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Juan Calvino-El Calvinismo

Publicado por Hilda

Juan CalvinoPerteneció al movimiento de reformas radicales al cristianismo, conocido como anabaptista, y su doctrina se extendió por muchas regiones europeas, a diferencia del luteranismo que se mantuvo circunscripto a Alemania y a la península escandinava.

Sin embargo su prédica se impuso sólo en Escocia y Estados Unidos. Los calvinistas franceses, conocidos como hugonotes, fueron objeto de una cruel persecución. En Inglaterra, se instaló esta doctrina luego del reinado de Enrique VIII y sus sucesores.

Estas ideas reformistas cristianas surgieron a partir de la prédica de Lutero, monje alemán que originó la división del cristianismo en católicos y protestantes (ver en: «Alemania siglo XVI»)

La obra de Lutero se hizo presente en un sacerdote cuyo nombre era Ulrico Zwinglio, que impuso estas creencias en el cantón germano-suizo de Zurich. Negó la Eucaristía, al sostener que era solamente un recuerdo de la última cena y no significaba la presencia real de Cristo, en ese sacramento. Abolió la misa, propició la libre interpretación de la Biblia y luchó contra las indulgencias.

El emperador, apoyado por algunos cantones que no aceptaron su prédica, se enfrentaron contra Zwinglio, en la batalla de Cappel, en el año 1531, que terminó con la vida del cuestionado sacerdote. A partir de ese momento se proclamó la libertad de culto.

Fue Guillermo Farel, un protestante francés, el que prosiguió con la obra de Zwinglio, y posteriormente, Juan Calvino.

Juan Calvino, nació en Joyón de Picardía (Francia) el 10 de julio del año 1509. A la edad de 27 años, luego de estudiar filosofía y leyes, se conoció su obra: “Instituciones de la religión cristiana”. En ella se sostenía la corrupción humana, como consecuencia irremediable del pecado original y la absoluta autoridad de Dios y de las Sagradas Escrituras. Más tarde, complementó sus ideas, con la de la predestinación. La iglesia, para Calvino era necesaria como institución visible, de la iglesia verdadera, que no tenía existencia física, y estaba integrada por los elegidos de Dios. La iglesia terrenal, debía mantenerse independiente, pero, a su vez, relacionada con el estado.

Se trasladó a Ginebra, luego de su paso por Basilea, en 1534, por la persecución iniciada en Francia, contra los luteranos. Primero, al igual que Farel, fue expulsado de Ginebra por sus nuevas y revolucionarias ideas, pero retornó en 1541, expulsó al obispo, y estableció su fe.

La comunidad cristiana, a partir de entonces, debió respetar estrictamente la palabra de Dios, contenida en la Biblia, que podía ser libremente interpretada, no tener imágenes ni ídolos como objeto de veneración, y ordenó el abandono de la misa.

Rechazó la jerarquía eclesiástica, aceptando solamente ministros elegidos por los fieles. De los sacramentos, aceptó sólo el Bautismo y la Eucaristía, pero negaba la existencia real de Cristo en ella. Esto lo diferenció de Lucero, que sí aceptó plenamente la Eucaristía, como presencia espiritual de Cristo.

Una gran diferencia con Lutero la constituyó la predestinación. Lutero sostenía que los hombres se salvaban por la fe, y no por las obras. Calvino opinó que cada hombre estaba predestinado por Dios a su salvación o a su condena.

Sostenía la doble predestinación: Primero, era Dios el que predestinaba al hombre desde antes de nacer, y luego era el propio hombre el que marchaba hacia un destino inexorable, independizando al hombre de su libertad, ya que no contaba con ella. Todo estaba ya marcado, y era imposible eludir al mandato de ese Dios implacable, que ya había decidido el futuro de ese ser humano.

Su doctrina sustentaba el absolutismo monárquico ya que los gobernantes eran también colocados en ese lugar por designio divino, siendo vicarios de Dios.

Combatió en forma severa la herejía. Así, prohibió la obra de Sebastián Castellión, por negar la inspiración del canto de Salomón. Lo mismo le sucedió a Jerômo Bolsec, quien se atrevió a afirmar, basándose en la propia doctrina calvinista, que Dios era el causante de la predestinación humana al pecado.

Aún peor suerte corrió el español Miguel Servet, que publicó en sus obras, una negación a la Santísima Trinidad. Pereció en la hoguera, no por orden de Calvino, pero sí por sus ideas. Éste último trató de que la muerte del mártir no incitara ideas contrarias a las impuestas por su doctrina, y publicó rebatiendo las de Servet, “Defensa de la legítima fe y de la Trinidad contra los espantosos errores de Servet”.

Los fieles calvinistas estaban muy integrados a la vida económica de la comunidad, ya que el éxito en los negocios, fue visto como retribución al esfuerzo y abnegación. Esto le asignó a muchos burgueses, entre sus seguidores.

No olvidemos tampoco, que predicaba la humildad y el sacrificio personal. Toda forma de diversión era mal vista, e incluso prohibida. Por ejemplo, los teatros, la música obscena, las bebidas alcohólicas, y los juegos. El adulterio fue especialmente reprimido.

Por ejemplo, haber asistido a la misa, llegar tarde al sermón o ir a una taberna, se castigaba con tres sueldos de multa.

Murió en ginebra el 27 de mayo de 1564. Fue sucedido por Teodoro de Beza.

Además de su influencia en la teología, Calvino también tuvo un impacto significativo en la educación. Creía firmemente en la importancia de la educación para todos, independientemente de su estatus social. En Ginebra, estableció una serie de escuelas que ofrecían una educación completa, incluyendo lectura, escritura, matemáticas y música. Estas escuelas, conocidas como «escuelas de Calvino», se convirtieron en un modelo para el sistema educativo en muchas otras regiones de Europa.

Calvino también fue un escritor prolífico. Además de su obra más famosa, «Instituciones de la religión cristiana», escribió numerosos comentarios bíblicos, sermones y tratados teológicos. Su escritura era clara y concisa, y se esforzó por hacer que las complejas ideas teológicas fueran accesibles para el lector común.

A pesar de su estricta interpretación de la Biblia y su énfasis en la predestinación, Calvino también abogó por la tolerancia religiosa. Creía que, aunque la salvación era un don de Dios, las personas tenían la libertad de buscar a Dios a su manera. Esta creencia le ganó tanto seguidores como críticos, y sigue siendo un tema de debate entre los teólogos hoy en día.

El legado de Calvino sigue vivo en la actualidad. Muchas de las iglesias protestantes de hoy, especialmente en los Estados Unidos y Europa, se basan en sus enseñanzas. Aunque su interpretación de la Biblia y su énfasis en la predestinación pueden ser controvertidos, su influencia en la teología, la educación y la cultura es innegable.