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Nicolás Maquiavelo

Publicado por Hilda

Su nacimiento ocurrió el 3 de mayo de 1469, cuando la Edad Moderna comenzaba a mostrar atisbos de su existencia, y de los cambios que se avecinaban en los planos político e intelectual.

El absolutismo monárquico, con reyes que basaban su autoridad sin límite en mandatos de Dios, sería la política dominante.

Nicolás Maquiavelo

Su ciudad natal fue Florencia, cuna del Renacimiento, donde los Médicis oficiaban de Mecenas, en una ciudad pujante, y en ese movimiento de renacer del arte italiano, Nicolás Maquiavelo se contó entre sus figuras destacadas.

Su máxima dificultad en los primeros años de su vida, fue la económica, pues a pesar de pertenecer a una familia de estudiosos (su padre, Bernardo Maquiavelo, había logrado graduarse de abogado), las deudas habían consumido la fortuna que otrora habían disfrutado sus ancestros. Esta falta de dinero le impidió tomar conocimientos de griego, tan importante en la sociedad de la época, pero no le obstaculizó destacarse por sus grandes dotes intelectuales.

Además de embajador, cargo que le permitió visitar varios países europeos y conocer la realidad política de su tiempo, plasmó en sus obras sus ideas políticas y sus sentires poéticos.

Vivió en una Florencia dividida entre aquellos que querían mantener las tradiciones, la humildad y el recato, representados por el monje dominico Girolamo Savonarola, quien asumió con la llegada a Italia de Carlos VIII, y Lorenzo de Medici adorador del lujo y la magnificencia.

En 1499, escribió “Discurso sobre la Torre de Pisa” y en 1502 “El arte de la guerra”, donde otorga gran valor a la historia para la ciencia política.

Fue padre de cinco hijos, nacidos de su unión con Marietta Corsini, con quien contrajo enlace en 1502.

Un escollo a su actividad la constituyeron justamente los Médicis, ya que en los períodos que ellos dominaron Florencia, Maquiavelo debió retirarse de sus actividades, como funcionario de la República, habiéndose desempeñado como Secretario de la Segunda Cancillería. Así ocurrió entre 1512 y 1527, donde las letras de Maquiavelo no pudieron ver la luz.

Su obra más afamada fue “El Príncipe” inspirada en César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, quien según Maquiavelo culpaba a la mala suerte de sus fracasos.

Fue César Borgia, quien, muerto su padre, en el año 1503, logró que la elección del nuevo Papa recayera en Giuliano delle Rovere, quien no gozaba de su simpatía pero que creyó que brindándole su apoyo la conseguiría. Esto, según relata Maquiavelo en “El Principe” fue en su contra ya que el nuevo Papa, que fue llamado Julio II, se propuso destruir a Borgia.

Borgia aparece en “El príncipe”, retratado con admiración. Hombre cruel y de sentimientos mezquinos no vaciló en convertirse en criminal para lograr sus objetivos.

En el año 1507, realizó una misión diplomática sumamente exitosa en Alemania, a cuya población calificó de grandes militares, pero de débiles políticos. Allí, con su elocuencia, logró que el emperador Maximiliano I, a quien mostraría en su obra como una persona falta de carácter, se abstuviera de invadir Florencia y otras pertenencias de Italia. En 1508 escribió “Retrato de la Corte de Alemania”.

Venecia, en el siglo IX, había logrado su independencia del Imperio Bizantino, e iniciado un proceso expansionista, que en el siglo XV implicó a Italia y las posesiones del Papa. A instancias de este último se conformó la Liga de Cambrai, en 1508, formada además del Papa, por Francia, Austria y España, que se enfrentaron a la República de Venecia, quien finalmente perdió territorios que había incorporado a su dominio.

La Liga se desarticuló en el año 1510, por discrepancias entre sus integrantes. Ese año escribió “Retrato de la Corte de Francia”, tras fracasar en su intento de mediación entre Francia y el Papa. El Papa, con poder sobre Florencia, determinó la vuelta al poder de los Médicis, hecho que se produjo el 1 de septiembre de 1512.

Acusado de realizar una conspiración contra los Médicis, Maquiavelo, sufrió el despido de su cargo, la tortura y la cárcel. Por mediación del nuevo papa, León X, logró exiliarse en un lugar cercano a Florencia, donde vivió en la pobreza y dedicado a tareas de campo, y a la actividad literaria.

En esa época, habitando en una villa cerca de San Casiano, llamada L’Albergaccio, de Sant Andrea in Perrcussina, esbozó “El Príncipe” (1513) su obra cumbre, de cuya creación dio cuenta en una carta dirigida a Francesco Vettori, su amigo, el 10 de diciembre de ese año. En esa misiva le relataba sus días penosos en el retiro de Florencia, sus atardeceres oscuros jugando a las cartas con los parroquianos, y sus noches liberadoras, donde concentrado en la lectura de Dante, Ovidio o Petrarca, lograba evadirse de su triste realidad.

La obra, “Discursos de la primera década de Tito Livio” fue comenzada a escribir en 1512, pero vio la luz más tarde, por dar prioridad a la elaboración de “El Príncipe”. En aquella, critica a las monarquías absolutas y predica los gobiernos democráticos. Su ideal es la República romana, pero en momentos críticos es necesario un estado fuerte, que domine y otorgue seguridad y firmeza a la nación.

“El Príncipe” es un tratado de sugerencias para gobernantes eficaces, que consta de 26 capítulos, 24 destinados al arte de gobernar, siendo el primero la dedicatoria, y el último la exhortación final, donde hace un llamado a la necesidad de lograr la unidad italiana y evitar el dominio extranjero.

La conquista del poder por el príncipe será lograda si reúne tres elementos: la virtud, la fortuna y un elemento mediador entre ambos, que lo constituye la ocasión.

Para conservar el poder conseguido, el príncipe debe contar con un ejército poderoso y autónomo, con una personalidad astuta y una apariencia de eficacia y virtuosidad, sin importar que esta última sea real.

Otras de sus obras fueron: “Andria” (1517), “La Mandrágora” (1518), comedia que con sumo éxito fue representada y “El discurso sobre el arte de la guerra” (1519).

La amnistía llegó en el año 1521, pero nuevamente fue acusado de conspirar contra los Médicis, y puesto preso. Una vez libre, logró rescatar a obreros de la lana de manos de unos malvivientes, siendo compensado con una fuerte suma de dinero. La suerte pareció volverse de su lado, ya que poco después ganó un premio en la lotería.

El Papa Clemente VII, quien era antes de su asunción, Julio de Médicis, le encomendó la realización de una obra que reflejara la historia de Florencia. Así nació “Historia Florentina”, que le valió a Maquiavelo ser acusado de estar del lado de los poderosos Médicis.

Su labor de análisis de la política de su época, fue efectuada desde la óptima de su experiencia personal, desde el cuestionamiento, y de sus propias frustraciones, realizando una descarnada visión de lo que debería ser un buen gobierno.

Separó la política de la moral, y aunque mostró respeto reverencial hacia Dios, y hacia las buenas acciones, sostuvo que el monarca debía lograr el orden, el bien común y la paz, aún en contra de preceptos morales y religiosos. De allí la frase, que se le atribuye falsamente a Maquiavelo, basada en sus principios: “El fin justifica los medios”.

En mayo de 1527, las tropas del emperador Carlos V entraron en Roma, y los Médicis fueron expulsados, reinstalándose la República.

Falleció en su Florencia natal, el 22 de junio 1527, en medio de la indiferencia pública.

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