventuales, que se diferenciaban principalmente en su interpretación de la pobreza franciscana.
En el siglo XIII, los estudios franciscanos arraigaron en París y Oxford, donde se consolidaron studia con influencia decidida en la teología y la filosofía universitarias. Figuran como referentes San Buenaventura, Juan Duns Escoto y Guillermo de Ockham, cuyas obras y disputas modelaron la escolástica latina y el pensamiento de la orden.
Sin embargo, a partir de la orden originaria surgieron otras dentro de los mismos franciscanos, cuyas particularidades subyacen al cumplimiento de la Regla y el seguimiento del Evangelio.
La primera orden de 1209 está, aún así, divida a su vez en tres entidades: la primera orden tal cual se la ha mencionado, los Hermanos Menores Conventuales y los Hermanos Menores capuchinos.
La separación jurídica entre observantes y conventuales la fijó León X con la bula Ite vos (1517), y la reforma capuchina, iniciada en 1525, fue reconocida por Clemente VII con Religionis zelus (1528). Desde entonces se usan las abreviaturas OFM, OFM Conv. y OFM Cap.; León XIII, con Felicitate quadam (1897), unificó varias familias observantes en la actual Orden de Frailes Menores.
La Segunda Orden está constituida por las Hermanas Clarisas Pobres cuya fecha de iniciación data del 1212. Santa Clara, que quería seguir los pasos de San Francisco, se instala junto con un conjunto de seguidoras en San Damián, cerca de Asís, en donde logran establecerse. Esta orden abarca todos los monasterios de monjas seguidoras de la regla de Santa Clara.
La Regla propia de Santa Clara para las Hermanas Pobres fue aprobada por Inocencio IV en 1253, y la denominación abreviada de la orden es OSC.
La Tercera Orden o de los Franciscanos Seglares compone la última rama. Fundada en 1221, también conocida como los Terciarios y/o Hermanos y Hermanas de la Penitencia, esta orden está reservada para los que quieran seguir los pasos de San Francisco, pero que no estén dispuestos a tomar el voto de castidad, esto es para aquellas personas que profesan la institución del matrimonio, por ejemplo. A medio camino entre la vida monacal y el mundo. Asimismo, esta tercera orden se divide en seglares y regulares. La Orden Franciscana Seglar recibió regla de Nicolás IV con la bula Supra montem (1289), revisada por León XIII (Misericors Dei Filius, 1883) y actualizada por Pablo VI (Seraphicus Patriarcha, 1978). Santa Isabel de Hungría es venerada como terciaria y patrona, no como fundadora, y la beata Angelina de Marsciano impulsó en 1397 comunidades femeninas de la Tercera Orden Regular. La Orden Regular ha admitidos algunas polémicas, atribuyéndose en casos su fundación a Elizabeth de Hungría en 1228y otro a Angelina Marsciano en 1395 . A esta orden también pertenecen los peregrinos, eremitas y los terceros aislados. De la misma manera, de ésta última entidad han surgido otras congregaciones franciscanas, tanto para hombres como para mujeres, que no siempre estuvieron bajo la jurisdicción episcopal.
Actualmente, a la Orden Franciscana adscriben gran cantidad de seguidores, considerada una de las más importantes en presencia mundial. La Orden Franciscana ha jugado un papel crucial en la historia de la Iglesia Católica y ha contribuido significativamente a la difusión del cristianismo en todo el mundo. Los franciscanos han sido pioneros en la promoción de la justicia social, la paz y el respeto por la creación, valores que siguen siendo fundamentales para la orden en la actualidad.