12
May

Georges-Jacques Danton

Publicado por Hilda el 12 de Mayo de 2008 a las 11:12 am

DantonNació en la comuna francesa de Arcis-sur-Aube, el 26 de octubre de 1759. Tuvo una niñez trágica, ya que creció en un asilo a partir de los tres años, cuando su madre, al quedar viuda, no pudo hacerse cargo de sus seis hijos. Además, sufrió un accidente a causa de la embestida de un toro, que le dejó graves secuelas en su rostro. Su educación fue esencialmente religiosa, pero libre, comenzando en un seminario de Troyes y luego en los oratorios del mismo lugar, aunque su vocación religiosa nunca despertó, y se inclinó por estudiar las leyes humanas, recibiéndose de abogado, en la facultad de Reims, e instalándose en París, donde contrajo matrimonio con una mujer de fortuna, lo que le permitió acceder mediante compra de cargo, al Consejo del Rey en 1787, en calidad de abogado.

De ideas liberales, y contrarias, por lo tanto, al absolutismo monárquico, participó activamente en la Revolución Francesa de 1789, presidiendo el Club de los Cordeliers, integrado, entre otros por Marat y Desmoulins, nombre que tomó por el lugar donde funcionaba: el Convento de los Cordeliers, monjes franciscanos, que usaban un cordel en su hábito, también llamado, Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, con fines revolucionarios radicales y de ayuda a las clases más necesitadas, fundado el 27 de abril de 1790, en París. Si bien diferían en algunas cuestiones con los jacobinos, tenían bastante relación.

El 15 de julio de 1791, los cordeliers solicitaron el fin de la Monarquía y el establecimiento de la República. Dos días después los manifestantes fueron fusilados en Campo de Marte, y Danton logró huir hacia Inglaterra.

Lograda ya la sanción de una constitución que limitaba los poderes del Rey por un Parlamento, en septiembre de 1791; en el mes de octubre los revolucionaros, observaron una reacción contrarrevolucionaria desde el interior el país, a favor de la Monarquía. Con el objeto de erradicar toda reacción contraria a los fines de libertad, igualdad y fraternidad, se organizó un asalto al Palacio de las Tullerías, residencia de los reyes, desde que intentaron huir a la actual Bélgica, y fueron detenidos en Varennes, el 10 de agosto de 1792. En este asalto, Danton tuvo gran protagonismo, luego del regreso de su exilio en Inglaterra, en noviembre de 1791, dando por finalizado el gobierno del Rey.

Danton fue nombrado por la Asamblea, Ministro de Justicia, y un mes más tarde iba a ser el responsable de las famosas matanzas de septiembre, mes que comenzó a funcionar la Convención Nacional Constituyente como nuevo órgano de gobierno, entre cuyos miembros se contó, integrando el sector de los montañeses, junto a los jacobinos.

La Convención inició sus sesiones el 21 de septiembre de 1792, bajo la gestión de los girondinos, de ideas moderadas, para quienes Danton representaba un peligro por sus ideas radicales. Lo enviaron en misión diplomática a Bélgica, territorio que pretendían anexar a la causa revolucionaria. En esta etapa a pesar de la preeminencia girondina, se declaró la guerra a Austria, siendo vanos sus intentos de resolver los conflictos por vía diplomática, y fue sentenciado y condenado a muerte, el monarca Luis XVI, el 21 de enero de 1793, con el voto a favor de esa condena por parte de Danton, que se unió a lo que había solicitado el jacobino Robespierre, su aliado político, a pesar de haber estado en Bélgica durante el proceso, y primero haber solicitado como sanción el destierro.

El 6 de abril de 1793, fue creado el Comité de Salvación Pública, para mantener la seguridad de la República, ante la amenaza de las potencias extranjeras, órgano que Danton también integró.

El 2 de junio de 1793, el gobierno de la Convención quedó a cargo de los jacobinos, liderados por Robespierre, cuyo mandato, denominado “Régimen del Terror” se extendió hasta julio de 1794.

El 1 de enero de 1793, había sido creado el Comité de Salud Pública, con el nombre de Comité de Defensa General, integrado por Danton, quien ya cansado de luchar infructuosamente por lograr la paz con las potencias extranjeras, había moderado su actitud. También funcionaba el Comité de Seguridad General. El Gran Comité de 12 miembros fue creación de los jacobinos, con represión total de toda aquellas manifestaciones contrarias a la ideología de la Revolución, donde Robespierre alcanzaba cada vez, mayor liderazgo, hasta ejercer el poder total.

En el mismo seno del gobierno revolucionario las tendencias no eran unánimes. Robespierre quería crear una república deísta, los ultra-revolucionarios, más extremistas aún que Robespierre, apoyaban el ateísmo, prefiriendo Danton inclinarse al sector de los indulgentes, que querían terminar con el régimen del terror al que ya consideraban innecesario.

Robespierre en pos de la unidad de la causa revolucionaria, primero acabó con Hébert y los ultra-revolucionarios, y luego con su antiguo camarada Danton, quien intentó sin éxito refugiarse en Arcis-sur-Aube, a quien condenó a morir en la guillotina, acusado de traición, de conspiración a favor de los monárquicos, de malversación de fondos, e implicancias en la liquidación de la Compañía de las Indias, calificada de fraudulenta. La ejecución se cumplió, el 5 de abril de 1794, junto a sus camaradas indulgentes.

Su lucha idealista moderada, su gusto por los lujos, sus contradicciones, y las dudas sobre su honestidad, tal vez sembradas ex profeso por sus opositores políticos, dividieron a los historiadores, siendo un personaje sumamente polémico. Su vida fue llevada al cine en 1983, por Andrzej Wajda.

11
May

María Antonieta

Publicado por Hilda el 11 de Mayo de 2008 a las 05:48 pm

María AntonietaNació en Viena, el 2 de noviembre de 1755, siendo su nombre completo María Antonia Josefa Juana. Era la hija número 15, de un total de 16, del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Francisco I, y de María Teresa, reina de Hungría y Bohemia y archiduquesa de Austria- Desde temprana edad se destacó por su belleza. Unos profundos ojos azules, llamaban la atención en su rostro armónico, lo que producía gran admiración. A los 13 años, comenzó a recibir una exquisita educación destinada a cumplir su ya prefijado rol de de esposa real, a cargo del abad de Vermond.

Teniendo tan solo 14 años, contrajo enlace, el 16 de mayo de 1770, con quien sería el futuro Luis XVI, en ese entonces, aspirante al trono, el duque de Berry, por arreglo familiar, para fortalecer los lazos entre Francia y Austria.

Mantuvo un matrimonio matizado con no pocos escándalos, por las actitudes de la reina que escapaba por las noches, en busca de placeres mundanos, adicta a los gastos excesivos y preferentemente volcada a la defensa de los intereses austríacos por sobre los franceses, a pesar de haber sido obligada a renunciar antes de casarse a sus derechos sobre el trono de Austria.

En 1770 fue nombrado como embajador de Austria en París, el conde de Mercy-Argenteau, quien ejercería gran influencia sobre María Antonieta.

Luis XVI accedió al trono francés, el 10 de mayo de 1774, mientras María Antonieta creaba una pequeña corte de favoritos integrada por la princesa de Lamballe, la condesa de Polignac, el barón de Besenval y el duque de Coigny, mientras en el resto de la vida cortesana, crecían los rumores en su contra, por su vida licenciosa.

Luego de varios años sin tener vida marital, su primera hija, María Teresa, nació el 19 de diciembre de 1778, y el 22 de octubre de 1781, su primer hijo varón, Luis José, cuya paternidad a cargo del rey fue puesta en duda por los cortesanos.

Volverá a convertirse en madre el 27 de marzo de 1785, cuando llegó al mundo Luis Carlos, futuro Luis XVII, duque de Normandía. En julio de ese año estalló “el escándalo del collar” por el cual la reina fue acusada de haber encargado al cardenal de Rohan, un costosísimo collar de diamantes, que el joyero Bohmer reclamaba cobrar. Tras ser entregado el caso a la resolución del Parlamento, este cuerpo determinó que tanto la reina como el cardenal fueron engañados por el conde y la condesa La Motte, quienes se hicieron pasar por la reina, encargando en su nombre, la compra del collar al cardenal Rohan. Aún cuando fue liberada de toda culpa, el pueblo sintió desconfianza ante el hecho.

Sofía Beatriz, fue su última hija, nacida el 9 de junio de 1787, que murió un año después, afectada de tuberculosis.

El desprestigio de la reina fue en aumento, aunque trató de frenar gastos, ante la deficitaria economía francesa, pero rechazó la demanda popular, que llegó hasta el Palacio de Versalles en reclamo de pan.

Luego de comprender Luis XVI que la crisis francesa solo podía ser revertida con nuevos impuestos, y que la burguesía estaba cansada de afrontar siempre las erogaciones fiscales, decidió imponer contribuciones a la nobleza, que exigió la reunión de los estados generales, antes de aceptar abonarlos.

La reapertura de los estados generales, el 4 de mayo de 1789, se realizó con una profunda crítica hacia los lujos de la reina, iniciada por monseñor de la Fare.

Para completar la crítica situación, su hijo varón mayor, Luis José, falleció exactamente un mes más tarde, realizándose un sepelio sin solemnidades, para evitar gastos.

Mientras, los miembros del tercer estado, ya habían puesto en marcha la Revolución Francesa, contra el poder real, y María Antonieta, fue acusada de organizar una contrarrevolución.

En 1789 Mercy-Argenteau se alejó de París al ser designado representante del hermano de María Antonieta, el emperador José II, en Bruselas.

En un desesperado intento por mantenerse en el poder, los soberanos, solicitaron ayuda al rey de España, Carlos IV, quien no concretó ninguna especie de apoyo, y al hermano de María Antonieta, José II, quien falleció el 20 de febrero de 1790.

El 7 de marzo una carta de Mercy-Argenteau, llegó a manos de la Comuna, evidenciando un complot de la reina con sus aliados austríacos.

Intentó huir junto a su esposo, a la actual Bélgica, el 21 de junio de 1791, pero fueron detenidos en Varennes, y recluidos en la prisión del Temple, donde falleció su hijo, luis XVII, de 10 años.

La princesa de Lamballe, incondicional amiga de María Antonieta, que había logrado huir de Varennes, hacia Inglaterra, regresó para acompañar a su entrañable amiga. El 10 de agosto de 1792, la familia real, en compañía de la princesa de Lamballe, fueron invadidos en el Palacio de las Tullerías, y se vieron obligados a buscar refugio en la Asamblea Nacional. Mientras los miembros de la familia real fueron recluidos en El Temple, la princesa de Lamballe fue trasladada a la prisión de La Force, donde fue decapitada por una muchedumbre enardecida que asaltó la prisión a principios de septiembre de 1792. Su cabeza fue paseada frente a la prisión de María Antonieta, que se sintió profundamente afectada por la suerte de su amiga.

Luego de la ejecución de Luis XVI, en enero de 1793, el 2 de agosto, María Antonieta fue trasladada a la Conciergerie, donde fue condenada a muerte, en un juicio de muy dudosa legalidad, siendo el fiscal, Fouquier-Tinville.

En ese proceso se obligó a su propio hijo a declarar contra ella, como la instigadora de varias perversiones sexuales, y acusada además, de alta traición, no suficientemente comprobada. Su defensa fue precariamente ejercida por dos abogados sin experiencia: Tronçon-Ducoudray y Chauveau-Lagarde.

La ejecución se concretó el 16 de octubre de 1793. Su cabeza como trofeo revolucionario fue mostrada al pueblo parisino. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de la Madeleine, para ser trasladados el 21 de enero de 1815 a Saint-Denis. Su historia fue llevada al cine por Sofia Coppola en el año 2006.

11
May

Maximilien Robespierre

Publicado por Hilda el 11 de Mayo de 2008 a las 02:43 pm

Maximilien RobespierreNació en una ciudad ubicada al noreste de Francia, en el límite con los países bajos, llamada Arras, el 6 de mayo de 1758, y recibió el bautismo con el nombre de Maximilien François Marie Isidore de Robespierre.

Fue su madre la hija de un empresario cervecero, llamada Jacqueline-Marguerite Carraut y su padre un reconocido abogado, de nombre François de Robespierre. El matrimonio, perteneciente a la pequeña burguesía, tuvo cuatro hijos más, siendo Maximilien el mayor, que tuvo que cuidar de sus hermanos, colaborando con su abuelo y sus tías, con tan solo 9 años, cuando al nacer muerto el menor, se llevó consigo la vida de su madre, quedando los niños sin protección paterna, ya que François de Robespierre, abandonó a su familia, con destino a América, incapaz de hacerse cargo de ella en soledad.

Creció desconfiado y encerrado en sí mismo, tal vez por sus carencias afectivas. Estudió en el Colegio Luis el Grande, en su ciudad natal, y luego se trasladó a París, alcanzando el título de abogado en 1781, carrera que ejerció prestigiosamente en Arras. Apasionado lector de Rousseau, sus ideas del contrato social, calaron hondo en su pensamiento, contra el absolutismo monárquico.

La situación de Francia era crítica. El rey observaba el crecimiento de las ideas iluministas, junto al poder de la burguesía, que reclamaba participación política, y entonces, para calmar los ánimos y conseguir cierta aprobación de esta clase, decidió por primera vez cobrar impuestos a la nobleza. Luis XVI convocó a los estados generales, presionado por los nobles que se negaban a pagar impuestos, aferrándose a un privilegio del que gozaban desde siempre.

En abril de 1789, se presentó en las elecciones del Tercer Estado, por Artois, dentro de los estados generales, obteniendo el quinto lugar, y comenzando a destacarse por su elocuencia, su defensa de las clases desprotegidas, su oposición a la tiranía, y el extremismo de sus ideas.

Al crearse la Asamblea Nacional, integró, el grupo más radicalizado de la Revolución Francesa, el de los jacobinos, llamados así por reunirse en el recinto de los monjes jacobinos. Pasó a constituirse en líder de este sector, sobre todo cuando fueron reprimidos por La Fáyette, al pedir que el rey abdicara en Campo de Marte (17 de julio de 1791) y el resto de los miembros emblemáticos debieron ocultarse, como Marat, o exiliarse como Danton, que debió buscar refugio en Inglaterra, mientras Robespierre pudo quedarse en París, protegido por un ebanista llamado Maurice Duplay, en cuyo hogar donde residió hasta su muerte.

Opositor de los girondinos moderados, de quienes se distanciaba por bregar por el sufragio universal, y estar en contra de la guerra con las potencias extranjeras, fue apoyado por los sans cullotes, sector más radicalizado y agresivo de la revolución, formado por los miembros del tercer estado que podríamos llamar clase media, ya que no eran ni los más pobres ni los más adinerados, sector que había sido siempre desplazado en sus reivindicaciones de derechos, y por eso había acumulado inmenso rencor.

En 1791, los girondinos lograron dictar una constitución donde se establecía una monarquía limitada por el parlamento, con derecho de voto restrictivo a los que pagaran impuestos.

La Convención Nacional que asumió el 20 de septiembre de 1792 , comenzó siendo una asamblea moderada, dividida entre los girondinos, los del pantano, que eran neutrales, y los jacobinos, que ahora se denominan montañeses, representados en las figuras de Robespierre, Danton y Murat. En enero de 1793, se produjo la ejecución de Luis XVI, alentada por Robespierre, y su grupo revolucionario. El 6 de abril de 1793 se creó el Comité de Salvación Pública para impedir que las potencias europeas lograran restablecer la monarquía. En octubre de 1793, los jacobinos se impusieron por sobre los moderados, sobre todo luego de la traición del gral. Dumouriez, naciendo un nuevo régimen llamado del terror que suprimió el régimen monárquico en vistas a instalar un sistema de gobierno republicano.

El terror alcanzó a todos los enemigos a su ideario, a los que consideró enemigos de la república, y a los que solo cabía la pena de muerte, incluyendo a los ultra revolucionarios, al mando de Hébert, que había sido su antiguo aliado, y de quien se distanció por motivos esencialmente religiosos.

Las creencias religiosas de Robespierre pueden resumirse de la siguiente manera: Era creyente en un Ser Supremo, la Naturaleza, a quien le dedicó una ceremonia en su honor en abril de 1794, pronunciando un discurso el 7 de mayo, explicando los alcances de esta nueva creencia, que dejaba fuera del alcance de la iglesia y los sacerdotes. La idea de mantener la creencia en Dios y en la inmortalidad del alma, se fundaba en razones de sustento moral para la República. El día elegido para la celebración fue finalmente el 8 de junio.

Así la Convención dictó un decreto por el cual proclamó la libertad de cultos, reprimiendo los actos religiosos fanáticos o contrarrevolucionarios. Hébert era partidario del ateísmo, y calificó a Robespierre de conservador. El 24 de marzo de 1794, este grupo fue eliminado.

No le fue mejor al grupo de “indulgentes” entre los cuales se contaban a Danton y Desmoulins, que intentaron lograr una conciliación entre sectores, moderando el régimen de terror, y perecieron guillotinados por orden de Robespierre el 5 de abril de 1794.

Dueño de una virtud extrema, según su convicción, lo que le valió la denominación de “Incorruptible” se erigió en depositario de la verdad absoluta, pudiendo decidir sobre la vida y la muerte de quienes molestaban a sus planes, de constituir una república basada en la democracia y en la virtud, logrando la aprobación de una ley que permitía en juicios sumarísimos, sin ejercicio de defensa, y eliminando la prueba testimonial, dictar condenas a muerte.

El 26 de junio de 1794, los franceses obtuvieron una brillante victoria en la batalla de Fleurus, en los Países Bajos, contra el Imperio Austríaco. Esto demostró que el terror impuesto en Francia era innecesario, para luchar contra el enemigo externo, ahora derrotado.

Un grupo de opositores dentro de la misma Convención, entre los que se contaban, Carnot, Fréron, Tallien, Fouché y Billaud-Varenne, ordenó su detención, luego de haber sido insultado y obligado a retirarse de las sesiones, lo que se cumplió el 27 de julio de 1794.

Acusado de traidor por la Convención, fue ejecutado al día siguiente junto a veintiuno de sus seguidores, siguiendo el destino que él mismo había impuesto a casi diecisiete mil opositores políticos. Sus cuerpos decapitados fueron enterrados en el cementerio de Errancis.

Con su muerte, acabó también la existencia de la Comuna de París, del Club de los Jacobinos y del Tribunal Revolucionario.

10
May

Luis XVIII

Publicado por Hilda el 10 de Mayo de 2008 a las 07:31 am

Luis XVIIINació en el Palacio de Versalles, con el título de Conde de Provenza, y le fue asignado el nombre de Luis Estanislao Javier, el día 17 de noviembre del año 1755. Era nieto de Luis XV e hijo del Delfín de Francia, que no llegó a gobernar por haber muerto muy joven, y de María Josefina de Sajonia. A su nacimiento ya tenía tres hermanos mayores, que fueron ocupando sucesivamente el trono, hasta que asumió en 1774, Luis XVI, el anterior a él en la línea sucesoria, quien le dio dos hijos al trono de Francia, desplazando al futuro Luis XVIII. En 1771 contrajo enlace con María Josefa Luisa de Saboya.

Al sobrevenir la Revolución Francesa, no compartió con su hermano, Luis XVI, las ideas de oposición radical a las ideas liberales, aunque igual debió exiliarse en Westfalia en 1791, junto a su otro hermano, dos años menor, el Conde de Artois (que luego le sucedería como Carlos X) desde donde se enteró en 1793, que el rey había sido ejecutado en la guillotina.

Ese año asumió el trono el segundo hijo varón de Luis XVI, de solo 10 años, ya que su hermano mayor había fallecido, siendo su Regente el Conde de Provenza que se encontraba aún en el exilio. El nuevo Rey se hallaba en prisión, de la que nunca fue liberado, y donde falleció el 8 de junio de 1795.

Tras la muerte de su sobrino, el Conde de Provenza se autoproclamó Rey, asumiendo como Luis XVIII, e intentando restaurar la Monarquía en su estado anterior a la Revolución Francesa de 1789, aunque los éxitos de Napoleón, que lo coronaron como emperador del estado francés en 1804, con el apoyo popular, manifestado en un plebiscito, atrasaron esa idea, obligándolo a establecerse en Inglaterra, hasta que con la ayuda de las potencias monárquicas europeas, a quienes les cedió tierras, pudo recuperar el trono, luego de que Napoleón fuera derrotado en 1814.

Asumido el poder real Luis XVIII, reinstaló la dinastía borbónica. Este rey simpático, obeso, culto, con problemas de movilidad, y de vestir cuidado y majestuoso, y que pretendía ejercer el trono de manera moderada, conciliando los intereses de los distintos sectores de Francia, algunos partidarios de las ideas liberales (burgueses e intelectuales) y otros, los nobles ultramonárquicos, que habían regresado a Francia, luego de su exilio durante la Revolución Francesa. El que fuera ministro de Napoleón Bonaparte, y en 1809 acusado por éste de traición, Charles Talleyrand, y sus allegados, impusieron al nuevo Rey como condición para aceptarlo que dictara la Carta de 1814, por la cual se reconocía la creación de un Poder Legislativo compuesto por dos Cámaras, una electiva, con escaso poder, denominada Cámara de Diputados, y otra hereditaria en parte, y en otra parte nominativa, llamada, Cámara de los Pares, que limitarían el poder real, dando nacimiento a una Monarquía Constitucional.

Napoleón escapó de la isla de Elba donde se hallaba detenido, regresó a Francia, y Luis XVIII, debió exiliarse en Gante (Bélgica) abandonando París.

Luego de que Napoleón fuera derrotado en Waterloo, tras el gobierno de los Cien Días, por los ejércitos del Reino Unido, Prusia y los Países Bajos, en el año 1815, Luis XVIII volvió a ocupar el trono francés, comenzando una Segunda Restauración Monárquica, que tuvo un carácter extremista, sobre todo en el sur de Francia, donde a pesar de la oposición real, que quería establecer un gobierno moderado al igual que los ministros Talleyrand, Richelieu y Decazes, los partidarios de la monarquía asesinaron a los que habían sido aliados del gobierno napoleónico.

Estos partidarios de la monarquía a ultranza ganaron las elecciones parlamentarias en 1815, pero Richelieu, ante la intransigencia de los mismos, decidió disolver el Parlamento, y lograr que los liberales integraran ese cuerpo legislativo en 1816.

En 1820 fue asesinado el duque de Berry, hijo del Conde de Artois, sobrino de Luis XVIII, y los conservadores monárquicos accedieron otra vez al Parlamento, impidiendo que el pueblo recobrara los derechos por los que había bregado la Revolución Francesa.

En 1823, Luis XVIII, apodado “El Deseado” envió a los Cien Mil Hijos de San Luis, a España, para reinstalar en el trono a Fernando VII.

Tras la muerte del monarca, Luis XVIII, acaecida el 16 de septiembre de 1824, le sucedió bajo el nombre de Carlos X, su hermano, el Conde de Artois, quien ejerció un reinado conservador y antipopular, que desencadenó la revolución de 1830, que terminó con la dinastía borbónica en Francia, naciendo como forma de gobierno una Monarquía Constitucional moderada.

8
May

El Bien Común

Publicado por Hilda el 8 de Mayo de 2008 a las 07:10 am

El bien comúnEl bien común, entendido “común”, como susceptible de ser gozado por todos y cada uno, de los miembros del cuerpo social, sin privilegios de clase, como idea, fue ya sustentada por Platón como objetivo del gobernante, ese ser sabio, guardián del estado, capaz de distribuir equitativamente lo que a cada uno le corresponde, como individuo, que desarrolla su vida dentro de la polis, a la que está intrínsecamente unido, tendiendo al bien de todos que es mucho más que la suma de los bienes personales.

El gobernante no debe aspirar a riquezas personales, ni al beneficio de algunos, sino al de la totalidad. Como dato curioso, Platón distingue la moral del gobernante como persona que debe ser intachable, y la moral del política, que puede utilizar ciertos medios que no son aceptables en el plano personal, como mentir, si es por el bien de todos. Aristóteles desarrolló más aún esta idea, entendiendo ese fin del bien de todos, como una virtud.

Los romanos distinguieron entre las cosas extrapatrimoniales, aquellas que eran comunes a toda la humanidad, como el aire o el agua corriente, y las cosas públicas, que pertenecían al pueblo romano, como algo distinto de los individuos que lo componen, y esas cosas como bienes sujetos al goce popular. Cicerón, consideró a los hombres como iguales, aunque desde una visión aristocrática

La Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino (1225-1274) vuelve a poner ese concepto en consideración, cuando afirma que el objetivo de las leyes es el bien común, objetivo de todo gobierno, que es el bien de todos, como medio para lograr el fin último, que es la gracia de Dios.

En el siglo XVI, Erasmo de Rotterdam (1466-1536) se destacó como pacifista, considerando que la única guerra justa era la que se hacía en legítima defensa, no cuando se inicia el ataque, ya que esto no sería para el bien común, criticando a Maquiavelo en su particular visión del bien común.

En efecto, sostuvo Maquivelo (1467-1527), en su obra “El Príncipe” donde analiza la realidad política de los estados en su evolución histórica, que el bien común era el bien del estado, representado en el príncipe, al que se subordinan todos los bienes individuales. Conviene sin embargo, al príncipe tender al bien de todos para sostener su poder, pero sin ser magnánimo. Al príncipe se lo debe respetar e incluso temer, aunque no en la extrema medida que se llegue a despreciarlo. Vemos que Maquiavelo también necesita lograr el bien común como objetivo del estado, pero con una finalidad práctica, y no moral. El Príncipe necesita consenso para , mantenerse en el poder, pero ese bien común, se logra a costa de cualquier medio, incluso, a costa de ciertos individuos.

En 1516, Tomás Moro escribe la “Utopía”, donde habla de un bien común que trasciende a los pueblos particulares, para lograr un orden jurídico de toda la humanidad, en vistas a su bien común, como un derecho natural vigente y justo.

La Iglesia católica, a partir de la encíclica, Rerum Novarum (1891) ha incorporado ese concepto, bregando por mayor solidaridad con respecto a los más necesitados, reconociendo a los obreros el aporte que al bien común, realizan con su trabajo, por lo cual sus necesidades básicas deben ser satisfechas, con la colaboración de todos los ciudadanos.

El filósofo católico Jacques Maritain, (1882-1973) expuso en su obra “La persona humana y el bien común” al bien común, como lo que trasciende al bien particular de cada uno, que debe tender al bien del conjunto social, y al mismo tiempo, al desarrollo individual, no solo material sino fundamentalmente moral. El hombre, individuo en su materia, y persona en su espíritu, se realiza en plenitud dentro de la sociedad, y para aportar a la sociedad. Hay una interdependencia recíproca entre persona y estado, por la cual el hombre engrandece al cuerpo social, y a su vez él crece en su dimensión personal, en vistas a su trascendencia. La autoridad a través de leyes justas (las injustas no serían leyes) debe redistribuir los bienes sociales, respetando los derechos de cada uno, en beneficio de las personas, tendiendo a su perfección y asegurando su protección desde el estado.

A fines del siglo XVIII Immanuel Kant, intenta crear una ética universal, estableciendo un deber moral que pueda aplicarse en cualquier tiempo y lugar, creando su imperativo categórico, poniendo como máxima a realizar: “obrar de tal modo que puedas querer que tus actos puedan ser ley para todos”. Así el obrar bien se convierte en un deber, no solo para cada persona en particular, sino aún para el estado. Un estado es justo para Kant, cuando sus leyes establezcan a los ciudadanos obrar bien como deber.

El excesivo individualismo de nuestra era, no debe hacernos perder el punto de vista de que la propiedad cumple una función social, y que el bien de todos es mucho más que unos pocos puedan acceder a la gran cantidad de bienes de consumo y adelantos tecnológicos, dejando a otros en la pobreza y en la marginalidad.

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