Historia

El ALCA

Publicado por Verónica

ALCA son las siglas de Área de Libre Comercio de las Américas, nombre dado a la extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como TLC, TLCAN o NAFTA (por sus siglas en inglés).

Dicha extensión del Tratado de Libre Comercio expande el radio de acuerdo de los países de América del Norte a los del Caribe, Centro y Sudamérica, con excepción de Cuba. Integrar a los países caribeños y latinoamericanos al Tratado de libre comercio de América del Norte, con una población de poco más de ochocientos millones, suponía un notable beneficio para los países productores

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El ALCA fue suscrito en la ciudad de Miami en diciembre de 1994. El primer documento sentaba las bases para la reducción gradual de las barreras fiscales y aduanales que los diferentes países tenían respecto a los aranceles y la inversión extranjera; sin embargo los radicales cambios políticos y económicos que ha sufrido América Latina, particularmente en el cono sur, complicó el cumplimiento de algunos de los puntos propuestos en Miami, por lo que se renegociaron en la Cumbre Extraordinaria de las Américas que se llevó a cabo en Monterrey, México, donde se llegaron a acuerdos menos ambiciosos.

La segunda versión del ALCA se suscribió el 1 de enero de 2005 con un primer acuerdo sobre la presidencia: sería compartida por Brasil y los Estados Unidos. Desde el año anterior, diversas ciudades deseaban ser la sede del ALCA: Chicago, Atlanta, Houston, Miami y Colorado Springs por los Estados Unidos, Puebla y Cancún eran las opciones de México y San Juan, Puerto España y Ciudad de Panamá fueron las candidaturas presentadas por Puerto Rico, Trinidad y Tobago y Panamá, respectivamente.

Los defensores del ALCA plantean que el impulso del comercio en diferentes regiones gracias a la eliminación de los aranceles, es el paso necesario para el progreso y el desarrollo de Latinoamérica; todo ello, a decir de quienes defienden el ALCA, dará impulso a la competitividad, la especialización, la desaparición de monopolios y el bienestar de poblaciones enteras gracias al desarrollo de la infraestructura.

Pero sus detractores reclaman el hecho de que las sociedades civiles de los países participantes no han participado de los procesos para formular las reglas del acuerdo, tampoco se han puesto a discusión los delicados asuntos sobre patentes y propiedad intelectual, quedándose todo en negociaciones comerciales que no ven más allá de esta línea.

Otros puntos puestos a la luz por quienes no apoyan ni el Tratado de Libre Comercio ni el ALCA son la discusión sobre si verdaderamente es un acuerdo “libre” e imparcial, pues Estados Unidos sigue protegiendo a sus cultivadores otorgando subsidios que ponen en desventaja a la producción agrícola de los demás países.

Quizá quien más critica al TLC y al ALCA, es el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien ve en el, un instrumento del imperialismo norteamericano para mantener el control económico sobre Latinoamérica. Chávez ha hecho la contrapropuesta con la Alternativa Bolivariana para Latinoamérica o ALBA.

Sobre el asunto de las patentes y la propiedad intelectual, que han sido los temas más polémicos en el acuerdo, quienes critican el ALCA señalan que de cumplirse la investigación científica en Latinoamérica estaría casi prohibida, quedando en total dependencia tecnológica de los países más desarrollados. Varios analistas señalan que Estados Unidos planea patentar cualquier cosa: invenciones, mejoras, descubrimientos, mitología y hasta bacterias, animales y experimentos genéticos.

En el 2006 el ALCA entró a un periodo crítico, de tal modo que para muchos, defensores y opositores, ha terminado por ser letra muerta.

Categorías: El Mundo, Siglo XX

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