Historia

Luis VII

Publicado por Hilda

El reino de Francia había perdido su poder territorial y político, al dividirse el imperio carolingio, convirtiéndose en un conjunto de señoríos feudales. En el año 987, se inició con Hugo la dinastía de los Capetos, que lucharon por mantener el poder real, por sobre los poderosos señores feudales, apoyándose en los municipios

Luis VII

En el año 1120, nació el futuro Luis VII, hijo de Luis VI, apodado el Gordo, rey franco de la dinastía de los Capetos, y de Adela de Saboya, hija de Humberto II de Saboya, y sobrina del papa Calixto II.

Era un poco torpe, pero enérgico, profundamente religioso, considerando que era un derecho feudal el nombramiento de abades, lo que lo enfrentaría con el clero. Era capaz de perdonar y de escuchar, pero intransigente con respecto a las cuestiones de la fe, no aceptando más religión que la cristiana.

Muerto su hermano mayor, Felipe, en 1131, se convirtió en el sucesor real, siendo consagrado por el Papa Inocencio II, recibiendo por la escasa edad en que adquirió compromiso tan significativo, el apodo de “El Joven”.

Su padre arregló su matrimonio, para acrecentar sus menguados dominios, con Leonor de Aquitania, heredera de ese ducado, que aportó como dote, una gran parte del Mediodía francés (zona sur de ese territorio) y de la parte occidental, realizándose la boda, el 25 de julio de 1137, en Burdeos.

El 1 de agosto de 1137 falleció su padre, y el 25 de diciembre de 1137 recibió la corona en Bousadges, apoyándose en su reinado, en un grupo de consejeros heredados de su padre, sobre todo en el abad Suger, de Saint Denis.

Comenzó la construcción de la basílica de Saint Denis, estimuló la actividad rural, la liberación de los siervos, y concedió más autonomía a los municipios.

Fue excomulgado en el año 1141, por el Papa Inocencio II, al que había apoyado en su retorno del exilio, luego de varios enfrentamientos, contra los candidatos impuestos por el Sumo Pontífice y Teobaldo II de Champaña, conde de mucho poder e influencia, para imponer sus elegidos, a cargos eclesiásticos. Incendió la ciudad de Vitry, ganado por la ira, pero finalmente por el tratado de Vitry, entre Teobaldo II y Luis VII (1143) éste aceptó la elección del candidato papal, Pierre de la Châtre, reconciliándose con el Papa.

Como modo de remedir su culpa, participó en la Segunda Cruzada, ordenada por el Papa Eugenio III, y organizada por San Bernardo de Claraval o Clairvaux, contra el sultán de Alepo, que había tomado Edesa, y amenazaba seriamente Jerusalén, en el año 1144. Conrado III emperador alemán y Luis VII, junto a su esposa Leonor, en 1147 se dirigieron a Tierra Santa a defender el territorio, pero las disidencias entre ambos soberanos hicieron imposible el éxito de la campaña. En el año 1149, fueron derrotados en Orontes, se levantó el sitio de Damasco, que había intentado ser tomada por los cruzados, y cada ejército volvió de donde había partido, sin concretar su cometido, y con un gran desgaste financiero y militar para Alemania y el reino de Francia.

Leonor había acompañado a su esposo en la Segunda Cruzada, y la relación se deterioró, aunque gracias a la mediación del Papa, y del Abad Suger, que veían un grave perjuicio económico el devolver los aportes territoriales que había realizado como dote, prosiguieron juntos, teniendo su segunda hija, Alix, en 1150. La primera, María había nacido en 1145.

Muerto Suger en el año 1151, basándose en parentesco con su esposa, ya que ambos descendían de Roberto el Piadoso, logró la anulación matrimonial el 18 de marzo de 1152, perdiendo los territorios que había recibido como bienes dotales, que pasaron a manos de Inglaterra por el casamiento de Leonor, de 30 años, con el futuro rey de Inglaterra Enrique II, de solo 19 años, iniciador de la dinastía Plantagenêt.

Los ingleses que eran vasallos de Francia, por contar con Normandía y Anjou, multiplicaron tierras (Aquitania, Gascuña y Guyena) superando a los franceses, apoderándose de medio Francia. Sin embargo, debían homenaje al rey francés por ser sus vasallos, y como tales, debían otorgarle ayuda, lo que inevitablemente conduciría a enfrentamientos, donde Francia apoyó sublevaciones inglesas en contra de Enrique II y su despótico gobierno, contrario al sistema feudal, y a los privilegios del clero.

En el año 1154, Luis VII, contrajo segundo matrimonio, con Constanza de Castilla, con quien tuvo dos hijas: Margarita, nacida en 1158, que fue prometida, el 2 de noviembre de 1160, al hijo de Enrique II, y de Leonor de Aquitania, Enrique el joven, nacido en 1155, para tratar de lograr una reconciliación con Inglaterra. Sin embargo, la paz se rompió muy poco después, aunque el matrimonio se concretaría en el año 1172. La segunda hija, Adela, nacida el 4 de octubre de 1160, perdió a su madre en el momento de ver la luz, ya que Constanza de Castilla falleció en el parto.

El tercer casamiento del rey Luis VII tuvo lugar el 13 de noviembre de 1160, siendo la elegida, Adela de Champaña, con quien tuvo a su sucesor, Felipe Augusto, nacido el 21 de agosto de 1165, y en 1171, otra hija, de nombre Inés.

En el año 1163, se produjo el enfrentamiento entre Enrique II y el Arzobispo de Canterbury, Tomás Becket, que antes de ingresar a la iglesia había sido un gran aliado en la política del rey, pero luego, se convirtió en defensor acérrimo de la economía eclesiástica cuyos privilegios querían ser recortados por Enrique. Luis VII apoyó al Arzobispo, que finalmente fue asesinado en el año 1170, en la catedral de Canterbury.

Tras brindar ayuda el rey de Francia la rebelión de los hijos de Enrique II contra su padre, en 1172 y 1173, llegó a un acuerdo con Enrique II, que se selló con el compromiso matrimonial (que nunca se concretó) de sus hijos, Alix, hija de Luis VII, y Ricardo Corazón de León, hijo de Enrique II. La amistad entre ambos reyes fue reforzada en 1177, por el tratado de Ivry, y luego, el 28 de junio del año 1180, por el tratado de Gisors, se estableció definitivamente la paz.

Ya muy enfermo, el rey Luis VII, consagró a su sucesor, Felipe Augusto, el 1 de noviembre de 1179. El 28 de junio de 1180, Felipe Augusto comenzó a detentar el poder, aún en vida de su padre, que falleció en Melun, el 18 de septiembre de 1180.

Categorías: Francia, Siglo XII

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