Consecuencias de la Primera Guerra Mundial
Al término de la Primera Guerra Mundial, se produjo una crisis económica basada en los daños ocasionados a la producción agrícola e industrial, y la destrucción de una amplia infraestructura edilicia, ente viviendas, caminos, puentes, etc.
El conflicto dejó cerca de 9 millones de militares muertos y más de 20 millones de heridos, además de millones de civiles fallecidos por bombardeos, hambrunas y enfermedades vinculadas a la guerra. Gran parte de las tierras agrícolas de Francia y Bélgica quedó dañada por cráteres y municiones sin detonar, y centros industriales sufrieron destrucciones prolongadas.
Los países vencidos debieron firmar tratados sumamente desventajosos para ellos. En junio de 1919, se firmó el Tratado de Versalles, en el Palacio del mismo nombre, en las afueras de París. Se basaba en catorce puntos, propuestos por el presidente norteamericano, Woodrow Wilson, acompañado en su liderazgo por Lloyd George de Inglaterra y Clemenceau de Francia, sin permitir la participación de Rusia que se había retirado anticipadamente del conflicto ni a los países derrotados.
Por este Tratado, Alemania debió pagar indemnizaciones de guerra sumamente cuantiosas (33.000.000.000 de dólares, toda su flota de guerra, gran parte de su flota mercante, equipamiento ferroviario y máquinas agrícolas) y devolver territorios a Francia, como los de Alsacia y Lorena, que le pertenecían desde 1871, tras haberlos obtenido en virtud de un conflicto armado. Francia también obtuvo la explotación de la cuenca minera del Sarre, que otorgaba grandes ganancias por su riqueza en carbón.
El Tratado de Versalles incluyó el Artículo 231, que atribuyó a Alemania la responsabilidad de la guerra, la desmilitarización de Renania y un ejército limitado a 100.000 hombres sin conscripción. Se prohibieron tanques, aviación de combate y submarinos, se fijaron topes navales, y el Sarre quedó bajo administración internacional por 15 años con explotación minera francesa hasta el plebiscito de 1935.
Sin embargo, Francia, estaba muy debilitada por la guerra, ya que había soportado las batallas en su suelo, muchas de sus industrias habían quebrado y registraba una bajísima tasa de natalidad. Además la Revolución rusa había destruido su alianza con Rusia, que le daba seguridad contra Alemania. Este último país, debió también ceder territorios a Polonia, y renunciar a sus colonias de África.
Las antiguas colonias alemanas pasaron al sistema de mandatos de la Sociedad de las Naciones, asignándose Tanganica al Reino Unido, África Sudoccidental a Sudáfrica, y Camerún y Togo divididos entre británicos y franceses. En el Pacífico, Japón administró las islas del norte y Australia y Nueva Zelanda las del sur, mientras Irak, Palestina y Transjordania quedaron bajo mandato británico y Siria y Líbano bajo mandato francés.
Las relaciones comerciales internacionales se vieron fuertemente afectadas, ya que las actividades de intercambio eran realizadas entre los principales países involucrados en el conflicto: Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, dando por finalizada la convertibilidad monetaria, basada en el patrón oro, ya que los países comenzaron a acumular el oro, utilizándolo como reserva.
La suspensión de la convertibilidad en oro durante la guerra derivó en intentos de restauración del patrón de cambio oro, como el retorno británico en 1925 con una paridad elevada que afectó exportaciones. Las tensiones financieras y la crisis precipitaron el abandono británico en 1931 y salidas escalonadas en otros países, revelando la inestabilidad de la estabilización monetaria de entreguerras.
Se practicó durante la guerra el bloqueo por parte de los aliados, como respuesta a la lucha submarina de las potencias centrales, con lo cual les impidieron recibir cualquier producto extranjero, incluyendo metales lo que produjo escasez de armamentos. Alemania debió transformar sus fábricas en productoras de armas reconvirtiendo cualquier material que sirviera para esos fines. La economía se puso al servicio de la guerra, destinándose los recursos al equipamiento de armamentos, alimentos, medicinas y traslados.
La industria europea vio reducida la mano de obra con sus obreros afectados al combate, y debió reemplazarlos por mujeres y personas jóvenes. Se incrementó el gasto público, y debió recurrirse a préstamos, generalmente provenientes de Estados Unidos, a establecer nuevos impuestos y a emitir dinero que originó una fuerte inflación.
El mapa político europeo sufrió profundas transformaciones. El imperio ruso debió soportar la revolución de 1917, que tuvo como consecuencia la finalización del gobierno de los zares, y la independencia de Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, que aprovecharon el quebrantamiento del poder para convertirse en estados soberanos. El gobierno revolucionario ruso, negó las deudas de guerra, contraídas por el gobierno derrocado.
El imperio austrohúngaro se desmembró en nuevos estados, dando origen a Austria, Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia, o acrecentando los territorios de Rumania, Polonia e Italia.
Los acuerdos complementarios precisaron el reparto territorial, Saint-Germain (1919) desmembró a Austria, prohibió el Anschluss y transfirió Tirol del Sur, Trentino e Istria a Italia. Trianon (1920) redujo drásticamente a Hungría, cediendo Transilvania a Rumania, Eslovaquia y Rutenia carpática a Checoslovaquia, y Croacia-Eslavonia y Voivodina al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, mientras Neuilly (1919) entregó Tracia Occidental a Grecia y ajustes menores a Yugoslavia y Rumania.
El imperio alemán fue reemplazado por la República de Weimar, en 1918, estableciéndose un gobierno parlamentario, federal y democrático, formado mayoritariamente por socialistas moderados. El imperio turco sólo comprendió a la Península de Anatolia.
El Tratado de Sèvres de 1920 impuso severas pérdidas territoriales al Imperio otomano y provocó la Guerra de Independencia turca bajo el liderazgo de Mustafa Kemal. El Tratado de Lausana de 1923 reconoció la República de Turquía, fijó fronteras, estableció el régimen de los Estrechos y dispuso un intercambio poblacional obligatorio entre Grecia y Turquía.
Para prevenir conflictos futuros que amenazaran la paz internacional, se creó la Sociedad de las Naciones, basada en el Tratado de Versalles, pero con una estructura militar débil y sin lograr la integración de todos los estados, como fue el caso de Estados Unidos. En 1926, se incorporó la República alemana, pero se retiró en 1933, por orden de Hitler. Rusia fue admitida en 1934. Esta Sociedad sólo sirvió para perseguir el narcotráfico y mejorar las condiciones de empleo, pero no pudo mantener la paz internacional.
En 1923, Alemania, sin posibilidades de hacer frente al pago de las reparaciones de guerra, suspendió el pago de las cuotas, y los países acreedores debieron arbitrar nuevos acuerdos a fin de posibilitar el pago, en la medida de las posibilidades del deudor. En 1924, el Plan Dawes, redujo las cuotas anuales. En 1930, el Plan Young, disminuyó el monto total adeudado. En 1931, el Plan Hoover concedió una moratoria y en 1932, el acuerdo de Lausana canceló la deuda.
Ante la suspensión alemana de pagos, Francia y Bélgica ocuparon el Ruhr en 1923, lo que detonó resistencia pasiva, caída productiva e hiperinflación, con salarios y precios pulverizados por emisiones. La estabilización llegó con la introducción del Rentenmark en noviembre de 1923 y la implementación del Plan Dawes, tras lo cual la desocupación del Ruhr concluyó en 1925.
Estados Unidos se convirtió en primera potencia mundial, ya que no sufrió las consecuencias de la guerra, que no se libraron en su territorio, y era el principal acreedor de los países europeos motivados en préstamos que les había otorgado.
El dólar estadounidense fue utilizado en el comercio internacional, reemplazando a la libra esterlina. Esta prosperidad terminó con el colapso de Wall Street, en 1929 (Caída del valor de las acciones de empresas, negociables en bolsa, donde participaban capitales de todo el mundo) que dio por terminada una etapa de aparente prosperidad que se había prorrogado desde 1924.
En 1929, se perdieron fortunas y aumentó el desempleo, trasladándose la crisis a nivel internacional, ya que, ante el colaspso del mercado de valores, Estados Unidos, suspendió los préstamos a Europa, y reclamó las deudas. Los países redujeron sus importaciones afectando seriamente el comercio internacional.