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El Concordato de 1801

Publicado por Hilda

La Revolución Francesa imprimió las ideas liberales en el mundo europeo, en contra no solo de la monarquía absolutista y de la nobleza privilegiada, sino también del otro estado que junto a la nobleza gozaba de derechos diferenciales: el clero. Los revolucionarios abogaban ya sea por la libertad de cultos o por un estado ateo. Se oponían a que la religión católica sea la oficial para Francia, y que la iglesia detente poder independientemente del estado.

Concordato de 1801

La Asamblea Nacional, constituida en 1789, cuando el tercer estado decidió sesionar de modo independiente con respecto a los estados generales, confiscó los bienes del clero en noviembre de ese año, y en octubre del año siguiente, dictó la Constitución Civil del Clero, por la cual los sacerdotes serían elegidos por votación popular. Se elegiría un obispo por diócesis, por parte del estado, sin intervención del Papa, a quien solo se le daría cuenta del nombramiento. Se hizo obligatorio que los religiosos juraran la constitución, motivando el quiebre del estado francés con el Papado. Los que se avinieron a cumplir estas normas recibieron el nombre de “juramentados”, y los que no, los “refractarios”, fueron cruelmente perseguidos.

El 13 de febrero de 1790, por Decreto de la Asamblea dejaban de reconocerse los votos monásticos. Se suprimieron las congregaciones religiosas, los centros de salud y los colegios religiosos. La Constitución de 1791, reconoció el matrimonio como contrato civil, alejado de la órbita de la iglesia en su legalidad. Solo aceptó mantener a la iglesia, abonando sus gastos, lo que fue suprimido por Decreto de la Convención en 1794.

Con la asunción de Napoleón Bonaparte como Cónsul en 1799, luego de un golpe de estado contra el gobierno del Directorio, el distanciamiento con la iglesia católica comenzó a acortarse, ya que llegar a un acuerdo con el Papado convenía a los fines de pacificación propuestos por Napoleón.

El 15 de julio de 1801, se firmó un Concordato, compuesto de un preámbulo seguido por 17 artículos, o sea un acuerdo, que recibió este nombre por ser la iglesia católica una de sus partes, representada por el Papa Pío VII, y Napoleón Bonaparte, por el estado francés.

Este Concordato si bien reconoció a la religión católica como la que profesaban la mayoría de los franceses, impuso la tolerancia religiosa hacia protestantes y judíos, sin considerarla religión oficial del estado.

Se estableció como requisito la renovación de todos los obispos que fueron designados por el estado en número de 50, y luego investidos por el Papa. Los miembros de la iglesia le deberían lealtad al estado por juramento. Los párrocos serían designados por los obispos.

La iglesia no recuperaría los bienes confiscados y vendidos durante la revolución, sí los que aún no se hubieren enajenado, pudiendo recibir bienes por donación.

El clero recibiría un sueldo por parte del estado.
Se volvió a utilizar el calendario gregoriano dejado de lado a instancia de los jacobinos, que lo reemplazaron por uno totalmente laico, basado en fenómenos naturales.
Si bien el intento fue de lograr la paz y llevar un poco de tranquilidad a la mayoría de la población católica francesa, de uno y otro lado se hizo sentir la oposición. Tanto los miembros conservadores del clero denunciaron las grandes atribuciones del estado sobre la iglesia, como los republicanos criticaron las concesiones otorgadas.

A fin de calmar a los más liberales, y aconsejado por el ministro Talleyrand, Napoleón agregó al Concordato una serie de disposiciones denominadas Artículos Orgánicos, que fueron presentados en conjunto, a pesar de la oposición del Papa, para su aprobación parlamentaria. Estos artículos adicionales, 77 para los católicos y 44 para los protestantes, reafirmaban la autoridad temporal sobre la religiosa, cuyos integrantes eran funcionarios públicos, pagados por el estado, y declaraban obligatoria la enseñanza en los Seminarios, de la Declaración Galicana, dictada durante el reinado del absolutista Luis XIV, en 1862, y que ponía a la iglesia bajo la autoridad del estado.

Las bulas y documentos pontificios antes de ser publicados en Francia debían ser aprobados por el estado, quien también debía autorizar los Concilios. El catecismo francés sería único, aprobado oficialmente por el gobierno, y el matrimonio religioso solo podía celebrarse luego del civil. Este conjunto normativo rigió a partir de abril de 1802.

Derrotado Napoleón la restauración monárquica proclamó como religión del estado francés a la católica, por la Constitución del 4 de junio de 1814.

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