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El Emperador Galerio

Publicado por María Celia

Cayo Valerio Galerio Maximiano fue César (260-311) , nombrado por Diocleciano , y luego Augusto, conduciendo el Imperio Romano de Oriente desde el 305 al 311.galerio.jpg

Dada la complejidad y la inminente debilidad del Imperio Romano, Diocleciano tomó la decisión de dividir el Imperio en cuatro en razón de la imposibilidad de concentrar los asuntos del estado en un solo emperador. De esta manera, el imperio de Roma adoptó el sistema tetrárquico mediante el cual gobernarían dos augustos y dos césares por el lapso de 20 años. Finalizado ese tiempo, los augustos se retirarían, los césares tomarían el lugar de augustos y serían nombrados nuevos césares, renovándose el ciclo.

Dentro de esta estructura, Galerio fue nombrado Cesar en el 293, pasando a ocuparse de la Península Balcánica (con excepción de Tracia). Los otros emperadores fueron: Maximiano y Constancio Cloro, el segundo Cesar.

A los efectos de ascender al poder, Galerio renunció a su propia esposa, casándose con la hija de Diocleciano, Galeria Valeria.

Militarmente, como Cesar hubo de enfrentar las constantes invasiones en las fronteras danubianas por los sármatas (provenientes de la frontera Oriental de Escitia, hoy Ucrania) y los carpos (de la zona de la actual Rumania y Ucrania). Posteriormente, debió oponerse en el Éufrates a los partos. Un año más tarde y gracias a los refuerzos enviados por Diocleciano, pudo invadir Armenia.

Además de estos conflictos, Galerio también tuvo que lidiar con las tensiones internas del Imperio. A pesar de su posición como César, no gozaba de plena autonomía y debía responder ante Diocleciano y Maximiano. Esta situación generó fricciones y descontento, que se agravaron con el tiempo.

Tras la abdicación de Diocleciano y Maximiano en el 305, Galerio se convierte en Augusto de la parte Oriental y Constancio Cloro de la parte Occidental. En esta oportunidad, recayó en Galerio la responsabilidad de elegir a los nuevos césares, nombrando a Flavio Valerio Severo para Occidente y a Valerio Maximiano Daya para Oriente.

El problema se suscitó cuando Galerio dejó fuera del nombramiento a los hijos de Maximiano y Constancio, Majencio y Constantino, respectivamente. Tal omisión derivó en un conflicto de poder que finalizó con el reconocimiento de Constantino quien debió enfrentarse con Majencio, derrotándolo con sus tropas.

Al igual de Diocleciano, Galerio fue un acérrimo persecutor de los cristianos. Ante el fracaso de lucha y ya enfermo de cáncer, promulgó en el 311 el “Edicto de Tolerancia de Nicomedia” mediante el cual ponía fin a la represión instituida en el Imperio Romano en contra del cristianismo, autorizándolos a reconstruir sus iglesias.

Galerio entendió que la tetrarquía había fallado y ante la situación de Occidente, quiso fortalecer la parte Oriental del Imperio. Los cristianos eran un constante foco de conflicto que hacía tambalear a un Imperio ya débil. De ésta manera, aseguraba a su sucesor en Oriente una posición inicial más sólida.

Es importante destacar que, a pesar de sus esfuerzos, Galerio no logró consolidar un gobierno estable en el Imperio Romano de Oriente. Su reinado estuvo marcado por conflictos internos y externos, y su muerte dejó un vacío de poder que desencadenó una serie de luchas por la sucesión.

Tras terribles sufrimientos y dolores, murió en mayo del 311. Su muerte marcó el fin de una era y el inicio de una nueva etapa en la historia del Imperio Romano. A pesar de sus fracasos y controversias, Galerio dejó una huella indeleble en la historia de Roma y su legado sigue siendo objeto de estudio y debate entre los historiadores.