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Miguel Maura

Publicado por Hilda

Nació en Madrid, el 13 de diciembre de 1887. Su padre era el político Antonio Maura y Montaner, que fuera cinco veces Presidente del Gobierno, y quien fuera su mentor en el plano político. Tenía seis hermanos mayores.

En 1916 fue elegido diputado por Alicante. Apoyó en un principio la dictadura de Primo de Rivera, pero luego se transformó en opositor. También cambió sus ideas favorables a la monarquía por su tendencia hacia la República, aunque moderada.

Miguel Maura

Segunda RepúblicaParticipó como firmante del pacto de San Sebastián, por la Derecha Liberal Republicana, junto a Niceto Alcalá-Zamora. Consideraba que la derecha debía compensar a la izquierda revolucionaria, para lograr una República estable. Luego del levantamiento de Jaca, fue encarcelado.

Fue Ministro de la Gobernación durante los inicios de la Segunda República, durante el Gobierno provisional que se desempeñó entre abril y octubre de 1931. En esta época se produjo la quema de los conventos (11 de mayo) que comenzó en Madrid. Cuando Maura, solicitó a Manuel Azaña, Presiente del Gobierno y su gran opositor, por representar a la izquierda radical, se dispusiera de la fuerza pública para frenar estos hechos, recibió una respuesta negativa, los actos vandálicos se extendieron a otros sitios. También fue el período en que se aprobó la Constitución liberal de 1931, sintiendo agraviado su ferviente catolicismo, al no aprobarse un artículo por el cual se respetara a los católicos, que compensara al artículo 26. Este último disponía que las órdenes religiosas y la Iglesia en general, quedarían desprovistas en adelante, de todo beneficio del Estado. Se regirían por el estatuto de asociaciones y una ley especial, que les impondría la inscripción en un registro especial, impidiéndose que poseyeran otros bienes que los estrictamente necesarios para su existencia, sin poder ejercer el comercio, la industria, y sobre todo, lo más cuestionable: la enseñanza. Además se disolvió la orden de los jesuitas. Maura, herido en su sentimiento religioso, renunció en el mes de octubre junto a Alcalá-Zamora.

En 1932, en las sesiones parlamentarias del 6 de mayo, pronunció un discurso sobre el estatuto de Cataluña, tema que ya se había planteado como problema a resolver en el pacto de San Sebastián. Inició sus palabras aludiendo a la necesidad de que sin prescindir de la unidad y la soberanía nacional, resultaba necesario, delegar funciones a las respectivas regiones, además, de ser lo que la voluntad del pueblo de Cataluña reclamaba. Debían cumplirse los pasos acordados: Redacción del estatuto, aprobación por plebiscito y luego por las Cortes. Hasta allí no hubo opinión contraria de su parte. Sin embargo, luego exigió la explicitación de un criterio para la discusión del estatuto, dejando de lado sentimentalismos y subjetivismos, ajustándose en lo normado constitucionalmente. Reconoció de acuerdo a ello, la capacidad de Cataluña para darse un estatuto, consideró además que el momento era oportuno para fortalecer el estado en crisis. Pero, y allí comenzó sus objeciones, retirar los poderes públicos de Cataluña, significaría desproteger a los ciudadanos no catalanos de Cataluña, o alejar al estado de la posibilidad de intervenir en educación, y justicia, y de perder soberanía fiscal.

Sostuvo que constituiría un privilegio, pues los catalanes serían a la vez ciudadanos catalanes y españoles, pero los ciudadanos españoles, no lo serían de Cataluña, quienes además romperían la unidad legislativa al tener leyes civiles diferenciadas, reconociendo solo la posibilidad de que poseyeran un propio derecho foral. Por lo tanto se opuso a conceder autonomía a Cataluña, otra vez en oposición a Manuel Azaña.

Con la llegada al mando del Frente Popular, demandó una dictadura republicana, en sus escritos periodísticos, publicados en 1936.

Rechazó la presidencia de un gobierno de “unión nacional” ofrecido por el Manuel Azaña, en ejercicio de la Presidencia de la República, en los inicios de la Guerra Civil.

Sus enemigos anarquistas, lo persiguieron para ejecutarlo, logrando escapar hacia Francia, ayudado por el socialista, Indalecio Prieto. No tuvo la misma suerte, su hermano Honorio, perteneciente a la ultra-derecha, quien fue ejecutado en el fuerte de Guadalupe (Irún).

Miguel Maura recién retornó a España en 1953. En 1962 se editó su obra: “Así Cayó Alfonso XIII”, queriendo hacer un aporte a la erradicación del franquismo, considerando que la Monarquía se auto condenó cuando aceptó la dictadura de Primo de Rivera.. Su publicación fue autorizada en España en 1966. Su deceso se produjo en Zaragoza, en 1971.

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