Historia

Juan Díaz de Solís

Publicado por Sebastián

Juan Díaz de Solís se destaca en la historia occidental por ser quien arribó a las costas del Río de la Plata y de alguna forma, descubrirlas para la Europa del siglo XVI.
No se tiene seguridad sobre su origen, hay quienes sostienen que nació en España, otros señalan que fue en Portugal aproximadamente en el año 1470. De lo que sí se tiene certeza es del origen familiar: español.

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Fue en la marina portuguesa donde se inició en la actividad marina realizando varios viajes hacia la India, en las colonias que pertenecían a Portugal.
Luego pasó a trabajar para los corsarios franceses en busca de mayores beneficios económicos. Allí cometió delitos que lo llevaron a no poder retornar jamás a Portugal debido a la dureza de las penas que podría sufrir por lo que pasó a ofrecer sus servicios y desarrollar su vida en España.

En función de la gran experiencia que adquirió como piloto de navío consiguió pronto empleo en las flotas de Castilla.
En plena época de la conquista de América Solís comenzó a entablar contactos con Vicente Yañez Pinzón, una persona muy cercana a Cristóbal Colón y con el primero partió en viaje hacia el oeste.

En la búsqueda de un pasaje que los hiciera traspasar el continente americano desde el océano Atlántico hacia el Pacífico y las Indias, en el año 1508 emprendieron viaje pasando por el Mar Caribe y la costa de Nicaragua.

En su regreso a España en el 1509, una serie de disputas con Yañez lo llevaron a la prisión de la cual logró salir al poco tiempo al comprobarse su inocencia.
Luego de entablar amistad con el Rey V de Castilla fue nombrado sucesor de Américo Vespucio pasando a ser el nuevo Almirante de la flota de España en el año 1512.

La búsqueda del pasaje interoceánico lo volvió a poner en el gran mar en el año 1515 buscando llegar hasta el Extremo Oriente. Juan Días de Solís logró zarpar del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 8 de octubre de ese mismo año a pesar de los intentos de sabotaje de Portugal que se encontraba en franca rivalidad con España disputando los “nuevos mundos” y riquezas que implicaban pero sobretodo lo que tenía que ver con el monopolio comercial que la corona portuguesa tenía en Oriente.

Con tres carabelas de escaso calado Solís atravesó la costa atlántica del Brasil continuando su camino hasta llegar al Río de la Plata, un enorme mar de gran extensión, de agua dulce, en el que confluyen los ríos Uruguay y Paraná.

Con el arribo de Solís y su tripulación a lo que hoy en día es Uruguay y Argentina se establece entonces la llegada a estas tierras de los europeos. En primer lugar llegó a la isla Martín García, la cual fue bautizada con este nombre debido a que sepultó allí mismo a uno de sus principales tripulantes que tenía ese nombre.

Solís desembarca con algunos miembros de la tripulación como Pedro de Alarcón y Francisco Marquina, entre otros), en las costas del lado oriental frente a la isla Martín García, lo que hoy sería Uruguay y son sorprendidos por indígenas que les dan muerte, los cuales serían indígenas charrúas o guaraníes, que según los estudios eran las etnias que habitaban esas zonas del Río de la Plata.

El resto de la tripulación que presenció la masacre desde el barco, atónita emprendió el regreso hacia España.

Sin embargo tenemos una versión diferente y tal vez, un poco más convincente en función de los antecedentes de lo que fue la conquista del continente Americano y la masacre y genocidio del pueblo indígena.

Lucas Marton describe que Juan Díaz de Solís no habría siquiera descendido del barco. Fue Martín García quien habría encabezado una exploración hacia esta isla que luego llevaría su propio nombre con cinco tripulantes más. Allí habrían tenido un amigable recibimiento de los aborígenes pero aparentemente, García y compañía aprovecharon la gratitud indígena para violar a las mujeres, robar y matar a los pobladores que los habían recibido en aquella isla. Tras esto, la venganza de los indígenas charrúas o guaraníes fue implacable pudiendo salvar su pellejo solamente dos marinos junto al mismo Martín García a quien lo hirieron mortalmente pero que consiguió llegar al buque.

Luego de este hecho Solís habría ordenado el retorno a España con lo que se originó un motín en el barco ya que la tripulación quería lograr sus objetivos de riquezas y Solís habría sido arrojado al mar junto con traiciones como la de Francisco de Torres que se valió de la ansiedad de la tripulación y de las circunstancias para acusar a Solís de estar colaborando con la corona portuguesa.

Algunos relatos señalan que Solís habría sobrevivido y que con la ayuda de los portugueses consiguió tener un buen pasar en la dirección de una hacienda propia en territorio que se le otorgó sobre el Río de la Plata. Al parecer esta hacienda estaría situada entre lo que hoy es el llamado arroyo Solís Grande y el arroyo Solís Chico, en aquella época llamados dos Beguá y Jasyry respectivamente. Esto habría sido durante el año 1508.

Otra de las fuentes destaca que tenía una estancia en la que desarrolló una familia junto a una mujer charrúa, con la cual tuvo un hijo llamado Fernando de Solís y varios nietos. Estos habrían administrado la hacienda durante años hasta la llegada del nuevo gobernador Mauricio de Zavala.

Su vejez habría sido longeva para la época muriendo a los ochenta años de edad, en el año 1552 y habiendo habitado las tierras del Plata por más de treinta y cinco años.

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