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León III

Publicado por María Celia

Emperador Bizantino desde el 717 hasta su muerte, León III nació en la región siria de Germanicia en el año 680 de la era cristiana.

Diestro comandante del ejército, bajo el mandato de Anastasio II le fue concedido el mando de las milicias de Oriente. En el 717 se rebeló contra las fuerzas de Teodosio III, cuando intentaba usurpar Constantinopla, siendo electo emperador.

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Durante su mandato debió defender el imperio de las amenazas árabes. De la misma manera, su gobierno estuvo signado por causas religiosas, fue el primer emperador en adoptar la iconoclasia.

El siglo VIII fue en extremo difícil para el Imperio Bizantino: políticamente, había perdido los valiosos territorios de Siria, Palestina y Egipto. La importancia de estas provincias no sólo se debía a su valor económico, sino también a la riqueza cultural que representaban para el imperio; las ciudades de Alejandría y Antioquía estaban entre las ciudades perdidas. Occidente estaba fraccionado en varios territorios, víctima de las segundas invasiones bárbaras y en territorio bizantino se daba nacimiento al reino búlgaro.

Asimismo, la reducción del imperio facilitó la adopción del cristianismo ortodoxo como religión oficial sin que ello genere fricciones en la sociedad.

Sin embargo, el Islam representaba un verdadero peligro para la continuidad del Imperio; la agresividad y fanatismo de los musulmanes, en plena expansión, exacerbó por un lado el sentimiento religioso de los ortodoxos y por otro, determinó un enfrentamiento en defensa de la ciudad.

León III debió enfrentarse por mar al famoso en el 717, apenas inaugurado su reinado, cuyo objetivo era conquistar definitivamente el Imperio Romano, ya no tomando ciudades de Asia Menor, sino sitiando Constantinopla por mar. La triple muralla construida por Teodosio favoreció la defensa pero lo que realmente la determinó fue el famoso fuego griego: una mezcla incendiaria que no se apagaba al tomar contacto con el agua, arma que los moros desconocían y que León III aprovechó estratégicamente.

Gracias a la labor estratégica y diplomática del emperador del Imperio Bizantino, convenció a los búlgaros para que lo acompañaran en la lucha, convenciéndolos de que también para ellos los musulmanes representaban un peligro.
La victoria de León III doto al Imperio de una nueva vida, constituyéndose como un héroe, ya que no sólo liberó su imperio de los moros sino que impidió el paso de éstos hacia Occidente.

Finalizado el conflicto bélico, se dedicó a reorganizar administrativamente el imperio, realizando importantes modificaciones, aumentando la eficacia financiera y militar de las provincias.

En el ámbito legal, y debido a los códigos del latín que habían caído en desuso, más los varios y diferentes modos de legislación existentes, durante su gestión se dio origen un nuevo compendio de leyes que resumía los códigos de Justiniano y creaba nuevas normativas, la Ekloga.

La polémica iconoclasta fue el siguiente obstáculo que debió enfrentar. Desde la oficialización del cristianismo en el siglo IV, las imágenes comenzaron a jugar un papel importante en la sociedad medieval, no sólo no estaban prohibidas, sino que ante polémica de permitirlas o no, éstas tenían una función pedagógica frente a un pueblo, en su mayoría, iletrado.

De todas maneras, el hecho de que tanto Cristo como María fueran reducidos a meras imágenes, molestaba a parte del clero, sumando a ello el hecho de que tanto judíos como árabes lo rechazaban. Cabe tener en cuenta el origen de León III, que si bien era cristiano, debido a su origen, tenía una gran influencia de la cultura musulmana.

La lucha contra las imágenes de desata en el 726, cuando el emperador manda a quitar la pintura de Cristo del Gran Palacio, derivando en un enfrentamiento con el Papa Gregorio II y en un intento por derribarlo, hecho que no llegó a concretarse.

La siguiente medida de importancia se constituyó con la publicación de un edicto en el 730 mediante el cual se prohibía la adoración de imágenes. A partir de aquí la iglesia oriental y occidental quedan definidamente separadas y León III es excomulgado por el Papa.

También hay que tener en cuenta que las imágenes contribuían a la riqueza dsu libro e la iglesia y los monjes, encargándose fastuosas obras de arte a los artesanos. Como menciona George Duby en Arte y Sociedad en la Edad Media , el arte religioso del Medioevo servía a tres causas: afirmar el poder de los reyes y la Iglesia, ornamentar las tumbas de los poderosos fallecidos y contribuir de manera didáctica a la formación religiosa de la gente común, a menudo, analfabeta.

León III fue un hombre marcado por sus convicciones, tanto políticas como religiosas, representada la primera en la lucha contra los árabes, victoria que coronó en la batalla de Akroinón en el 740 y la segunda, por la institución de la iconoclasia en materia religiosa.

Fallecido en el 741, fue sucedido por Constantino V.

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