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La crisis de los misiles

Publicado por Pablo

Cuba, un pequeño país caribeño, provocó uno de los episodios más importantes y peligrosos de toda la Guerra Fría, y rompió la correlación de fuerzas existente hasta ese momento al poner en duda el dominio norteamericano en su propio continente. El movimiento castrista había nacido con una ideología nacionalista, ante la total dependencia económica, cultural y política del país con respecto a los Estados Unidos. Era, en principio, totalmente ajeno a las tensiones internacionales entre potencias y la política de bloques, en la que finalmente terminó entrando.

Barcos soviéticos durante la crisis de los misiles

Una vez nacionalizados sus recursos económicos, Cuba hubo de sufrir la fuerte hostilidad que pronto le manifestaron los norteamericanos, que le declararon un boicot económico dejaron de comprar el azúcar cubano, el principal producto de sus exportaciones. De la misma manera, Estados Unidos comenzó a prestar apoyo a los exiliados políticos cubanos, tanto acogiéndolos en su territorio como prestándoles ayuda para luchar contra el régimen cubano. Por el contrario, la Unión Soviética percibió rápidamente la ventaja que podría suponerle contar con un aliado tan cercano su enemigo americano, y empezó a ofrecer ayuda económica y militar a los cubanos. En 1960 se establecieron relaciones comerciales y se firmó un tratado de cooperación militar entre ambos países, convirtiendo ya en algo oficial la aproximación de Cuba al bloque del Este.

La situación se agravó cuando, en 1961, se produjo un intento de invasión en la bahía de Cochinos por parte de cubanos exiliados que, como se demostró, fueron preparados, apoyados y financiados por los Estados Unidos de América, con el entrenamiento de la CIA y el consentimiento del presidente, John F. Kennedy. El ataque no tuvo éxito, pero generó en las autoridades cubanas una sensación de inseguridad que motivó un acercamiento más grave hacia el lado soviético, al que requirió protección. La URSS, ante esto, propuso la posibilidad de instalar misiles nucleares en la isla, que apuntaran hacia Estados Unidos. Cuando los americanos conocieron la operación, gracias a las fotografías realizadas por sus aviones U-2, Kennedy decretó el bloque naval de la isla, en 1962, para impedir la llegada de las piezas armamentísticas que transportaban los barcos cubanos. No son pocos los que han argumentado que los trece días transcurridos entre el conocimiento americano de los misiles, y si arreglo final, fueron los momentos de mayor tensión –y por lo tanto, de amenaza y peligro- de toda la Guerra Fría. Durante esos días, para aumentar la gravedad, un avión U-2 que espiaba la instalación de misiles en la isla fue derribado por las fuerzas soviéticas.

Finalmente, el problema pudo solucionarse por la vía diplomática. Kennedy y Kruschev llegaron a un acuerdo: la URSS acepaba retirar su armamento nuclear de Cuba a cambio de que los Estados Unidos prometieran no invadirla, ni apoyar ninguna invasión, además de que –y quizá esto fuera lo más importante- retiraran sus misiles nucleares de Turquía. La Guerra Fría vio así como uno de sus episodios más tensos pudo solucionarse sin llegar al conflicto directo.

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