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La Batalla de Huamachuco

Publicado por Hilda

HuamachucoSe desarrolló durante el conflicto conocido como Guerra del Pacífico, o del Salitre, que enfrentó primero a Bolivia y Perú, contra Chile, aunque luego de la batalla de Tacna, en 1880, Bolivia abandonó la lucha.

Proseguida la guerra entre Perú y Chile, cuyo ejército estaba al mando del coronel Alejandro Gorostiaga, los chilenos lograron ocupar Lima, el 17 de enero de 1881, luego de vencer en la Batalla de Arica, el 7 de junio de 1880, y consolidar su triunfo, en la batalla de San Juan. Perú, tenía frente a sus tropas se a Andrés Avelino Cáceres, que hasta ese momento había sostenido una resistencia a través de guerrillas (los Montoneros) ya que los peruanos se negaban a hacer la paz con Chile, pues no estaban dispuestos a entregarles el departamento de Tarapacá.

La guerrilla de Cáceres pronto se disciplinó y logró reunir cerca de 3.200 hombres, formando el Ejército de la Breña, cifra más que respetable para enfrentarse al ejército ocupante, que había sido presa de enfermedades y había quedado diezmado tras las derrotas de Marcavalle, Pucará y Concepción. Cáceres, se había apoderado de la zona del valle del Mantaro y de Huancayo. En Tarma instaló su cuartel general.

Para derrotar a Cáceres y sus guerrillas, Patricio Lynch Sólo de Zaldívar, que comandaba como General en Jefe, el Ejército de Ocupación en Perú, planeó una estrategia para encerrarlos entre las fuerzas de Alejandro Gorostiaga con 2.000 hombres, que atacarían desde el norte y las Ricardo Silva Arriagada que lo enfrentaría desde el centro. El coronel Estanislao del Canto, lo haría por el sur. Sin embargo rápido de movimientos y conocedor de la geografía de su patria, Caceres, abandonó Tarma rumbo a Pomabamba con 2.300 hombres divididos en dos batallones: el del Centro, con cuatro divisiones de infantería, dos de caballería y ocho piezas de artillería y el del Norte, con dos divisiones de infantería, una de caballería y cuatro cañones. El itinerario fue riesgoso, por un camino de piedras, con un frío intenso, escasos de provisiones y de ropa adecuada para las inclemencias del tiempo, perseguidos por los chilenos. Arribados a Pomabamba prosiguieron hacia Cerro de Pasco.

En junio de 1883, Cáceres decidió atacar a las fuerzas chilenas separadamente, para impedir que se unan con sus refuerzos, ya que 700 efectivos comandados por el coronel Herminio González, se aprestaban a sumarse a las fuerzas de Gorostiaga, que ocupaba Huamachuco. La idea era atacar a González en Mollebamba, donde pernoctaría, impidiéndole llegar a Huamanchuco. Pero las tropas peruanas no pudieron evitar el encuentro entre Gorostiaga y sus refuerzos, que no tomaron el esperado descanso, y tomaron posición en el cerro Sazón, contando con los batallones Concepción, Talca y Victoria (de infantería), dos escuadrones del regimiento Cazadores a Caballo (caballería), dos compañías de zapadores, y nueve piezas de artillería.

Cáceres reunió una Junta de Guerra y decidió atacar a los chilenos en Huamachuco. La estrategia peruana consistió en dividir sus fuerzas, que habían quedado reducidas a 1.400 hombres, víctimas de los chilenos, o del hambre, en tres frentes. A la izquierda, se ubicó Isaac Recabarren. En el centro, en el cerro Santa Bárbara, el Coronel Francisco de Paula Secada. Fuentes, a cargo de la caballería, se posicionó en el cerro Cuyulga, para reforzar el ataque por la izquierda. El coronel Silva tomó posición por la derecha. El problema era que si bien poseían rifles, carecían de municiones y bayonetas. Igual decidieron combatir para vencer o morir por su patria.

El combate de Huamachuco tuvo lugar el 10 de julio de 1883, en esa zona de los Andes peruanos, cuando a la madrugada, el centro del ejército peruano sufrió la embestida de los chilenos, que descendieron del cerro Sazón, que fue rechazada. La batalla comenzó a perderse para Perú, cuando Recabarren resultó herido y sus hombres perdieron todo control y orden. Pero aún los peruanos estaban mejor posicionados que los chilenos, lo que le dio confianza a Cáceres para asestarles el golpe final, con su artillería, pero ésta no pudo resistir los embates del escuadrón chileno de “Cazadores a Caballo”. Los peruanos fueron aniquilados por los sables y las bayonetas chilenas, y los prisioneros fueron fusilados. La orden de esa masacre partió de Gorostiaga que consideró a los prisioneros como guerrilleros, y no como soldados. Cáceres, “El Brujo de los Andes” herido, logró huir.

El saldo fue la pérdida de más de la mitad del ejército peruano (alrededor de mil hombres) formado en su mayoría por civiles campesinos, e incluso, adolescentes y ancianos, mientras que los chilenos lamentaron las vidas de 60 personas, entrenadas para la guerra.

El 20 de octubre de 1883, la guerra del Pacífico llegaría a su fin, con la firma del Tratado de Ancón, favorable a las pretensiones chilenas.

Es importante destacar que la Batalla de Huamachuco fue una de las últimas y más cruentas de la Guerra del Pacífico. A pesar de la derrota, la resistencia peruana liderada por Cáceres se convirtió en un símbolo de la lucha por la soberanía y la integridad territorial. La batalla también marcó un hito en la historia militar de América Latina, ya que evidenció la importancia de la estrategia y la táctica en la guerra moderna.

La resistencia de Cáceres y sus tropas, a pesar de las adversidades, demostró la tenacidad y el coraje del pueblo peruano. Aunque la batalla resultó en una derrota, la resistencia peruana no se desvaneció. Cáceres, incluso después de la batalla, continuó luchando y organizando resistencias contra la ocupación chilena.

La Batalla de Huamachuco también tuvo un impacto significativo en la política y la sociedad de la época. La resistencia de Cáceres y sus tropas se convirtió en un símbolo de la lucha por la soberanía y la integridad territorial. Además, la batalla y la resistencia posterior de Cáceres influyeron en la formación de la identidad nacional peruana.

En el contexto internacional, la Batalla de Huamachuco y la Guerra del Pacífico en general, tuvieron un impacto significativo en las relaciones entre los países de América Latina. La guerra y sus consecuencias contribuyeron a la formación de alianzas y rivalidades que aún persisten en la región. En particular, la guerra y la batalla de Huamachuco dejaron una profunda huella en las relaciones entre Perú y Chile, que continúan siendo complejas y a veces tensas hasta el día de hoy.