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El Contrato Social

Publicado por Hilda

El contrato socialSe denomina contrato a todo acuerdo de voluntades, celebrado con un propósito lícito. En el caso del contrato social el acuerdo es celebrado entre el pueblo y el, o los gobernantes, con el fin de constituir un estado, con el objetivo del bien común.

Los hombres antes de la existencia del estado (este estado natural no está ubicado en un momento histórico concreto) vivían con prescindencia de la relación mando-obediencia, pero hubo razones que los obligaron a organizarse poco a poco, constituyendo primero poblados, con jefes y luego estructuras estatales más complejas.

¿Por qué llegaron a formar estados a cuyos gobernantes les delegaron parte o toda su libertad? La explicación no es única y varios autores, trataron de darle explicación, reconociendo un pacto entre gobernantes y gobernados.

Thomas Hobbes, que vivió entre los años 1588 y 1679, opinó que los hombres en el estado de naturaleza (o sea, antes del estado, como entidad política) vivían en una constante guerra, ya que consideraba al ser humano intrínsecamente malo: “El hombre es un lobo para el hombre» y por lo tanto, iba a entrar en conflicto con sus semejantes, por la posesión de los bienes, pues todos tenían los mismos derechos a acceder a ellos.

Para reprimir estos maléficos instintos, los hombres por su propia seguridad, debieron conceder la totalidad de sus derechos al estado (menos el de la vida) que se dedicaría a su protección. Como vemos un estado con semejante responsabilidad, de obtener orden y justicia en una comunidad de seres con malos instintos, debía ser un estado poderoso, que no dejara a sus súbditos derecho alguno, ya que no serían capaces de administrarlos con prudencia y equidad. Esta teoría sustentó por lo tanto a los estados absolutistas.

Hobbes, expresó esta concepción en su libro “Leviatán” escrito en 1651, donde con ese nombre “Leviatán” designó a un estado sumamente poderoso constituido por todos los derechos delegados. Su pensamiento fue producto del contexto histórico. Hobbes vio a su Inglaterra, sumida en una guerra sangrienta que enfrentó a los partidarios de la monarquía con los parlamentarios, y por eso esbozó su tesis de la necesidad de crear normas para una convivencia pacífica, impuestas de modo autoritario, mientras permanecía lejos de su patria, sufriendo el exilio en París.

El inglés John Loche, cuya vida transcurrió entre 1632 y 1704, dio otra visión de la construcción del estado. Para este autor el hombre en el estado de naturaleza es libre y feliz, y el hombre ya no aparece como un ser malo por naturaleza, sino que toma la idea cristiana del hombre bueno pero que carga con el pecado original.

No hay diferencias de derechos entre los hombres, y todos los poseen otorgados por la propia naturaleza, a la vida, a la propiedad y a la libertad. El hombre tiene

los derechos de libertad, y el de propiedad sobre su propia persona, y de lo que necesita para satisfacer sus básicas necesidades, convirtiéndose en propietario de esos bienes que le resultan necesarios.

Para este autor el estado también surge por un acuerdo entre gobernantes y gobernados, para evitar que en el ejercicio de sus derechos los hombres no impidan facultades a los demás, pues a veces pueden tomar más de lo que necesitan, y esto generaría caos, al no existir leyes, y tratar de obtener justicia a través de la venganza privada, establecida por la ley natural que permite a cada hombre hacer justicia por sí mismo.

Para Locke el estado se formó en dos etapas. Por la primera los hombres se ponen de acuerdo en vivir en comunidad, y por la segunda, esa comunidad llega a un acuerdo para conformar el gobierno.

Pero, a diferencia del estado de Hobbes el pueblo conserva el poder, y solo delega en el Poder Ejecutivo y Legislativo (éste último más poderoso) solo los derechos necesarios para su seguridad, participando a su vez de distintas formas en el poder, al que puede resistirse y destituir. Los hombres renuncian a un solo derecho en pos de la seguridad para formar el estado: el de hacer justicia por sí mismos. Por eso el estado para Locke solo interviene para dirimir controversias. Fue defensor de la libertad religiosa (con exclusión del catolicismo).

Como vemos la poca intervención del estado en los asuntos de la ciudadanía convierten a Locke es un claro exponente del pensamiento liberal.

Pero el que realmente sentó los principios del contrato social, y escribió un libro con ese nombre, en 1762, fue el ginebrino, Jean-Jacques Rousseau. Parte de que el estado de naturaleza es un estado ideal y feliz, donde todos los hombres son iguales y no existe la propiedad privada, ya que todos pueden gozar de todo lo que la naturaleza ofrece en abundancia. El hombre feliz y bueno por naturaleza de Rousseu no está condicionado por la religión.

Esa felicidad terminó cuando la población creció y las variaciones del clima originaron escasez de productos, y allí es cuando comenzó la lucha entre los hombres por los bienes escasos. Es en esta etapa, donde el ser humano se siente desprotegido e inseguro y necesita crear un estado a quien cederle sus derechos para logar el bien común.

El hombre que había nacido bueno y en libertad ahora se halla pervertido por la sociedad en la que vive, y encadenado, y necesita recuperar la libertad perdida.

Pero el pacto se celebra en este caso entre la comunidad misma, cada individuo pacta con los demás, no con un individuo determinado, en renunciar a su libertad natural, y en someterse a la voluntad de la mayoría, haciendo nacer una sociedad de iguales, con una nueva libertad, la civil, que estará limitada por la decisión de la mayoría.

Las leyes son el resultado de la manifestación de esa voluntad general. Reconoce la existencia de un gobierno en ejercicio del poder ejecutivo, institución intermediaria entre el pueblo y quien ejerce el mando, para asegurar la libertad y ejecutar las leyes, y de un Poder Legislativo ejercido por el propio pueblo.

El ser humano conserva su libertad moral, que lo hace dueño de su propia persona. El hombre tiene una voluntad individual, que a veces puede no coincidir con la de la mayoría, pero está obligado a obedecer la voluntad general, y si no lo hace debe ser forzado a hacerlo, ya que solo así él mismo podrá ser libre. Si cada uno hiciera lo que su voluntad le mande, avasallaría derechos de otros, y los suyos propios se verían peligrar por el mismo derecho de sus compatriotas.

Esta teoría será clave para justificar el pensamiento que impulsó la Revolución francesa, contra el poder absoluto del rey, y el establecimiento de la democracia como sistema político.

La democracia era para Rousseau un estado perfecto, pero que como tal, no podía darse en la práctica, lográndose solo un acercamiento a ese estado ideal, y solo en los estados pequeños, podía darse como forma de gobierno. Para los medianos propone una aristocracia, y para los estados muy grandes, la monarquía.

Realiza otras relaciones singulares entre fenómenos climáticos y formas de gobierno, al considerar que en los países de clima cálido se constituirán gobiernos despóticos o tiránicos, en los fríos predominará según él la barbarie, y la democracia se instalará civilizadamente en los climas templados.

También relaciona las formas políticas con la riqueza de los estados. Los muy ricos, tendrán monarquías, los medios, aristocracia, y los pobres, democracia. O sea, que la democracia se instalaría en los estados pequeños pobres y de clima templado.

A causa de la publicación de su obra “El Contrato Social” fue expulsado de Francia.