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Gaspar Rodríguez de Francia

Publicado por Hilda

Gaspar Rodriguez de FranciaNació en la ciudad de Asunción (Paraguay) el 6 de enero de 1766. Su nombre completo era José Gaspar Rodríguez de Francia. Su madre, María Josefa Velazco, era miembro de la aristocracia paraguaya, y su padre, un militar de discutido origen portugués, José García Rodríguez Francia.

Se trasladó a Córdoba (Argentina) a la edad de 15 años, para realizar sus estudios universitarios en Teología y Derecho, regresando a Asunción luego de cinco años, con el título de Doctor en Teología. Ejerció la docencia y la profesión de abogado (aunque no obtuvo este último título) con rectitud y talento. Era admirador de la filosofía de la ilustración y de la historia romana.

El Cabildo de Asunción lo nombró Alcalde Ordinario de Primer Voto en 1808, y en 1809, Síndico Procurador. El 24 de julio de 1810, se celebró un Cabildo Abierto, donde expuso su convicción sobre la liberación de Paraguay como colonia española.

Brindó apoyo a la causa revolucionaria gestada en Buenos Aires, en mayo de 1810, contra la dominación española. Pronto tomó una postura más independentista que la propia junta porteña al solicitar la independencia, no sólo del dominio español, sino también del resto del virreinato. La Junta de Gobierno establecida en Buenos Aires, trató de incorporar al Paraguay como una provincia más de la nueva nación que trataba de independizarse, y ante la negativa paraguaya envió a Belgrano a cargo del Ejército del Norte para lograr tal objetivo. Los soldados paraguayos lograron alzarse con la victoria tras las batallas de Tacuarí y Paraguarí.

Su carrera política lo hizo partícipe de todos los gobiernos revolucionarios paraguayos. El Congreso designó una Junta el 17 de junio de 1811, bajo la presidencia de Fulgencio Yegros, que lo contó como integrante. También conformó junto a Yegros el Consulado, órgano creado por el Segundo Congreso Nacional en octubre de 1813, ambos con el grado de Brigadier, turnándose el ejercicio del poder cada cuatro meses, quedando luego sólo, a cargo del poder, lo que aprovechó para romper los lazos con la confederación paraguayo-argentina, ya que se oponía a las aspiraciones centralistas del gobierno porteño. El único modo que aceptaría unirse a las demás provincias sería bajo un sistema federal con autonomía, y en pie de igualdad.

El 3 de octubre de 1814, se reunió el Tercer Congreso Nacional, bajo su presidencia, que le otorgó el cargo de Dictador Supremo, apoyado por su amigo Mariano Antonio Molas, por cinco años. El Congreso, al día siguiente dejó de sesionar, y el poder judicial quedó a su cargo, hasta que se constituyera el Tribunal Supremo, por su decisión.

El Cuarto Congreso, del 30 de mayo de 1816, transformó su cargo, en Dictadura Perpetua. El Congreso funcionaría cuando así lo determinara el Dictador, que nunca sintió la necesidad de convocarlo.

Gobernó férreamente, acentuándose la dureza de su régimen luego de una conspiración en su contra, perpetrada en 1820, que nunca pudo ser totalmente probada. A partir de allí, se registraron numerosas ejecuciones, entre las cuales se contó la de Fulgencio Yegros, el 17 de julio de 1821, sindicado como partícipe de esta supuesta conspiración bajo el cargo de traidor a la patria.

En la guerra entre las Provincias Unidas con el imperio de Brasil, para liberar a la Banda Oriental, practicó su política de no intervención, pero expulsó al diplomático brasileño de Asunción en 1828.

Su obra de gobierno, la ejerció en forma personal y sin la ayuda de ministros. Solo contó con delegados que ejecutaban sus órdenes y lo mantenían informado. En 1824 suprimió el Cabildo, la última institución que aún subsistía, aunque sus poderes se habían reducido.

La actividad política fue proscripta, y tuvo como principal objetivo, lograr la independencia de Paraguay, su pacificación, y la libre navegabilidad de sus ríos. Paraguay se aisló del resto de los estados americanos, sin comerciar con ellos, para lo cual fomentó las actividades primarias y la industria local, y además, sus habitantes necesitaban un permiso especial para abandonar el país. Confiscó tierras improductivas y las destinó a trabajarlas La única institución de estudios superiores, el Colegio de san Carlos, fue cerrada por su orden, en 1823. Sólo se fomentaron las instituciones de primeras letras cuyos contenidos de enseñanzas debían ser aprobados por el estado.

Convirtió el “Fuerte Borbón”, construido en 1792, por los españoles, en “Fuerte Olimpo” dotándolo de nuevas técnicas para impedir las incursiones portuguesas y brasileñas. Con el mismo fin construyó la “Fortaleza de San José”.

Reorganizó el ejército incorporando la caballería junto a las milicias existentes. El grado mayor al que podía aspirarse era el de Alférez.

Con respecto a Artigas, le concedió asilo en Paraguay a pesar de haber sido su adversario político.

Las órdenes religiosas se independizaron e toda autoridad exterior, aunque no de la del dictador, que controló la designación de los prelados. En 1825, suprimió los conventos.

Su salud fue siempre muy frágil, a su enfermedad pulmonar, se sumó la disentería. A pesar de ello, su vida fue larga. Murió a los 74 años, el 20 de septiembre de 1840. Su obra fue por muchos sumamente cuestionada y otros lo recuerdan con admiración. Era un hombre duro, solitario, austero, de energía inquebrantable, que convirtió el destino de Paraguay en el suyo propio. Fue un personaje discutible pero con sentimientos patrióticos innegables. Sus errores y aciertos, lo hizo con el convencimiento de hacerle un bien a su querido Paraguay.