Historia

El Emperador Valente

Publicado por María Celia

Flavius Iulius Valente (328 – 378 Cibalae) , hermano de Valentiniano I, fue nombrado por este Augusto en el 364. Valentiniano había estado en las filas de Joviano, su antecesor en la conducción del Imperio Romano, siendo asesinado en una emboscada mientras iba hacia Constantinopla.

A diferencia de Valente, Valentiniano era un hombre de gran prestigio militar que decidió compartir el Imperio con su hermano porque creía que éste era demasiado extenso para un solo gobernante. Asimismo, la elección de Valente como compañero de trono fue recibida con asombro por el contexto. Lejos de ser un hombre destacado política o militarmente, ni siquiera dominaba el griego, era un hombre mediocre.

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Las líneas de gobierno tomadas por ambos hermanos fueron las siguientes: libertad de culto, más firmeza sobre el cumplimiento en el pago de los impuestos y, sobre todo, el edicto sobre la cuestión de Adrianópolis (principio de herencia de la “condición”, esto es, de un padre soldado, su hijo debería seguir los mismos pasos, un curial que ascendía a senador debía dejar un hijo en su sitio). De la misma manera, se acordó la división del imperio, Valente se quedó con la prefectura Oriental, Imperio Romano de Oriente (reducido respecto a su tamaño original en virtud de un pacto que Joviano había hecho con los persas, cediéndoles posesiones en Mesopotamia y Armenia) y Valentiniano con las Occidentales, Imperio Romano de Occidente.

Su gobierno se caracterizó por el enfrentamiento con Procopio, el conflicto con los godos y persas, la persecución a los paganos, y su deceso en Adrianópolis.

Valente tuvo que enfrentar la rebelión de Procopio, que pretendía, hábilmente, hacerse con su parte del Imperio, tomando, en primera medida Constantinopla. La batalla no fue sencilla y por momentos estuvo más cerca del triunfo para Procopio que para el Emperador. Finalmente, en el 366, logró vencerlo en la Batalla de Lidia.

La primera guerra gótica contra los godos, quienes lo habían apoyado al comienzo y que luego colaboraron en la rebelión de Procopio, condenó tanto a godos como a romanos a la interrupción de las relaciones entre ambos, con un consiguiente perjuicio para el comercio y, en el futuro, para las tropas de Valente.

En relación con la política religiosa, la persecución de paganos fue de características violentas, llegando a la ejecución. Inicialmente, se prohibió a los paganos comandar ejércitos de soldados cristianos, luego se siguió por el exterminio de todos los helenos de Asia Menor y finalmente, Valente mandó a cerrar el templo del dios Asclepio en Epidauro, Grecia en el 375.

El conflicto con el Imperio Persa, originado por Joviano, responsable del deterioro de Oriente, se potenció con la muerte prematura de Valentiniano en Occidente, a causa de una apoplejía. Para Valente fue muy difícil defender las fronteras del Imperio contra los persas que constantemente intentaban tomar territorios, debiendo sofocar sublevaciones en distintos territorios.
Hacia el 375, el conflicto con los godos se reavivó al ser éstos despojados de sus territorios por los hunos. El hecho de que esta tribu quedara sin lugar generó que quisieran pasar al Imperio, entrando por la provincia de Mesia. Si bien se esperaba una migración controlada, no fue posible. Cuando los godos entraron en el Imperio fueron abusados por los romanos quien pretendían cambiarles comida por esclavos (esto es, por hijos de godos), terminando en una sublevación bárbara imposible de controlar. Los godos intentaron tomar Constantinopla, y si bien no lo lograron, este enfrentamiento supuso una tragedia para el Imperio ya que determinó, en gran medida, el triunfo de los barbaros y la apropiación por éstos de muchos territorios del imperio.

En la batalla de Adrianópolis, en la que el ejército romano quedó mermado en dos tercios por el ejército bárbaro confederado, Valente pereció. Los relatos de su muerte difieren y el conocimiento de esta batalla llega a nosotros por medio de Amiano Marcelino, importante historiador de la época. Marcelino afirmó que Valente había sido incendiado dentro de una choza prendida fuego por los godos quien desconocían que estaba dentro.

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