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Las dictaduras militares argentinas

Publicado por Hilda

Cuando se interrumpe la normal aplicación de las normas constitucionales sustituyendo a un gobierno de iure (de derecho, de acuerdo a la ley) toman el gobierno funcionarios de facto (de hecho, sin legitimidad jurídica). La mayor parte de los gobiernos de facto asumieron por un golpe de estado. Esto ocurre cuando un grupo de personas, apoyándose en la fuerza, derrocan al gobierno democráticamente elegido (por el voto popular), aduciendo una “razón de estado” o un “estado de necesidad” para hacerlo.

Dictaduras militares

Un golpe de estado es, entonces, un pronunciamiento contra las autoridades constituidas para reemplazarlas por otras, que no busca generar transformaciones y que habitualmente beneficia a una oligarquía o grupos conservadores. Se diferencia de una revolución en que ésta, sí intenta transformar profundamente la sociedad, debido a que quienes toman el poder pertenecen a un grupo social que antes estaba marginado del mismo.

No hay justificación legítima para los golpes de estado, ya que la Constitución tiene previstos los casos de crisis, como la conmoción interior, la sedición y el caso extremo del ataque exterior, para los cuales se puede declarar el estado de sitio.

El gobierno resultante de un golpe de estado se llama, como dijimos, de facto o de hecho, por la forma como consiguen asumirlo, que es por la fuerza, como contrario al gobierno de derecho o de acuerdo a la ley, que es por elección popular. También se los denomina dictaduras, en cuanto al modo de ejercicio del mando, que es con poder ilimitado, sin ningún tipo de control.

En las dictaduras, el poder está concentrado en manos de una persona o de un grupo de individuos que reúnen todos los poderes del estado, contrario al ideal democrático de la división de poderes, ya propuesto por Montesquieu en el siglo XVIII, que permite el control de los poderes entre sí. En este caso es el gobernante quien decide sobre la persona y bienes de sus gobernados cuya conducta se limita a obedecer.

El primer gobierno de facto, tras la jura de la Constitución Nacional Argentina de 1853, fue el del general Bartolomé Mitre, que asumió tras haber ganado la batalla de Pavón en septiembre de 1861.

En el siglo XX existieron una serie de insurrecciones militares que quebraron el orden constitucional.

Si bien el democrático gobierno de Hipólito Yrigóyen había sido elegido por una amplia mayoría, los opositores se habían ocupado de hacer una campaña de desprestigio tal, que nadie reaccionó ante el levantamiento que llevó al poder al general José Félix Uriburu, que fue reconocido como presidente de facto por la Corte Suprema de Justicia en una Acordada (nombre que reciben las decisiones de este alto tribunal) del 10 de septiembre de 1930.

Uriburu fue el iniciador de lo que más tarde se haría una costumbre, asumir la calidad de legislador a través del dictado de decretos- leyes. Las leyes son las que emanan del órgano natural destinado a su creación: el Poder Legislativo, los decretos-leyes son las normas que surgen del Poder Ejecutivo, que sólo constitucionalmente podría hacerlo en caso de necesidad o urgencia con la aprobación posterior del Legislativo.

Su mandato fue conocido como la “década infame” por las atrocidades cometidas, como el asalto al comité central de la UCR (Unión Cívica Radical) partido al que pertenecía el ex presidente Yrigóyen, en cuyo domicilio ingresaron, y quemaron sus pertenencias.

Disolvió el Congreso nacional (ya dijimos que las leyes emanaban ahora del Poder Ejecutivo como decretos-leyes), intervino las provincias, implantó el estado de sitio y la ley marcial (las personas imputadas de algún hecho delictivo son juzgadas por autoridades y tribunales militares). Clausuró diarios, reprimió sindicatos y permitió la tortura a opositores.

Un nuevo golpe de estado se produjo en 1943, contra el presidente Castillo, y el nuevo gobierno también fue reconocido por una Acordada de la Corte Suprema de Justicia.

El primero en asumir, el general Rawson, estuvo menos de tres días a cargo del gobierno, asumiendo el general Pedro Pablo Ramírez que gobernó durante ocho meses, siendo desplazado por su vicepresidente, el general Edelmiro Farrell, el 24 de febrero de 1944.

En esta etapa comienza a surgir una figura que más tarde, descollaría en el escenario político: Juan Domingo Perón, que en ese momento revestía el grado de Coronel, quien ocupó la Secretaría de Trabajo, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la Nación.

El presidente de facto, Farrell, hizo renunciar a Perón, en su candidatura a las próximas elecciones y lo confinó a la isla Martín García. En su apoyo, las masas populares, que veían en Perón el protector de sus derechos laborales, se levantaron el 17 de octubre de 1945 e invadieron el centro histórico de la ciudad de Buenos Aires. Obtuvieron como resultado la libertad de Perón, el restablecimiento de las libertades y de los partidos políticos, y la anticipación de las elecciones generales para febrero de 1946.

El golpe de estado de 1955, conocido como Revolución Libertadora, fue dirigido contra Perón, a quienes los golpistas acusaron de dictador, de abuso del uso de la fuerza y de humillación a sus conciudadanos. También de aniquilar los derechos y garantías constitucionales y gobernar a su capricho.

El golpe fue realizado por distintos sectores. Tomó el gobierno el general Eduardo Lonardi, quien al asumir disolvió el Congreso y designó nuevos ministros en la Corte Suprema de Justicia, adictos a sus órdenes, concentrando de ese modo los tres poderes del estado. A pesar de afirmar que no habría vencedores ni vencidos, se ensañó con el peronismo tomando sus locales gremiales.

Sin embargo, dentro de los mismos militares, había discrepancias. La oposición liberal que quería ingresar al FMI (Fondo Monetario Internacional), triunfó, por lo que se relevó al militar nacionalista Lonardi, por otro militar liberal, el general Pedro Eugenio Aramburu. Éste inicio la llamada “política gorila” contra el peronismo, tratando de hacerlo desaparecer.

Otra dictadura surgió el 29 de marzo de 1962, y fue contra el gobierno constitucional de Frondizi, quien había asumido en 1958, por un pacto con el peronismo, por el cual se comprometía a legalizar a ese partido.

Durante su gobierno, Frondizi, sufrió la presión constante de los militares, que le obligaron, entre otras cosas, a declarar el estado de sitio y a romper relaciones diplomáticas con Cuba.

Al ser depuesto por las fuerzas armadas y conducido detenido a la isla Martín García, asumió como Presidente, el Presidente del Senado, José María Guido, quien convocó a elecciones, asumiendo en 1963, Arturo Illia con sólo el 25 % de los votos. Con tan poco apoyo popular, se pudo montar una campaña de desprestigio que precipitó el golpe, que llevó a cabo el general Juan Carlos Onganía el 28 de junio de 1966.

La intención del gobierno radical, de permitir la participación del peronismo, fue el detonante para la toma del poder por los golpistas, en la llamada Revolución Argentina.

El gobierno de Onganía tuvo ciertas particularidades. La mayoría de los gobiernos de facto asumían para recomponer la situación y convocar nuevamente a elecciones, en este caso, Onganía llegó para quedarse.

Nunca aseguró que cumpliría la Constitución ni que su gobierno fuera provisional. Las leyes supremas fueron el Acta de la Revolución Argentina y el Estatuto de la Revolución Argentina.

A partir de 1968, comenzó su accionar la guerrilla, de ideología comunista, formándose, por ejemplo, la organización Montoneros, en 1970. Estos grupos subversivos, que querían desestabilizar el gobierno para alcanzar el poder e imponer su propia concepción de justicia, atacaron instalaciones armadas para proveerse de material bélico, secuestraron empresarios, asaltaron Bancos para obtener fondos, o asesinaron a figuras políticas o militares, que consideraban tenían un accionar repudiable. Si bien sus propósitos eran loables, como una más justa distribución de la riqueza, los medios usados eran violentos.

En 1970, Onganía fue reemplazado por un golpe interno militar, asumiendo el general Roberto Marcelo Levingston, quien a su vez fue reemplazado, en 1971, por Alejandro Agustín Lanusse designado por la Junta de Comandantes, quien convocó a elecciones.

Se sucedieron los gobiernos constitucionales de Héctor Cámpora, representante del peronismo, ya que Perón estaba excluido, quien asumió el 25 de mayo de 1973, y que duró 49 días, dando lugar a la elección de Perón, asumiendo bajo la fórmula Perón-Perón, ya que su vicepresidente, era su segunda esposa, María Estela Martínez de Perón.

Mientras tanto la guerrilla continuaba creciendo en su accionar. El ERP (Ejército revolucionario del Pueblo) no era peronista, y siguió con sus métodos violentos durante el régimen constitucional, e iniciando en 1974 la guerrilla en Tucumán.

Los Montoneros, que habían luchado por el regreso de Perón, no contaban ahora con su apoyo.

En 1974, los Montoneros, durante el acto del 1 de mayo, cantaron consignas despectivas hacia la vicepresidente, siendo echados por Perón, y comenzaron a actuar desde la clandestinidad.

A la muerte de Perón, su viuda, ocupó la presidencia pero de modo simbólico ya que la mayoría de los asuntos de gobiernos fueron decididos por López Rega, que había asumido en mayo de 1973 como Ministro de Bienestar Social. Éste había fundado la Triple A (alianza anticomunista argentina) para luchar contra la guerrilla. El ministro de Economía, Celestino Rodrigo, impuso una política económica ultra liberal, devaluando la moneda al 100%, provocando una grave inflación. Ambos fueron expulsados del gobierno en julio de 1975, mientras se preparaba el golpe de estado de 1976. La crisis política, económica y social era insostenible. La inseguridad se había apoderado de todos los ámbitos de la vida ciudadana.

El golpe del 24 de marzo de 1976, colocó en el mando a la Junta Militar, otorgándole la suma del poder, que gobernó en contra de la Constitución y por ende de los más sagrados derechos humanos, inclusive la vida, ya que durante su permanencia en el poder se produjeron hechos terribles, justificados por la lucha antisubversiva, que incluyeron secuestros de personas sospechadas de guerrilleras, torturas, apropiación de bebés de las mujeres que parían en cautiverio y luego eran muertas, pasando a integrar una lista llamada “de desaparecidos”, junto a muchos miembros de la ideología de izquierda o sospechados de serlo.

La Junta Militar suspendió toda actividad política y gremial y estableció un control ideológico en las escuelas.

Estuvo integrada en su asunción, por el Teniente General Videla, Comandante General del Ejército, el Almirante Emilio Massera, Comandante General de la Armada y el Brigadier General Orlando Ramón Agosti, Comandante General de la Fuerza Aérea.

Fue en 1983 cuando se restableció el orden constitucional al asumir democráticamente el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, con el 52% de sufragios. A partir de entonces no hubo interrupciones al sistema democrático.

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12 comentarios para “Las dictaduras militares argentinas”


  • luis alberto rodriguez gutierrez Marzo 22, 2007 a las 5:46 am

    ¿Historiadores o políticos?, como para carse de c…, “se diferencia un golpe de estado de una revolución porque esta, busca transformar la sociedad” palabras más palabras menos si es un golpe de marxistas confesos(chavez,fidel.,etc) no es un golpe de estado, ergo,los cuartelazos o guerrillas izquierdistas si que tienen justificación legítima, vaya, vaya…en tanto que los que obedecen a mantener el status quo deben regirse por la constitución, en tanto que los “revolucionarios” estan mas allà del bién y del mal, bueno, no se puede pedir más si eres argentina, los últimos 24 años la izquierda progre misma de donde salieron los walsh firmennich y cía,han martillado incesantemente en los medios de comunicación y en lás cátedras universitarias su particular “visión” de los hechos ocurridos en el país especialmente los de la última junta militar. Ah espero no copien los milicos el declararse revolucionarios o de izquierdas, ni menos aún enunciar objetivos “loables” como los señores montoneros para recibir la justificación de la intelectualidad parcializada y socialistoide del mundo entero. Hilda la historia debe ser rigurosa y debe evitarse en bién de la verdad los juicios de valor que deslizastes en tu artículo, que apartando esto es una buena síntesis de los hechos

  • Luis Alberto: Con el debido respeto, no entiendo tu comentario, pues mi opinión, que más que eso, es investigación, es objetiva, basada sobre todo en que mi análisis personal de los hechos acontecidos en esos tiempos, no me coloca en posición partidaria de ninguna de las partes en conflicto.
    Un golpe de estado, repito, es sacar del poder a quien lo tiene de modo legal, por mandato popular, y arrogárselo de manera ilegítima, por la fuerza, sean sus ideas de izquierda o de derecha.
    Existen juicios de valor en el artículo ya que no pueden dejarse de lado apreciaciones que son probadas y fundadas en hechos fehacientemente comprobados. Las torturas y crímenes que cometieron los militares están documentados, y sirvieron para su condena. También se hace referencia a que los medios usados por los guerrilleron fueron violentos, y eso también está comprobado y en ningún momento son, fueron o serán, motivo de aprobación, por mí ni por nadie que se precie de democrático.

  • bueno yo creo ke todo esto fue un mal entendido lo lamento pero muchisimo…espero ke esten bien…chau y gracias

  • ¿Perdón con el comentario de Luis ,me equivoco en pensar que se esta tratando de justificar el golpe del 76 ?

  • Yo creo que las dictaduras Argentinas, solamente se hicieron con el fin de matar.
    fue un acto completamente repulsivo en el cual, se cometieron cantidad de homicidios, los cuales tambien llevaron a muchos suicidios. fue un acto violento el cual las autoeidades del pais pretendia hacer de nosotros seres ignorantes,sin estudios, gente de quienes se podian apeovechar facilmente. La verdad como ciudadano de este pais,e da mucha tristeza cargar con estos miserables actos, tener conciencia de todas las vidas, derechos, ideales e identidades que las dictaduras dejaron.
    Me gustaria por creer que algun día este país pudiera salir adelante y borrar esa huella de muerte que las dictaduras militares dejaron sobre la tierra Argentina.

  • yo espero que los culpables paguen por estoooo

  • y que nunca mas se vuelva a repetir
    tuve un hermano que hasta el dia d hoy figura como desaparecido

  • los guerrilleros fueron tan malos como los excesos de los militares, en manos de cualquiera de los dos habriamos terminado peor que ahora, el articulo me sirvio mucho pa un trabajo escolar, gracias

  • creo que todo golpe militar, se realiza en momentos donde el pueblo esta inconforme del gobierno de turno, pero esto no justifica que se ayan efectuado en ellos muertes, pero como digo esto tambien creo que es momento de realizar una reflecion, con respecto al ultimo golpe en nustro pais, que el pueblo estaba en una guerra civil la cual habia comenzado entre grupos de izquierdas y de derechas, y ellos deben ser juzgado junto a los militares, ya que se habla de la memoria constantemente en este ultimo tiempo, pero esta memoria no es total.

  • me parece q la ultima dictadura fue un horror mireselo de donde se lo mire .. se quizo hacer un bien i mira todo lo q ocurrio.. y disculpen x las palabras pero son unos hdp. y nadie m lo va a sacar de la cabeza tengo 16 años y no estuve en esa epoca ( x surte) pero cada die m interesa mas este tema, empeze mirando la noche de los lapices y m encuentro aca escribiendo, es mui raro para, pero mirando a las madres abuelas la verdd m conmueve, todos los dias recuerdo y m duele en el alma q todavia sean 86 (creo) los nietos encontrados y alla mas de nose bien q cifra desaparecidos….

    ojala esto no vuelva a pasar jamaassss…
    no esta mui bien redactado pero buee es lo q salio…

    NUNCA MAS!!!!

  • Aca lo que paso es que los dos lados se equivocaron y no es que me incline por uno o por otro.Aca hay algo que aclarar y es que todo empezo por politicos de izquierda que por culpa de ellos salieron los militares a defender porque todo se estaba callendo abajo.Estubieron mal en cuanto a el tema de los desaparecidos pero eso no es lo único tragico de la historia, los zurdos hicieron miles de horroridades, ponian bombas en casas de familias, violaban el derecho a la libertad privada y muchas cosas mas.Y yo me pregunto porque tenemos que seguir con el pasado culpando a muchos inocentes, el rencor no es una virtud y así nunca vamos a salir adelante; hay un dicho que dice “Los hermanos sean unidos esa es la ley primera, sino los deboran los de afuera” .Gracias por este espacio, y reflexionemos si esto es lo que queremos para nuestro pais, un pais con rencor y falsedad.

  • Como duele sentirse argentino, fiel a los principios democráticos, pero observador doliente por la ignorancia de sus queridos hermanos. Todos los golpes de estado, desde Uriburo hasta la triste Junta Militar muerta con nuestros muertos de Malvinas, no fueron gestados por jeracas de las Fuerzas Armadas. Ninguno de estos generales tenía formación histórica-política-económica para planear algo tan trascendente como la conducción del país. Si realmente quieren hacer de la historia una verdad, no teman hermanos, digamos con todas las letras, la generación de todos..todos, los golpes de estado: la oligarquia agro-ganadera, los mismos que han luchado, luchan y seguiran lkuchandoi para mantener a esta Argentina como eterna proveedora de materias primas, situcisón que sostiene esa cuota de poder que se origina en la colonia y nos mantiene como tal, como colonia. Esas han sido las reales razones de las caidas de Frondissi, Illia; Peron ( golpes militares) y Alfonsin (golpe mediático) y los señores generales simples lacayos de los dueños que se sustentan en la Sociedad Rural, etc. ¡Pobre Pueblo Argentino! traicionado hasta por los recalcitrantes zurdos, supuestamente desaparecidos y que en su gran mayoría reside en paises de Centro América, Cuba, España, Suecia, Holanda, manteniendo su vivencia con los botines de robos, secuetros y ¡bendito sea Dios! indemnizaciones del Gobierno Nacional.