21
Jul

Hugo Capeto

Publicado por Víctor el 21 de Julio de 2008 a las 12:21 pm

Hugo CapetoHugo Capeto (940-996) fue rey de Francia en una de las épocas más convulsas de la historia del occidente europeo. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, perteneciente a la familia de los robertinos, destacados miembros de la aristocracia franca, especialmente por sus defensas de París frente a los normandos. Casó en el año 968 con Adelaida de Aquitania, con la que tuvo tres hijas y un hijo: Gisela, Edwige, Roberto y Adelaida, por orden de nacimiento. El apellido Capeto le viene por utilizar una capa distintiva que lo diferenciase de otros nobles franceses.

El año 888 había asistido al destronamiento del último emperador carolingio, Carlos el Gordo, en un ambiente de absoluta descomposición y atomización del imperio carolingio en cientos de principados, ducados y condados, resultado de la anarquía feudal que se venía viviendo con los últimos representantes de la dinastía, cuyo poder se había vaciado hasta convertirse en meramente simbólico.

A partir de esa fecha, se va a producir en la Francia occidental una pugna por el poder entre la familia carolingia, apoyada en el prestigio de su nombre, y la robertina, cuyos éxitos en la defensa de París ante las incursiones vikingas le habían atraído no pocas simpatías entre las aristocracias locales. Pero en el año 898, un descendiente de los carolingios, Carlos el Simple, logra recuperar la corona imperial a la muerte de Eudes, hasta su encierro en un castillo en 923 (y muerte en 929). En adelante, sus descendientes apenas lograron controlar pequeños territorios en los que ejercían como reyes, aunque el alcance de su poder era mínimo.

Luis IV (920-954), Lotario (941-986) y Luis V (986-987) serían los últimos soberanos carolingios del país galo. A la muerte de Luis V sin descendencia, la alta nobleza del reino escogió a Hugo Capeto, duque de Ile de France desde 960, de la familia Robertina a la sazón, como rey de Francia occidental (la Francia oriental era la actual Alemania, en poder de los otónidas).

El duque Hugo había demostrado su valor como hombre de armas durante la incursión contra París de Otón II, y un hábil diplomático en sus relaciones con sus vecinos, los Otones. Aunque sus patrimonios eran más bien escasos y su poder centralizador nulo, lo que lo convertía, una vez elevado al trono (987), en una figura de prestigio pero más simbólica que otra cosa. Los problemas derivados del desorden político y la inexistente autoridad regia eran inabarcables por el nuevo rey francés. No obstante, la dinastía Capeta supo aprovechar una serie de factores que favorecieron su fortalecimiento a lo largo de los siglos:

-En primer lugar, la conversión de la monarquía en hereditaria, aunque se mantuvo el ceremonial electivo, básicamente se trasladaba la potestas de padre a hijos, como hizo el propio Hugo Capeto con su hijo, Roberto II (996-1031), al que designó como heredero poco después de su entronización.

-La continuidad de la dinastía, que no se vio truncada por falta de descendencia como otras anteriores y posteriores, pues de hecho perduró hasta el siglo XIV.

-Las posesiones patrimoniales de los Capetos, insertas en el corazón de Francia, protegidas de incursiones y de fuerte crecimiento urbano y económico en los siglos siguientes ofrecerán una plataforma excelente para la reconstrucción del poder monárquico y el surgimiento de la monarquía nacional francesa, desde el siglo XII.

-La alianza con la iglesia, que normalmente deploraba los enfrentamientos entre la nobleza y que servía de soporte principal a los reyes en un período en que su poder está muy erosionado. Mediante la conformidad del clero pudo hacer efectiva la ley sucesoria hereditaria que recaía en su hijo Roberto.

Durante los nueve años de reinado de Hugo Capeto, el rey francés hubo de superar una conjura para destronarle por parte del obispo de Laón y Odón I de Blois (durante el año 993), que fueron descubiertos, capturados y finalmente liberados, y no pocos problemas con la Santa Sede por cuestión de la elección y destitución de obispos, motivados especialmente por el enfrentamiento con Carlos de Lorena (descendiente carolingio).

Su muerte se produjo en París, en el año 996.

21
Jul

Ludovico Pío

Publicado por Víctor el 21 de Julio de 2008 a las 07:00 am

Ludovico PíoLuis I el Piadoso, o Ludovico Pío (778-840 d. C.), fue el único hijo que sobrevivió a Carlomagno, y por tanto exclusivo heredero de su vasto imperio. Carlomagno, que desde la Navidad del año 800 era, además de Rey de los francos, Emperador de los Romanos, legaba a su muerte ambas dignidades a Luis, convirtiéndolo en el soberano más poderoso de Occidente, como en el pasado lo había sido su padre.

Conocemos la vida de este Emperador a través principalmente de la Vita Hludowici imperatoris, una biografía escrita por un cronista conocido como el Astrónomo. Luis el Piadoso había nacido de la unión de Carlomagno con Hildegarda de Suabia en el año 778, y siendo aún niño el Papa lo había confirmado como futuro rey de Aquitania (781 d. C.), aunque no fue hasta el año 798 que empezó a regir sobre la frontera sur del imperio franco, donde se mantenía una guerra frecuente con los musulmanes hispanos. Al sur del Pirineo, a pesar de los esfuerzos por parte de Carlos de crear un cinturón de seguridad (derrota de Roncesvalles, 778), la situación era cuando menos inestable, y las correrías de unos y otros se sucedían, alcanzando incluso la Galia (campañas musulmanas del año 793, que saquean Narbona).

Siendo joven, Luis deberá hacerse cargo de esa complicada situación en la frontera meridional mientras su padre pacificaba la Germania. Sus esfuerzos en esta etapa como rey de Aquitania se encaminarán a asentar el dominio carolingio al otro lado de las montañas, lo que en parte consigue: en el 801, después de un año de asedio, Barcelona, en poder de los musulmanes, se rinde ante el conde visigodo Bera, y se constituye como un condado carolingio. Por esas mismas fechas, Luis recibe en Tolosa legaciones del rey astur Alfonso II, acosado por los ejércitos musulmanes, con el que acaso acordó algún tipo de acuerdo militar. No es improbable que los sucesivos ataques contra plazas catalano-aragonesas en poder de los musulmanes que el propio príncipe dirige en los años siguientes, formasen parte de una estrategia de diversión de la fuerzas islámicas, llevada a cabo en coalición entre francos y astures. La más destacable de aquéllas campañas fue la de Tortosa (808 d. C.), en la que Luis se enfrentó al futuro emir andalusí, Abd al Rahman, al parecer con poco éxito.

A la muerte de Carlomagno en 814, Luis tuvo que tomar las riendas de un inmenso imperio, extremadamente complejo de gobernar. Fue llamado el Piadoso por su especial preocupación en los asuntos religiosos y la reforma del clero. Además, se rodeó de hombres de iglesia como consejeros y tomó medidas contra el libertinaje y los excesos en la Corte. Casado con Ermengarda de Hesbay, tuvo tres hijos: Lotario (el mayor), Luis y Pipino. Muerta su esposa en 818, volvió a casar con Judith de Baviera, con la que tuvo a Carlos el Calvo en 823.

Durante esta segunda etapa de su vida, Luis se vería acosado por las desavenencias con sus hijos. Se acordó un reparto del Imperio cuando el rey muriese, por el cual Luis, que recibiría la Germania, y Pipino, que sería dotado con Aquitania, debían rendir vasallaje a su hermano mayor Lotario, dueño de Italia desde el año 820, y futuro emperador. El arreglo para mantener unido el imperio se rompió con la inclusión, en el 829, de Carlos en el reparto, que había nacido del segundo matrimonio de Luis el Piadoso. En adelante, las guerras civiles ocuparían la vida de las altas esferas políticas carolingias.

El emperador se vio obligado a enfrentarse por las armas a sus hijos, que pretendían destronarle para impedir que entregase parte de la Germania a Carlos el Calvo. Lotario y sus hermanos Luis y Pipino lograron, respaldados por el Papa Gregorio IV, la deserción del ejército del emperador y su captura en 833, con el siguiente encierro en un monasterio. Pero los conflictos que siguieron inmediatamente a la prisión de Luis el Piadoso entre sus hijos, que no llegaban a ponerse de acuerdo en las áreas que a cada uno debían tocar, favorecieron que en 834 su padre lograra de nuevo hacerse reconocer emperador, provocando la huida de Lotario a Italia.

Cuando Pipino, hijo de Luis el Piadoso, muera en 838, se acordará un nuevo reparto durante la asamblea de Worms, el tratado de Verdún, por el cual se entrega la mitad occidental del imperio a Carlos, la mitad oriental a Lotario y Baviera a Luis el Germánico. Esto provocará una nueva revuelta de Luis el Germánico, descontento con su parte.

El emperador, después de haber armado un ejército para marchar contra su hijo, morirá a la altura del río Rhin, en el año 840. La situación en la que queda el imperio es de total anarquía, promovida por las querellas entre los hijos de Luis el Piadoso y las tendencias descentralizadoras de las aristocracias francas.

20
Jul

Enrique VIII

Publicado por Hilda el 20 de Julio de 2008 a las 04:08 pm

Enrique VIIINació el 28 de junio de 1491, en el Palacio de Placentia, en Greenwich, en la ribera sur del Támesis (Inglaterra).

Con el matrimonio de sus padres, Enrique VII e Isabel, se unieron las casas de Lancaster y York, a las que pertenecían, respectivamente, iniciándose la dinastía Tudor, por el abuelo paterno de Enrique. De este matrimonio nacieron siete hijos: Arturo, Margarita, Enrique, Isabel, cuyo deceso se produjo a la edad de tres años, María, Edmundo, fallecido al año y cuatro meses de edad, y Catalina que murió al nacer, y junto a ella, su madre, Isabel de York, en el año 1503.

Enrique se destacó en las artes literarias y en la música, gran deportista, y mejor jugador de dados.

A la edad de 11 años, Enrique, que era duque de York, por ser el segundo en la sucesión del trono, luego de su hermano mayor, Arturo, príncipe de Gales, tomó este lugar al fallecer Arturo, poco después de su casamiento con Catalina, hija de Fernando de Aragón, en el año 1501. Este matrimonio fue anulado por dispensa papal, y se arregló un nuevo matrimonio entre la joven viuda y el hermano del fallecido esposo, ahora heredero del trono, Enrique, para mantener los lazos de unión con España, que para 1505, Enrique VII ya no estaba interesado en mantener, y obligó a su hijo a deshacer el compromiso alegando que se había realizado sin su consentimiento.

El 21 de abril de 1509, falleció el rey Enrique VII, correspondiendo el trono a su hijo, que fue coronado como Enrique VIII. Finalmente se casó con Catalina de Aragón, el 11 de junio de 1509. Trece días después, los reyes fueron coronados en la Abadía de Westminster.

Luego de la Guerra de las Dos Rosas Inglaterra aparecía unificada, fortaleciéndose el poder real en perjuicio del de los nobles, que si bien mantuvieron sus propios tribunales, esas sentencias eran revisadas, por la Cámara Estrellada. Los Ministros de Enrique VII, Richard Empson y Edmund Dudley, que habían acosado a la población con impuestos y confiscaciones, fueron ejecutados por el nuevo soberano.

Desde 1507 comenzó a tener gran preeminencia en los asuntos de gobierno, el sacerdote Thomas Wolsey, siendo nombrado Consejero en 1511, año en que Inglaterra pasó a conformar la Liga Católica, contra Francia, potencia contra la cual, Enrique VIII, luchó personalmente, logrando una gran victoria en la batalla de Guinegatte.

Realizó una política de acercamiento con el emperador Carlos I de España, y con el advenimiento de la reforma luterana, fue proclamado “defensor de la fe” por la iglesia católica, al escribir un libro criticando a Lutero “Tratado de los siete sacramentos” siendo ejemplo para el catolicismo.

De su matrimonio con Catalina, solo había sobrevivido una niña, María, y el deseo de Enrique de tener un heredero varón le llevó a tratar e divorciarse de su esposa, denominándose a tales sucesos, “cuestión real”. Junto a sus ministros, intentó anular el matrimonio, pero obtuvo la negativa del Papa Clemente VII.

Firmó la paz con Luis XII de Francia, pero en 1520 reafirmó su alianza con España, para luego volver a ponerse al lado de Francia.

Cranmer sucedió al Arzobispo de Canterbury, declarando la ilegalidad de toda apelación ante el Papa, y nulo el matrimonio de Enrique y Catalina, lo que le permitió al rey contraer enlace con la cortesana Ana Bolena, el 25 de nero de 1533. La sanción papal fue la excomulgación de Enrique, en 1533. La respuesta del rey inglés fue el Acta de Supremacía de 1534, con aprobación parlamentaria, dictada por consejo de Thomas Cranmer, nuevo arzobispo de Canterbury y por el comerciante Thomas Cromwell, que ponía a Enrique VIII, en la máxima jerarquía de la iglesia en Inglaterra, desconociéndose la autoridad del Papa. Asumiendo el rey el máximo poder temporal y espiritual, obligó a los funcionarios y miembros del clero a que lo reconocieran como tal., prestándole juramento de fidelidad. Los que se negaron a hacerlo, como Fisher, que había sido su tutor, y el canciller Tomás Moro, fueron ejecutados.

En septiembre de 1533, nació su hija Isabel, y luego sobrevinieron dos embarazos frustrados sin dar al rey un heredero varón. Ana comenzó a sufrir el hostigamiento de su marido, quien manifestaba que su matrimonio había sido maldecido por el propio Dios, tras perder un último embarazo. Ana fue acusada por su propio esposo, de traición, adulterio, e incesto, torturándose a personas para que declarasen en su contra. El 19 de mayo de 1536, murió decapitada.

Para ese entonces, el rey ya había hallado otra futura reina para Inglaterra, Jane Seymour, con quien se casó ese mismo año, dictando un nuevo acto sucesorio, por el cual María e Isabel, eran excluidas de la sucesión, dando legitimidad a los herederos que nacieran de esta nueva unión.

El 12 de octubre de 1537, por fin el deseo real fue cumplido, al nacer Eduardo. Doce días después falleció Jane Seymour, como consecuencia del parto.

Secularizó los bienes de la iglesia, y realizó algunas concesiones en materia de dogma, como abolir el celibato de los sacerdotes, pero no afectó la jerarquía eclesiástica. Fue por la gran influencia de Thomas Cromwell y otros comerciantes y nobles ingleses que rompió definitivamente con Roma. Ordenó el cierre de los Monasterios, pasando los bienes a manos estatales, que los vendían a bajo costo, fomentando la especulación. Los levantamientos de los católicos fueron violentamente reprimidos. Forjó así la simiente del protestantismo que sería impuesto por su sucesor.

El 6 de enero de 1540, contrajo enlace nuevamente con Ana de Cleves, de influyente familia protestante, para asegurarse el apoyo de estos, en caso de un ataque católico, y para asegurar su sucesión ya que tenía un solo heredero, y su salud era débil. El 9 de julio de 1540, el matrimonio se anuló, aduciéndose su no consumación. Cromwel, que se había ganado el odio de muchos, por haberse quedado con gran parte de las riquezas obtenidas de la disolución de los monasterios y había impulsado al rey a casarse con Ana de Cleves, mujer muy fea, y con marcas de viruela, que fueron disimuladas por su retratista, perdió el favor real, y murió ejecutado, el 28 de julio de 1540.

La prima de su anterior esposa, Ana Bolena, llamada Catalina Howard, fue la elegida para casarse con Enrique VIII, matrimonio que se celebró el día que Cromwell era ejecutado. No le fue mejor a esta dama, que fue acusada de adúltera, y ejecutada, el 13 de febrero de 1542.

Su última esposa fue Catalina Parr, con quien se casó el 12 de julio de 1543. Tuvo gran influencia sobre los hijos de Enrique, con quien mantuvo buena relación, logrando la reconciliación con las hijas nacidas de sus matrimonios con Catalina de Aragón y Ana Bolena, María e Isabel, respectivamente, que lograron ser incorporadas como sucesoras luego de su hermano Eduardo. Enrique VIII, falleció el 28 de enero de 1547, siendo sucedido por su hijo, como Eduardo VI.

19
Jul

Enrique IV de Castilla

Publicado por Hilda el 19 de Julio de 2008 a las 05:39 pm

Enrique IV de CastillaNació el 25 de enero de 1425, en Valladolid. Era hijo de Juan II de Castilla, y de María de Aragón.

Castilla vivía un particular momento histórico de agitación entre nobles y monárquicos. Los nobles eran fuertes y ricos gracias a la Reconquista, y no dejaban al rey consolidar su poder. El antiguo paje, Álvaro de Luna, fue considerado como favorito del rey confiándosele la gobernación el reino, como condestable de Castilla, oponiéndose a los nobles, encabezados por los infantes de Aragón.

Enrique fue un niño introvertido, triste y enfermizo. Se casó a la edad de 15 años, con su prima, Blanca de Navarra, hija de Juan II de Aragón, por motivos políticos (sellar la paz entre Castilla y Navarra). Este matrimonio fue anulado trece años más tarde, por el Papa Nicolás V, tras comprobarse que no había sido consumado, argumentándose la existencia de un supuesto hechizo, que le impedía tener relaciones con su esposa, tal vez por el parentesco, pero no con otras mujeres.

Era admirador de la cultura árabe, de sus comidas y de su manera de cabalgar, ordenando que su estatua luciera un turbante.

En 1445 falleció su madre, y su padre, dos años después, contrajo matrimonio con Isabel de Portugal. De esa unión Enrique tendría dos hermanastros: Isabel la Católica y Alfonso, Príncipe de Asturias. Isabel de Portugal, logró poner al soberano en contra de Álvaro de Luna, el que fue decapitado en 1453.

En 1454, Enrique, asumió como rey de Castilla y de León, tras la muerte de su padre, acaecida el 20 de julio de ese año.

Contrajo enlace nuevamente con Juana de Avis y Aragón, infanta de Portugal, en 1455. También era prima suya, y durante siete años la pareja no tuvo hijos, por lo que fue apodado Enrique “El impotente”. En 1462, nació Juana, pero las dudas sobre la paternidad de Enrique se hicieron sentir, corriendo rumores, sobre todo a cargo del marqués de Villena, celoso de la carrera próspera en la Corte que estaba haciendo el valido Beltrán de la Cueva, de que éste era el padre de la niña, que fue llamada irónicamente Juana “La Beltraneja”.

Continuó la reconquista de Andalucía, y se tomó Gibraltar, dominando el estrecho. Firmó la paz con Francia y el reino de Aragón, e intentó arremeter contra Granada. Fue un rey acosado por la nobleza, a la que trató de conformar sin demasiado éxito, ya que habiendo sido exiliados por su padre, él los perdonó, y les devolvió sus propiedades, pero esto no bastó para evitar las revueltas.

En el año 1464 la nobleza obligó a Enrique IV a nombrar sucesor a su hermano Alfonso, quitándole derechos sucesorios a su hija Juana. En junio de 1465, los nobles aún no conformes, se reunieron en las Cortes de Ávila para destituir al rey, cuya imagen fue quemada, y coronar a su hermanastro, de 12 años, como Alfonso XII. Esto se conoció históricamente como “La farsa de Ávila”. Tras una guerra que no produjo vencedores y vencidos entre partidarios de uno y otro hermano, la cuestión se resolvió naturalmente, al fallecer Alfonso, el 5 de julio de 1468.

Retomado el trono por Enrique IV, la candidata de los nobles pasó a ser Isabel, la otra hermanastra. Ambos firmaron un acuerdo conocido como Concordia de los Toros de Guisando, el 18 de septiembre de 1468, por el cual se le reconocía a Isabel derechos sucesorios, al ser declarado nulo el matrimonio que había dado origen a la Princesa de Asturias, Juana, por lo que ese título pasaba a ser detentado por Isabel, con la condición que cuando se casara, debía contar con la aprobación real.

En 1469, Isabel contrajo enlace secreto con Fernando de Aragón, por lo que el rey volvió a reconocer derechos sucesorios a su hija Juana, por haber violado Isabel lo pactado. Supuestamente, Enrique estaba tramando planear la boda entre Isabel y el rey Alfonso V de Portugal. En 1473, Enrique se reconcilió forzadamente con su hermanastra.

El 11 de diciembre de 1474, Enrique IV falleció en Madrid, y comenzaron las disputas por la sucesión al trono entre tía y sobrina que se extendieron entre 1474 y 1479, venciendo Isabel, quien asumió la corona de Castilla.

18
Jul

Enrique IV de Francia

Publicado por Hilda el 18 de Julio de 2008 a las 07:02 pm

Enrique IV de FranciaNació el 1 de abril de 1553, en Pau (Francia). Fue su padre, Antonio de Borbón, que detentaba los títulos de Duque de Vendôme y también de Borbón. Fue su madre, Juana de Albret, quien sería dos años después Juana III de Navarra, y en 1560 se convertiría a la religión protestante (calvinista), educando a sus dos hijos supervivientes dentro de esa religión, aunque habían sido bautizados como católicos. Antonio de Borbón aceptó obligado el calvinismo en 1561. Un año después moría asesinado, el 10 de noviembre de 1562.

La segunda mitad del siglo XVI, fue para Francia signo de división religiosa. Por un lado los protestantes o hugonotes perseguidos, sin embargo, se multiplicaban, logrando adherir a su causa a los borbones, sobre todo para oponerse a los duques de Guisa, que lideraban a los católicos.

El trono a cargo en la práctica de Catalina de Médicis, como regente, no era fuerte, y Catalina no deseaba inclinarse ni para los católicos apoyados por España, ni para los protestantes que recibían ayuda inglesa.

Los católicos tuvieron varios éxitos, pero en 1563, los protestantes lograron establecer una base naval en La Rochela, luego de asesinar a Francisco, duque de Guisa, que poco antes había ordenado una cruel matanza de protestantes en Vassy, para vengarse del incendio de la catedral de Montpellier, y Coligny el líder hugonote ocupó París.

En la tercera guerra de religión que enlutó a y dividió a los franceses, Enrique, que era ahora Duque de Vendôme y de Borbón, por haber heredado a su padre, peleó del lado de los protestantes o hugonotes.

En 1563, Catalina de Médicis impuso la paz de Amboise poniendo límites al culto protestante. En 1570, la paz de Saint Germain puso fin a esta querella religiosa, permitiendo el ingreso de los protestantes a la Corte y cargos públicos. Para sellar la paz, se celebró el matrimonio, que no fue bien visto ni por el papa, ni por el pueblo, ni por los propios contrayentes, del protestante Duque Enrique, con la católica Margarita de Valois, hermana del rey de Francia, Carlos IX, el 18 de agosto de 1572, arreglado por la madre de la novia, Catalina de Médicis. El 9 de junio de ese mismo año, falleció la madre de Enrique, y éste se convirtió, en Enrique III de Navarra.

En un ambiente tenso y agresivo, que tuvo como hecho culminante el intento de acabar con la vida de Gaspar de Coligny, el líder hugonote, el 22 de agosto, se desató la tragedia. El 24 de agosto de 1572, se produjo la Matanza de San Bartolomé, contra los rebeldes protestantes que exigían justicia por el atentado provocado a su líder, y fueron asesinados sin piedad. Solo se ordenó respetar la vida de Enrique y del Príncipe de Condé. Luis I, tío paterno del primero. Coligny aún convaleciente, fue asesinado el mismo día 24.

Las matanzas de los hugonotes no se limitaron a París sino que otras ciudades francesas siguieron el ejemplo. Enrique cuya vida se había ordenado respetar, sintió sin embargo que se hallaba en peligro, y debió convertirse al catolicismo el 5 de febrero de 1576, aunque los católicos siguieron desconfiando de su fidelidad. Tenían razón, muy pronto Enrique renegó de su nueva fe y encabezó la Cuarta Guerra Religiosa.

Carlos IX falleció el 30 de mayo de 1574, asumiendo su hermano, Alejandro Eduardo, como Enrique III. Éste gobernó entre los años 1574 y 1589, prosiguiendo en ese lapso las guerras religiosas. Firmó el acuerdo de Étigny, por el que ocho plazas quedarían para los protestantes, para poder allí profesar libremente su religión.

Enrique III no tenía herederos, y el otro hermano varón de la familia, Francisco, había muerto en 1584, y por eso se planteó la cuestión sucesoria. Los candidatos eran, el propio Enrique, que no deseaba dejar el trono, el católico Enrique de Guisa, y Enrique de Navarra, cuñado del rey Enrique III. La Guerra de los Tres Enriques, los tuvo como protagonistas. En 1588 el duque Guisa pereció asesinado, por orden del rey, que temía por el apoyo que suscitaba este pretendiente sobre el rey español, que había enviado sus tercios, a tomar París. El 1 de agosto de 1589, también Enrique III fue asesinado, por un fraile dominico. Enrique IV era el candidato al trono, aunque contaba con la oposición del rey de España, Felipe II, y por gran parte del pueblo francés por su condición religiosa. Estos propusieron como rey a Carlos de Borbón, Cardenal que asumiría como Carlos X. Exiliado en el sur de Francia, Enrique preparó la lucha armada, pero la defensa de París a cargo de Alejandro Farnesio, italiano a las órdenes de España, no le permitió ocupar París.

El 25 de julio de 1593, al comprobar lo infructuoso de sus esfuerzos bélicos, Enrique tomó una decisión práctica, y se convirtió al catolicismo. Con ese sacrificio, que según sus propias palabras lo hizo por París, que “bien valía una misa” logró acceder al trono francés, siendo coronado el 27 de febrero de 1594, como Enrique IV, primer rey borbón en Francia.

Recién en 1598, cuando firmó la paz con España (la paz de Vervins) fue reconocido como rey, comprometiéndose Felipe II a no intervenir en la política francesa. Poco después, moría el soberano español.

El 13 de abril de 1598 Enrique IV decretó el Edicto de Nantes, por el cual se lograba la paz en materia religiosa, con concesiones de derechos a los calvinistas, pero reconociendo a la católica como religión del estado. Fue un buen gobernante que realizó medidas en favor de su pueblo, mejorando la economía, comercio e industria, y fundando las primeras colonias francesas en Canadá. Fue absolutista, dando poco rol al Parlamento, no teniendo Primer Ministro y no convocando a los Estados Generales.

Se reconcilió amigablemente con su esposa, luego de infidelidades, intrigas y conspiraciones, solicitándole la anulación de su matrimonio para poder contraer enlace con su amante y que sería madre de sus tres hijos, Gabrielle d’Estrées, quien falleció en 1599, cuando faltaban pocos días para que se celebrara el matrimonio.

Su segundo matrimonio se concretó con María de Médicis, el 17 de diciembre de 1600, y de esta unión nacieron seis hijos. El primogénito de este matrimonio, lo sucedió en el trono como Luis XIII, cuando Enrique IV fue asesinado el 14 de mayo del año 1610, en París, por François Ravaillac, un católico atormentado por la miseria, mientras se celebraba el día de la consagración de la Reina.

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