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Cromwell y la Revolución Inglesa

Publicado por Hilda

El desarrollo del comercio y de la actividad fabril, motivaron el enriquecimiento de la burguesía durante el siglo XVII, mientras los nobles, cuya riqueza provenía de la propiedad de las tierras, comenzaron a empobrecerse.

La monarquía intentó poner límites a la actividad de la burguesía, gravándolos con pesados impuestos, para obtener también la Corona parte de los beneficios, lo que enfrentó a ambos sectores.

Cromwell y la revolución Inglesa

Luego del reinado de Jacobo I, le sucedió su hijo, Carlos I, ambos defensores del absolutismo monárquico, gobierno que ejercieron despóticamente, considerando que sólo a Dios debían rendirle cuentas de sus actos.

La lucha contra el Parlamento fue constante, ya que incluso el Rey sancionaba nuevos impuestos sin contar con su aprobación, hasta que finalmente Carlos lo disolvió, al no aceptar la petición de Derechos, realizada por ese organismo, que consistía en derogar los tributos arbitrarios, otorgar garantías procesales y suprimir la obligación de dar alojamiento a las tropas.

Así, este monarca gobernó sin limitaciones durante 12 años, ante la continua crítica de los puritanos.

Influenciado por Thomas Wentworth, trató de imponer un gobierno duro, sobre todo en Escocia, a cuyo pueblo intentó violar su libertad religiosa. Ante la invasión de Escocia, el rey sintió debilitado su poder, y debió convocar nuevamente al Parlamento, que se reunió en noviembre de 1640. Thomas Wentworth, fue procesado.

El pueblo inglés estaba dividido entre los partidarios del arzobispo Laud, perteneciente a la iglesia oficial anglicana y los puritanos, sector religioso que se había separado de la religión oficial y que propugnaba entre sus ideales, el trabajo duro despreciando los placeres mundanos. La burguesía, según estas ideas, había sido encargada, por mandato de Dios, a construir una sociedad donde los ricos debían acumular capital y los pobres trabajar en sus oficios como mandato divino. El dinero obtenido por sus actividades era la recompensa de Dios, quien los bendecía de ese modo por su trabajo. Los escoceses y la mayoría de los miembros del parlamento eran presbiterianos y no compatibilizaban con la existencia de otras religiones.

Los puritanos, liderados por Cromwell, trataron de llegar a un acuerdo con el Rey, para que siguiera gobernando pero con poderes limitados. Sin embargo, el acuerdo no prosperó y se reanudó la lucha. Tras la victoria de Cromwell, el monarca fue condenado a muerte, hecho que sucedió el 30 de enero de 1649.

El gobierno de Cromwell, se basó fundamentalmente en la tolerancia religiosa, bajo el control del Estado. No era partidario de la democracia, sí de un orden social conservador y respetuoso de la propiedad privada, suprimió la monarquía e instauró la República o Commonwealth. Promulgó en 1651, el Acta de Navegación y logró vencer a España, apoderándose de Jamaica.

Ferviente anticatólico, sometió a los católicos irlandeses y a los realistas escoceses, a quienes venció en las batallas de Dunbar y Worcester (1650-1651), y que habían proclamado rey a Carlos II, hijo de Carlos I.

En 1653, Cromwell se instituyó Lord Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda, con amplísimos poderes. Disolvió la Cámara de los Comunes y entregó el poder legislativo a personas de su entorno.
En 1660, logró restaurarse la monarquía, pero el nuevo rey, Carlos II no gobernó de manera despótica, la Cámara de los Lores también había perdido poder.

Sin embargo, su sucesor, el católico Jacobo II, intentó restablecer la monarquía absoluta, pero no encontró apoyo ni en la burguesía ni en la nobleza.

En 1688, nobles y burgueses, derrocaron al Rey, coronando al príncipe holandés Guillermo de Orange, con la condición de que respetara las decisiones del Parlamento. Así se instauró en Inglaterra la Monarquía Parlamentaria.

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