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Vestimenta azteca

Publicado por María Celia

Procedentes de Aztatlan (lugar de las garzas), los mexicas, luego aztecas, se asentaron en las tierras posteriormente conquistadas por Hernán Cortés, construyendo Tenochtitlan (1323) y habitando allí hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.azteca2kr41.JPG

Representativa de la función social o estatus, la vestimenta de los aztecas representó su compleja estructura social.

Si bien hay características que se repiten en la mayoría de las culturas precolombinas, esto es, uso de pieles de animales en el comienzo, elaboración de pigmentos vegetales para teñir las prendas, fabricación de tejidos mediante telar, tarea reservada a las mujeres, el uso de plumas y oro para los nobles o el emperador, los aztecas se destacaron por la diversidad de su vestuario y el colorido que presentaban.

En la base de esta sociedad jerarquizada estaban los guerreros, ocupados de cuidar tanto al pueblo como al emperador y sacerdotes, ubicados en la cima de la sociedad, y las arcas de la organización de la que vivía toda la población. Los trajes se diferenciaban según los méritos en campaña, caracterizados por complejos tocados, adornos de oro y conchas.

Las mujeres llevaban el huipil y quechquemitl, camisola, una falda debajo, y mantilla, respectivamente. Los pigmentos para teñir los géneros eran de origen natural, el índigo, por ejemplo, provenía de una planta indigófera y el rojo o púrpura se extraía de un tipo de caracol.aztecas1.JPG

Los hombres usaban el maxtle o taparrabo, una tira de algodón que pasaba por las ingles, enlazándose a la cintura y una especie de sandalia llamada cactli que sólo tenían talonera y tiras para ser anudadas a la pantorrilla.

En la actualidad, han cambiado las técnicas de teñido y se han simplificado los modelos, aún así, las mujeres continúan tejiendo con telar, conservándose la tradición en el uso del color.

Los vestidos, tanto de hombre como de mujer, cuando no eran tejidos, se confeccionaban en fibra de Ixtle o del manguey que se obtenía mediante el raspado de sus hojas o ramas, obteniéndose así los hilos. Posteriormente, reemplazaron estas fibras por el algodón.

El arte plumario constituía realmente una destreza particular. De aves propias del lugar o criadas en cautiverio, las plumas se clasificaban por su tamaño y color, sobrevalorándose las de color verde de quetzal, cuya importancia era mayor que la concedida al oro.

Éstas no solo se llevaban en los tocados, también en los escudos de los guerreros, cuyo vestuario en ocasiones representaba a sus dioses.

Además de los guerreros y las mujeres, los sacerdotes también tenían una vestimenta distintiva. Los sacerdotes aztecas llevaban túnicas largas y negras llamadas tilmatli, que simbolizaban su devoción y conexión con los dioses. Estas túnicas eran a menudo decoradas con plumas y bordados que representaban símbolos religiosos y deidades. Los sacerdotes de alto rango, como los sumos sacerdotes, llevaban tocados elaborados y capas de plumas que indicaban su posición y autoridad dentro de la jerarquía religiosa.

La vestimenta de los niños también reflejaba su posición social y el rol que se esperaba que desempeñaran en la sociedad azteca. Los niños de familias nobles a menudo vestían de manera similar a los adultos, con versiones más pequeñas de los trajes ceremoniales y guerreros. Los niños comunes, por otro lado, vestían prendas más sencillas hechas de algodón o fibras de maguey, y a menudo ayudaban en la elaboración de tejidos y el teñido de las prendas.

El proceso de elaboración de la vestimenta azteca era laborioso y requería una gran habilidad. Las mujeres tejedoras utilizaban telares de cintura para crear telas intrincadas y coloridas. Este método de tejido permitía una gran flexibilidad y creatividad en los diseños, resultando en prendas que no solo eran funcionales, sino también artísticas. Los patrones y colores utilizados en las prendas a menudo tenían significados simbólicos y eran transmitidos de generación en generación.

El comercio también jugaba un papel crucial en la diversidad de la vestimenta azteca. Los mercados de Tenochtitlan y otras ciudades importantes eran centros de intercambio donde se podían encontrar telas, plumas, tintes y otros materiales de diferentes regiones. Este intercambio cultural y económico permitió a los aztecas incorporar elementos de otras culturas en su vestimenta, enriqueciendo aún más su diversidad y colorido.

Finalmente, es importante destacar que la vestimenta azteca no solo tenía un propósito estético, sino que también era una forma de comunicación. A través de sus ropas, los aztecas podían transmitir información sobre su estatus social, su rol en la comunidad, y su identidad cultural. La vestimenta era, por lo tanto, una parte integral de la vida cotidiana y ceremonial en la sociedad azteca.